La paz que no han tenido (3 de 3)

Tras la guerra de independencia, la ciudad quedó dividida. En poder de los judíos solo permaneció la parte nueva de Jerusalén. La Ciudad Vieja, con sus milenarias murallas y lugares santos, pasó a ser ocupada por Jordania. No fue hasta junio de 1967, cuando la ciudad fue reunificada e Israel estableció soberanía sobre toda ella, como resultado de la llamada Guerra de los Seis Días.

El vínculo de cada judío con Jerusalén ha sobrevivido a través de la historia. Cada día, en Israel o en la diáspora, se ha mantenido la tradición de rezar tres veces en dirección a la ciudad por el regreso a la misma. En la boda, el novio rompe una copa en el suelo en recuerdo de su destrucción y la del Segundo Templo y en caso de muerte, la forma usual de pésame era decirle al deudo que se conformara con la reconstrucción de Jerusalén.

El 9 del mes AB (del calendario judío), aniversario de dos destrucciones de Jerusalén, es día de ayuno y duelo para los judíos. Y en el exilio, cada vez que un judío construía una casa dejaba generalmente un muro sin pintar en recuerdo de la destrucción de la ciudad.

Los pogromos que amenazaban cada día la existencia de las pequeñas comunidades hebreas en la Rusia zarista y la Polonia católica son ya cosas del pasado. Pero solo la anhelada paz con sus beligerantes vecinos permitirá que judíos y palestinos puedan coexistir en paz dentro de fronteras seguras, sin que el fantasma de la confrontación amenace el derecho de ambos pueblos a vivir en libertad de cara al futuro.

La paz que no han tenido (2 de 3)

Los turcos hicieron también de Jerusalén un objetivo de su imperio entonces en crecimiento y en 1517 el sultán Sulimán la conquistó, construyendo elevadas murallas que aún se conservan, para protegerla de agresiones extranjeras.
Durante siglos, Jerusalén creció, languideció y volvió a resurgir de sus cenizas dentro de los estrechos espacios físicos que le imponían las murallas levantadas por uno y otro conquistador, y no fue hasta mediados del siglo XIX cuando se construyó el primer barrio fuera de la ciudad amurallada, con lo cual nació lo que hoy se conoce como Nueva Jerusalén y en la que, a raíz de la división surgida como consecuencia de la guerra de independencia de 1948, los israelíes establecieron su gobierno.

Los ingleses tomaron la ciudad 1917 tras vencer a los turcos en la Primera Guerra Mundial, poniendo así fin a cuatro siglos de dominación otomana. Entonces Jerusalén pasó a ser sede de la Administracion Militar Británica que expiró el 14 de mayo de 1948 con la declaración del nacimiento del estado judío, decisión tomada al amparo de la resolución de las Naciones Unidas que había, meses antes, aprobado la partición de Palestina para la formación allí de dos estados independientes, uno judío y otro árabe palestino.

Con la destrucción del Segundo Templo, en el año 70 de la Era Cristiana, Jerusalén pasó a ser una ciudad profana bajo la égida romana, iniciándose la diáspora que se prolongó hasta la proclamación oficial del nacimiento del moderno Israel, siete décadas el 14 de mayo de 1948.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe)

La paz que no han tenido (1 de 3)

Jerusalén, que significa “Ciudad de Paz”, algo que paradójicamente no ha conocido, ha sido a través de los siglos centro de disputas y objetivo de conquistadores. Cristianos, musulmanes y judíos reclaman hegemonía sobre ella, pero sólo éstos últimos han estado emocional y espiritualmente ligados a Jerusalén con el paso del tiempo a lo largo de la historia.

Su control ha pasado de una religión a otra y ha sido destruida y bloquea más de 20 veces en los últimos 3,000 años. La zona de Jerusalén fue prometida a dos tribus de Israel, cuando ese lugar fue repartido en los albores de la historia. En el año 1000, antes de la era actual, el rey David conquisto la ciudad y estableció en ella su capital. Su hijo, el rey Salomón construyó el templo transformando la ciudad en el centro espiritual y religioso de las tribus que componían entonces el pueblo de Israel.

Las huestes de Nabucodonosor, rey de la Babilonia, la destruyeron pero los judíos regresaron de su exilio en el 455 A.C. Leer más de esta entrada

Un problema real

La ilusión de prosperidad que surge de la imparable construcción de torres y centros comerciales no tardará en derrumbarse. Existe ya una sobre oferta de unidades de apartamentos para grupos de clase media alta y la cifra sigue en aumento, sin que bajen los precios. El impuesto a la propiedad inmobiliaria, basado en el patrimonio, desalentará finalmente, y de hecho lo está logrando, la inversión en esa área, paralizando el crecimiento de la industria de la construcción, con las consecuencias que inevitablemente traería a la actividad económica.

El efecto dominó afectará infinidad de negocios y actividades relacionadas directa e indirectamente con el sector de la construcción, como ferreterías, transporte de carga, entre otros, de los que dependen miles de familias, sin posibilidad de crear en el corto o mediano plazo oportunidades de reemplazo que generen suficiente actividad para reavivar el ritmo de la economía.

