Al César lo del César.

No caben dudas algunas, que con la llegada al poder  del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en su cuatrienio 1996-2000, después de una ausencia en  el mismo de más de tres década, cuando ocupó la presidencia por un corto tiempo el fenecido líder Prof. Juan Bosch en 1963, es cuando llegan a nuestro país las ideas modernistas para la adecuación y automatización de las instituciones del Estado Dominicano. No es un secreto las vicisitudes que vivía el ciudadano cuando tenía que acudir a una institución del estado en búsqueda de algún documento de una de sus instituciones.

Es durante el cuatrienio de 2004-2008 cuando el presidente Leonel Fernández toma una de sus más acertadas decisiones cuando por medio del decreto No. 867-04 nombra a Juan Hernández Y Miguel Coco (ya fallecido) Directores de Impuestos Internos (DGII) y de la Dirección General de AduanaS (DGA), respectivamente.

 Estas dos instituciones han sido históricamente piezas principales en los ingresos del estado dominicano, pero después de llegada la modernización y la administración objetiva de estos dos funcionarios a las mismas, es cuando estas se han convertido aun mas en los dos grades pilares de los ingresos tributarios dominicanos.

Las medidas administrativas tomadas durante la gestión del Lic. Juan Hernández han tenido como resultado que para el año 2011 la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) alcanzó una recaudación efectiva de RD$206,060.5 millones, equivalentes a un aumento de 12.1% con respecto a los ingresos registrados en 2010, cuando se captaron RD$183,764.5 millones. Solo por el concepto de Itebis se aportaron RD$45,658.9 millones representando un aumento de 2.2% con relación al año 2010.

Según datos publicados por  DGII por medio de su portal en la Web, el monto recaudado representa alrededor del 75% de los ingresos tributarios del gobierno.

Lo que me imagino se preguntarán muchos de los lectores es por que éste incremento en las recaudaciones no se refleja proporcionalmente en el bienestar de las comunidades, ya que la esencia histórica del surgimiento de los impuestos y tributos consisten en un lenguaje llano: Quitarle al que más tiene, para darle al que menos tienen o lo que sería igual, en una redistribución de las riquezas.

Aunque cabe destacar que un aumento en las recaudaciones no necesariamente significa un aumento en el producto Interno Bruto (PIB) ya que intervienen otros factores de la economía.

 

¿Quién le pone el cascabel al gato ?

Con ciertas frecuencias escuchamos en boca de la clase política pidiendo porque aparezca “un general (en algunos casos un sargento) que se case con la gloria”. Dejando entrever o insinuando que surja una persona de los estamentos militares, que al margen de los canales legales, fuera de lo que establece un sistema democrático, provoque abruptamente un cambio político y económico en determinado momento que viva el país.

Este pedido, al cual no nos sumamos, por considerarlo dañino para el sistema político en el cual vivimos, surge cuando el ciudadano se siente desesperado y sin esperanzas ante un hecho que se considera no satisfecho por las autoridades gubernamentales que administran las cosas públicas.

Ese grito de impotencia se clama y escucha en Pedro Brand, exigiendo saber: ¿Qué autoridad le pondrá el cascabel al gato o la tapa al pomo?, frente al manejo temerario y suicida de los motoristas y pasoleros que circulan por las diferentes calles de este municipio.

Esta conductores, que nosotros denominamos “bomba de tiempo”, transitan a gran velocidad sin importar que pueda atropellar una persona. La acción se torna aún más peligrosa al entrar la noche, cuando estos dueños de la calle y violadores patológicos de la ley andan en franco desafío a la autoridad, sin luces que permitan identificarlos en medio de la oscuridad, so-pena de ser arrollado.

El ciudadano no tiene quien vele por su seguridad. Es de ahí que en algunos momentos hechos que se han podido evitar aplicando medidas preventivas, terminan en casos que luego la sociedad en su conjunto lamenta sus consecuencias.

No tenemos que esperar que sea cada uno en forma particular los que tengamos que buscar una solución inmediata a esta situación.

Con algún objetivo el Estado, a través de sus instituciones recaudadoras de impuestos, cobra lo que tributa cada contribuyente, que luego utiliza en el pago de unas autoridades policiales y municipales que se hacen de la vista gorda y no cumplen con el rol para el cual fueron creadas.

