Una práctica aberrante

En tiempos de Trujillo, las loas al tirano eran obligadas en todos los actos oficiales.

Los funcionarios, los intelectuales y los dirigentes comunitarios competían con las más absurdas exaltaciones para ganarse el favor del amo y señor del país y así poder preservar sus cargos y privilegios.

Entre las más serenas de las alabanzas, llegaron a decirse cosas como estas: “Ningún estadista en la historia de la humanidad ha hecho tanto por su patria, como Trujillo por la República Dominicana”. Póngale atención a esta otra, un tanto más atrevida: “A Trujillo hay que canonizarlo, pero hay que canonizarlo vivo, porque las cualidades espirituales de Trujillo sobrepasan las de San Agustín”.

Muchos creíamos en este país que esas aberraciones quedaban atrás; que eran ya parte de un pasado que no padeceríamos otra vez. Pero cuán equivocados estábamos. El culto de la personalidad  renació durante la administración de Leonel Fernández y el beneficiario de la adulación no lo rechazó ni mucho menos condenó como una práctica antidemocrática y negativa para el país, como en verdad lo es. Por eso estamos expuestos a ver genuflexiones aún más humillantes que las que el rigor de la tiranía forzaba a todo servidor público o ciudadano prominente, si el Presidente actual no lo prohíbe. Leer más de esta entrada

Por fin ¿quién es el jefe?

Apenas tres horas después de juramentarse, el presidente Medina decepcionó a quienes alentaban esperanzas de cambio con su llegada al poder, al anunciarse la composición del equipo gobernante.

Con muy escasas excepciones, un gabinete integrado por funcionarios leales al líder de su organización, el ex presidente Fernández, responsables en gran medida la mayoría de ellos del desastre financiero y moral que le ha costado sortear.

Funcionarios famosos por el enorme inventario de mentiras con las que le inyectaron al país durante ocho años la ilusoria idea de un paraíso de bienestar y progreso. Un paraíso virtual que la realidad ha mostrado en toda su crudeza. Un pequeño clan inamovible que su antecesor rotó en escasas ocasiones, dotándolos de una antigüedad que los ha hecho creerse dueños de pleno derecho de las posiciones que desempeñan. Leer más de esta entrada

Otra oportunidad perdida

El presidente Danilo Medina tal vez haya perdido una oportunidad  excepcional de conciliarse con la sociedad  al promulgar la ley de reforma tributaria, en momentos en que el rechazo al denominado “paquetazo”, se hacía más evidente.

Analizando el tema desde una perspectiva oficial, pienso que sus asesores bien pudieron convencerlo de ganar un poco de tiempo observándola, en lugar de promulgarla para inmediatamente después modificarla para eliminar el impuesto a las compras por Internet.

Ese aspecto de la ley pudo usarse como pretexto para enviarla de nuevo al Congreso. Una iniciativa de esa naturaleza hubiera  puesto a pensar a muchos críticos sobre la posibilidad de que el presidente modificara el contenido de la reforma para hacerla más potable.

Una reestructuración inmediata del gabinete, cuya conformación le ha traído tantas antipatías a la administración, le pudo haber dado al gobierno el respiro que necesita para encontrarle una salida a la grave situación de déficit que su compañero Leonel Fernández le dejó como legado al entregarle la presidencia. Leer más de esta entrada

La importancia de la crítica

En más de una oportunidad he insistido sobre el peligro de aislamiento en que caen muchos gobiernos cuando se obstinan en ver en la crítica una mala intención o un deseo de entorpecer  iniciativas oficiales.

Si bien es cierto que algunas veces ese sentimiento domina los enjuiciamientos públicos a las acciones del gobierno, no siempre esa es la intención que prima. Con más frecuencia de la que se admite, las observaciones a determinadas conductas o prácticas gubernamentales o de funcionarios, están inspiradas en sanos propósitos.

La sabiduría de un gobierno consiste en poder apreciar la diferencia. La falta de esa capacidad impide aprovechar oportunidades excepcionales de corregir posturas y políticas inadecuadas o ganarse nuevos afectos.

Por lo regular, el rechazo  instintivo a la crítica no alcanza a ponderar su alcance ni la finalidad que esta persigue. Las objeciones a una política o una medida gubernamental tratan en ocasiones de prevenir a un gobierno o a una  autoridad las derivaciones negativas de su aplicación. Leer más de esta entrada

La Iglesia de siempre

El respaldo de la Iglesia al “paquetazo” tributario, bajo el pretexto de que era la única opción para resolver la crisis dejada por la administración del propio partido gobernante, ofende y hiere mis sentimientos como católico.

La brutal oleada impositiva contenida en esta reforma, aprobada y promulgada al vapor por el Congreso y el Poder Ejecutivo, golpearán salvajemente a las clases media y pobre de la nación.

