La milenaria ceiba de Grullón y Jiménez

MIGUEL GUERREROEn su edición de ayer, este diario publicó una breve nota sobre la preservación en Tamboril de una ceiba que se cree milenaria, alrededor de la cual autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y miembros de la Sociedad Ecológica del Cibao, celebraron el Día del Árbol. La conservación de este hermoso ejemplar de la flora dominicana, de 7,850 metros cuadrados de superficie y un radio de 50 metros con un tronco de 18 metros por la condición tubular de sus raíces, guarda toda una historia, de amor y cuidado de la naturaleza.

Tras leer la nota, escrita por un reportero del diario, la señora Julia Dolores Jiménez me escribió un correo en el que me cuenta que por el año 1940, los doctores Manuel Grullón Rodríguez Objío, padre del banquero Alejandro Grullón Espaillat, y su padre José de Jesús Jiménez Almonte, daban un paseo por la zona cuando unos campesinos “hacha en mano, se disponían a cortarlo para hacer carbón”. Para evitar su destrucción les pagaron 30 pesos, mucho dinero en la época, hicieron una cerca, colocaron un letrero sobre la propiedad y educaron a los residentes del vecindario sobre la importancia de cuidar la naturaleza. Leer más de esta entrada

Tras la aparente normalidad

MIGUEL GUERREROLa normalidad en que se desenvuelve la vida cotidiana es pura apariencia. Debajo de ella hierven serios conflictos y los responsables de dirigir el país en sus distintas instancias deben empeñarse en encontrarles soluciones antes de que estallen. Observemos lo que ocurre con la sentencia del Tribunal Constitucional que desnacionaliza a hijos de indocumentados haitianos nacidos en el país contrario a lo que dice la Constitución. La sentencia ha generado repulsa en la comunidad internacional, donde se nos acusa de practicar políticas de discriminación y racismo.

El presidente Medina está siendo objeto de fuertes y amenazadoras presiones por parte de grupos ultranacionalistas y de su propio partido lo que al parecer ha congelado su anunciada iniciativa de enviar al Congreso un proyecto que sacaría del atolladero en que dicha sentencia ha metido a la nación y a su gobierno.  Leer más de esta entrada

La crisis del PRD

MIGUEL GUERREROLa insistente terquedad con la que los dirigentes de la llamada corriente mayoritaria en el PRD se afanan en buscar un acuerdo institucional con la presidencia de esa organización es incomprensible.

El señor Miguel Vargas Maldonado ha reiterado que “su” candidatura a la presidencia de la República y su puesto de presidente del partido son innegociables, es decir que todo acuerdo para darle una salida a la crisis interna del PRD deben ser sobre esas dos condiciones.

Sus contrarios, encabezados por el expresidente Hipólito Mejía y el excandidato vicepresidencial Luis Abinader no acaban de entender su juego. Mientras más se prolonga el impasse, menos oportunidades existen de un arreglo que pueda mejorar las posibilidades electorales del partido, con lo cual el oficialismo, quienquiera sea su candidato, probablemente el expresidente Leonel Fernández, quedará sin rival de cuidado en las próximas elecciones. Vargas sabe que no tiene chance alguno de ganar la presidencia, aún sea el candidato. Su actuación pasada, negándole el respaldo al candidato de su partido, el expresidente Mejía, que le había derrotado en las primarias de la organización, dejó una herida muy profunda en el perredeísmo que aún no ha cicatrizado. Leer más de esta entrada

Cuando vinieron…

MIGUEL GUERREROLa evidente y decepcionante indiferencia mostrada por algunos de los medios, con las honrosas excepciones de siempre, ante los últimos acontecimientos ocurridos en el ámbito nacional, me trajeron a la memoria el famoso sermón leído por el pastor protestante alemán, Martin Niemöller, en la Semana Santa de 1946, y que ha sido erróneamente atribuido a su compatriota el dramaturgo y poeta Bertolt Brecht, cuya parte más conocida dice:

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”. Leer más de esta entrada

Sobre las figuras públicas

MIGUEL GUERREROLas figuras públicas, sean hombres o mujeres, no tienen vida privada. Todas sus actuaciones son del mayor interés para la población y eso justifica la atención que los medios suelen dedicarle a los políticos, empresarios o celebridades del mundo del espectáculo, en aquellos países donde existe plena libertad de prensa y el poder no se utiliza para reprimir a los ciudadanos. Mucha de esa gente exige respeto a su conducta privada, creyéndose en derecho de privar al público del conocimiento de sus ambigüedades y de sus falsas composturas. A lo que sí todo ciudadano tiene derecho es a la intimidad, cosa muy distinta.

