La obra de Rubén Bichara

Por Nélsido Herasme

A pesar de ser un dirigente político, pero cuando escuchamos el nombre de Rubén Jiménez Bichara, de inmediato lo asociamos al sistema eléctrico del país y más, con la obra buque insignia del gobierno del presidente Danilo Medina en esta materia, que es la central termoeléctrica que se construyen en Punta Catalina, de la provincia Peravia.

Pero resulta que Rubén Jiménez Bichara, el vicepresidente ejecutivo de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) también ha demostrado ser un hombre electrizante a la hora de hablarse de poemas y letras, porque su vuelo por estos caminos reales lo ha llevado a presentar la quinta edición de su libro “Páginas Revueltas” el que puso a circular en un emotivo acto celebrado recientemente en el Pabellón de Autores, de la Plaza de la Cultura, en el marco de la vigésimo-primera versión de la Feria Internacional del Libro. Leer más de esta entrada

La satanización del lucro

Ha vuelto a ponerse de moda la palabra “lucro”, que al decir de muchos políticos es incompatible con toda obra de bien colectivo y es una de las causas de las grandes desigualdades sociales que caracterizan la sociedad en que vivimos. Cuando el lucro es producto del tráfico de influencia, la corrupción administrativa, el narcotráfico, la prostitución, el juego y otras prácticas criminales y viciosas, la definición le viene al dedo. Pero la satanización del lucro proveniente de una operación o negocio lícito es una de las razones que explican el subdesarrollo material de muchas naciones.

En la clase política del país se entiende que el papel estatal en el ámbito empresarial no debe perseguir fines lucrativos, es decir utilidades y niveles de rentabilidad que se hacen necesarios en todo proyecto privado. Esta estrecha visión es lo que explica la quiebra de la empresa pública y la pésima calidad de los servicios que el Estado, entre otras palabras la mayoría de los gobiernos, han ofrecido desde los mismos inicios de la república. Leer más de esta entrada

Cuando la moderación nos abandona

Cada día la moderación pierde espacio en el país. Ocurre en los medios de comunicación, en el ámbito político, en la esfera sindical y en los círculos empresariales. Hasta los concursos de popularidad artística y de belleza están contaminados por esa inclinación a la disputa que tanto atrae entre nosotros.

Los intercambios de ideas, otrora un ejercicio constructivo, se ganan ahora al través del ruido; de quien hable más fuerte. En la radio ya no se conversa con el público, sino se grita. No se cuidan las palabras. Mientras más grosero se es, mayor encanto y más aceptación en la audiencia.

La minoría que trata de situarse en el justo medio, a distancia de la lisonja y la fortuna, ya no tiene cabida en nuestro ambiente. Lo que ella piense carece de importancia. No gana votos ni tiene resonancia en los medios. La moderación es ya un pasaporte caduco. Una pérdida de tiempo. Un vano ejercicio que a nadie interesa y cuya efectividad fue puesta en duda hace ya un buen tiempo. Leer más de esta entrada

Los periodistas no somos especiales (3 de 3)

Es cierto que la prensa ha sido víctima de la intolerancia de quienes no creen en ella o la ven como un obstáculo a sus ambiciones desmedidas. Pero no es menos cierto que muchos ciudadanos, en la política, la farándula, el deporte y el gobierno, son con la misma frecuencia víctimas de los prejuicios y la incompetencia de quienes han encontrado en el ejercicio del periodismo un medio para exhibir sus mediocridades.

Por eso he insistido durante años que a menos que esté preparada para aceptar los más severos juicios sobre su papel, la prensa nacional, y en particular los periodistas, no estaremos en condiciones de contribuir eficazmente a la creación de un clima libre y sin prejuicios para el debate de las ideas, lo cual es fundamental para la democracia. Los ejemplos diarios de intolerancia periodística son tantos como los que la prensa critica. Leer más de esta entrada

Los periodistas no somos especiales (2 de 3)

Quienes ejercen el periodismo sin una vaga noción de sus innatas limitaciones, nunca alcanzan a comprender la sutileza que significa trascender los límites de la prudencia, el buen decir y la crítica constructiva y veraz. Por supuesto, nada de esto se aprende ni se enseña en escuelas de periodismo. Pero es su comprensión lo que hace la diferencia entre un buen periodismo y uno irresponsable.

