La corrupción “salcochada”

ARTICULO MIGUEL GUERREROUn amigo de antaño, decepcionado por el silencio oficial frente a la corrupción en  gobiernos del PLD, me preguntó cuál es la expresión correcta si “salcocho”o “sancocho”, para el exquisito y humeante milagro de la gastronomía criolla, que todos apreciamos y que de manera inexplicable apuramos  bien humeante en los calurosos mediodía de nuestros cálidos veranos, con la servilleta en la mano izquierda para secarnos el sudor.

Como no soy lingüista, casi me rompo la sesera para calmar tan persistente emplazamiento. Confieso pues que me ha puesto entre la espada y la pared, y en el dilema de dedicarme a descifrar, sin tiempo para la tarea, un enigma que en lo adelante le quitará todo encanto al placer de saborear tan demandada y sofocante propuesta culinaria. Lo primero fue olvidarme del diccionario. Y tratar de satisfacer el reclamo en base a la experiencia, que en mi caso no es muy vasta, por la escasa oportunidad que se me brinda de auscultar a fondo sus placeres. Se me ocurrió pensar que si bien en el país solemos salcochar los asuntos más importantes, y no hay necesidad de haber estado en el gobierno para saberlo, a nadie en su sano juicio le pasaría por la mente la idea de salcochar tan rico exponente de la cocina criolla, como se ha hecho con el tema de corrupción.

La costumbre hace ley, nos recuerda un viejo dicho popular, y nada extraño nos parece la irrefrenable tendencia nacional a salcocharlo todo, desde las leyes y códigos hasta las reformas constitucionales, especialmente cuando se presenta la oportunidad de dejarlo todo como estaba antes, porque a fin de cuentas así es que ha dado resultados. El caso es que tratándose de un sancocho la cosa es muy distinta. Está bien que salcochemos el plátano,  prefiero verlo convertido en fritos, pero de ahí a hacer lo mismo con un sancocho, me parece un crimen gastronómico que yo, en mi casa, no perdonaría..(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

El legado de la tirania (3 de 3)

ARTICULO MIGUEL GUERREROLa herencia de autoritarismo que la tiranía de Trujillo fortaleció en la conciencia de este país, se resiste a dar paso a nuevas formas de conducción política. Aprovechando el fracaso del liderazgo nacional para mejorar las expectativas de la población, hay gente entre nosotros que se desvive por retrotraernos a las peores y más crueles formas del pasado.

Hay incluso quienes se atreven  a sostener la tesis de que muchos de los más atroces crímenes de esa era fueron el fruto de los excesos de sus colaboradores y no de las directrices del tirano. Tan peregrina afirmación constituye una ofensa adicional a los deudos de esos desmanes, muchos de los cuales, como el asesinato de las hermanas Mirabal, aún sacuden la conciencia de la sociedad dominicana. Fue precisamente ese bárbaro asesinato, ordenado personalmente por el tirano, lo que rompió los últimos y débiles lazos que todavía, en noviembre de 1960, unían al régimen con los sectores en los que se había sostenido durante tres décadas. Leer más de esta entrada

El legado de la tirania (2 de 3)

ARTICULO MIGUEL GUERREROLos trujillistas citan los afectos del tirano hacia familiares, amigos y animales, como evidencia de un sentimiento de humanidad que nunca tuvo. Otros monstruos como él guardaron capacidad para este tipo de expresión. Trujillo no sólo amaba a sus hijos y a su madre, sino también a sus caballos, sus vacas y sus perros. Hitler también amaba  a su perro y le acariciaba tiernamente la cabeza mientras condenaba a seis millones y medio de judíos a morir en los hornos crematorios de sus campos de concentración. Stalin, quien amaba también a su perro con el que jugaba en su dacha de Peredelkino, no vaciló en ordenar la muerte de su joven esposa Sveztlana y la de muchos compañeros de luchas revolucionarias. Mientras le hablaba a su cachorro con admirable muestra de amor casi infantil, su mano implacable sellaba la suerte de más de veinte millones de seres humanos en toda la Unión Soviética.

¿Qué prueban las escasas debilidades paternales de un ser tan inhumano como Trujillo?¿Justifican la opresión a la que sometió al pueblo dominicano durante tres décadas?¿ Le dan sentido político o razón de estado a los crímenes y hurtos de propiedades para su provecho personal?¿Le confieren un sentido de racionalidad al empleo de la tortura y al asesinato de opositores?¿Explican política e históricamente la existencia de lugares tan siniestros como La 40 y la ergástula aún más terrible del kilómetro Nueve?

Con penosa  frecuencia parte de la opinión pública del país se muestra abierta a aceptar estas manifestaciones de adhesión a un sistema que  lo estranguló  por tanto tiempo y le despojó del lugar que por derecho le hubiera correspondido en el futuro, sin detenerse a hacer las indagaciones que permitan situar ese período negro de nuestro pasado en su justa y debida dimensión histórica. Duele  admitir que tantas expresiones de trujillismo sean algo más que inútiles ejercicios periódicos de nostalgia..(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

El legado de la tirania (1 de 3)

ARTICULO MIGUEL GUERREROA pesar del interés que sigue teniendo toda nueva o vieja versión sobre la llamada Era de Trujillo y a despecho de los años transcurridos, hay gente todavía en este país empeñada en presentarnos el terrible período conocido con ese sobrenombre como un modelo ejemplar, digno de emulación. En el fondo lo que tratan los osados panegiristas de esa funesta época es justificar sus propios papeles y actuaciones y la de muchos de sus parientes o allegados.

