Entre una guerra y otra

Las guerras mundiales abortaron las carreras de muchos cantantes líricos. Pero en medio de una y otra surgieron y brillaron algunas de las voces masculinas más extraordinarias de la historia de la ópera.

Uno de ellos, Giacomo Lauri-Volpi, nacido en Lanuvio, Italia, en 1892, se destacó en los escenarios más exigentes de Europa y el continente americano por la resonancia de su voz, que los críticos de su época, calificaban de vigorosa, con un acento vibrante, casi místico, pocas veces escuchado en otro tenor hasta entonces. Su Luisa Miller de Verdi en 1927 en el Metropolitan de Nueva York, quedó registrado como uno de los más fascinantes momentos del historial de esa meca de la ópera, por donde han desfilado a lo largo de más de un siglo los más grandes cantantes líricos de los que se tenga memoria.

Su interpretación en aquella oportunidad del aria Quando le sere al placido, puso de manifiesto la resonancia “clara y casi sobrenatural” de su voz, debido a su peculiar vibrado y sus notas asombrosamente altas, según la prensa de su época. Leer más de esta entrada

Recordando a mi padre

Cuando mi padre murió, aquella triste y plomiza tarde de mayo, lo que proporcionó el valor necesario para soportar la tragedia enorme que se abatía sobre nosotros, no fue más que la inmensa sensación de pequeñez que de mí mismo y de mis hermanos, reflejó su muerte. La verdadera grandeza de su existencia estaba no en sus muchos logros personales, mezclados con similares tropiezos y desencantos que hicieron de su vida una extraña conjugación de éxitos y fracasos que terminaron por abatirle cuando ya le faltaban fuerzas físicas para enfrentar las tempestades, sino en la sencillez de su corazón y en su increíble percepción para captar la esencia pura de la existencia humana en la más intrascendente de las escenas cotidianas.

Tras su expresión adusta y severa flotaba un corazón tan dulce como la miel. Había luchado contra viento y marea y confrontado las peores vicisitudes en la formación de la más grande y exitosa de sus empresas personales, que era su familia Leer más de esta entrada

Krauze y el antisemitismo en la región

Enrique Krauze publicó hace un tiempo un enjundioso artículo sobre el antisemitismo en la región, que atribuye al “enojo” de los sectores liberales y de la izquierda por los acontecimientos en la Franja de Gaza y Cisjordania. La irracionalidad de ese prejuicio racial tiene profundas raíces históricas, como bien resalta el insigne intelectual mexicano, autor de un ensayo sobre el chavismo titulado El poder y el delirio, lectura imprescindible para entender la tragedia venezolana y el fracaso del experimento revolucionario de la izquierda latinoamericana.

El artículo publicado en El País, se refiere a los grados de antisemitismo resaltados por encuestas. En el caso dominicano, dice, el sentimiento de rechazo a los judíos se estima en un 41%, superior al 31% de América Latina y muy por encima del 9% para todo el continente. La cifra es espeluznante porque implica una aceptación de prácticas odiosas que a través de los siglos han intentado justificar los genocidios y restricciones que todavía prevalecen en muchos países contra los judíos, negándoles el derecho incluso a vivir en paz dentro de fronteras seguras. Leer más de esta entrada

Una ley de pronto pago

Cuando se analiza la economía y sus perspectivas a mediano y largo plazos, se hace énfasis por lo general en la necesidad de reducir al máximo posible las actividades informales y mejorar la oferta de empleo formal. La visión aparece en casi todos los planteamientos de la clase empresarial dominicana y es loable su preocupación, porque la informalidad en el campo de la economía frena la capacidad de captación de recursos fiscales y amenaza la estabilidad del sistema de la seguridad social que, dicho de pasada, de seguridad no tiene mucho.

