La eterna deuda externa (1 de 2)

ARTICULO MIGUEL GUERREROCuentan que en una ocasión, tras su regreso de la puesta en servicio de una obra pública, el presidente Balaguer se dirigió directamente a su despacho para recibir en audiencia privada a una misión del Fondo Monetario Internacional.

Había llovido intensamente y para no enlodarse, el jefe del Estado tuvo que resignarse a que le arremangaran los ruedos al subir al helicóptero. Al notarlo, mientras hacían entrada al despacho los integrantes de la misión del FMI, su secretario particular le susurró al oído: “Presidente, ¡bájese los pantalones!”, a lo que Balaguer le habría exclamado: “¡Tanto le debemos!”.

La anécdota, producto probablemente de la ingente imaginación popular, pone de resalto los riesgos inherentes al endeudamiento desproporcionado y las dificultades que trae a un país la tendencia a recurrir a ese expediente para resolver los problemas propios de una economía manejada irresponsablemente o víctima de los efectos de una crisis. En el país la creciente deuda pública es objeto de preocupación, a pesar de las reiteradas negativas oficiales de que se la esté incrementando más allá de nuestras posibilidades de pago. Leer más de esta entrada

Merezco una disculpa

ARTICULO MIGUEL GUERREROEn la edición del Listín Diario del sábado 5 del presente, uno de sus columnistas emplazó a la familia del fenecido excanciller Fabio Herrera Cabral a desmentir el pasaje del libro de mi autoría “El golpe de Estado. Historia del derrocamiento de Juan Bosch”, en que se narra cuando éste, derrocado y prisionero en el Palacio Nacional, le pide cianuro.

La familia le respondió el sábado siguiente en una columna en el diario Hoy de Fabio Herrera Miniño, hijo de Herrera Cabral, confirmando lo dicho en el libro y añadiendo que su padre solía comentarle que una vez trasladado Bosch a una habitación de la tercera planta del Palacio le pidió una navaja, cosa que él rechazó tal como había hecho con lo del cianuro, diciéndole a Bosch que aún le quedaba mucha carrera política, como realmente sucedió después.

El emplazamiento se proponía demeritar la obra refiriéndose a un artículo publicado por el poeta y escritor Tony Raful en el mismo Listín Diario días antes, en el que se destacaba su valor como la más completa relacionada con los siete meses del gobierno de Bosch y los trágicos acontecimientos que condujeron a su derrocamiento. Leer más de esta entrada

Prensa y literatura (…y 5)

ARTICULO MIGUEL GUERREROApartir del éxito de las ferias anuales del libro, ha crecido el interés entre periodistas e intelectuales dominicanos por la polémica antigua de cómo o cuándo una historia real puede ser convertida en ficción a través de una novela.

Tal vez no podamos nunca llegar a un consenso sobre el tema. Lo que sí podemos aceptar como una regla, es que los límites de la literatura y el periodismo están dictados por la necesidad y obligación moral que tienen los periodistas de narrar las historias conforme a una visión de la realidad lo más cercana a lo que la inteligencia humana nos permite.

Y que aún dentro de las libertades narrativas que la nueva forma de periodismo, conocido como literario, consiente, su distancia de géneros como la novela sigue siendo lejana, por lo que no existe peligro mayor de contaminación, tanto para un género como para el otro, que traspasar esas fronteras, resguardadas por la obligación de ser fieles a la verdad como a la imaginación. Leer más de esta entrada

Prensa y literatura (4 de 5)

ARTICULO MIGUEL GUERREROAl contrario de los novelistas, que no tienen porque serlos, los periodistas literarios deben ser exactos. “A los personajes del periodismo literario se les debe dar vida en el papel, exactamente como en las novelas, pero sus sensaciones y momentos dramáticos tienen un poder especial porque sabemos que sus historias son verdaderas”, dice el académico norteamericano Norman Sims, quien sostiene que la calidad literaria de las obras provienen “del choque de mundos, de una confrontación con los símbolos de otra cultura real”.

