Cuando el poder es una obstinación
17 mayo, 2018 Deja un comentario
El ejercicio prolongado del poder, sobre el que se ha debatido mucho, no sólo engendra y fomenta la corrupción. El peor de sus legados es el anquilosamiento de la sociedad. Cuando Balaguer se postuló en busca de un nuevo mandato en 1990, después de haber regresado tras dos periodos en la oposición, escribí un artículo señalando que la más mala de las opciones electorales era entonces preferible a su reelección.
Como muestra de mis razones, me basaba en un hecho muy personal. Decía entonces que cuando mi hija nació, en 1969, Balaguer estaba en el tercer año de su tercera presidencia y la ejercía aún cuando terminaba su maestría veinticinco años después. No estuvo más tiempo en el poder sólo porque una crisis post electoral condujo a una reforma apresurada de la Constitución para recortarle el mandato e impedirle volver a postularse en el periodo siguiente, lo cual no impidió que fuera otras dos veces candidato, ya totalmente ciego y con fuerzas apenas para valerse por sí mismo. Leer más de esta entrada