El problema radica en que algunas reglas del intercambio que se dan en la economía a nivel nacional, no ayudan a alcanzar la meta de formalizar la economía. La más simple y brutal de todas se refiere a los plazos que las grandes compañías se dan unilateralmente para saldar las facturas de sus suplidores. Leer más de esta entrada

Los errores de la oposición

El jueves 21-6-2007 escribí: “De una cosa debe estar seguro el presidente (Fernández), en su incomprensible búsqueda de la reelección, y es que sin importar cuánto él y sus funcionarios hagan para perder las elecciones, los errores de la oposición serán siempre mayores y menores, por ende, las posibilidades de sus contrarios. Estaría consciente de que el poder presidencial es de por sí suficiente para adelantarse en la carrera y llegar primero, a menos que una grave lesión se lo impida. La experiencia diaria le confirmaría que sus adversarios no alcanzan a entender el alcance de ese poder. Se deja subestimar porque pone a los demás en desventaja. Al creérsele débil e inseguro, va al encuentro mejor preparado, con lo que consigue asestar los primeros y mejores golpes. Tiene, por lo demás, todo el tiempo a su favor, mientras observa desde su privilegiada condición cómo los demás tropiezan y conducen al borde del desfiladero.

“Por más líos en los que él se meta, adquiriendo aviones de combate sin concurso, agregando impuestos sobre impuestos, extendiendo como si fueran vacaciones los viajes presidenciales, y gastando en un metro lo que el país no tiene, la falta de visión de sus adversarios convierte sus errores en ganancias. Leer más de esta entrada

Reflexiones para sordos (2 de 2)

La intolerancia no proviene sólo de los gobiernos, los partidos y sindicatos, o de organizaciones sectarias, muy activas en el país. Es común también al periodismo. Algunas de las obscenidades que se escuchan o presencian en nuestros medios de comunicación, son muestras inequívocas de ello. El uso abusivo e irreflexivo de la libertad es tan nefasto como la represión que tan frecuentemente se ejerce contra ella.

La vulgaridad se está convirtiendo en un estilo y norma de la radio y la televisión. A ella recurren personas con suficiente capacidad e ilustración para desenvolverse con éxito en esos medios. Y ese es precisamente el peor de los legados que este absurdo proceder nos deja. Algunos dicen que la tendencia está marcada por las preferencias del gran público y no creo que esto sea cierto.

La verdad es que esta forma de comunicación enrarece el ambiente y desprestigia la prensa nacional. Otros países han pasado por una experiencia similar. Leer más de esta entrada

Reflexiones para sordos (1 de 2)

Las palabrotas que se escuchan en la radio y la televisión, y las acusaciones y menciones peyorativas de personalidades de la vida pública y privada que sin justificación alguna son citadas con una frecuencia pasmosa, violando su derecho a la privacidad, desbordan todos los límites. Es para preocuparse. Asombra la aceptación que esta modalidad del periodismo tiene en la clase política. La búsqueda de ratings y el afán de figuración están dejando atrás la responsabilidad que el uso de un micrófono y un espacio televisivo exigen.

No trato de enjuiciar la labor de profesionales en el ámbito en el que con mediana capacidad me desenvuelvo. Lo que trato es de llamar la atención sobre un problema que atañe directamente al periodismo dominicano. La situación a la que me refiero terminará, algún día, de forma brusca, ya sea por una intervención gubernamental o con una especie de reclamo de honor. Cualquiera sería lastimosa y sentaría un precedente funesto, que luego los gobiernos emplearían cada vez que encuentren necesario acallar o mediatizar la labor de la prensa como ha ocurrido en el pasado. Leer más de esta entrada

El problema que no atrae atención

El problema del país no se relaciona con la deuda, ni el costo de la energía y los combustibles, que encarecen el costo de la vida, como tampoco el bajo crecimiento del empleo formal que pende una daga sobre el sistema de seguridad social. Lo que dificulta el despegue hacia el porvenir es nuestra inveterada tendencia a discutirlo todo en medio de un ruido ensordecedor, que nubla la realidad y no deja ver las oportunidades que pasan delante de nosotros sin darnos cuenta de su presencia. Como ocurre con muchos de nuestros grandes beisbolistas que discuten con los árbitros el conteo de las bolas y los strikes, sin importar la anotación que indica la pizarra.

Por eso, la atención nacional se centra en los temas menores y no hay forma de darle cuerpo a lo sustancial. El país ha esperado por una ley de partidos que regule la vida política y deje atrás las malas prácticas que la han viciado por más de treinta años, pero las diferencias sobre el método de elección de las candidaturas sepultan la posibilidad de un gran paso adelante en ese campo. Leer más de esta entrada