Si el clima de libertad y el nivel de desarrollo democrático alcanzado en los últimos años otorga el derecho a los periodistas a la crítica de las actuaciones de los hombres públicos, en idéntica forma éstos tienen igual derecho de sentirse molestos con los juicios de la prensa y manifestarse públicamente, sin tener que padecer el peligro, como ocurre a menudo, de represalias que muchas veces toman la forma de un boicot de sus actividades en las páginas de un diario o en espacios muy populares de la radio. Leer más de esta entrada

El día después de la reelección

“El día después de mañana” es una fantástica película de 20th Century Fox, dirigida por Roland Emmerich, que todos vimos en el año 2004, en la cual los países del norte del mundo quedaban congelados producto del calentamiento global, debido a la incredulidad de los líderes de los países del norte, fundamentalmente Estados Unidos, con respecto a las repercusiones reales del calentamiento global. Al final de la película era imposible no reflexionar con las impactantes imágenes satelitales donde se veía la parte norte del mundo cubierta por el hielo, imposibilitando así, la vida en los países más prósperos del planeta.

“El día después de la reelección” es un día que no existe, es decir, las personas que apoyan la reelección del presidente Medina, creen que, si no se repostula y resulta reelecto el presidente actual, no habrá un mañana, algo así como si Danilo Medina fuera el equivalente para el país de lo que es el oxígeno para las personas. Leer más de esta entrada

Los periodistas no somos especiales (1 de 3)

En una democracia los periodistas están sujetos a las leyes y no pueden pretender que las mismas no se les apliquen cuando las violan. Y está ampliamente comprobado que en los medios se exhibe muchas veces la intolerancia que la prensa tanto critica. Intolerancia que erosiona el clima de respeto a las opiniones ajenas que caracteriza el ejercicio democrático, sin importar de donde venga, sea de la esfera oficial, como de la oposición o de los credos religiosos.

Por eso, así como la prensa tiene absoluto derecho a formarse los juicios más severos sobre los líderes nacionales, en la misma medida éstos pueden forjarse los suyos con respecto a los medios y, en particular acerca de quiénes escribimos en ellos, sin excepción. Si la crítica, a veces amarga, dura y sistemática, contribuye a recordarles a ciertos dirigentes sus limitaciones y el alcance de la prensa en una sociedad democrática, de igual manera los periódicos y los periodistas deben aceptar que ella se le aplica en lo que a las deficiencias de los analistas y el medio se refiere. Leer más de esta entrada

La trampa que nos encierra

Los ciudadanos de este país han sido políticamente educados para ver como malo todo lo que hace un gobierno y bueno cuanto propone la oposición o absolutamente a la inversa, dependiendo del lugar en donde uno se encuentre. Esa es una trampa y salir de ella nos puede ayudar a curar las heridas de rivalidades partidarias sembradas por años, cada vez más difíciles de sanear.

Por décadas he escuchado y leído sobre el concepto de las prioridades del liderazgo político. Todos han señalado la educación, la salud y más recientemente la seguridad ciudadana y la preservación del medio ambiente, entre otras, como las principales, sobre las que es necesario actuar y hacerlo rápido. Pero como siempre ocurre entre nosotros, ponerse de acuerdo y aunar esfuerzos para encararlas ha sido imposible. A juzgar por la experiencia de nuestra larga transición democrática, los gobiernos han sido víctimas de esa inconsistencia y falta de visión que nos oscurece el porvenir. Lo fueron primero los del Reformista, luego los del PRD y ahora, por supuesto, los del PLD. Leer más de esta entrada