La raíz de un gran problema

Cuando nos preguntamos sobre la degradación observable en amplias esferas y actividades de la vida nacional, terminamos simplificando el problema mirando solo hacia el gobierno. La verdad es que el tema no es tan sencillo. Un enfoque más realista y sin prejuicio nos llevaría rápidamente a conclusiones más cercanas a la realidad en que vivimos.

Pongamos, por ejemplo, lo que la generalidad considera como la primera de nuestras muchas prioridades: el sistema educativo. En esa área es notable el esfuerzo de la administración de Danilo Medina para mejorar la enseñanza pública y acercarla a la calidad que se le reconoce a la enseñanza privada, a pesar de que sabemos que no todos los colegios pasarían la prueba. Pero la educación es una tarea tan compleja y de tan largo alcance que reclama un compromiso colectivo, en el que el magisterio debe jugar un rol determinante. El gobierno podrá aportar cuantos recursos demande el mejoramiento del sistema, pero al final corresponde al maestro hacer que la inversión rinda sus frutos. Leer más de esta entrada

No solo de elecciones vive el hombre

Tal vez solo los amantes de la ópera en el país, y sería una lástima, han escuchado cantar a Juan Diego Flórez, pero este joven peruano nacido en 1973, está considerado como una de las grandes voces de todos los tiempos. En marzo de 2012 el Metropolitan de Nueva York montó Elixir de amor, la ópera bufa de Donizetti, con la actuación de Flórez en el papel de Nemorino y de la soprano alemana Diana Damrau, aclamada como una de las más brillantes a nivel mundial por su excepcional dominio de la coloratura y su equilibrado, sensual y hermosísimo timbre.

Flórez adquirió parte de su fama por el arrojo con el que ha asumido el desafío de incorporar a su repertorio, una de las arias más difícil para tenor, Ah!, mes amis, de La hija del regimiento, de Donizetti, considerada por los críticos como el Everest del bel canto. Esta aria es particularmente compleja no sólo por los nueve Do altos, que Flórez alcanza con extraordinaria facilidad debido a que la parte más alta de su registro es, de acuerdo con los críticos, “particularmente poderosa”, lo que le permite llegar hasta un Mi bemol alto, como lo ha demostrado incluso en actuaciones en vivo. Leer más de esta entrada

La inmigración y un sentimiento de culpa

Cuando cotejo las reacciones a las denuncias contra el país por el tema migratorio, me asalta el temor de que pudiera estar creciendo entre nosotros un sentimiento de culpa por la penosa situación que enfrenta el pueblo haitiano y, muy especialmente, aquellos que han tenido en el territorio nacional la oportunidad que su nación no les ofreció. No es mi propósito entrar en el estéril debate, en este pequeño espacio, de si esas oportunidades les han servido de algo. Me resisto a añadir otra pérdida de tiempo a una discusión que a lo largo de los años no ha conducido a ninguna parte.

Lo cierto es que a partir de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, la República Dominicana ha sido objeto de persistentes críticas, muchas de ellas injustas, que distorsionan la realidad de la inmigración ilegal masiva y creciente, un flujo humano que desborda desde hace tiempo la capacidad nacional para asimilarlo.

La imagen que se ha creado de nosotros como nación ha generado estereotipos, contra los cuales el gobierno del presidente Danilo Medina ha tenido que lidiar para hacer entender a la comunidad internacional la validez de los argumentos que sustentan la política migratoria, sustentada en el Plan Nacional de Regulación. Leer más de esta entrada

El octavo pecado capital

Tomás de Aquino definió los pecados capitales como aquellos vicios “a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada”. De acuerdo con la literatura católica son siete: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. Se le llaman capitales no tanto en razón de su gravedad, sino porque cualquiera de ellos puede originar otros males o pecados condenados por la moral cristiana. Cuentan que una vez se dio a elegir a un príncipe de la Iglesia entre los siete y escogió el segundo, la gula, caracterizada por la glotonería, el excesivo consumo de comida y alcohol, creyendo que era el menor. Así tentando al demonio asociado, Belcebú, se emborrachó y cometió los otros seis.

En el Catecismo se reconocen siete virtudes, antítesis de los pecados, como son la humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia. La enumeración de unos y otros nos revelan muchas veces las causas del deterioro de la política dominicana, en los que resulta fácil observar la comisión cotidiana de los siete capitales con una ausencia casi absoluta de sus virtudes, por más misas a las que asistan los 21 de enero y los 24 de septiembre. Leer más de esta entrada

Las elecciones del domingo

Los dominicanos votarán el próximo domingo para seleccionar las autoridades municipales en los 158 municipios de las 32 provincias del territorio nacional. Cerca de 4,000 autoridades serán escogidas mediante el voto directo entre más de 20,000 aspirantes de casi 30 partidos y organizaciones políticas reconocidas que irán con sus propias candidaturas o atados a alianzas coyunturales, formadas en la mayoría de los casos por oportunidades de ascenso político o social.