Lo del sentimiento nacionalista del tirano no es  más que una burda falsedad con la que se pretende enaltecer su régimen. Con frecuencia se cita la llamada “redención de la deuda pública externa”, como una manifestación de su amor por la patria y su profunda convicción nacionalista. La independencia financiera le era vital a sus propósitos de controlar todo el aparato económico de la nación. De manera que al redimir la deuda, saldando las cuentas del país, Trujillo pasó a tener un control total y absoluto de cuando se hacía y movía en la esfera de la actividad económica y financiera dominicana. Leer más de esta entrada

Solo dos caminos

ARTICULO MIGUEL GUERRERONunca antes en su historia de traiciones, corrupción y tiranía, este país había estado tan sometido a las ambiciones de un clan político como  ahora. Después de la suerte corrida por una querella por lavado contra el ex presidente Leonel Fernández a través de su fundación, archivada sin una investigación que determinara sus méritos o su falta de fundamentos, un camino de redención se ha cerrado. La impunidad queda así como norma de conducta oficial; la mejor garantía de supervivencia de las malas y viciosas prácticas que han dominado la esfera política nacional por largo tiempo.

La indiferencia de los estamentos del Estado ante las evidencias de corrupción en esferas gubernamentales,  no deja muchas opciones. La justicia no es confiable. El ministerio público es un rehén del poder político. Instancias gubernamentales de decisión real, no aquellas que por simple formalidad asumen su representación para dar apariencia de legitimidad, no disimulan ni ocultan ya sus propósitos de dominación perpetua. Leer más de esta entrada

Un león no les sería suficiente

ARTICULO MIGUEL GUERREROPudiera ser que la demanda por difamación  incoada por el senador Félix Bautista y la empresa Sun Land  contra tres intelectuales dominicanos sea el peor error que el legislador y su jefe político hayan cometido. Si el proceso evoluciona, en algún momento el demandante y el expresidente Leonel Fernández podrían ser llamados a testificar, sea como testigos o contra demandados, ante el juez de un tribunal de la Florida y el caso obviamente tomaría otro curso sobre el cual no tendrían ningún control.

El expediente involucra a una empresa estadounidense que ya le ganó una demanda por 50 millones de dólares al Estado dominicano.  No deja de ser curioso que un legislador del país se alíe a esa compañía y ambos utilicen a la misma firma de abogados que la empresa usó en su momento para afectar al Estado. Me refiero a un caso en que según la Suprema Corte de Justicia se violó la Constitución al suscribirse un contrato de préstamo sin la aprobación del Congreso y en forma tan secreta, que sólo vino a saberse cuando el Partido Revolucionario Dominicano, de oposición, lo hizo público denunciando el caso ante los tribunales. Y como todo el mundo sabe, el famoso expediente del préstamo de US$ 130 millones que conoció la Suprema tenía como principales protagonistas precisamente al senador, entonces director de la Oficina supervisora de Obras del Estado, y la Sun Land, a la que ya se le había rechazado un controversial préstamo por la misma cantidad para suplir de equipos a la Policía.

La demanda contra el economista Jaime Aristy Escuder, el abogado José Alejandro Ayuso y el novelista Andrés L. Mateo, pudiera llevar ante cortes norteamericanas expedientes  que la justicia dominicana ha rechazado y no atendería jamás, por el control de ese y los demás poderes del Estado por parte del expresidente Fernández.  Si esa posibilidad se diera, el senador y el ex mandatario necesitarían más de un león en la calle.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

El gigantismo estatal (…y 3)

ARTICULO MIGUEL GUERREROLa realidad económica nos indica un solo camino. Lo que este país necesita y reclama es  una mayor dosis de iniciativa individual, tanto en la economía como en las demás facetas del quehacer cotidiano.

Los mercados bien abastecidos han sido siempre aquellos dejados en situaciones normales a la libre competencia y a las fuerzas naturales del mercado.

La experiencia, no sólo la nuestra, ha demostrado hasta la saciedad que las economías centralizadas o cualquiera de sus hijastros generan estrechez y pobreza. Constriñen el desarrollo y degeneran en el planeamiento de la vida ciudadana.  Leer más de esta entrada

El gigantismo estatal (2 de 3)

ARTICULO MIGUEL GUERREROLo ideal serían gobiernos menos interventores, lo que sólo sería posible si llegaran a aceptar su carácter esencialmente normativo. Renunciando a la pretensión de controlar todo el cuerpo social y económico del país, los gobiernos podrían adquirir una mayor capacidad y eficiencia para  cumplir con sus funciones reales. Podrían dotar así al pueblo de los servicios que no han sido capaces de brindar en las áreas tan sensibles e importantes como la educación, la salud, el transporte y la agricultura, entre otras.

Gobiernos menos poderosos de los que hemos sufrido, ayudarían a atenuar además las ambiciones políticas. Menos gente estaría dispuesta a buscar su plena realización en el sector público. Y, naturalmente, descendería el número de patriotas y revolucionarios dispuestos a darlo todo por la nación y el bienestar colectivo de sus ciudadanos, lo que haría inmensamente feliz a buena parte de la población. En el país hay demasiado controles. No podemos referirnos a la existencia de un sistema de libre empresa que apenas existe. Leer más de esta entrada