La sana administración de justicia

Una buena y justa administración de justicia es un auténtico legado democrático y la única garantía efectiva de respeto a los derechos ciudadanos. Y, por supuesto, el único transitable y seguro camino hacia una sociedad igualitaria donde las diferencias no sean el resultado de la acumulación de riqueza.

Por esa razón, todavía asombra saber que en diarios norteamericanos se leyera en mayo del 2003, lo que nosotros aquí no alcanzábamos a entender de la trágica experiencia del Baninter. Me refiero a que la quiebra, según las autoridades, fraudulentas de ese banco, reflejaba el enorme fardo de corrupción que cargaba esta sociedad sin una pizca de rubor, y sin que mediara nunca una seria y efectiva iniciativa encaminada a extirpar este cáncer que todavía nos corroe y nos llena de vergüenza ante la comunidad internacional. Leer más de esta entrada

Las escuelas de periodismo

En muchas escuelas de periodismo se insiste en enseñarles a los estudiantes a evadir el uso repetido del pronombre relativo “que”, a pesar de su vastísima aplicación en la lengua castellana. Es cierto el infatigable abuso de ese vocablo, especialmente entre aquellos carentes de un amplio léxico y su empleo desmesurado en las crónicas diarias. Pero la correcta comprensión del vocablo es imprescindible a una buena redacción, sea periodística o de otra naturaleza.

Pocas palabras en nuestra lengua tienen un significado tan extenso. No sería pues estéril dedicar horas de enseñanza en las aulas a su estudio, cuya complejidad queda de resalto en las veinticinco aplicaciones, con sus numerosas variaciones, dadas en los diccionarios de la Real Academia a este “que” tan menospreciado, sin el cual no se podría escribir ni hablar correctamente. Años atrás, escuchando a estudiantes universitarios hablar del tema se me ocurrió escribir dos columnas sin ese “que” y aunque no me resultó difícil lograrlo me pareció después que el esfuerzo no tenía nada de loable. Leer más de esta entrada

El legado democrático

Un régimen de libertades civiles plenas no es ni podrá ser, el legado de un partido y mucho menos el de un líder. La democracia, con todas sus ventajas colaterales, no se pone en vigencia mediante un decreto presidencial o la simple aprobación de una ley por el Congreso. Es el fruto de la experiencia de una nación y el resultado de un proceso en el que intervienen, en distintas épocas, diferentes hombres, mujeres, partidos y grupos sociales. Cada uno de ellos juega de acuerdo a su capacidad y condicionado por las circunstancias políticas, económicas y sociales del momento.

Con demasiada frecuencia los partidos que ejercen el poder se atribuyen la paternidad de la democracia en que vivimos. Leer más de esta entrada

¿Una obligación o un derecho?

Con agudeza habitual, Eduardo Jorge Prats ha reiterado la importancia del voto de rechazo, o “por ninguno”, para evitar abstenciones masivas en futuros procesos. Y para hacerlo posible ha propuesto establecer la obligatoriedad del voto, concediendo a los ciudadanos “la posibilidad de expresar su rechazo a las diferentes candidaturas mediante un voto en blanco o un voto por ninguno”.

El planteamiento, plasmado en varios artículos, me parece sensato y desde el punto de vista práctico correcto, pues es innegable que ningún ciudadano puede ser obligado a votar por el mero hecho de hacerlo, porque esa tradición muy afianzada en la conciencia nacional ha hecho de la política partidista y de las elecciones mismas lo que Juan Bosch solía llamar “mataderos electorales”; una convocatoria para idiotas obligados a votar así por personas sin condiciones ni comprometidos con la suerte de la nación. La obligatoriedad del voto, en conclusión, sólo se justificaría si los electores pudieran ejercerlo con amplia libertad y el chance de expresar su desacuerdo con las opciones que aparezcan en las boletas electorales. Leer más de esta entrada

El peligro de la unanimidad

A propósito de la incesante úsqueda de consenso, varias veces he escrito en los últimos años sobre el peligro de la unanimidad. El país necesita voces independientes capaces de ofrecer enfoques imparciales o por lo menos diferentes de la problemática económica y social. La gente vive hastiada de las versiones “oficiales”, las que no siempre provienen del sector gubernamental. Por lo regular, el tratamiento de los problemas nacionales por parte de la oposición política, resulta por igual decepcionante.

