Los restos de la propaganda electoral

Una de las prácticas que debemos superar en los procesos electorales es la de atiborrar la geografía nacional con vallas, letreros y afiches promocionales de los candidatos, que afean las ciudades y carreteras y crean contaminación visual, y en muchos casos un peligro para los conductores, cuando esa promoción oculta señales de tránsito. Finalizada la campaña con la elección de un nuevo Gobierno y otro Congreso, cabe ahora esperar que los partidos y los candidatos que no lo han hecho todavía, cumplan con la obligación de limpiar las áreas que han embadurnado con su propaganda, para facilitar, por lo menos el necesario tránsito hacia la normalidad.

En la mayoría de los países la difusión de este tipo de publicidad está muy controlada y la violación de las normas se paga a veces con la anulación de candidaturas o fuertes penalidades económicas. Ese control impone los lugares donde se permite el despliegue de material promocional y su volumen. También establece plazos para el retiro y el incumplimiento de la norma implica también sanciones para aquellas autoridades responsables de hacerlas cumplir. Leer más de esta entrada

La distribución de pobreza

La dignidad nace en una democracia del derecho a vivir en libertad en un clima de oportunidades para todos los ciudadanos, mejorando así de forma sustancial el ambiente en que se desenvuelven. Quien no vive a gusto con lo que posee o en su medio, jamás se sentirá comprometido a defenderlo. Esa es una de las cuestiones vitales a la que se debe responder enfática y rápidamente en América Latina, para consolidar el proceso político y social y asegurar cierto grado de supervivencia del sistema.

Las desigualdades sociales en la región son demasiado profundas como para que no estén presentes con carácter permanente, los elementos capaces de coaligarse para poner en peligro los avances que en el campo de las libertades humanas y los derechos materiales, es decir, el acceso a los bienes y riquezas que produce la sociedad, se ha alcanzado a través de un largo y accidentado proceso todavía en fase de maduración en la mayoría de los países latinoamericanos.

La miseria, el hambre, el desempleo y la ausencia de oportunidades, fomentan desencanto, frustración y miedo al porvenir. Leer más de esta entrada

La inmigración ilegal

Cuando cotejo las reacciones a las denuncias contra el país por el tema migratorio, me asalta el temor de que pudiera estar creciendo entre nosotros un sentimiento de culpa por la penosa situación que enfrenta el pueblo haitiano y, muy especialmente, aquellos que han tenido en el territorio nacional la oportunidad que su nación no les ofreció. No es mi propósito entrar en el estéril debate, en este pequeño espacio, de si esas oportunidades les han servido de algo. Me resisto a añadir otra pérdida de tiempo a una discusión que a lo largo de los años no ha conducido a ninguna parte.

Lo cierto es que a partir de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, la República Dominicana ha sido objeto de persistentes críticas, muchas de ellas injustas, que distorsionan la realidad de la inmigración ilegal masiva y creciente, un flujo humano que desborda desde hace tiempo la capacidad nacional para asimilarlo. La imagen que se ha creado de nosotros como nación ha generado estereotipos, contra los cuales el gobierno del presidente Danilo Medina ha tenido que lidiar para hacer entender a la comunidad internacional la validez de los argumentos que sustentan la política migratoria, sustentada en el Plan Nacional de Regulación. Leer más de esta entrada

Arando en el desierto

Una democracia funciona y garantiza los derechos fundamentales de los ciudadanos, cuando sus líderes actúan con responsabilidad y conforme a lo que las necesidades de la nación demandan de ellos. Y esa responsabilidad se hace más urgente y necesaria cuando les toca el turno de decidir entre el interés personal o de grupo y la tranquilidad y el sosiego de la República, porque de esta última depende, en cualquier circunstancia, el bienestar colectivo y la estabilidad de las instituciones garantes del estado de derecho.

La política siempre ha constituido un motivo de incertidumbre por la enorme dependencia de un elevado porcentaje de la población de los resultados de las elecciones y del quehacer partidario. Esa incertidumbre crece o disminuye en la medida en que el liderazgo político asume la responsabilidad de evitar que su propia elocuencia lo embriague, porque el papel de la oposición es tan importante como la del gobierno.

Las iglesias, el empresariado y la sociedad civil han formulado siempre vehementes llamados al respeto a la voluntad popular y al organismo encargado de garantizar la transparencia de los comicios, como ocurrió en el proceso recién pasado. Leer más de esta entrada

Reflexión de inicio de semana

Para los ciudadanos atribulados por las frustraciones de décadas de miseria e injusticia, lo importante no es quién los gobierne, sino cómo se comportan las personas sobre las que recae esa enorme y grave responsabilidad. En otras palabras, lo que interesa realmente es que los gobiernos trabajen por el bien común, fortalezcan las instituciones, respeten los derechos ciudadanos, protejan las libertades civiles y cuiden el patrimonio público.

