Herencia de una era funesta (1 de 3)

A pesar de los años transcurridos, y probablemente a causa de ciertos males de la política nacional, hay gente todavía en este país empeñada en presentarnos el terrible período conocido con el sobrenombre de la Era de Trujillo como un modelo ejemplar, digno de emulación. En el fondo lo que tratan los osados panegiristas de esa funesta época es justificar sus propios papeles y actuaciones y la de muchos de sus parientes o allegados. Lo del sentimiento nacionalista del tirano no es más que una burda falsedad con la que se pretende enaltecer su régimen. Con frecuencia se cita la llamada “redención de la deuda pública externa”, como una manifestación de su amor por la patria y su profunda convicción nacionalista. La independencia financiera le era vital a sus propósitos de controlar todo el aparato económico de la nación. De manera que al redimir la deuda, saldando las cuentas del país, Trujillo pasó a tener un control total y absoluto de cuando se hacía y movía en la esfera de la actividad económica y financiera dominicana. Leer más de esta entrada

Tan distintos y parecidos

En infinidad de ocasiones me han preguntado si noto alguna diferencia entre el expresidente Leonel Fernández y su antecesor, Hipólito Mejía, y mi respuesta ha sido negativa. Me ha costado, en efecto, encontrarlas. Las que pudieran existir están relacionadas más con rasgos de la personalidad que con sus actitudes y el tratamiento de los problemas nacionales.

Fernández suele ser un hombre mucho más calmado, pero Mejía luce más sincero. Fernández tiende un muro impenetrable a su alrededor lo que dificulta llegar a él. Mejía deja ver todo lo que hay dentro de sí. El primero prefiere el silencio. El segundo no puede dominarlo. Fernández tiene un sentido de racionalidad que pauta su accionar público. Mejía es esclavo de sus emociones. Fernández por lo general, no siempre (recuerdan su “Trujillo del siglo XX”), tiene control sobre lo que dice. Leer más de esta entrada

Una noche en la ópera de Roma

El 28 de marzo de 2011, mientras en Italia se luchaba por erradicar el cáncer de la corrupción que desgarraba al gobierno, encabezado por Sergio Berlusconi, en el Teatro de la Ópera de Roma se presentó un concierto bajo la dirección del maestro Riccardo Muti.

El programa incluyó “Va pensiero”, el conmovedor coro del tercer acto de la ópera Nabucco, de Verdi, también conocido como el “lamento de los esclavos hebreos”, y que desde su estreno en La Scala en marzo de 1842 se le ha considerado como una especie de segundo himno italiano. Tras el prolongado aplauso que siguió a la composición, el director se volvió al público, hizo un breve discurso de la situación por la que atravesaba el país y repitió la composición pidiéndole al público que acompañara al coro, lo cual este hizo, convirtiendo aquella velada en uno de los momentos más conmovedores de la historia moderna de la ópera. Leer más de esta entrada

Transparencia: un ideal improbable

Si se llegara al ideal improbable de transparentar el financiamiento de las campañas electorales, dudo que el país pueda ser el mismo. Y dudo también que los partidos y líderes reclamantes resulten ilesos. La demanda sobre el uso de dinero de dudosa procedencia en campañas se centra sobre las dos últimas para cuestionar la elección y reelección del actual presidente. Pero para nadie sería extraño que algunos sanedrines de la política dominicana pierdan la virginidad si llegara a lograrse esa meta, porque si algo se acepta como una verdad inconmovible como el pico Duarte es que el dinero llega a todas partes, en proporción a las posibilidades de partidos y candidatos.

