De cierto periodismo

La distorsión más dañina al periodismo ha sido la creencia de que un medio está obligado a publicar o difundir todo lo que recibe, escriben o plantean sus reporteros y comentaristas. Los promotores de ese periodismo de “vanguardia” y de “compromiso con la verdad” entienden que la negativa del medio en que laboran a aceptar cuanto quiera decirse o escribirse en sus espacios y páginas constituye una violación a la libertad de prensa y una limitación del derecho a la libre expresión. La pretensión carece de base. En una sociedad democrática y plural como la nuestra imponerla lesiona el derecho de propiedad, tan legítimo como las demás libertades básicas.

Ningún medio está obligado a hacerse eco de aquello que considera lesivo o con lo que no comulga. Lo que sí erosiona la libertad son aquellas leyes y restricciones que suelen imponer los gobiernos para impedir la publicación de noticias que cuestionen el estado de derecho o las políticas oficiales, lo que no es el caso en la República Dominicana, porque aquí afortunadamente, nos agrade o no aceptarlo, hay tolerancia a una prensa crítica. Y amparado en ese clima democrático, crece una tendencia muy negativa a hacer mal uso de la libertad de expresión, y sabemos que nada hace más daño a la credibilidad del periodismo nacional que esa modalidad sin límite alguno, que a diario vemos y escuchamos. Leer más de esta entrada

El mural de la discordia

En abril del 2013 se publicaron los resultados de una encuesta Gallup en que el fenecido expresidente Balaguer figuraba como el político más admirado. El dato generó airadas protestas que recordaron las más violentas ocurridas en el 2007 en la universidad estatal por un mural en el que se veía de manera preponderante la figura del ex presidente. El mural, ya destruido, revivió el recuerdo de algunos episodios fundamentales en la historia de esa academia, la más vieja de su género en el continente.

La paradoja consistía en que irónicamente fue Balaguer quien, en los primeros días de enero de 1962, le concedió a la universidad la autonomía y fuero que aún posee, lo que le permitió al centro ampliar desde entonces su antiguo nombre de Universidad de Santo Domingo por el de universidad autónoma UASD. No se trató tan sólo de un cambio de nombre, lo que hubiera resultado intrascendente, sino un enorme paso adelante. Leer más de esta entrada

La frase mágica del desorden

Me excusan si la grafía del título no corresponde al significado del dicho que describe uno de los comportamientos más típicos del irrespeto a las leyes y las normas civilizadas que explican muchos de los vicios que se observan en el diario vivir, tanto en la esfera pública como en la privada. En la primera se alcanza a entender a través de esa expresión la inobservancia de las obligaciones que muchos han asumido al ocupar cargos públicos, por elección o designación del Ejecutivo. Llegan tarde e incurren en otras violaciones a sus deberes en el cargo “atento” a él. Y no actúan tampoco con la transparencia y honradez requeridas por la misma razón.

Los ciudadanos comunes se pasan la luz roja “atento a mí” y no toman en cuenta la señal de una vía, no solo cuando no ven a un policía, sino porque se creen con el derecho de hacerlo, algo que por supuesto les niegan a los demás. Ese “atento a mí” está presente en todos los ambientes a todas horas. Se porta el arma de fuego para el que se posee solo un permiso de tenencia porque la expresión supone que hacerlo no implica violación alguna, y la arraigada tradición de dejarlo así ha hecho de este abominable comportamiento una práctica usual y común del dominicano. Leer más de esta entrada

Dos gigantes del canto lírico

Las guerras mundiales abortaron las carreras de muchos cantantes líricos. Pero en medio de una y otra surgieron y brillaron algunas de las voces masculinas más extraordinarias de la historia de la ópera. Una de ellas fue la de Giacomo Lauri-Volpi, nacido en Lanuvio, Italia, en 1892, quien se destacó en los escenarios más exigentes de Europa y el continente americano por la resonancia de su voz, que los críticos de su época calificaban de vigorosa, con un acento vibrante, casi místico, pocas veces escuchado en otro tenor hasta entonces.