Nadie en su sano juicio quiere, por tanto, el fracaso de una administración. El bienestar familiar depende de la marcha del país. Si la economía se cae, los dominicanos caen con ella. Si se erosiona el clima de libertad, se cierra el espacio donde se mueven y laboran.

Es fácil deducir entonces la frecuencia con que la gente se estremece cuando los excesos y los desafueros conmueven las estructuras en que se erige el estado de derecho. Hablo de un importante segmento de población, donde converge la más amplia diversidad de intereses, no sólo económicos sino políticos y de otra índole. Leer más de esta entrada

A 10 años de su muerte

La muerte a comienzos de la década en un accidente de tránsito de Salvatore Licitra, tenor italiano de 43 años, privó al mundo lírico de una de las voces más poderosa del presente siglo. Llegó a considerársele como el heredero natural de Luciano Pavarotti, por la extraordinaria belleza y fuerza de su voz. Poseía, escribieron los críticos, “el sonido más gloriosamente fresco que ha producido un tenor”, en las últimas décadas.
Su voz fue la de un clásico lírico spinto, resonante, llena de color y vibraciones, con un dominio casi perfecto de los recursos técnicos, pletórica de musicalidad y elegancia. Su penetrante y firme registro agudo, a pesar de lo cual lograba un equilibrio poco común en sus distintos registros, hizo de él un cantante excepcional con enorme facilidad para roles muy difíciles, entre los que se citan Un ballo in maschera(Un baile de máscara), ópera con la cual debutó en 1998, con apenas 27 años, y Riggoletto y Aida, también de Verdi, al igual que en Tosca y Madame Butterfly de Puccini, que llegó a interpretar en los más exigentes y famosos teatros del mundo. Leer más de esta entrada

¿Escobita nueva?

Por Nélsido Herasme

Son muchos los que correremos el riesgo, y hasta estamos dispuesto en el trayecto a coger nuestras reprimendas en la defensa de las acciones que ha emprendido el gobierno que encabeza el presidente Luis Abinader, las cuales son parte de su compromiso de campaña con los temas de ética, transparencia y adecentamiento de la administración pública, las cuales enarboló el Partido Revolucionario Moderno (PRM) en el marco de su propuesta gubernamental al país.

No sabemos si las denuncias de la mugre e las irregularidades encontradas en algunas dependencias del estado recibidas por sus nuevos incumbentes es porque su escobita nueva barre bien, y que al final todo se quedará en amagar y no dar en los medios informativos, porque no habrá consecuencias, y por ende, la suficiente gallardía para poner a funcionarios en el banquillo de los acusados a explicar la forma de cómo manejaron tantas nóminas al mismo tiempo y de tener una caterva de viceministros, subdirectores, asistentes, secretarias, muertos laborando y hasta decenas de personas privadas de su libertad (presos) como empleados públicos. Leer más de esta entrada

Un Papa católico

En su libro “El Pontífice: un asesino para tres papas”, Gordon Thomas y Max Gordon-Witts relatan que tras la muerte de Pablo VI, a comienzos de agosto de 1978, mientras esperaban por la elección del nuevo custodio de las llaves de San Pedro, las turbamultas reunidas en las plazas de Roma y el Vaticano, mostraban letreros con una rogativa: “¡Escoged un Papa católico!”
Las multitudes de Roma querían significar con su demanda de un “Papa católico”, el ascenso de un hombre más consciente de sus deberes pastorales, que comprometiera a la iglesia con los pobres. Anhelaban un Papa para todo el mundo, no solamente para los católicos. Un líder que al mismo tiempo no pretendiera consuelos o fórmulas cristianas para aquellos que no lo eran. Un hombre, en definitiva, que supiera sonreír y pudiera penetrar así más fácilmente el alma de las personas y atender sus inquietudes.

La encíclica “Humanae Vitae” había distanciado al Vaticano de los fieles, al mantener la inflexibilidad la planificación familiar. Cuando la cuestión fue sometida a un referéndum en Italia, sede del Estado Vaticano, sus resultados dejaron claramente al descubierto cuán distante se hallaba la iglesia de sus feligreses en un asunto de tanta trascendencia. Leer más de esta entrada