Una muestra de la importancia de aceptar como una regla esa diferencia, se dio hace años en el estado norteamericano de la Florida donde un influyente congresista del Partido Republicano, entonces en el gobierno, fue arrestado bajo el cargo de proponer un acto indecoroso a un agente policial encubierto, al ofrecerle veinte dólares para practicarle sexo oral. El hombre, de 48 años, era casado con hijo y el conocimiento de este hecho terminó costándole su carrera política y destruyendo su vida personal.

El caso es interesante y aleccionador, porque demuestra también que las figuras públicas tienen obligaciones ante la sociedad y que no pueden sostener una carrera ascendente a despecho de sus malos hábitos públicos o su conducta indecorosa. En el país debemos admitir como una obligación de los medios la denuncia de situaciones de esa naturaleza. Si un político golpea a su esposa o maltrata a sus hijos. Si conduce en estado de embriaguez, el país debe saberlo. 
Es una forma segura de contribuir al adecentamiento de la vida pública, tanto a nivel político como privado. Hay gente aquí que niega la manutención de los hijos y va a la televisión a dar cátedra de moralidad. Son verdades que la nación debe conocer a fin de repudiarla con todo el vigor requerido.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

Dos voces inolvidables

MIGUEL GUERREROA menudo menospreciado por los amantes de la ópera, el tenor estadounidense de origen italiano Mario Lanza, cuyo nombre verdadero era Alfredo Cocozza Lanza, tiene un lugar privilegiado entre los grandes del bel canto. Entre muchos otros méritos, se le reconoce mundialmente por haber popularizado el género, llevándolo al gran público gracias a sus famosas interpretaciones en el mundo cinematográfico, como después hicieron otros tres gigantes Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras, a través de presentaciones y recitales.

Su breve paso por los escenarios, murió a la temprana edad de 38 años, no impidió que fuera inspirador de muchos jóvenes talentos de su época, entre los que se cuenta el famoso trío de tenores ya mencionados, cuyas actuaciones conjuntas generaron las críticas de otros portentos del canto lírico como fue el caso, por ejemplo, del tenor canario Alfredo Kraus, quien entendía como una aberración el que una aria, composición para una voz, fuera desnaturalizada por un trío de voces. Leer más de esta entrada

Cuando todo se puede

MIGUEL GUERREROA nadie sorprenden ya los excesos en que incurren los funcionarios, en el gobierno central como en otros poderes del Estado, porque no existe contrapeso alguno. Por ende, no hay temor a las consecuencias, simplemente porque no hay poder que los obligue a pagar el precio. Por eso, los diputados se auto aprueban millones de pesos para poder entregarles supuestamente a sus seguidores la tradicional “habichuelas con dulce” del Viernes Santo y un ministro se gasta del presupuesto de su cartera una suma escandalosamente grande para darse el lujo de entregar una réplica de su departamento en la Feria del Libro, evento que perdió hace años la esencia por la que fue creada.

¿Por qué debemos sorprendernos por  el dispendio de catorce millones para oleaginosas si los diputados y senadores se aprobaron hace tiempo más de mil millones en “barrilitos” y “cofrecitos” con el pretexto de financiar planes de asistencia social que no les corresponden, tarea ajena a su misión de aprobar leyes y constituciones? Leer más de esta entrada

El valor de la iniciativa privada

MIGUEL GUERREROCon el paso de los años, la clase política ha logrado inculcarle a la gente la idea de que el país vive permanentemente enfrentado al choque de intereses contrapuestos. De un lado, el interés nacional, representado por el Estado y quienes ejercen el poder, y el particular, que emana de la actividad privada. En el falso criterio de valoración sobre el que esa tesis se sustenta, el primero es el legítimo y el segundo es espurio, del que surgen todas iniquidades que hacen de la nuestra una nación socialmente injusta debido a las enormes desigualdades existentes. 

La teoría de la desigualdad basada en la existencia de los intereses particulares ha servido para encubrir la corrupción y el enriquecimiento ilícito de una clase política incapaz de plantear soluciones de fondo a los graves problemas nacionales y preservar de este modo los grandes y crecientes privilegios que el secuestro de la vida política por los partidos le ha permitido a sus dirigentes. La verdad, sin embargo, es muy distinta. Los hechos demuestran hasta la saciedad que la pobreza prevaleciente en muchos de los países como el nuestro se debe al predominio de los intereses de los políticos y a su miopía del rumbo que toma el mundo en que se desenvuelven. 

Las grandes naciones, las que han sido capaces de dar el gran salto hacia el desarrollo y superar con ello el atraso y la pobreza, han reconocido el papel de la iniciativa privada y creado el marco de facilidades para que ella crezca, con lo cual han podido penetrar los mercados cada día más exigentes, ampliando así las expectativas de sus habitantes. La imagen de un país no se fundamenta en los liderazgos políticos, a fin de cuenta temporales, sino en el prestigio de sus marcas que se imponen en el exterior. El país que debemos promover es el que se encuentra detrás de nuestras grandes empresas y acciones, en el deporte, como en el arte y la literatura. (Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)