¿Obsesión o deseo de hacer justicia?

La democracia funciona cuando los gobiernos y sus órganos actúan conforme a la Constitución y las leyes. El irrespeto a las normas legales por quienes juraron respetarla, es, en la práctica, una deserción de los principios y valores que hacen posible su funcionamiento y abre las puertas a la destrucción del estado de derecho y la coexistencia pacífica en un sistema de libertades y respeto a las ideas, que es en síntesis la esencia misma de la democracia.

En la lucha contra la corrupción selectiva puesta en marcha por lo que se pretende ser un Ministerio Público independiente, se han cometido muchas violaciones a derechos fundamentales., según expertos y abogados. El debido proceso, base fundamental de una sana administración de justicia, y la presunción de inocencia han sido vulnerados. La filtración de informaciones a los medios, incluso en fase de investigación, han resaltado la intención de inocular en la opinión pública una impresión temprana de culpabilidad, sin haber siquiera entrado en la fase de juicio.

Leer más de esta entrada

Una tarea pendiente (3 de 3)

Ahora bien, ¿cómo abordar esa delicada tarea de imponerse límites antes de que la acción provenga de poderes que restrinjan los espacios de libertad mediáticos? ¿Qué debe hacerse para establecer las débiles fronteras resultantes de ese esfuerzo sin que ello implique una restricción de la práctica del periodismo, sin desproteger, además, el marco del ejercicio de las demás libertades públicas?

El problema que la hace difícil radica en el éxito de las prácticas que hacen paradójicamente necesarias la responsabilidad de fijar esos límites.

Muchos creen que el buen ejercicio radica en desechar el buen uso de las palabras y que la razón se adquiere o expresa a través del ruido. Y como la altisonancia cala bien en muchas audiencias, con el tiempo esa modalidad del periodismo se ha convertido en un modelo exitoso, al que han contribuido las redes y que acabará por distorsionar el justo y correcto rol de una prensa responsable en los procesos electorales y, por ende, en la estabilidad social y el fortalecimiento de las instituciones democráticas, incluyendo la propia prensa.

Leer más de esta entrada

Una tarea pendiente (2 de 3)

En muchos países, la ausencia o inobservancia de los límites que impone un ejercicio responsable de la libertad, ha conllevado a que los ciudadanos se muestren dispuestos a renunciar a derechos con tal de preservar niveles aceptables de seguridad. En otra dimensión es lo que ha ocurrido en Estados Unidos, tras los atentados del 11 de septiembre y lo que estamos presenciando en Europa ante los efectos de inmigraciones masivas que han estado pulverizando valores tradicionales de esas sociedades y los logros políticos de la Unión, como la libre circulación, y la desaparición virtual de las fronteras. En Estados Unidos y Europa los ciudadanos han aceptado la pérdida de algunos derechos a cambio de una mayor seguridad y la preservación de tradiciones y valores.

Leer más de esta entrada

Una tarea pendiente (1 de 3)

La celebración el año próximo de elecciones para todas las posiciones electivas del Estado nacional, hace propicia una reflexión sobre lo que he venido planteando en los últimos años: la fijación de los límites de la responsabilidad de la prensa.

El fallo del Tribunal Constitucional que declara la inconstitucionalidad de varios artículos de la Ley 6132 de noviembre de 1963, sobre Expresión y Difusión del Pensamiento, hace mucho más oportuna la discusión del tema. Lo que ha hecho el Tribunal es eliminar el sistema que extiende sobre terceros las acciones de otro, lo cual, a mi juicio, no sólo tendrá un efecto trascendente en el ejercicio periodístico, sino también en todo el ámbito de la práctica democrática y el respeto a los derechos ciudadanos.

