La gran batalla: Basura Vs ayuntamiento Pedro Brand.

Si usted se disponemos hacer un recorrido por los diferentes barrios que componen el municipio de Pedro Brand necesariamente tendrá que llegar a la conclusión de que la basura le ha ganado la batalla a la alcaldía que preside el señor Ramón Pascual Gómez (El Mello).
La basura ha sido siempre «el clavito en el zapato» de la mayoría de los ayuntamientos del país, y Pedro Brand no podía ser la excepción.
Entendemos que a estas alturas el ejecutivo municipal en coordinación con sus principales funcionario y técnicos deben sentarse y analizar la problemática que afecta sensiblemente el bienestar social y la salud de la municipalidad.
Ya los cien días de gracias que se le otorga a una nueva administración hace años que para ellos caducó. Son dos años, tres meses y once días que lleva «El Mello» dirigiendo los asuntos administrativos del ayuntamiento con un presupuesto de unos 5 millones de pesos mensuales, sin contar con los ingresos que recibe por concepto de los impuestos y arbitrios que pagan los contribuyentes locales. Leer más de esta entrada

La indiferencia política en Pedro Brand.

La clase política en Pedro Brand tiene urgentemente que revisarse, tiene que madurar.

Tiene que someterse a una profunda profilaxis y reorientar sus pensamientos y su accionar de la manera en que visualiza la realidad político-social del municipio.

Cómo es posible que en la Asamblea Comunitaria que se organizó para discutir el Presupuesto Participativo Municipal (PPM) no asistiera un solo representante de los diferentes partidos políticos que en cada proceso de elecciones congresuales y municipales buscan ocupar un lugar en los organismos del gobierno municipal, legislativo; y otros con la intensión de obtener un empleo en las empresas estatales.

Por donde andaban o en que estaban ocupados estos seudos «dirigentes» que no pudieron, en este espacio de dialogo, plantear las necesidades de sus respectivos sectores, al que ellos dicen representar. Luego no tendrían la suficiente autoridad moral para salir a criticar lo que en ese cónclave comunitario se determine.

Que es eso de que, porque la alcaldía municipal este en manos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), sus opositores del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no deseen participar en este tipo de encuentro. Leer más de esta entrada

Necesitamos más iniciativa privada

A menos que las oportunidades no sean las mismas para todos los agentes que intervienen en la vida económica de la nación, sólo podemos ufanarnos de la existencia de un capitalismo de Estado. Un régimen híbrido que no es una cosa ni la otra y que sólo le ha dejado al país un penoso legado de corrupción e ineficiencia, con un altísimo costo moral, social y económico.

Lo que en verdad necesitamos es una mayor dosis de iniciativa individual, tanto en la economía como en las demás facetas del quehacer cotidiano. Los mercados bien abastecidos han sido siempre aquellos dejados en situaciones normales a la libre competencia y a las fuerzas naturales del mercado.

La experiencia no sólo nuestra ha demostrado hasta la saciedad que las economías centralizadas o cualquiera de sus hijastros generan estrechez y pobreza. Constriñen el desarrollo y degeneran en el planeamiento de la vida ciudadana. Leer más de esta entrada

Gobiernos interventores

Lo ideal serían gobiernos menos interventores, lo que sólo sería posible si llegaran a aceptar su carácter esencialmente normativo.

Renunciando a la pretensión de controlar todo el cuerpo social y económico del país, los gobiernos podrían adquirir una mayor capacidad y eficiencia para  cumplir con sus funciones reales. Podrían dotar así al pueblo de los servicios que no han sido capaces de brindar en las áreas tan sensibles e importantes como la educación, la salud, el transporte, la agricultura, entre otras.

Gobiernos menos poderosos de los que hemos sufrido, ayudarían a atenuar además las ambiciones políticas. Menos gente estaría dispuesta a buscar su plena realización en el sector público. Y, naturalmente, descendería el número de patriotas y revolucionarios dispuestos a darlo todo por la nación y el bienestar colectivo de sus ciudadanos, lo que haría inmensamente feliz a buena parte de la población. Leer más de esta entrada

Variaciones sobre un tema

Las reservas que inspiran las tendencias a conferirle al Estado un papel preponderante en la economía, descansan en las penosas experiencias de ensayos pasados y presentes.

Por acción de los gobiernos y a pesar de su ostensible incapacidad para atender con rigor sus responsabilidades esenciales, el Estado ha crecido de forma tan brutal que interviene o husmea  en la vida de cada ciudadano, de manera directa e indirecta, creándole  una carga muy difícil de sobrellevar. No existe una actividad social o económica que no esté de alguna forma ligada, atada, comprometida o asociada con el Estado, o paralizada por él.

