El legado de un trágico error

Dicen que los pueblos no aprenden de su pasado y no siempre es cierto. En septiembre se cumplen 55 años del derrocamiento de Juan Bosch, pero la estabilidad de que gozamos hoy como nación tiene en ese hecho sus raíces. Al golpe siguió una etapa de inestabilidad que provocó después un contra golpe militar que degeneró en una revuelta popular y una masiva intervención militar norteamericana. El legado fue una guerra civil con un saldo de cinco mil muertos y una sociedad ahogada en rivalidades políticas ya prácticamente superadas.

Las causas han sido objeto de muchas interpretaciones. El golpe se produjo en medio de infructuosas gestiones para convencerlo de echar hacia atrás un decreto de destitución de un influyente militar, el coronel Elías Wessin, que sirvió luego de pretexto para la acción. Su suerte estaba echada. Pero esa no era la noche fijada para el cuartelazo. Bosch en su obstinación precipitó los acontecimientos que pusieron término a su régimen, apenas siete meses después de haberse juramentado. Leer más de esta entrada

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Los medios también son responsables

Para desgracia del periodismo, algunos propietarios de medios electrónicos tal vez ignoren que, a despecho de lo que diga la ley, ellos son moralmente responsables de cuanto se diga o haga en sus estaciones de radio o televisión. Que las ofensas y alegres insinuaciones que frecuentemente se lanzan sobre honras o tranquilidades hogareñas tienen su precio. Que si bien la popularidad que esa obscena práctica genera produce por un tiempo mucho dinero, en algún momento se transforma en descrédito y rechazo. En definitiva, que nadie es tan tonto para creer que esas cosas suceden sin el consentimiento o visto bueno de sus dueños o empleadores.

Lo peor de todo este fenómeno es que las permanentes competencias de vulgaridad que por algunos medios se escuchan y ven, están creando modelos y pautas en el oficio periodístico. Y que muchos jóvenes talentos y otros que no lo son, han visto en ello una vía fácil de alcanzar metas, desdeñando el buen decir y la ecuanimidad que tanta falta le hacen a una sociedad dominada por el afán desmedido de lucro y fama. Además, el que esas atrocidades se originen en horas inapropiadas es algo intolerable, por el daño irreparable que supone. Leer más de esta entrada

La democracia empresarial

Uno de los signos más preocupantes de la realidad dominicana es el descrédito de la clase política. Lo dicen las encuestas y las expresiones de rechazo que se observan en el diario quehacer nacional. Pero no estará lejano el día en que ocurra lo mismo con la clase empresarial, si no se democratizan las organizaciones que la representan. Muchas entidades empresariales no reflejan las transformaciones de la sociedad dominicana, y causa de ello no pueden hablar por todo el sector, a despecho de que los gobiernos se sientan en estos ámbitos exclusivistas más cómodos y seguros. La apertura democrática ampliaría la capacidad de presión de esas entidades que han jugado, es justo reconocerlo, un papel muy importante en la discusión de los temas básicos.

Se impone, sin embargo, que sus reclamos de institucionalización y transparencia en el comportamiento del sector público, se dé también a lo interno de esas organizaciones. Los grupos surgidos en las últimas décadas si bien han logrado espacios en el debate de los grandes temas nacionales, no han alcanzado el reconocimiento de una burocracia empresarial renuente a compartir su hegemonía de clase frente al poder político. La presencia en los escenarios de las grandes discusiones de estos nuevos sectores, fruto de las reformas económicas y las transformaciones de la sociedad, todavía es insignificante. Leer más de esta entrada

Hablemos de democracia y dictadura

Las dictaduras y los gobiernos autoritarios son más fáciles de sostener que una democracia auténtica. Sólo necesitan valerse de la fuerza y de la intimidación para mantenerse y luego el miedo los hace una costumbre. Esa ha sido la historia siempre. La hemos vivido una y otra vez en esta nación, en la que sus fundadores, los que se entregaron a la causa de la redención del pueblo dominicano, terminaron en el cadalso o murieron en medio de una pobreza atroz en el exilio, olvidados de aquellos que habían contraído con ellos una deuda de gratitud impagable.

La democracia, en cambio, requiere de una construcción basada en la tolerancia y la paciencia. No se edifica de un tirón como las dictaduras. Es una cultura. Los gobernantes democráticos están obligados por las constituciones y las leyes y están moral y legalmente forzados a respetarlas y hacerlas cumplir, por encima de sus simpatías y compromisos personales o de logias.