Leer más de esta entrada

El abuso de poder

Las críticas al Ministerio Público no se refieren a su supuesto empeño de establecer precedentes en la lucha contra la corrupción, que sigue siendo un cáncer en la vida nacional. Lo criticable son sus métodos, el abuso de poder, las violaciones evidentes al debido proceso y, peor aun, el desconocimiento al principio básico del estado de derecho como es la presunción de inocencia.

Los procedimientos usados en las últimas detenciones de exfuncionarios de la pasada administración cuestionan sus intenciones y las del Gobierno. Sabemos que la “justicia independiente” es una ficción, un pretexto para aplicar justicia selectiva. Dudo que haya muchos ciudadanos indiferentes a cualquier acción dirigida a sancionar la corrupción. Pero nada ganamos si ese esfuerzo se erige sobre la anulación de principios en que se sostiene un estado de derecho, porque entonces ningún ciudadano estaría protegido de los excesos del Gobierno, un poder de naturaleza autoritaria.

Leer más de esta entrada

En el ámbito de dos prioridades

Muchas de las organizaciones creadas alrededor de actividades esenciales como la educación y la salud, se creen sin la obligación de contribuir a los esfuerzos para mejorar la calidad de esos servicios. Y no creo que puedan mostrarle al país muestras de su empeño para impulsarlos. Todo lo que hemos presenciado es una persistente tarea de parte de algunas de esas entidades para evitar cambios, a fin de que las cosas se mantengan igual. El desorden permanente es lo que les permite seguir haciendo lo que hasta ahora han estado haciendo.

Llegará un día, espero no muy lejano, en que la sociedad cuestionará su pasividad ante esos hechos y exigirá lo que hace tiempo debimos haber reclamado. ¿Piensan los directivos de la Asociación de Profesores (ADP) que el desorden y la mala calidad de la enseñanza pública que hemos venido arrastrando les son totalmente ajenos? ¿Creen acaso que en el esfuerzo dirigido a mejorar el nivel de la escuela pública e igualarla con la de la privada no les corresponde responsabilidad alguna? Porque todo lo que vemos parece dirigido a obstaculizar el empeño, con una negativa evidente de boicotear o abstenerse de colaborar con el ministerio en esa tarea. Lo mismo ocurre en el área de la salud pública. Lamentablemente, los hechos demuestran que los gremios de profesores y de la salud, no han prestado la debida colaboración a los planes para elevar el nivel de los servicios hospitalarios y la calidad de la enseñanza pública.

Leer más de esta entrada

Monólogo de fin de semana

Al igual que toda actividad comercial, el trabajo en un medio periodístico se enmarca en la relación de empleador y empleado. Negar al primero el derecho de poner fin a esa relación cuando le resulte perjudicial, aun esté regida por un contrato, carece de fundamento.

Ninguna libertad tiene más valor que otra. Defender la de prensa en desmedro de otras libertades, socava las bases del sistema democrático. La libertad empresarial es tan importante y válida como la que me permite expresar mis ideas, siempre en estricta observación de la ley.

La fijación de los límites de responsabilidad de la prensa es una tarea que compete a los medios y al esquivar esa obligación se le ha restado credibilidad al periodismo. Si se la sigue evadiendo llegará el día en que la fije un gobierno.

Leer más de esta entrada

Monólogo de fin de semana

Los periodistas debemos responder por nuestros excesos. Las leyes son muy claras. Y no se le puede objetar a nadie el derecho a la defensa de su honra personal. La condición de periodista no otorga ningún privilegio especial. Pretenderlo sería irracional.

Al igual que toda actividad comercial, el trabajo en un medio periodístico se enmarca en la relación de empleador y empleado. Negar al primero el derecho de poner fin a esa relación cuando le resulte perjudicial, aun esté regida por un contrato, carece de fundamento.

Ninguna libertad tiene más valor que otra. Defender la de prensa en desmedro de otras libertades, socava las bases del sistema democrático. La libertad empresarial es tan importante y válida como la que me permite expresar mis ideas, siempre en estricta observación de la ley.

Leer más de esta entrada