A su entender, las fuerzas esenciales del periodismo literario residen en la inmersión, la voz, la exactitud y el simbolismo. De suerte que no debe confundirse la literatura propiamente dicha con este nuevo tipo de periodismo conocido como literario y que ha tenido su máxima expresión en los años sesenta y comienzos de la década siguiente, período durante el cual en los Estados Unidos, y años después en España y Latinoamérica, y más recientemente en nuestro país, surgieron numerosos periodistas que se dedicaron a la tarea de publicar libros, muchos de los cuales contribuyeron a enriquecer el llamado periodismo histórico y la novela.

Pero aún dentro del ejercicio de este nuevo periodismo, del que poseemos buenos ejemplos en el país, existen reglas. Una de ellas es el límite que este nuevo y excepcional género establece entre la novela y la información, ya que ésta última tiene que ser exacta. El periodismo literario es un excelente recurso para narrar historias humanas y relatar aquellas que contadas dentro de las normas de redacción de un periodismo esencialmente informativo, carecerían de sentido o serían incapaces de llamar la atención del lector. Obviamente, no podría hacerse en estos tiempos un buen periodismo, un periodismo de altura y calidad, prescindiendo de este nuevo género, que es el periodismo literario. (Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

Prensa y literatura (3 de 5)

ARTICULO MIGUEL GUERREROLas crecientes exigencias de información sobre las más amplia gama de acontecimientos, plantean la necesidad de que los periodistas se esfuercen por mejorar sus técnicas de redacción, para decir más cosas con menos palabras, y en un lenguaje lo más próximo posible a la perfección. Como en literatura, en el periodismo las ideas importan más que las palabras. Esto no significa un desprecio por el valor que el idioma pone a servicio del escritor o periodista para expresar esas ideas. Pero de nada valen las mejores palabras, si detrás de ellas no se ocultan o surgen buenas ideas.

En el prólogo de un importante libro titulado “Los periodistas literarios o el reportaje personal”, el escritor norteamericano Norman Sims hace la reflexión siguiente: “Las historias cotidianas que nos hacen penetrar en la vida de nuestros vecinos solían encontrarse en el mundo de los novelistas, mientras que los reporteros nos traían las noticias de lejanos centros de poder que a duras penas afectaban nuestras vidas. Los periodistas literarios reúnen las dos formas. Al informar sobre las vidas de las personas en el trabajo, en el amor, o dedicadas a las rutinas normales de la vida, confirman que los momentos cruciales de la existencia diaria contienen gran dramatismo y sustancia”. Por eso, en opinión de Sims, en lugar de merodear en las afueras de poderosas instituciones, los periodistas literarios tratan de penetrar en las culturas que hacen posible que funcionen.

En la actualidad, con el desarrollo de nuevos y sofisticados instrumentos de comunicación, en la era de la cibernética, algunas de las diferencias que separaban la literatura del periodismo han desaparecido o se han estrechado. Pero a todos los fines prácticos, todavía la ficción continúa siendo el alimento vital de la novela y la literatura y la pura narración de los hechos la esencia del periodismo.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

Prensa y literatura (2 de 5)

ARTICULO MIGUEL GUERREROExiste una tendencia muy arraigada en la prensa de nuestros días a confundir los límites de la actividad literaria de las fronteras del periodismo.  Es cierto que las páginas de un periódico o de una revista, y los espacios de radio y televisión, son excelentes vehículos de promoción de los géneros literarios.  Más lo es aún el hecho de que todo buen periodismo, aquí o en cualquier parte, ha debido nutrirse de la más auténtica literatura y, por supuesto, de los más genuinos representantes de sus géneros. Pero el periodismo en fondo y esencia es muy distinto de la literatura. Todo intento de hacer literatura a través del periodismo termina en el fracaso y no logra siquiera construir buenas lecturas periodísticas.