Agréguese a esto el costo de la energía eléctrica, las alzas continuas de los combustibles y otras cargas impositivas, muchas de ellas de carácter administrativo, el encarecimiento de los alimentos y medicinas, que merman la capacidad de las medianas y pequeñas empresas, así como de las familias de clase media y baja, para tener una idea de lo que nos espera. Más ciudadanos atribuirán sus tribulaciones al modelo económico y a la actividad política, viendo cómo las vicisitudes propias del diario quehacer no se repiten en el ámbito de los partidos, con sus líderes y dirigentes en continuos procesos de acumulación de riqueza, rodeados de privilegios, mientras a ellos se les oscurece el panorama y empobrecen cada día.

Algunos lectores dirán que veo la realidad con exceso de optimismo, porque la visión que alcanzo a percibir domina ya muchos ambientes en nuestras ciudades.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe)

Cuando de “quedar fuera” se trata

El tratamiento mediático de ciertas informaciones de la actividad gubernamental tiende a perpetuar muchas de las falsas percepciones que de la política tienen los ciudadanos. Me refiero a cuando se escribe, por ejemplo, que varios dirigentes del partido oficialista “quedaron fuera”, al no ser designados en funciones del gabinete o en otros cargos importantes de la burocracia estatal.

El quedar “fuera” pretendería decir que se les ha violado un derecho, como si el desempeño de una función pública constituyera una propiedad privada o viniera de una herencia nobiliaria.

En la oportunidad más reciente de renovación burocrática, algunos que “quedaron fuera” no tenían razón ni justificación para no quedarse donde quedaron, porque sus largas permanencias en la actividad partidaria no es un derecho por sí mismo para desempeñar una importante función pública y cada cierto tiempo, como ha ocurrido, es de renovación y oportunidades para un necesario relevo. Leer más de esta entrada

Las metas del futuro

Si alguna prioridad tenemos es la de proponernos metas como nación y lograr un programa de acción que defina lo que queremos ser y cómo deseamos vernos dentro en el futuro. Tan grande esfuerzo no corresponde a una sola administración y menos a una fuerza política. Se trata de un ejercicio de conjugación de voluntades, por encima de toda confrontación o prejuicio partidista o de cualquiera otra naturaleza.

Si permitimos que nuestras diferencias nos sigan distanciando en la búsqueda de ese objetivo común inaplazable, las posibilidades de un futuro promisorio serán escasas. En sociedades democráticas las disparidades de criterio, enriquecen el debate y ayudan a encontrar senderos seguros hacia el desarrollo y el fortalecimiento institucional.

La imperiosa necesidad de encontrar vías para enfrentar los desafíos del porvenir de manera alguna significa una renuncia a esas diferencias. Una cosa es la diversidad de opinión, que es la esencia misma de una sana práctica democrática, a la rencilla que ha caracterizado buena parte del juego político. No debemos perder la confianza en nuestra fortaleza para salir airosos de las situaciones más difíciles. Leer más de esta entrada

Ministerio de Medio Ambiente

Por Nélsido Herasme

Orlando Jorge Mera es el nuevo encargado del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, por lo que desde ya decimos que su gestión al frente de esta institución es de alto compromiso porque se trata de proteger y defender lo que nos ha regalado Dios y la madre tierra, tal y como lo hizo con el espectro radioeléctrico cuando estuvo en al frente del Instituto Dominicano de la Telecomunicaciones (Indotel).

Ahora le toca a la flora, a la fauna, a los ríos, a las montañas, a los parques nacionales, en fin, a las áreas verdes, a las reservas científicas y ecológicas, las que serán grandes tareas de este importante ministerio.

Jorge Mera fue uno de los primeros funcionarios que luego de la asunción al poder del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y de la instalación de las nuevas autoridades, manifestó que trabajará ceñidos a la constitución y las leyes, pero sobre todo apegados a la ética y a la transparencia, lo que se estila que las cosas darán un grandioso giro a partir de esta nueva gestión de gobierno.

Todos los sectores de la sociedad dominicana estuvieron atentos al discurso pronunciado por el presidente de la República, Luis Abinader, el pasado 16 de agosto, el cual, sin lugar a dudas, despertó grandes y muchas esperanzas. Leer más de esta entrada

La reina del Metropolitan

Aun en los ambientes más cultivados del género operático, pocos recuerdan a Lily Pons, quien fuera la reina indiscutible del Metropolitan de Nueva York, la meca del mundo lírico, por casi treinta años, desde su primera presentación allí en 1931 con Lucia di Lammermoor, de Gaetano Donizetti. Nacida en Francia, a comienzos del siglo pasado, Alice Josephine Pons, que era su nombre completo, ingresó en 1930 a Estados Unidos, donde adquirió años después la nacionalidad, siendo una desconocida en el ámbito lírico. Muy pronto, sin embargo, la hermosura de su voz, su inconfundible timbre y la limpieza de sus agudos, la catapultaron la cima, en la cual permaneció hasta finales de la década de los cincuenta, poco antes de su retiro de los escenarios.

Su estable carrera estuvo cimentada no solo en su extraordinaria habilidad vocal y su impecable técnica sino también en su perfecto dominio escénico y su innegable talento dramático, que la convirtieron en la preferida del exigente público de su época.

Aunque se la consideró como una de las mejores verdianas, su capacidad para alcanzar el Everet en sus brillantes y limpios agudos la convirtieron en la preferida de los amantes de Mozart, debido a sus grandes éxitos con Las Bodas de Fígaro y la Flauta Mágica, que aún se recuerdan como momentos memorables en la historia del Metropolitan.

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