De judíos y palestinos

No es cierto que Israel sea opuesto a un Estado palestino. Esa es una de las tantas falsedades que impiden un análisis objetivo del prolongado y cruento conflicto que estremece esa zona, a la que la mayoría de los seres humanos, cristianos, musulmanes y judíos, estamos espiritualmente ligados. Entre judíos y palestinos existen más vínculos y afinidades que entre palestinos y cualquiera otra nación árabe.

Los orígenes del conflicto se diluyen en el tiempo, es cierto, pero algunos no son tan remotos como se piensa. A la salida de las fuerzas de ocupación británica en mayo de 1948, en cumplimiento de la resolución de Naciones Unidas que aprobó la partición de Palestina para integrar allí dos naciones, una judía y otra árabe palestina, ambos pueblos tuvieron la oportunidad de convertirse en estados soberanos. Sólo los judíos hicieron realidad su sueño. Al intentar abortar el empeño nacional israelí, los ejércitos árabes vecinos que invadieron el territorio asignado a los judíos, impidieron con su acción que los palestinos pudieran convertirse en una nación, como merecen. Se trata de uno de los pueblos más creativos, con un enorme potencial. Miles de vidas, de ambas partes en el conflicto, han sido sacrificadas a lo largo de esos últimos 58 años. Leer más de esta entrada

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La crisis de la UASD

El traspaso de mando en la UASD reflejó nuevamente las pocas posibilidades de cambio que puedan darse allí para reorientarla y colocarla en un sitial de respeto en el ámbito de la educación superior a nivel regional. La elección de sus autoridades y el discurso de instalación fueron otra vez reediciones del pasado.

Es obvio que esas autoridades poseen las cualidades necesarias para las funciones escogidas. Nadie lo pone en duda. Pero mientras la elección se haga por votación popular, con intervención abierta de los partidos políticos, como si se tratara de una elección presidencial, con inversiones en propaganda que incluso traspasa el ámbito físico de sus recintos, la universidad no encontrará el camino de su redención; lo que necesita para superar las situaciones de caos, escasez y déficit que ha degenerado en una merma de la calidad académica. Su modelo de elección, por más méritos que se le reconozcan a los elegidos, seguirá sumiendo a la universidad en crisis permanente, sin posibilidad de plantear solución real a su problema fundamental que, más que económico o financiero, es de naturaleza académica. Leer más de esta entrada

El legado de un trágico error

Dicen que los pueblos no aprenden de su pasado y no siempre es cierto. En septiembre se cumplen 55 años del derrocamiento de Juan Bosch, pero la estabilidad de que gozamos hoy como nación tiene en ese hecho sus raíces. Al golpe siguió una etapa de inestabilidad que provocó después un contra golpe militar que degeneró en una revuelta popular y una masiva intervención militar norteamericana. El legado fue una guerra civil con un saldo de cinco mil muertos y una sociedad ahogada en rivalidades políticas ya prácticamente superadas.

Las causas han sido objeto de muchas interpretaciones. El golpe se produjo en medio de infructuosas gestiones para convencerlo de echar hacia atrás un decreto de destitución de un influyente militar, el coronel Elías Wessin, que sirvió luego de pretexto para la acción. Su suerte estaba echada. Pero esa no era la noche fijada para el cuartelazo. Bosch en su obstinación precipitó los acontecimientos que pusieron término a su régimen, apenas siete meses después de haberse juramentado. Leer más de esta entrada

Los medios también son responsables

Para desgracia del periodismo, algunos propietarios de medios electrónicos tal vez ignoren que, a despecho de lo que diga la ley, ellos son moralmente responsables de cuanto se diga o haga en sus estaciones de radio o televisión. Que las ofensas y alegres insinuaciones que frecuentemente se lanzan sobre honras o tranquilidades hogareñas tienen su precio. Que si bien la popularidad que esa obscena práctica genera produce por un tiempo mucho dinero, en algún momento se transforma en descrédito y rechazo. En definitiva, que nadie es tan tonto para creer que esas cosas suceden sin el consentimiento o visto bueno de sus dueños o empleadores.