El pensador y académico norteamericano John McPhee nos ha dicho: “Las cosas que son vulgares y chillonas en la novela funcionan maravillosamente en el periodismo porque son ciertas.  Por eso hay que tener cuidado de no compendiarlas, porque se trata del poder fundamental que uno tiene en sus manos. Hay que disponerlo y presentarlo. Hay en ello mucho de habilidad artística. Pero no se debe inventar”.

No debemos confundir la calidad que una buena escritura le confiere al periodismo como un nuevo género literario.  El verdadero e inapreciable aporte de la literatura a la práctica del periodismo y al mejoramiento de lo que éste ofrece al público, consiste básicamente en hacer de la oferta periodística un producto con credibilidad, atractivo y de buen gusto. Se olvida frecuentemente que el periodismo es no sólo una fuente de entretenimiento, sino más bien de información y orientación, y, por ende, de educación. Por esa razón, la literatura ejerce en él una influencia positiva. Como en los diversos géneros literarios, los diarios y revistas deben de estar bien escritos porque, entre muchas otras razones, son de más fácil acceso al gran público.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

Prensa y literatura (1 de 5)

ARTICULO MIGUEL GUERREROUno de los entretenimientos más antiguos alrededor del ejercicio del periodismo ha consistido en descifrar la relación que él tiene con la literatura. Grandes escritores y literatos han sido primero periodistas. Y casi todos han confesado alguna vez que la práctica del periodismo, en sus diversas modalidades, mejoró notablemente su habilidad para contar historias. “Por quién doblan las campanas” de Ernest Hemingway, es sólo un ejemplo, tal vez de los más conocidos entre nosotros. Pero son incontables las grandes historias perpetuadas en la literatura universal nacidas de las experiencias vividas por sus autores como reporteros.

Algunos de nuestros mejores novelistas y literatos han salido de las redacciones de los medios de comunicación y continúan ejerciendo al mismo tiempo la profesión de periodistas.  Incluso en la actualidad, muchos grandes novelistas e historiadores ejercen simultáneamente la profesión, ya sea como comentaristas, articulistas o corresponsales de prensa extranjera. Leer más de esta entrada

Esto se j… hace rato

ARTICULO MIGUEL GUERREROEn este país sucede de todo y nunca pasa nada. El más reciente escándalo y probablemente no el último,  involucra a un “asistente especial” del presidente de la República y al Superintendente de Pensiones, a los que la Primera Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional recién acaba de condenar a devolver a dos señoras una suma de dinero en dólares, en relación con un turbio contrato de venta de inmuebles a través de una empresa inmobiliaria de la que ambos, según la sentencia, son ejecutivos.  Esa empresa, Emproy Divisa, estaría siendo objeto de una investigación por la Fiscalía de Nueva York por acusaciones de fraude relacionadas con un proyecto inmobiliario en Bávaro, en el que quedaron atrapados dominicanos residentes en Estados Unidos.

Han transcurrido ya varias semanas desde la decisión de la cámara y todavía ambos funcionarios, quienes son también altos dirigentes del partido en el poder, continúan desempañando funciones en el aparato estatal. En lo que se refiere al “asistente especial” del Presidente no le hace bien a la imagen de éste, y mucho menos al gobierno y al partido oficialista, que una persona objeto de una sanción por un tribunal civil, condenado por fraude, forme parte de su entorno, porque de alguna manera sus actividades “extra curriculares”, lo asociarán a su condición de asistente presidencial. Y muchos se preguntarán ¿qué hace un miembro del círculo íntimo del Presidente en esos ajetreos inmobiliarios?

En lo que tiene que ver con el Superintendente, el caso es mucho más penoso, porque espanta saber que los fondos del retiro de los dominicanos estén en manos de quien cae en esas debilidades. Es incomprensible que acciones de esa naturaleza no tengan consecuencias y que el sistema de la seguridad social, que tan caro resulta, no le haya pedido al Superintendente que se vaya tranquilo a su casa..(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)