¡Por Dios! ¿Vamos a esperar que suceda un hecho trágico de incalculable dimensión para actuar?. O acaso se espera que sea victima una persona con apellido sonoro para reaccionar.

 

Un plan dejado al olvido

Cuando se anunció hace cuatro años, la compra de diez millones de bombillas de bajo consumo, dentro de un plan para reducir el consumo de combustibles y energía, se lo recibió con escepticismo en los círculos pensantes del país, donde aún se ejercita el cerebro y, por ende, lo conceptual, adjetivo y no verbo perteneciente o relativo al concepto, según la Real Academia de la Lengua.

Los ahorros, en aquél caso, debían implicar también una reducción del gasto. Sin embargo, las  bombillas costaron 18.5 millones de dólares, conforme a los datos oficiales ofrecidos. Un precio por unidad superior a los dos dólares al cambio de entonces.

Es ampliamente conocido que en cualquier tienda de Estados Unidos, donde se fabrican distintas marcas de estas bombillas, y no en Cuba de donde habrían sido adquiridas, se pudieron comprar más baratas, hasta a mitad de precio.

Tampoco se hizo pública que se hubiese convocado a una licitación, como manda la ley de contratación de obras y compras del Estado, lo cual indicaba ya que los avances en materia de institucionalización son pura ficción, muestra adicional de la virtualidad con la cual se nos dirige y encamina.

Las dichosas bombillas, según el anuncio, se distribuirían en hogares y cabildos. A ciencia cierta nunca podrá saberse con certeza cuántas realmente se recibieron o fueron entregadas.

Ese es el problema cuando los gobiernos asumen la tarea de benefactores y confunden la caridad pública con los servicios asistenciales dentro de esquemas de seguridad social.

En modo alguno sugiero que con estas bombillas ocurrió lo mismo que en planes parecidos en el pasado. Pero la misma compra por el gobierno resalta nuestra falta de institucionalidad y el absoluto poder discrecional de los gobernantes, lo cual a todas luces, con o sin bombillas, es una señal evidente de atraso en el campo democrático.

 Además, jamás se ha vuelto a hablar de ese plan.

Esta columna se publica en el periódico El Caribe

Morador residencial Ciudad Satélite Duarte se queja de servicios presta ayuntamiento Los Alcarrizos

Los Alcarrizos.-Bajo el término “tierra de nadie” conocemos los dominicanos la porción de tierra que se utiliza en la frontera Dominico-Haitiana para realizar actividades comerciales entre ambos países, ya que la misma queda ubicada en un espacio territorial que se considera no pertenecer a ninguna de las dos Naciones y que por tanto, ninguna de las dos tienen responsabilidades alguna sobre esta, pero, sin embargo, ambas entienden tener derechos.

Guardando la distancia, es válida la comparación con territorio perteneciente a la denominada SEGUNDA ETAPA DEL PROYECTO CIUDAD SATELITE DUARTE, de  Santo Domingo Oeste, la cual, antes de ser dividido en lo que es hoy el Gran Santo Domingo, en variopintos municipios y distritos municipales; pertenecíamos al Distrito Nacional, dividido con la intención de crear nuevos ayuntamientos y por ende,  nuevos puestos de trabajos para los “compañeros”.

Producto de la aprobación por el Congreso Dominicano de la Ley que crea la división de la ciudad en los diferente Santo Domingos (incluyendo los municipios Pedro Brand y Los Alcarrizos)  y un Distrito. El proyecto residencial Ciudad Satélite Duarte al marcar los límites que separan un municipio del otro, queda dentro del Distrito de Sto. Dgo. Oeste.

Esta comunidad a su vez queda dividida por la conocida cañada de Lebrón en dos partes  territoriales, una la llamada primera etapa que pasa a ser responsabilidad del Ayuntamiento dirigido por el PRD en la persona del Alcalde del municipio de Pedro Brand, Ramón Pascual Gómez (El Mello) y la otra llamada segunda etapa que “QUEDA BAJO LA RESPONSABILIDAD” del ayuntamiento del municipio de los Alcarrizos, también del PRD dirigido por Alcalde Junior Santos.

