«El Mello» con política errada.

Señor Director:

El alcalde del municipio Pedro Brand, Ramón Pascual Gómez (El Mello) tiene más de dos años dirigiendo el cabildo de este municipio y aún no se sabe cuál es le tipo de política que aplica en su gestión.

Ese tipo de política es indescifrable, es una política errada ya que no causa efecto positivo, más bien negativo.

Se ha rodeado de personas que no saben de política moderna, porque esa gente han alcanzado esos cargos por vía coyuntural y no precisamente por su liderazgo. El mismo alcalde sabe muy poco de política y no es manejable para dejarse asesorar.

Hay que entender que la política es una ciencia que se estudia, de ahí que nosotros vivimos constantemente estudiándola, no sólo a nivel local sino también en lo que respecta el entorno internacional.

Es por esto que estamos trabajando con mucho ahínco en la construcción de una organización, que hemos denominado Séptima Vía (7ma.Vía), que será en su accionar muy diferente a las otras, al momento de escoger a las personas que aspirarían a ocupar un cargo electivo.

Mi recomendación para el Alcalde «El Mello», es que se acerque a instituciones como la nuestra que estaríamos en disposición de orientarlo en lo que se refiere a la implementación de políticas de desarrollo para aplicarlas al municipio de Pedro Brand.

Atentamente;

Ares Lendo.

Presidente Movimiento 7ma. Vía.

En dos años tendremos otra.

La reforma tributaria, la sexta en ocho años, no resolverá ningún problema de la nación ni saneará las finanzas públicas. Sus efectos sobre las familias y el aparato productivo nos harán más pobres para enriquecer al gobierno y permitirle mantenerlos niveles de gastos que nos han colocado en la cima de una pendiente cuya inclinación la hace muy peligrosa.

De todas las cargas que se impondrán a la población, la que me parece más inmoral es el impuesto adicional de dos pesos por galón al combustible para dárselo a los sindicatos del transporte que ya poseen otros privilegios como un subsidio al gasoil, sin ninguna garantía de que el precio del transporte sea reducido o congelado. Otro plan Renove, porque el uso, según la versión oficial, a darse a esos recursos extraídos de los presupuestos familiares y de las empresas sería el de cambiar el parque vehicular privado del transporte público.

Más de mil millones de pesos al año, entregados graciosamente a un sector sindical empresarial para silenciarlo. Una claudicación del gobierno a las presiones de quienes están en condiciones de paralizar la economía, dejando al país sin transporte. Un tipo de presión que todos sabemos, tanto como el gobierno, que no están en condiciones de hacer sus colegas de la industria y el comercio, lo cual quedó en evidencia en las gestiones ante la autoridad, cuando los industriales apenas pudieron verse con dos ministros y los sindicalistas del transporte con el propio presidente.

El arte de gobernar llevado a la máxima expresión de la conveniencia partidaria, presenciado ya con estupor con la nueva amnistía fiscal, premiadora de la evasión mientras se imponen nuevos tributos para penalizar a los cumplidores de la ley. Se intenta liberar así de toda responsabilidad penal y moral a quienes llevaron al país a esta encrucijada. En dos años tendremos otra reforma tributaria igual o más severa.

Tin Marín de do Pingüe…

La reforma fiscal será aprobada. A más tardar con toda seguridad la semana próxima. Y los empresarios la aceptarán porque el gobierno la “flexibilizará”, como ha dicho el presidente del Senado, para hacerla más potable a sus intereses. Naturalmente, los efectos serán los mismos, más desempleo e inflación, sin que pueda predecirse lo que pueda pasar después.

Al final, no serán los empleadores quienes realmente paguen las consecuencias.  Como todo en la vida también habrán ganadores y habrá que felicitar a los diseñadores del plan porque los objetivos básicos de la propuesta serán alcanzados: darle al gobierno más recursos para seguir en lo mismo y librar de toda responsabilidad a los causantes del mayor déficit fiscal  y desfalco del tesoro público en la historia dominicana. Vendrán los abrazos y las felicitaciones, con los consabidos  comunicados resaltando la buena voluntad entre las partes. Leer más de esta entrada

De triste tonalidad

Por las redes sociales circula una enjundiosa crítica de los esfuerzos del gobierno para imponer nuevos impuestos a la población, sin tocar el excesivo gasto público, que su autor, Miguel Angel Severino Rodríguez, tituló con acierto “Reforma fiscal en Re menor”.

Este original encabezado me hizo mucha gracia. Y aunque en el texto no se hace ninguna otra mención de la nota musical, queda desde un principio en claro el significado que quiso dársele al escrito.

Hasta mediados del siglo XIX, se consideraba  que toda composición en  Re menor, por su tonalidad oscura, contenía un sentimiento de tristeza, pero muchas de las grandes obras clásicas, como por ejemplo la Novena Sinfonía de Beethoven, así como el Réquiem y otras composiciones  de Mozart, y algunas de Bach, están escritas en la escala menor. Otras muchas escritas con posterioridad, especialmente en el llamado período clásico, mezclan las dos escalas, iniciando con la menor y terminando en la mayor, que imprime un sentimiento muy distinto, sin la tonalidad oscura de la primera.

