Una técnica excepcional

Para muchos amantes de la ópera la coloratura es propia solo de las buenas sopranos líricas ligeras, pero como técnica al fin es realizable en todo tipo de voz. La coloratura (color) requiere de una buena dicción y sobre todo de un canto preciso, ya que no es más que la capacidad de ejecutar sucesiones de notas rápidas y de esta manera poder extender la vocal de una sílaba a varias notas seguidas.
Las composiciones de Mozart, por ejemplo, demandan el dominio perfecto de esa técnica y grandes compositores del bel canto la elevaron al extremo de amplitud, agilidad y rapidez, como se aprecia en casi todas las obras de Rossini, Bellini y Donizetti.

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Los males del mesianismo

El liderazgo mesiánico ha sido, a través de la historia, el enemigo mortal de la racionalidad y la vida democrática, porque su legado material cuesta años de lenta reconstrucción. El mesianismo en el ámbito de la política destruye la moral de la sociedad y corroe la fe de los pueblos en las instituciones democráticas, sumiéndolos en la esclavitud espiritual que implica la dependencia material de un estado benefactor.

Existen infinidad de documentos y experiencias que lo confirman. No está lejano entre nosotros, por ejemplo, el recuerdo de un presidente en ejercicio entregando con sus manos cajas con su imagen de redentor impresa en ellas, conteniendo magras raciones de alimentos para un par de días en ocasión de la Navidad o de la festividad de las madres, cegado por los aplausos y el ruido desgarrador de una multitud golpeándose ante sus ojos para obtenerlas. Nuestro pasado está lleno de líderes que se creían y de algunos que se creen todavía imprescindibles, depositarios de una misión redentora y de una presidencia que reclaman como si fueran de su propiedad absoluta.

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El concepto país que no entendemos

Un país no es un gobierno y mucho menos un partido político, por más grande e influyente que ambos sean. Tampoco lo constituyen sus élites económicas e intelectuales. Una nación es el conjunto de todas sus fuerzas vivas; un conglomerado unido por propósitos comunes en el cual convergen distintas clases, por más distantes que se encuentren unas de las otras a causa de sus intereses particulares, cuya suma termina siendo, por extraña paradoja, el grueso del gran interés nacional.

Solo cuando así lo entendamos estaremos en condiciones de dar el gran salto; el que hemos estado a punto de alcanzar en diferentes etapas de nuestra práctica democrática, y al que no llegamos por el insólito obstáculo que anteponen las diferencias, y digo insólito porque son esas diferencias las que nos ponen o deberían llevarnos al pie de la grandeza como nación.

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Cuando de tenores se trata

La BBC de Londres reunió a expertos para escoger los 20 mejores tenores de todos los tiempos, lo que desató una controversia por las redes sociales. La elección colocó a Plácido Domingo en el primer lugar. Si bien Domingo reúne todas las condiciones para merecer la distinción, en mi profana creencia no es justo embarcarse en una tarea de esa naturaleza por la sencilla razón de que muchos de los más grandes nunca fueron escuchados por el jurado, como Hipólito Lázaro, Giacomo Lauri Volpi, Miguel Fleta, Enrico Caruso y Giovanni Martinelli.

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La virgen de la Merced

Según historiadores, la virgen de las Mercedes, o de la Merced, protectora de los cautivos y encarcelados, ayudó a los españoles en marzo de 1495 a derrotar a los indígenas que ocupaban esta parte de la isla, cuando las fuerzas de Cristóbal Colón estaban a punto de ser derrotadas. En agradecimiento a tan salvadora intervención, el Descubridor construyó un santuario en su honor en el mismo cerro donde hicieron correr a los aborígenes. Unos 120 años después, en septiembre de 1615, ocurrió un terrible terremoto de grado IX en la escala Mercalli, con réplicas que se extendieron por 40 días, causando enorme destrucción en la ciudad de Santo Domingo, declarándose a la virgen Patrona de la Española. Tras declararse la Independencia en 1844, se la declaró Patrona de la República Dominicana.

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Hablemos de neutralidad

Constantemente, las redes y otros medios, se llenan de toda clase de epítetos incriminando a terceros por no asumir la defensa de lineamientos oficiales, o de otros litorales políticos, bajo la premisa de que la indiferencia o rechazo a ciertas directrices es muestra de obstinada oposición a toda modalidad o señal de cambio político.

Los emplazamientos tendentes a forzar a terceros dentro de lo que esas voces llaman “imparcialidad parcial”, conducen irremisiblemente a la siguiente reflexión: ¿es correcto permanecer neutral, en la situación que hemos atravesado durante décadas? Y recordé la descripción que hace Dante de un lugar de lamentaciones a las puertas del Infierno, reservado para aquellos que no creen en Dios ni se rebelan contra él. Justo el lugar al que deben ir los que permanecen neutrales en momentos o situaciones de crisis.

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De “dominicanos y dominicanas”

En España, el uso del llamado lenguaje de género le ha dado un vuelco a la política. La diputada Irene Montero Gil, del grupo radical Podemos, encendió la mecha. En un acto público hace ya tres años informó acerca de una actividad de su grupo parlamentario con “portavoces y portavozas”. Como toda la comunidad política y los medios españoles entendieron que el dislate fue intencional y no fruto de su ignorancia, la señora Montero fue el centro de una discusión que envuelve todavía a especialistas sobre el buen y correcto uso del idioma español.

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De cumbres y agendas presidenciales

Las agendas presidenciales no son siempre propiedad del mandatario de turno, porque la dignidad que representan trasciende casi siempre su voluntad personal. Se reconoce, sin embargo, que las obligaciones protocolares de quien ejerce tan elevadas funciones, no son una camisa de fuerza a la que deba sentirse obligado en contra de su voluntad, a menos que estén en juego valores fundamentales de la República, como la seguridad nacional y la protección de su Constitución y sus leyes.

La reflexión viene a propósito de la ausencia del presidente Abinader de la cumbre de jefes de Estado del CELAC, celebrada en estos días en México, en la que se revisaron muchos de los acuerdos que le dan vida a ese organismo del que el país es miembro fundador. Si bien se trata de un foro cuyas decisiones no son necesariamente de obligada aplicación, sirve para afianzar las relaciones personales de los mandatarios, un factor de mucha importancia en los propósitos de preservar una buena vecindad hemisférica.

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