El sueño de un lego en la materia

Nada desnuda más el desorden en algunas actividades del país, como el tránsito urbano. Y son pocos los que no sufren diariamente sus consecuencias. Los esfuerzos que se realizan para mejorar la circulación de vehículos deben ser reforzados, en mi opinión de lego en la materia, con acciones oficiales drásticas, que requieren de mucha voluntad y coraje políticos.

Lo primero sería la ampliación del metro y la creación de una empresa pública-privada que maneje el servicio bajo la administración de una empresa bien calificada, con experiencia en ciudades como Madrid y Nueva York. Para empezar se necesitarían no menos de 500 autobuses modernos y confortables, que cubran las principales avenidas y calles, tanto en el sentido norte-sur, como en el este-oeste. Los carriles de la derecha deberían ser del uso preferencial aunque no exclusivo de los autobuses, con paradas cada 200 o 150 metros. La medida tendría que ser acompañada con la eliminación de todas las chatarras que cubren el servicio, sean autobuses, minibuses y carros del “concho”, cuyos propietarios pasarían a ser o accionistas o empleados de la empresa. Los taxis estarían sujetos a una severa regulación, comenzando por la pintura de los autos y tablillas obligadas del conductor emitidas por el Ministerio de Obras Públicas. Leer más de esta entrada

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La tolerancia mediática

Es cierto que tradicionalmente la prensa ha sido víctima de la intolerancia de quienes no creen en ella o la ven como un obstáculo a sus ambiciones desmedidas. Pero no es menos cierto que muchos ciudadanos, en la política, la farándula, el deporte y el gobierno, son con la misma frecuencia víctimas de los prejuicios y la incompetencia de quienes han encontrado en el ejercicio del periodismo un medio para exhibir sus mediocridades intelectuales.

A menos que esté preparada para aceptar los más severos juicios sobre su papel, la prensa nacional, y en particular los periodistas, no estaremos en condiciones de contribuir eficazmente a la creación de un clima libre y sin prejuicios para el debate de las ideas, lo cual es fundamental para la democracia. Los ejemplos diarios de intolerancia periodística son tantos como los que la prensa critica.

Algunos amigos me cuestionan las razones por las que suelo con esporádica frecuencia reproducir o hacerme eco de las críticas, muchas veces agrias y subidas de tono, que recibo en mi dirección electrónica de lectores enojados por el contenido de unos que otros comentarios en mi columna. Leer más de esta entrada

Los preferidos de Puccini

Las guerras mundiales abortaron las carreras de muchos cantantes líricos. Pero en medio de una y otra surgieron y brillaron algunas de las voces masculinas más extraordinarias de la historia de la ópera. Uno de ellos, Giacomo Lauri-Volpi, nacido en Lanuvio, Italia, en 1892, se destacó en los escenarios más exigentes de Europa y el continente americano por la resonancia de su voz, que los críticos de su época, calificaban de vigorosa, con un acento vibrante, casi místico, pocas veces escuchado en otro tenor hasta entonces.

Su Luisa Millar de Verdi en 1927 en el Metropolitan de Nueva York, quedó registrado como uno de los más fascinantes momentos del historial de esa meca de la ópera, por donde han desfilado a lo largo de más de un siglo los más grandes cantantes líricos de los que se tenga memoria. Su interpretación en aquella oportunidad del aria “Quando le sere al placido”, puso de manifiesto la resonancia, por los diarios de entonces considerada, “clara y casi sobrenatural” de su voz, debido a su peculiar vibrado y sus notas asombrosamente altas. Leer más de esta entrada

El problema es el número

El problema de la inmigración ilegal es tan grave que nadie puede aquí dar una cifra más o menos aproximada sobre cuántos en realidad viven en el territorio dominicano. Se habla de entre millón y millón y medio e incluso a muchos les parecen esos números subestimados.

El vicealmirante Sigfrido Pared Pérez, siendo director de Migración, reveló que después del terremoto la cifra aumentó en unos 200,000. Las calles de las ciudades principales están llenas de niños haitianos pidiendo limosnas en las esquinas. Muchos negocios informales ambulantes han sido copados por esa creciente población.

Algunos lectores, al llegar a este punto, podrían formarse un criterio equivocado acerca de mi posición respecto al tema. El problema no son los haitianos. Es el número. Un número que desborda la capacidad de nuestra economía. La presencia de esos inmigrantes tiene un impacto social, político, económico y cultural muy intenso. Leer más de esta entrada

La saludable crítica a la prensa

La prensa dominicana ha jugado un papel descollante en el proceso de desarrollo democrático del país. Esa es una realidad innegable, que no le puede ser regateada y que resiste cualquier análisis e interpretación histórica, por más prejuicios de que vaya revestida.

