Víctima de sus contradicciones

A causa de muchas de sus prácticas y su mediación a favor del chavismo en Venezuela, al expresidente Leonel Fernández se le recordará como uno de los líderes nacionales más contradictorios. Su discurso sobre la modernidad quedó pulverizado con su modelo “clientelista” en el que consumió buena parte del presupuesto nacional al que pudo y debió darle un mejor uso. Se disminuyó incluso a los ojos de quienes lo creían un político con amplia visión de futuro cuando lo veían distribuyendo cajas de alimentos y en algunos casos hasta dinero. Actividades estas en las que puso a la gente a pasar por la humillación de vitorear consignas partidistas y a blandir afiches a cambio de una magra ración para la Nochebuena, tras una larga espera bajo un ardiente sol, aguantando toda clase de empujones.

Es cierto que otros políticos en el ejercicio del poder incurrieron en la misma práctica y que sería injusto atribuirle la paternidad de esa odiosa forma de hacer política. Leer más de esta entrada

A manera de soliloquio

Juan Bosch solía referirse al “atraso político” del pueblo y en gran medida su afirmación posee vigencia todavía, a pesar del tiempo transcurrido y el de su muerte. Pero parte de la responsabilidad por ese atraso corresponde a los partidos políticos y a sus dirigentes, porque una de sus misiones ha debido ser siempre la de educar a la gente en materia cívica y política. Esa es una faceta relevante de sus responsabilidades como líderes que la mayoría de los políticos, ha desestimado, tanto en el gobierno como en la oposición a lo largo de las últimas décadas. La labor educativa dentro del ejercicio de la actividad política nacional ha sido deprimente; virtualmente nula.

Si la mayoría de la población carece de un conocimiento sólido de sus deberes y responsabilidades se debe en parte a que sus dirigentes no le han conferido valor a ese elemento vital de la formación democrática del pueblo. Leer más de esta entrada

El cáncer de la corrupción

Por la arraigada costumbre nacional de simplificarlo todo, en los ámbitos políticos y mediáticos cuando se habla de corrupción el tema suele limitarse a la esfera del gobierno. Pero el fenómeno es un cáncer que afecta todo el tejido social dominicano.

Hubo tiempos, no del todo superados, en que abogados desaprensivos, actuando como una red, compraban casos laborales amparados en subterfugios legales en perjuicio del sector empresarial y en detrimento de la credibilidad de la justicia dominicana. Numerosas empresas sufrieron y aún sufren el embate de esta ofensiva, viéndose obligadas a pagar muy altas sumas en casos carentes de sustentación legal que en buen derecho y en una sana administración de justicia no habrían llegado siquiera a juicio.

Uno de los casos más sonado, deplorable y emblemático, ocurrió hace unos años, en mayo del 2011, en el polo turístico más importante de la nación. Se dio en una mañana soleada, en un hotel cinco estrellas de Punta Cana propiedad de una firma de prestigio mundial, entonces recién establecida en el negocio del turismo. Leer más de esta entrada

El viejo Yankee Stadium

Después de tantos años por fin lo conocí. Talvez demasiado tarde, ya moribundo y en su lecho de muerte. Ocupó siempre un lugar en mis fantasías infantiles y de muchacho, en aquellos lejanos tiempos en que el horizonte de la vida barrial se detenía al doblar de cualquier esquina y no existía detrás, para muchos de nosotros, más que la posibilidad de un sueño irrealizable.

De todas formas, pude verlo. Pensar en él en esos días lo llenaba todo. No era totalmente como lo imaginaba, pero en su esbelta vejez, abandonado a su suerte, a punto de dejar atrás tantos años de gloria, pude recorrer sus espacios, como se acaricia un cuerpo amado. Y en esos breves momentos me pareció que era otra vez un niño. Creía que abandonarlo, como se había decidido por un vecino nuevo, era un crimen. Me resultaba difícil entenderlo. Leer más de esta entrada

Variaciones sobre un tema

Lo peor que pudiera estar pasando en la radio nacional, lo mismo que en la televisión, no es que personas de experiencia y conocida competencia profesional corrompan las formas, recurriendo sin necesidad a frases y expresiones descompuestas en medio de discusiones que parecen peleas callejeras. Lo triste del caso es que esa práctica se esté convirtiendo en un modelo, en el paradigma de la comunicación electrónica, y que profesionales de otras áreas que enriquecen con sus conocimientos el tratamiento de temas relacionados con sus especialidades transiten por el mismo sendero.

Recientemente escuché en un programa muy bien posicionado, dirigido por especialistas, expresiones fuera de tono que jamás sospeché que podían darse en un espacio de tanta calidad y altura como ese. Leer más de esta entrada

Glaciares de la Guerra Fría

La vieja izquierda dominicana suele movilizarse con cada oportunidad que se presenta para protestar contra el capitalismo y los Estados Unidos y el rol que ese país se asigna en la comunidad internacional. Las inversiones extranjeras, especialmente en el área de la minería, ocupan un lugar preferente en sus objetivos, como lo vimos en el caso de Loma Miranda, con un gran despliegue en los medios. Sabemos por resultados electorales y encuestas recientes, que la población dominicana es esencialmente conservadora. Los partidos y coaliciones de izquierda jamás han sido opciones. Sin embargo, Fidel Castro, un viejo y enfermo tirano, visitó el país en varias ocasiones y ninguna organización organizó protestas o piquetes para repudiarlo. A pesar de su insignificante papel en la vida nacional, esos grupos minoritarios logran con sus actividades una acogida en los medios que muchos partidos grandes no han podido alcanzar. Leer más de esta entrada

Herencia de una era funesta (3 de 3)

La herencia de autoritarismo que la tiranía de Trujillo fortaleció en la conciencia de este país, se resiste a dar paso a nuevas formas de conducción política.

Aprovechando el fracaso del liderazgo nacional para mejorar las expectativas de la población, hay gente entre nosotros que se desvive por retrotraernos a las peores y más crueles formas del pasado.

Hay incluso quienes se atreven a sostener la tesis de que muchos de los más atroces crímenes de esa era fueron el fruto de los excesos de sus colaboradores y no de las directrices del tirano.

Tan peregrina afirmación constituye una ofensa adicional a los deudos de esos desmanes, muchos de los cuales, como el asesinato de las hermanas Mirabal, aún sacuden la conciencia de la sociedad dominicana. Leer más de esta entrada

Herencia de una era funesta (2 de 3)

Los trujillistas citan los afectos del tirano hacia familiares, amigos y animales, como evidencia de un sentimiento de humanidad que nunca tuvo. Otros monstruos como él guardaron capacidad para este tipo de expresión. Trujillo no sólo amaba a sus hijos y a su madre, sino también a sus caballos, sus vacas y sus perros. Hitler también amaba a su perro y le acariciaba tiernamente la cabeza mientras condenaba a seis millones y medio de judíos a morir en los hornos crematorios de sus campos de concentración. Stalin, quien amaba también a su perro con el que jugaba en su dacha de Peredelkino, no vaciló en ordenar la muerte de su joven esposa Sveztlana y a muchos compañeros de luchas revolucionarias. Mientras le hablaba a su cachorro con admirable muestra de amor casi infantil, su mano implacable sellaba la suerte de más de veinte millones de seres humanos en toda la Unión Soviética. Leer más de esta entrada