Su Luisa Millar de Verdi en 1927 en el Metropolitan de Nueva York, quedó registrado como uno de los más fascinantes momentos del historial de esa meca de la ópera, por donde han desfilado a lo largo de más de un siglo los más grandes cantantes líricos de los que se tenga memoria. Leer más de esta entrada

Dos grandes de siempre

A menudo menospreciado por los amantes de la ópera, el tenor estadounidense de origen italiano Mario Lanza, cuyo nombre verdadero era Alfredo Cocozza Lanza, tiene un lugar privilegiado entre los grandes del bel canto. Entre muchos otros méritos, se le reconoce mundialmente por haber popularizado el género, llevándolo al gran público gracias a sus famosas interpretaciones en el mundo cinematográfico, como después hicieron otros tres gigantes Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras, a través de presentaciones y recitales.

Su breve paso por los escenarios, murió a la temprana edad de 38 años, no impidió que fuera inspirador de muchos jóvenes talentos de su época, entre los que se cuenta el famoso trío de tenores ya mencionados, cuyas actuaciones conjuntas generó las críticas de otros portentos del canto lírico como fue el caso del tenor canario Alfredo Kraus, quien entendía como una aberración el que un aria, composición para una voz, fuera desnaturalizada por un trío de voces. Leer más de esta entrada

El futuro de la democracia

¿En qué medida podrá el país superar su nivel de pobreza y qué fórmulas, dentro de parámetros democráticos, tienen los partidos y sus líderes, sea en la oposición como en el gobierno, para plantear solución a ese problema tan acuciante? La realidad es que, con todo y cuanto se ha avanzado en materia de desarrollo político, el sistema le es insustancial a un número sumamente elevado de la población. Esto hace que la mayoría se sienta poco ligada a su porvenir y menos entusiasmada con su supervivencia. Por eso, a pesar de los espejismos y las perniciosas tendencias nacionales al auto-engaño y la auto-sugestión, hay tan poca relativa militancia democrática real en este país.

Para aquellas legiones de hombres y mujeres que carecieron de trabajo, de seguridades económicas y sociales desde la misma fundación de la República, imposibilitados por años de enviar a sus hijos a escuelas seguras y decentes, y a quienes vieron morir por décadas cuando enfermaban por los pésimos servicios públicos de salud, la democracia es todavía una palabra hueca; vacía, sin sentido. Leer más de esta entrada

El peligroso pedido de destitución

Hay gente en este país, en la oposición como en la esfera oficial, que no mide las terribles consecuencias que tendría una eventual destitución del presidente Danilo Medina, como se reclama en estos días dentro del marco de la lucha cívica contra la corrupción y la impunidad. Si llegara a ocurrir, el expresidente Leonel Fernández no tendría que esperar las elecciones del 2020 para regresar al poder, y por once años, porque lo que restaría del actual mandato no se le contaría para los fines de reelección.

Cuando escucho y leo sobre ello en los medios y en las redes, me pregunto si la clase política y algunos líderes de opinión que han hecho de ese reclamo una cruzada, no habrán perdido el juicio. Y digo esto porque si la presión social obligara a una salida del Presidente, el artículo 130 de la Constitución que establece la forma de sucesión vicepresidencial, le allanaría al señor Fernández su anhelado regreso a la Presidencia. Leer más de esta entrada

El costo de la inmigración ilegal

Haití no es un problema interno dominicano. Es otro país, con sus peculiaridades y tradiciones diferentes a las nuestras. Su destino como nación le corresponde a los haitianos, no a los dominicanos. Atribuirnos la obligación de ceder la nacionalidad a cuantos hijos de ilegales de ese país nazcan en territorio nacional, equivaldría a ceder nuestro derecho de elegir y ser elegidos. Lo que ensayista e historiadores han llamado con acierto el eventual abandono de nuestra soberanía y la creación de dos naciones en el territorio nacional con idénticos derechos.

La inmigración ilegal sobrepasa ya la capacidad del país para asimilarla. Ha contribuido a empobrecer el empleo y reducido por igual las oportunidades de trabajo de cientos de miles de dominicanos desplazados por una masiva y creciente mano de obra dispuesta a aceptar condiciones laborales inferiores a causa de su propio estatus. Leer más de esta entrada