Es aquí donde hacemos la correlación, ya que esta segunda etapa queda abandonada por parte de ambos cabildo ya que legalmente a uno no le corresponde (el de Pedro Brand) cumplir con ella y al que legalmente le corresponde la tiene olvidada, ya que frente al desinterés de brindar los servicios a este residencial, porque no se observa  como parte de municipio Los Alcarrizos, entendemos nosotros que vivimos en TIERRA DE NADIE.

Esta comunidad no goza de los servicios básicos por parte del ayuntamiento Los Alcarrizos , sus calles están en un sorprendente mal estado, la basura se acumula; el área verde, parques y las canchas deportivas se encuentran abandonadas; las calles se encuentran a oscuras, porque cuando suele haber energía eléctrica las bombillas no funcionan.

Una policía que no funciona, atracos y asaltos a plena luz del día, suspensión del servicio de agua, constantes y duraderos apagones, creación de reductores de velocidad (policías acostados) exagerados sin ningún tipo de autorización municipal.

Esta situación  está ocasionando una emigración masiva donde  propietarios de viviendas deciden rentar en otras comunidades, dejando las de ellos con letreros de ventas y alquileres.

Cuando vinieron…

La evidente y decepcionante indiferencia mostrada por algunos de los medios, con las honrosas excepciones de siempre, ante los últimos acontecimientos ocurridos en el ámbito del periodismo nacional, me trajeron a la memoria aquel famoso sermón leído por el pastor protestante alemán, Martin Niemöller, en la Semana Santa de 1946, y que ha sido erróneamente atribuido a su compatriota el dramaturgo y poeta Bertolt Brecht, cuya parte más conocida dice:

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guarde silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.

Ninguna excusa justifica el silencio de la prensa ante una amenaza contra un medio o periodista, sólo porque pudiéramos asimilarlo como asunto ajeno, que no nos concierne directamente.

Son muchos los ejemplos de destrucción de la libertad de expresión y prensa que han comenzado con leves señales que erosionan y llenan de miedo el entorno.

No recuerdo una etapa en mis más de cuatro décadas de ejercicio, en agencias de noticias, diarios y revistas extranjeras, así como en periódicos y estaciones de televisión y radio, en nuestro país, donde percibiera un sentimiento de angustia tan definido entre aquellos que, venciendo la inquietante sensación de miedo que les revuelve el estómago,  se aferran a la terquedad de honrar el oficio del que viven.

La razón es que aún después de medio siglo de desaparecida la tiranía,  a despecho de cuanto se dice hemos avanzado en materia democrática y libertad de prensa, en este país muchos periodistas temen todavía morirse en la víspera.(Publicado originalmente el sábado 7/8/10).

Esta columna se publica en el periódico El Caribe

Que no se repita, ¡Por Dios !!!

     Como un acto bochornoso y repudiable por la sociedad deber ser considerado la acción de un grupo de jóvenes estudiantes universitarios, que el pasado lunes 16 secuestraron el minibús que los transporta hacia las diferentes universidades de la capital dominicana.

    Tomando como pretexto una crisis que existe en la Asociación de Estudiantes Universitarios de Pedro Brand –ASEUPEB-, por unas elecciones estudiantiles que no se realizaron en la fecha establecida, unos  cinco estudiantes irrumpieron violentamente en la madrugada de ese lunes y obligaron a los demás estudiantes a desmontarse del vehículo.

   Hecho esto, y en complicidad con otras personas, que les daban seguimiento en una camioneta, llevaron “la guagua” a uno de los parqueos del local de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) en la Universidad Autónoma de Santo Domingo(UASD), donde se mantuvo retenida sin sus neumáticos puesto. Nos enteramos que ya el vehículo fue entregado a la asociación.

   Hay que esperar que las autoridades llamadas a intervenir estos casos, no dejen pasar el mismo como si se tratara de un simple problema estudiantil. No señores.

   Este hecho siembra un nefasto y mal antecedente hasta ahora, que se recuerde, nunca visto en este municipio, por su particularidad y los protagonistas envuelto en el mismo

  De acuerdo a las narraciones que hacen los testigos presenciales, el plan del secuestro al parecer fue muy bien organizado y ejecutado, que al decir de los que lo vivieron, las escenas parecían sacad de una película de la saga del legendario James Bond, por la forma en que se llevo a cabo.