Lo peor de todo este fenómeno es que las permanentes competencias de vulgaridad que por algunos medios se escuchan y ven, están creando modelos y pautas en el oficio periodístico. Y que muchos jóvenes talentos y otros que no lo son, han visto en ello una vía fácil de alcanzar metas, desdeñando el buen decir y la ecuanimidad que tanta falta le hacen a una sociedad dominada por el afán desmedido de lucro y fama. Además, el que esas atrocidades se originen en horas inapropiadas es algo intolerable, por el daño irreparable que supone. Leer más de esta entrada

La democracia empresarial

Uno de los signos más preocupantes de la realidad dominicana es el descrédito de la clase política. Lo dicen las encuestas y las expresiones de rechazo que se observan en el diario quehacer nacional. Pero no estará lejano el día en que ocurra lo mismo con la clase empresarial, si no se democratizan las organizaciones que la representan. Muchas entidades empresariales no reflejan las transformaciones de la sociedad dominicana, y causa de ello no pueden hablar por todo el sector, a despecho de que los gobiernos se sientan en estos ámbitos exclusivistas más cómodos y seguros. La apertura democrática ampliaría la capacidad de presión de esas entidades que han jugado, es justo reconocerlo, un papel muy importante en la discusión de los temas básicos.

Se impone, sin embargo, que sus reclamos de institucionalización y transparencia en el comportamiento del sector público, se dé también a lo interno de esas organizaciones. Los grupos surgidos en las últimas décadas si bien han logrado espacios en el debate de los grandes temas nacionales, no han alcanzado el reconocimiento de una burocracia empresarial renuente a compartir su hegemonía de clase frente al poder político. La presencia en los escenarios de las grandes discusiones de estos nuevos sectores, fruto de las reformas económicas y las transformaciones de la sociedad, todavía es insignificante. Leer más de esta entrada

Hablemos de democracia y dictadura

Las dictaduras y los gobiernos autoritarios son más fáciles de sostener que una democracia auténtica. Sólo necesitan valerse de la fuerza y de la intimidación para mantenerse y luego el miedo los hace una costumbre. Esa ha sido la historia siempre. La hemos vivido una y otra vez en esta nación, en la que sus fundadores, los que se entregaron a la causa de la redención del pueblo dominicano, terminaron en el cadalso o murieron en medio de una pobreza atroz en el exilio, olvidados de aquellos que habían contraído con ellos una deuda de gratitud impagable.

La democracia, en cambio, requiere de una construcción basada en la tolerancia y la paciencia. No se edifica de un tirón como las dictaduras. Es una cultura. Los gobernantes democráticos están obligados por las constituciones y las leyes y están moral y legalmente forzados a respetarlas y hacerlas cumplir, por encima de sus simpatías y compromisos personales o de logias.

La dictadura y el autoritarismo son monolíticos. Leer más de esta entrada

La cruda realidad latinoamericana

Los cinturones de miseria se han expandido por todas las capitales de esta parte del mundo en desarrollo. Es el gran legado común del atraso y la corrupción que ha caracterizado el ejercicio político en nuestros países. La América Latina posee en conjunto uno de los mayores potenciales energéticos, hidráulicos, minerales y agrícolas del mundo. No obstante, el desempleo, el analfabetismo, la insalubridad y la falta total de identidad son sólo algunas de las dificultades todavía lejos de ser resueltas.

Los empeños por encontrar solución a esos problemas al través del esfuerzo conjunto han fracasado. La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) que una vez simbolizó el sueño iluso de una América Latina grande, unida, próspera y solidaria, se desvaneció en medio de la apatía, el cansancio y la desilusión. Igual ocurrió con otros esfuerzos de integración subregional.

La cruda realidad nos lleva ahora con mejores expectativas hacia un libre comercio con los Estados Unidos, dejando atrás décadas de prejuicio. Al cabo de años de desperdicios materiales e inútiles pugnas políticas los latinoamericanos no hemos podido encontrar respuestas a preguntas elementales. Leer más de esta entrada

El temor que paraliza la nación

En el fondo, lo que impide los acuerdos para avanzar en los temas sustanciales, como la ley de partidos, la actualización de la ley electoral, y los pactos eléctrico y fiscal, no son solo los intereses de grupos, por mucho que estos sean y traben los esfuerzos. Es el miedo a la concertación el que detiene las manecillas del reloj. El temor a conciliar las diferencias bajo la creencia de que ceder en aras de una buena negociación es claudicar ante el adversario. El terror que les inspira al liderazgo político ir a la casa del contrario y pactar acuerdos, por más que esos tratos sean de urgencia capital para la nación. El horror que les produce un tuit crítico en las redes.

A veces suelo preguntarme la razón por la que los verdaderos líderes de oposición eluden el trato directo con sus pares en el gobierno. A algunos les he inquirido, por simple curiosidad y sin lograr respuesta, porqué en lugar de perder el tiempo en reuniones improductivas con gente sin real poder de decisión no se acercan al de arriba. Leer más de esta entrada