De manera que si a la Iglesia realmente le preocupara el bienestar de su feligresía y la del resto de los dominicanos, para ser coherente con su discurso debió primero entregar el sacrificio que ahora le pide a la población, renunciando a sus muchos privilegios, heredados la mayoría de ellos de un anacrónico Concordato, que la sitúa en posición de privilegio, como una confesión oficial, en un país con una Constitución que supuestamente garantiza la igualdad de credos y la libertad religiosa.

Lo mismo puede decirse de los legisladores que tan alegremente sancionaron el proyecto, con el cual se obliga a los contribuyentes a pagar el precio del despilfarro de las administraciones del presidente Leonel Fernández, sin que su sucesor, Danilo Medina, haya movido un dedo para promover una salida justa, reduciendo el excesivo e improductivo gasto público que nos condujo al laberinto en que nos encontramos. Como representantes que dicen ser del pueblo dominicano, su deber fue renunciar concomitantemente a los ilegales privilegios auto-asignados, como son las exoneraciones de vehículos, los “barrilitos”, “cofrecitos”, y bonos navideños y de días de la madres, que suponen miles de millones de pesos al erario.

Con respecto a la posición de la Iglesia, extraña su decisión de alejarse  con su silencio del sentimiento de su feligresía que demanda en calles y plazas una justa sanción para aquellos responsables de haber hecho uso desmedido y sin control del patrimonio público, condenando al país a la estrechez para permitir el derroche de un clan político corrupto e insensible.

Un pedazo de papel

Dos frases  pronunciadas por Balaguer, citadas por sus adversarios fuera de contexto, le han perseguido incluso después de su muerte.

Durante un largo período de precios deprimidos del mercado azucarero, el entonces Presidente de la República intentaba obtener un aumento de la cuota en el mercado norteamericano, donde priman  precios preferenciales. La situación internacional no le era nada favorable al país y el gobierno dominicano tenía entonces problemas de comunicación con la Casa Blanca debido al deterioro del clima de derechos humanos prevaleciente en aquella época.

En un discurso ante la Asamblea Nacional, Balaguer apeló a la comprensión de la administración del presidente Nixon, señalando que si su presidencia constituía un obstáculo al logro de una mayor cuota azucarera él estaría dispuesto a asumir un sacrificio y renunciar al cargo. Leer más de esta entrada

¿Por qué yo?

¿Por qué yo, que pago mis impuestos y respeto las demás leyes de la nación, debo asumir parte del costo del despilfarro y el uso irresponsable de los recursos públicos por parte de un clan político que gobierna y legisla en provecho propio?

¿Por qué a los ciudadanos pacíficos, que apenas recibimos una pequeña parte de los servicios, muy deficientes por cierto, que el gobierno está obligado a ofrecer a los contribuyentes, se les endosa la enorme carga económica dejada por una administración que no respetó el presupuesto e hizo uso de él para impulsar sus ambiciones, fomentando el parasitismo en la sociedad, haciéndola cada día más pobre y dependiente de tan odiosas e improductivas prácticas clientelares?

¿Por qué no se les obliga a los responsables de este histórico déficit fiscal responder por el daño causado a la república? Leer más de esta entrada

Más reformas en enero

El locuaz ministro de Economía, Temístocles Montás, ha despolvado otro gran secreto. Nos ha dicho que a comienzos del año  próximo, es decir dentro de pocos meses, serán necesarias otras reformas por las negociaciones con el FMI. Una de ellas se relaciona con el sector eléctrico para equiparar los ingresos del sector con sus gastos, lo que en buen dominicano significa un aumento de la factura del servicio de energía a los hogares como a las empresas. Las otras, de carácter económico, se refieren a una nueva ley de Responsabilidad Fiscal para, según él, garantizar las finanzas públicas, lo que inevitablemente también traerá más cargas impositivas.

El ministro justifica la insaciable gula fiscal del oficialismo en la ilusa creencia de que esas medidas traerán prosperidad al pueblo dominicano y mejorarán la tasa de riesgo de la deuda externa, como si sus compatriotas no tuvieran capacidad para sacar sus propias conclusiones o carecieran de noción sobre los duros efectos que las reformas tributarias anteriores, seis en dos mandatos constitucionales, han causado en la economía.

Como si no fueran capaces de entender que cada uno de esos “paquetazos” tributarios tuvo el propósito, como sucede con el actual a punto de convertirse en ley, de llenar los inmensos agujeros fiscales que provocaron el gasto desorbitado, el oropel de la vida oficial, el boato que rodeó las actividades en el ámbito gubernamental, conduciéndonos así al borde del abismo.

Tal vez todavía no se ha llegado con los impuestos al límite de la paciencia pública y por tanto no se puede predecir con precisión qué podría suceder. Pero en mi columna anterior decía que en dos años nos enfrentaremos a otra reforma tributaria porque la actual no les será suficiente para mantener lo que siempre han hecho. Por lo visto no será necesario esperar tanto. El ministro de Economía ya nos dijo que a partir de enero la tendremos.