La dictadura y el autoritarismo son monolíticos. Leer más de esta entrada

La cruda realidad latinoamericana

Los cinturones de miseria se han expandido por todas las capitales de esta parte del mundo en desarrollo. Es el gran legado común del atraso y la corrupción que ha caracterizado el ejercicio político en nuestros países. La América Latina posee en conjunto uno de los mayores potenciales energéticos, hidráulicos, minerales y agrícolas del mundo. No obstante, el desempleo, el analfabetismo, la insalubridad y la falta total de identidad son sólo algunas de las dificultades todavía lejos de ser resueltas.

Los empeños por encontrar solución a esos problemas al través del esfuerzo conjunto han fracasado. La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) que una vez simbolizó el sueño iluso de una América Latina grande, unida, próspera y solidaria, se desvaneció en medio de la apatía, el cansancio y la desilusión. Igual ocurrió con otros esfuerzos de integración subregional.

La cruda realidad nos lleva ahora con mejores expectativas hacia un libre comercio con los Estados Unidos, dejando atrás décadas de prejuicio. Al cabo de años de desperdicios materiales e inútiles pugnas políticas los latinoamericanos no hemos podido encontrar respuestas a preguntas elementales. Leer más de esta entrada

El temor que paraliza la nación

En el fondo, lo que impide los acuerdos para avanzar en los temas sustanciales, como la ley de partidos, la actualización de la ley electoral, y los pactos eléctrico y fiscal, no son solo los intereses de grupos, por mucho que estos sean y traben los esfuerzos. Es el miedo a la concertación el que detiene las manecillas del reloj. El temor a conciliar las diferencias bajo la creencia de que ceder en aras de una buena negociación es claudicar ante el adversario. El terror que les inspira al liderazgo político ir a la casa del contrario y pactar acuerdos, por más que esos tratos sean de urgencia capital para la nación. El horror que les produce un tuit crítico en las redes.

A veces suelo preguntarme la razón por la que los verdaderos líderes de oposición eluden el trato directo con sus pares en el gobierno. A algunos les he inquirido, por simple curiosidad y sin lograr respuesta, porqué en lugar de perder el tiempo en reuniones improductivas con gente sin real poder de decisión no se acercan al de arriba. Leer más de esta entrada

Cuidemos la frontera

Los graves acontecimientos ocurridos en Puerto Príncipe, con un trágico balance de muertos y daños a la propiedad, hacen necesario un riguroso refuerzo de la frontera y una reformulación de la política migratoria, para frenar la entrada ilegal masiva con toda su onerosa secuela de pobreza, insalubridad. La debilidad fronteriza es abono de un potencial conflicto.

En mayo de 1963, un grave incidente diplomático estuvo a punto de conducir a un enfrentamiento bélico. Y menos de dos días antes del golpe que derrocó al presidente Juan Bosch, otro incidente, este fronterizo, agravó las tensiones que venían acentuándose desde mayo. La ocupación violenta ese mes de la embajada dominicana en Puerto Príncipe por fuerzas policiales haitianas, bajo el pretexto de que allí se daba refugio a un oficial de ese país acusado por el dictador Francois—Papa Doc—Duvalier, del fallido intento de asesinato contra sus hijos mientras se dirigían escoltados hacia el colegio, había motivado una airada reacción de Bosch y llevado las relaciones a un punto de congelación. Leer más de esta entrada

¿Cuándo Songo le dio a Borondongo?

Por mucho que lo neguemos o nos resistamos a admitirlo, la política dominicana se parece mucho a la trifulca que Celia Cruz describió una vez sin aclarar al final la razón que la provocó. Porque si bien fue reiterativa al decir que “Songo le dio a Borondongo” la copla quedó sin definir, terminando con un “Eh que lío”, que dejaba perplejo a todo aquel que la escuchaba.

Así pues en nuestro creativo quehacer político partidario, cada día se da ese viejo cuento una vez que se supo incuestionablemente que Songo le dio a Borondongo, porque al igual que la canción este se desquitó con Bernabé, el que a su vez le pegó a Muchilanga, quien no tonto “le echó a Burundanga” , hinchándose los pies. Y como la difunta Celia menciona a una tal Monina, sin decir quién es, aquí entre nosotros encontrarla podría ayudarnos a descifrar el enigma de por qué Songo le dio a Borondongo, iniciándose así el pleito de nunca acabar. Leer más de esta entrada