Es obvio que el experto en el tema tributario, al emplear la expresión musical en escala menor, nos muestra desde un principio, en el mismo título, el sentimiento de tristeza que la reforma fiscal propuesta por el gobierno, deja en una población temerosa de sus graves efectos en la economía nacional y en sus condiciones de vida.

Y como se  teme que la  reforma esté a punto de ser aprobada por un Congreso más comprometido con las directrices del partidarismo  que con los intereses de las comunidades que representan, la profunda sensación de tristeza que embarga se asemeja a la más oscura de las composiciones de tonalidades menores.

No queda claro todavía es  si la  triste tonalidad de la escala menor de Re  que lleva implícita la reforma se aplicará al final de este drama al pueblo que la sufrirá o a  los responsables de promoverla.

Un regalo de navidad

De regreso de un curso de periodismo en Italia, Julio Guerrero me trajo hace años un regalo de Navidad: un aparato de afeitar con una original brocha a la que se le podía añadir un tubo provisto de jabón líquido. La brocha me recordó a mi padre. Durante años, papá usó una muy similar, que con el paso del tiempo llegó a parecérsele. Tenía la necesidad de afeitarse dos veces al día, la última con cada regreso a casa después de una larga jornada de trabajo.

Cuando su cuerpo, pequeño pero fuerte, comenzó a sentir los embates de la  enfermedad que le llevó a la tumba, solía cortarse con frecuencia. Para combatir la irritación  y simular los pequeños cortes en las mejillas y el mentón, se echaba una buena dosis de loción para después de afeitar, que le dejaba la cara agradablemente limpia como la de un niño. Yo prefería su olor natural a tierra mojada, llena de promesas, que más de una vez sentí en sus últimos años al acercármele para besarle la mejilla de padre triste consciente de su partida próxima. Leer más de esta entrada

Una práctica antidemocrática

Si llegaran a preguntarme qué medidas fuera del ámbito económico esperaría de una administración empeñada en arreglar las cosas, reclamaría de inmediato un decreto prohibiendo “el elogio a la figura presidencial”. Sería un primer paso a la eliminación del culto de la personalidad, tan dañina en nuestra historia, y que en los últimos años se incrementó reviviendo en la memoria de generaciones las terribles consecuencias de esa odiosa práctica en la vida nacional.

Esa medida conllevaría necesariamente otras prohibiciones, como las ridículas normas protocolares de trasladar sin importar distancia a todos los actos públicos la silla decorada con el escudo nacional donde el Presidente se sienta, para hacerlo vermás alto que los demás. Se llevaría consigo los vacíos y rigurosos discursos que en toda actividad oficial deben pronunciarse para agradecerle su honrosa y magnánima presencia, con la bendición obligada del obispo o el cura de la parroquia, según el caso. Enviaría a Bienes Nacionales como una reliquia la alfombra roja que se le coloca para resaltar sus pisadas, oficializando la supuesta prohibición del retrato presidencial en cada oficina pública. Leer más de esta entrada

La triste suerte del primer pacto

En su discurso inaugural, el presidente Medina delineó sus objetivos de gobierno centrándolos en tres grandes pactos. Dijo que gobernaría sobre la base de consensos en las áreas fiscal, eléctrica y educativa, comprometiéndose nuevamente a cumplir el mandato de la ley general del sector que le otorga el 4% del PIB a la educación preuniversitaria.

La oportunidad de cumplir con lo prometido en su primera acción como jefe del Estado le llegó muy rápidamente, con la convocatoria del Consejo Económico y Social (CES), para discutir su controvertido proyecto de reforma fiscal.

Pero apenas se produjo una discrepancia de pareceres, el Gobierno cortó de cuajo la negociación y decidió enviar la pieza al Congreso, con lo cual hizo polvo su compromiso de pactar con las fuerzas productivas y el resto de la sociedad civil soluciones a uno de los tres problemas por él mismo citados como metas fundamentales de su administración. Leer más de esta entrada

Las objeciones a la reforma

Si la finalidad de la reforma es sólo la de limpiar el desorden de las administraciones del ex presidente Fernández y preservar el exorbitante nivel del gasto público que nos condujo al déficit fiscal sin precedentes que hoy padecemos, estaríamos ante uno de los más monstruosos actos de deslealtad a la república de nuestra historia.

La renuencia oficial a debatir las causas de ese déficit implica un manifiesto deseo de encubrimiento, cada día más imperdonable a medida que los medios de comunicación sacan a relucir los crímenes económicos cometidos en casi todas las áreas del quehacer oficial en los últimos ocho años.

Si se dieran demostraciones fehacientes de austeridad acorde con la situación de estrechez existente, o sea un firme compromiso de recorte del gasto público con una sustancial mejoría de su calidad, la imposición de nuevas cargas tributarias no encontraría los reparos que en la actualidad se hac Leer más de esta entrada