De ahí la importancia de que prevalezcan voces independientes, individuos e instituciones decididos a hacerse escuchar por encima de la pobreza que envuelve muchas veces el debate de los problemas nacionales. Y sobre todo capaces de rechazar instintivamente la tendencia a caer en la unanimidad que tanto daño le ha hecho al país, por el miedo natural de la gente a quedar al margen o a marchar en contra de la dirección en que soplan los vientos de su época. Leer más de esta entrada

Democracia y educación política

En ciertos aspectos ejercemos una democracia para la cual no estamos del todo preparados. Eso la hace débil e inoperante. Bosch solía referirse al “atraso político” del pueblo y su afirmación posee todavía, a pesar del tiempo transcurrido y de su muerte, una vigencia extraordinaria. Pero parte de la responsabilidad por ese atraso corresponde a sus líderes políticos, porque una de sus misiones es la de educar a la gente en materia cívica y política. Esa es una faceta relevante de sus responsabilidades como líderes que la mayoría de los políticos, en el gobierno como en la oposición, ha desestimado siempre.

La labor educativa dentro del ejercicio de la actividad política nacional ha sido deprimente; virtualmente nula. Si la mayoría carece de un conocimiento sólido de sus deberes se debe en parte a que sus dirigentes no le han conferido valor a ese elemento vital de la formación democrática del pueblo. Leer más de esta entrada

La redención que los encadena

En esta sociedad de “explotación del hombre por el hombre”, sus enemigos se valen de la prensa controlada por el dinero extraído del sudor de los trabajadores, para combatir el sistema y abogar por su destrucción. En el mundo de la sociedad sin clases, cuyos más patéticos ejemplos son Cuba y Corea del Norte, los abanderados del marxismo ahogan sus sueños de redención en diarios que los obligan a convivir en la más sofocante e indignante sumisión de las que están libres en la sociedad que tanto odian y combaten, y en donde encuentran, además, espacios de confort y comodidad reservados en sus lugares de ensueños a los miembros de una selecta, anacrónica y sedentaria burocracia de monárquica vocación.

En la sociedad donde el fuerte se traga al pequeño, los ilusos soñadores de una redención basada en la abolición del lucro proveniente del trabajo y la lícita acumulación que de él resulta, publican artículos y libros que promueven su destrucción, encontrando en ellas editores y medios que los acogen, algo imposible en aquellas que promueven, donde los lineamientos y la directrices del partido, constriñen su inspiración y terminan sometiéndolos a una rigurosa y callada disciplina. Leer más de esta entrada

No faltará quien me acuse

Entre los correos que a diario recibo, me despiertan curiosidad los referentes a asuntos completamente ajenos al duro quehacer de la política que, por desgracia, nos llena todos los espacios. Uno muy reciente se relaciona con la ópera y trata la confusión que en un lector provoca las diferentes denominaciones que en el género operístico reciben los registros vocales que identifican a los cantantes líricos. Por ejemplo, el término “spinto” para referirse a las cualidades técnicas de un tenor.

El vocablo, proveniente del italiano “spingere”, empujar, se aplica a una voz con mayor potencia y capacidad de proyección que el registro usual de un tenor lírico. Los expertos entienden que si bien el término caracteriza una calidad vocal, en realidad es la real y auténtica expresión de un defecto técnico, derivado del excesivo uso de las dos cuerdas inferiores de la laringe, lo que finalmente puede afectar las condiciones del cantante. Leer más de esta entrada