Sin embargo, hay una debilidad estructural en ella estrechamente vinculada a su propio crecimiento y desarrollo. El país despertó muy rápido a la democracia y de un largo período de tiranía y oscurantismo saltó a un régimen de libertades públicas y ejercicio democrático sin un paréntesis previo. De la noche a la mañana surgieron decenas de periódicos, noticiarios de radio y televisión que se llenaron de personas sin destrezas periodísticas ni concepto de la responsabilidad que ese oficio conlleva. La necesidad creó profesionales y la especialidad dio paso a la improvisación. De ahí que muy buenos reporteros, con fama en la sociedad, escribieran haber sin “h”, acentuaran la palabra “dijeron” en la última sílaba y pensaran con faltas de ortografía, las que afortunadamente no se ven en los programas de entrevistas y comentarios. Leer más de esta entrada

“Por la verde alameda…”

Aunque dejé de interesarme por el género hace años, siempre he creído que las cosas mejorarían notablemente en el país si de vez en cuando en la actividad política la voz de un poeta dejara escuchar su canto de esperanza. En lugar de tanto ruido y disonancia habría así reposo para el espíritu, suficiente tranquilidad y sosiego para hallar un camino que endulce la ruda y cotidiana discusión de nuestros males. Las crudas desigualdades cercenan la imaginación, el toque mágico que tantas veces se precisa para encontrar fuera del quehacer político, por momentos sórdido e insensible, la llave de soluciones a los problemas del país.

Y es que el defecto principal de muchos de los dirigentes nacionales es su incapacidad para encontrar en la belleza de la forma, un método de acción político y aceptarlo como una fórmula viable. Prefieren el sistema directo y franco de la ofensa y la brusquedad. Tal vez pudieran aprender de aquel que tanto denostaron y que hace años, ante la estatua del poeta en el acto inaugural de una plaza, en medio del trajinar cotidiano de la presidencia, fue capaz improvisando de encontrar la siguiente inspiración: Leer más de esta entrada

Cuando hablamos de democracia

Un régimen de libertades civiles plenas no es, ni podrá ser, contrario a como todavía se cree, el legado de un partido y mucho menos el de un líder. La democracia, con todas sus ventajas colaterales, no se pone en vigencia mediante un decreto presidencial o la simple aprobación de una ley por el Congreso. Es el fruto de la experiencia de una nación y el resultado de un proceso en el que intervienen, en distintas épocas, diferentes hombres, mujeres, partidos y grupos sociales. Cada uno de ellos juega de acuerdo a su capacidad y condicionado por las circunstancias políticas, económicas y sociales del momento.

Con demasiada frecuencia los partidos que ejercen el poder se atribuyen la paternidad de la democracia en que vivimos. Además de constituir una sobrestimación de su rol en el proceso político nacional del último medio siglo, la pretensión denotaría una perspectiva estrecha de las causas que han impulsado los acontecimientos dominicanos, si no fuera por el hecho, por muchos conocidos, de que la modestia no ha sido nunca virtud de quienes han tomado parte en dichos sucesos o dirigido nuestros partidos. Leer más de esta entrada

El combate a la pobreza

¿En qué medida está el país en capacidad de superar su elevado nivel de pobreza y qué fórmulas, dentro de parámetros democráticos, tienen los partidos y sus líderes para plantear solución a ese problema tan acuciante? La realidad es que la democracia dominicana es todavía insustancial a un número elevado de la población. Esto hace que la mayoría se sienta poco ligada a su porvenir y menos entusiasmada con su supervivencia. Por eso, a pesar de los espejismos y las perniciosas tendencias nacionales al auto-engaño y la auto-sugestión, hay tan poca relativa militancia democrática real en este país.

Para aquellas legiones de hombres y mujeres que carecen de trabajo, de seguridades económicas y sociales y, por tanto, imposibilitados de hacer a sus hijos profesionales y los servicios de salud se encarecen cada día, la democracia es una palabra hueca; vacía, sin sentido. No nos engañemos creyendo que es incierto porque caeríamos en el error imperdonable de perpetuar una situación a la que podríamos en cambio dar remedio a mediano o largo plazos. Leer más de esta entrada