Así, mientras falla en dotar  a las escuelas de pupitres, pagar a tiempo a los servidores públicos, muchos de los cuales no desempeñan funciones, y no encuentra cómo darle ocupación a miles de médicos desempleados, no obstante las terribles deficiencias de los servicios de salud que presta, los gobiernos se empeñan en ensanchar su radio de acción convirtiéndose en instrumentos abrumadoramente dominantes. Leer más de esta entrada

Mejor cierren esa vaina

Por el Internet circula copia de una supuesta  correspondencia de la Oficina de Acceso a la Información Pública del Ministerio de Hacienda sobre las exoneraciones concedidas a senadores y diputados, que de ser cierto lo que allí se dice lo mejor que pudiera pasarnos es que cerraran el Congreso.

Según esa carta, de fecha 8 de abril del 2011, en respuesta  supuestamente a un reclamo de Participación Ciudadana, las exoneraciones para esa fecha a los “honorables” miembros del poder legislativo sumaban 127 con un valor FOB de US 13.3 millones y “un sacrificio fiscal” estimado en RD$ 571.2 millones.

Como el período actual de los congresistas es de seis años y cada dos se auto entregan exoneraciones  abiertas de vehículos, con la que pueden traer sin pagar impuestos desde un pequeño auto de cuatro cilindros al más caro de los automóviles existente, lo cual han hecho muchos de ellos, cabe suponer que al final del período para el cual fueron electos  sólo por ese concepto los congresistas dominicanos infligirán al erario un “sacrificio fiscal” equivalente a RD$ 1.713.6 millones, un cálculo conservador basado en un promedio de 127 exoneraciones que no abarcan a toda la matrícula de ese poder del Estado.

Si a esta barbaridad se suman el “barrilito”, el “cofrecito” y los bonos que por cualquier pretexto se auto otorgan para supuestamente cumplir con labores sociales, cosa esta que no entra en las obligaciones de los congresistas, tendríamos que llegar a la penosa conclusión que ese costo es demasiado alto para un país que cada 16 meses es abatido con una reforma tributaria para precisamente poder llenar el hueco fiscal que esa clase de privilegios produce en las finanzas públicas.

No me molesté en confirmar con Participación Ciudadana si esa carta existe, porque de sólo pensar que atrocidades así sean normas en el Congreso lo racional sería clausurarlo.

Aprendamos de otras naciones

¿Cómo se explica el  sorprendente desarrollo  industrial, tecnológico y cultural de  Israel, Taiwán y Corea del Sur, en circunstancias tan adversas, y el estancamiento de un país como el nuestro, rico en recursos naturales y geográficamente situado en el centro del Caribe, con fácil acceso a los grandes mercados como Estados Unidos y Europa?

No pretendo hacer comparaciones, por lo general enojosas. Pero la respuesta pudiera estar en la incapacidad como nación para planificar a largo plazo y en la intensa pasión por la retórica estéril, que agota las energías y nos hace mirar siempre por el retrovisor, no por lo que figura delante de nosotros. Nos falta tal vez vocación para concertar compromisos, mientras nos sobra entusiasmo para la improductiva tendencia a escuchar el eco de nuestras propias voces, descartando las demás.

Cuando les llegó el momento de asumir grandes decisiones, los israelíes, taiwaneses y surcoreanos no vacilaron.

Parecería, en cambio, que a los dominicanos nos faltan voluntades para hacer lo que precisa necesario, cuando la oportunidad se presenta a nuestras puertas. Leer más de esta entrada

Una reforma tras otra

La falta de argumentos para justificar la hemorragia impositiva es lo que hace más pesado los intentos de imponer cada cierto tiempo más carga a la población.

Uno de los pretextos esgrimidos ha sido siempre que los dominicanos “vivimos como ricos”, con la más baja tasa tributaria del continente. Pero todo ese costoso esfuerzo publicitario dirigido a demostrarlo, resulta inútil ante la contundencia de los hechos.

La verdad es que lejos de vivir como señores, los dominicanos en su mayoría han estado sometidos a las mayores privaciones y constricciones.

El alegato gubernamental, esgrimido en los últimos ocho años para justificar seis reformas impositivas, tal vez se aplique a un pequeño grupo de privilegiados y, por supuesto, a una buena parte del equipo burocrático que llega con cada gobierno. El resto de la población no escapa ni ha escapado a los embates de la inflación y al proceso de retroceso social, que se da pronunciadamente en los sectores de clase media e ingresos fijos. Leer más de esta entrada