 Entendemos que esta no es la manera en que se deba buscar solución a  un conflicto, y mucho menos entre futuros profesionales que deberían ser ejemplos para otros jóvenes que por diferentes circunstancias no han tenido el privilegio (no todo el mundo llega) de estar donde están.  Jóvenes que muy temprano se levantan con muchos sacrificios y la ilusión de hacerse de una profesión que le permita insertarse en el mundo productivo laboral, con la intención de escalar social y económicamente en su estatus de vida.

   No puede ser que la ambición por querer ocupar la dirección (presidencia) de una organización, sea estudiantil, política, o como se quiera llamar, enloquezca tanto a una persona que lo lleve a cometer un episodio de este tipo.

  No aceptemos que se repita un ejemplo de esta magnitud.  Que no se repita, ¡Por Dios!!!!

 

Algunos conceptos sobre «periodismo»

Me quede atónita escuchando a una veterana periodista decir en medio de comunicación, que el ejercicio del periodismo ha evolucionado y que ahora tenemos una nueva modalidad que es “el periodista- activista político”, por cierto muy de moda en nuestro país.

En mi humilde opinión creo que existen profundas diferencias entre “Periodismo, Política y Relaciones Publicas”.

Como asidua lectora de la página web de la “Fundación nuevo periodismo iberoamericano” que tiene como misión “trabajar por la excelencia del periodismo y su contribución a los procesos de democracia y desarrollo de los países iberoamericanos y del Caribe, a través de talleres y seminarios de formación e intercambio entre periodistas, colaboración en redes y estímulos al desarrollo profesional; he seleccionado dos respuestas del maestro Javier Darío Restrepo, (periodista desde hace 52 años. Experto en ética periodística, catedrático de la universidad de los Andes y conferencista en temas de comunicación social) que ofreció en el consultorio ético, un chat donde los periodistas piden orientación sobre ética periodística.

El maestro Javier Darío Restrepo responde sobre la función del periodista a la hora de denunciar la corrupción administrativa:

El papel del periodista cuando denuncia la corrupción administrativa es el de un ciudadano cualquiera, solo que bien informado y con la voluntad de compartir información con los demás ciudadanos.

Buscar, analizar y difundir esa información es la actividad esencial de su profesión, y constituye el servicio específico del periodista a la sociedad.

Cuando se trata de la corrupción de un funcionario, ese servicio es aún más necesario para la sociedad y más exigente para el periodista que, a pesar de la presión social, debe respetar la presunción de inocencia. Leer más de esta entrada

El futuro de Naciones Unidas

Los chinos admitieron hace años que  el marxismo, enunciado a mediados del siglo diecinueve, no podía tener respuestas a los problemas de la China actual.

El resultado ha sido una reforma radical en la economía, que ha hecho de ese inmenso país un coloso mundial, en el ámbito comercial y militar. Lo mismo tendrá que suceder con las Naciones Unidas.

Recordemos que los problemas actuales, el mundo surgido al final de la guerra fría, son totalmente diferentes a los que motivaron después de la segunda guerra mundial el surgimiento del organismo. La ONU tendrá que readecuarse a las transformaciones que ha sufrido la humanidad desde su creación en la conferencia de San Francisco.

No se trata de un cuestionamiento del  papel y de la humanitaria tarea que las Naciones Unidas realizan. El aspecto que la hace inoperante se relaciona con el equilibrio del poder que su misma composición entraña.

Por ejemplo, el funcionamiento del Consejo de Seguridad, en el que los cinco miembros permanentes—Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China–, tienen la potestad de impedir cualquier resolución adoptada por mayoría de votos, con sólo ejercer un derecho al veto, lo que pone en entredicho su trascendente papel de árbitro.

Los últimos conflictos regionales, las guerras en Irak y Afganistán y las actuales masacres de ciudadanos en Siria,  plantean la urgente tarea de modificar  algunos de los fundamentos que hace más de medio siglo dieron nacimiento a las Naciones Unidas.

A menos que ello ocurra, el organismo seguirá siendo visto en muchos países como una institución cada vez más incapaz de resolver por vía del diálogo y la negociación los conflictos entre los estados. Sin embargo, habrá que tener siempre en cuenta que al igual que otros organismos internacionales, como es el caso de la OEA, la ONU siempre ha sido y será lo que la mayoría de sus miembros ha querido y quiera que sea.

Esta columna se publica en el periódico El Caribe