Tres meses después, el domingo 17 de mayo, se volverá a las urnas para elegir un nuevo Congreso, y al presidente y vicepresidente de la República, con la posibilidad de otra ronda de votación si ningún candidato presidencial alcanzara la mayoría absoluta.

Si bien no pueden esperarse cambios sustanciales como resultado de la decisión de los electores, el acto cívico del domingo 16 ofrece una excepcional oportunidad de darle valor al voto. Por disposición del órgano electoral, la campaña para esta primera fase de elección concluirá el jueves de esta semana, es decir pasado mañana, a las 12 de la noche. A partir de ese momento, quedará automáticamente prohibida toda actividad proselitista. Las urnas se abrirán 55 horas después a las 7:00 am del domingo y deberán cerrarse 10 horas después, a las 5:00 de la tarde. Leer más de esta entrada

Los nuevos verdugos de la moral

Tienen sobrada razón quienes lamentan la pobreza del debate y bastaría con lo que usuarios de las redes creadas por partidos y candidatos dicen a diario de las opiniones y posturas de quienes han incluido en sus listas de objetados. Un listado negro, hijo de la peor intolerancia, de viejos adversarios y de quienes incluso gozaron alguna vez de sus afectos y hoy no concuerdan con sus discursos electorales.

Antaño se creía que esa extrema intolerancia provenía únicamente de la esfera oficial. Pero hoy la vemos con absoluto asombro, provenir de iglesias y litorales políticos, donde muchos, hasta hace poco beneficiarios de la corrupción que hoy denuncian con absoluto desprecio de sí mismo, se auto erigen profetas de la redención y de la moralidad pública.

Cuán penoso es observar a jóvenes líderes de potencial creciente, promesas del relevo generacional que tal vez muy pronto el país demandará, rendidos a la tentación de doblegar la constancia de quienes, en el multicolor escenario de las ideas, ven que no todo es oscuro en el gobierno y en la gente que lo integran, ni todo diáfano en la acera opuesta. Leer más de esta entrada

La fatal ilusión de un regreso

El irracional apego al poder, a la fama y al oropel y riqueza que traen consigo, hace a muchos líderes extraviarse en la oscuridad y quedar atrapado en un largo túnel donde la realidad queda fuera del alcance de los ojos. Tal vez esa sea la causa que ha llevado al expresidente Leonel Fernández a incurrir en fatales decisiones que merman cada vez más su resquebrajado liderazgo y le alejan de su poco realista propósito de buscar la presidencia.

No había acabado el presidente Danilo Medina de juramentarse, cuando la misma tarde del 16 de agosto del 2012 comenzaron a aparecer por toda la ciudad, como por arte de magia, vallas gigantescas con la figura del señor Fernández promoviéndolo como “el hombre del destino” y no acababan de contarse los votos de las elecciones de ese año, cuando ya se veía en marcha una campaña por las redes promoviendo su candidatura para el 2020. Su fatal decisión de resistir la fortaleza del liderazgo del presidente Medina en su propio partido, le hizo ser infiel a sus obligaciones partidarias oponiéndose al voto mayoritario de su comité político y a las primarias abiertas en su partido, incorporándose a desgano tardíamente a una campaña en la que debió ser el más entusiasta promotor en el 2012. Leer más de esta entrada

En aras de un gran acuerdo

Las elecciones del 2020 demandan un esfuerzo de la comunidad política dominicana para alcanzar acuerdos que trasciendan las diferencias que por años han obstaculizado la aprobación de pactos en áreas fundamentales como la educación, la salud, el medio ambiente y, sobre todo, el transporte público. La complejidad del proceso hacia esos comicios obligan a darle prioridad a esa búsqueda, sin que ello signifique renuncia alguna por parte de la oposición o del gobierno.

Nuestro problema radica en la falsa creencia de que la colaboración da a un gobierno el respiro necesario para sortear las crisis. Todas las administraciones de los tres grandes partidos que han ejercido el poder desde el desmembramiento de la tiranía a finales de 1961, las han sufrido. Actuando sobre esa base, hemos perdido tiempo y oportunidades irrecuperables. También ha sido la causa de que lleguemos tarde a las reformas, razón por la que una vez aprobadas se requiera reformarlas. Desde comienzos del presente siglo se discute sin llegar a ninguna parte, la imperiosa e impostergable necesidad de alcanzar acuerdos que ayuden a eliminar las trabas y prejuicios partidistas que arrojamos en el camino, lo que al final siempre nos alejan de la meta que perseguimos.

Se requiere de mucha voluntad y coraje para echar a un lado los intereses particulares en aras de un gran acuerdo que por lo general implica ceder en asuntos básicos. Leer más de esta entrada