De manera pues que con toda seguridad, y muy pocas excepciones resultantes de sus reducidas posibilidades, la transparencia relacionada con el financiamiento de las campañas dejaría al país estupefacto, y no encuentro otra palabra para describir la sensación que probablemente sentiríamos en caso de que ese necesario ejercicio de moralización política se hiciera sin prejuicios Leer más de esta entrada

La ceiba de Tamboril y don Alejandro

En mayo del 2014 este diario publicó una breve nota sobre la preservación en Tamboril de una ceiba que se cree milenaria, alrededor de la cual autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y miembros de la Sociedad Ecológica del Cibao, celebraron el Día del Árbol. La conservación de este hermoso ejemplar de la flora dominicana, con 7,850 metros cuadrados de superficie y un radio de 50 metros y un tronco de 18 metros por la condición tubular de sus raíces, guarda toda una historia, de amor y cuidado de la naturaleza.

Tras leer la nota, escrita por un reportero del diario, la señora Julia Dolores Jiménez me escribió un correo en el que me contaba que por el año 1940, los doctores Manuel Grullón Rodríguez Objío, padre del banquero Alejandro Grullón Espaillat, y su padre José de Jesús Jiménez Almonte, daban un paseo por la zona cuando unos campesinos “hacha en mano, se disponían a cortarlo para hacer carbón”. Leer más de esta entrada

El chantaje mediático

Vean ustedes cómo funcionan las cosas. Hace un buen tiempo recibí la llamada de un influyente empresario solicitando un consejo sobre un problema que no lo dejaba dormir. La causa de su inquietud eran los ataques personales y a sus empresas, cada vez más frecuentes, al través de un medio electrónico. Tres días antes de su llamada, le había constatado un mensajero con una oferta de paz. Las referencias a su persona y empresas terminarían y no se haría caso alguno a “insistentes rumores” que le pondrían en apuros con su familia, a cambio de una suma generosa.

El buen señor prometió pensarlo. Las referencias pararon y el hombre no se preocupó más por el asunto. Un día le llamó uno de sus socios para preguntarle: “¿Oíste lo que de ti dijeron?” y él saltó vuelto un etcétera de su asiento en la oficina. Llamó a la publicitaria a cargo del manejo de sus productos y consiguió una grabación. Leer más de esta entrada

El mal uso de las redes

Muchos periodistas, y también políticos, por qué no decirlo, han vivido con la angustia resultante del intento de degradación moral puesto a cargo de un ejército de lisiados mentales, cuya única misión en las redes es denigrar a todo aquél con entereza moral suficiente para exponer sus ideas y defenderlas aún a costa de marchar en la dirección contraria a la de la corriente. Y como entregarse a la manada y a quienes las arrean, les permite a muchos dormir tranquilo y hacerse el simpático, esta gente se sale muchas veces, aunque no siempre, con la suya.

Los epítetos que me han lanzado por mis posiciones sobre los temas objeto de discusión, trátese de la política, la economía, el medio ambiente, el deporte y la cultura, llenarían una enciclopedia, pero el impermeable que calzo sobre mi cabeza me protege de esas aguas sucias. Leer más de esta entrada

Un incomparable Domingo en Nabucco

Después de interpretar hace varios años por primera vez el personaje central de la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, en el Royal Opera House de Londres, Plácido Domingo ha optado por roles de barítono. Esta composición, en cuatro actos, basada en el Antiguo Testamento, es una de las más representativas del repertorio verdiano, si bien no figura entre las más conocidas del compositor. En el país se la identifica principalmente por el lamento coral de los esclavos judíos a orillas del Éufrates, en la escena segunda del tercer acto conocido como La Profecía, en el que añoran su tierra natal ( Va pensiero, sulli ali dorate).

Lo singular de la actuación en esta oportunidad de este incomparable cantante lírico, el más versátil de entre sus contemporáneos, es que el rol de Nabucodonosor, rey de Babilonia, le corresponde a un barítono y Domingo en toda su larga y exitosa carrera ha sido más conocido como el gran tenor que en realidad es, a pesar de que en sus inicios en México, donde perfeccionó sus estudios de canto, piano y dirección orquestal, su registro grave correspondía al de un barítono. Leer más de esta entrada