¡No, no tengo ganador…, fanáticos!
19 agosto, 2020 Deja un comentario
Un ya lejano sábado en la mañana presencié lo que parecía una impresionante y escalofriante carrera de autobuses en el tramo comprendido entre la estación del peaje y el elevado de Boca Chica. Los dos gigantescos vehículos de compañías privadas que controlan la ruta, atestados de pasajeros, lucían empeñados en una competencia cerrada por llegar primero. Debían correr a no menos de 130 kilómetros por hora, una estimación basada en la velocidad en que se movía el mío que no pudo darles alcance. Me imaginé el semblante de los pasajeros; pétreos los rostros, secos y temblorosos los labios; manos sudorosas de piadosas señoras haciendo la señal de la cruz, implorando con la mudez del miedo al Altísimo por sus vidas.
La aparente competencia se intensificó al pasar frente a la universidad tecnológica, cruzando ambos de un carril al otro en un festival de frenesí. Me resistí a dar crédito a lo que vieron mis ojos cuando los dos vehículos subieron al primero de los elevados. El delantero se puso en medio de los carriles con la aparente deliberada intención de evitar que el otro le pasara. Las partes superiores de los autobuses oscilaban, como si fueran a inclinarse de un lado a otro de la pista. Leer más de esta entrada
*Por Jesús Arias Parra
