Desarrollo y desigualdad social

MIGUEL GUERRERONuestro más grande desafío es encontrar la forma de conciliar los logros del crecimiento económico de las últimas décadas con una mejor y más equitativa distribución de sus frutos. Entre la aceptación de esta realidad y la voluntad para llevarla a la práctica, han mediado abismos insondables. Estamos pues obligados a encontrar la manera de alcanzar tan alto y noble propósito.

Tal vez uno de los más grandes defectos nacionales desde la fundación de la República ha sido la carencia de voluntad política para realizar aquellas empresas que demandan nuestras propias y más agudas necesidades, entendiendo ese defecto no sólo como el fruto de decisiones y políticas gubernamentales, sino más bien como la falta de vocación general para acometerlas. Este es uno de los puntos, sin embargo, en que los políticos dominicanos lucen totalmente parecidos. Por lo general saben identificar las metas sin la misma habilidad para encontrar el camino para encontrarlas.

La diferencia entre la inacción, que ha sido en el pasado la causa de muchos de nuestros males, y el correcto encauzamiento, es una voz de marcha dictada a tiempo. La gravedad de nuestros problemas hace ya un imperativo la toma de decisiones inmediatas tanto a nivel público como privado a fin de evitar mayores consecuencias sociales y no se trata de una decisión que pueda tomar unilateralmente el gobierno. La brecha ha seguido expandiéndose en el país, como resultado de un crecimiento desigual. Aquello de que habitamos una tierra de promisión, suena hueco a los oídos de cientos de miles de padres de niños famélicos, que anualmente nacen y mueren en medio de un ambiente de escasez absoluta sin oportunidades ulteriores. Es un imperativo atacar positivamente los niveles de desigualdad que han traído consigo el crecimiento y expansión de la economía y apoyar cuantos esfuerzos se hagan en esa dirección, sin mezquindades políticas.(Reproducido con autorización del autor.Publicado en elCaribe)

La iglesia y el capitalismo (2 de 2)

MIGUEL GUERREROEn su libro “La doctrina social de la Iglesia”, C. Van Gestel (1961) destaca que la reprobación del capitalismo por el Vaticano se resume en dos aspectos fundamentales: un poder ilimitado sobre la propiedad sin subordinación al bien común y la negación o desconocimiento resultante de la dignidad humana de los trabajadores por parte del jefe o dueño de la propiedad o del capital.

El tema había sido abordado por los cardenales franceses en una carta de septiembre de 1949, en la que expresan la necesidad de que se sepa que “hay en la noción misma del capitalismo, es decir, en el valor absoluto que confiere a la propiedad sin referencia al bien común y a la dignidad del trabajo, un materialismo inadmisible dentro de la enseñanza cristiana”.

Un lustro después, en abril de 1954, la cuestión fue nuevamente planteada por el episcopado francés, en el que recuerda “las graves condenas lanzadas por los soberanos pontífices” contra lo que llama “los abusos del capitalismo liberal”. Leer más de esta entrada

La iglesia y el capitalismo (1 de 2)

MIGUEL GUERREROEn esencia, la Iglesia Católica ha aceptado siempre los principios fundamentales del capitalismo, que abarcan el derecho de propiedad de los medios de producción, la separación del trabajo y el capital, el salario, la libre competencia y las libertades civiles. Sin embargo, a partir de la revolución industrial ciertas manifestaciones del capitalismo han sido condenadas formal y oficialmente por la Iglesia, como lo demuestran infinidad de documentos y testimonios pontificios.

En su mensaje de Navidad de 1942, Pío XII dice que la Iglesia “no puede ignorar ni dejar ver que el obrero, en su esfuerzo por mejorar su condición, se encuentra un sistema social que, lejos de estar conforme con la naturaleza, se opone al orden establecido por Dios y al fin que Él ha dado a los bienes de la tierra”. La idea fue ampliada por el mismo Pontífice en un discurso en septiembre de 1944, en el que plantea con franqueza las diferencias entre ciertas expresiones del capitalismo y la Doctrina Social de la Iglesia, nacida con la Encíclica Reum Novarum, de León XIII en 1891. Leer más de esta entrada

Don Alejandro y el Banco Popular

MIGUEL GUERREROEl país celebra en estos días el 53 aniversario de una de sus grandes instituciones: el Banco Popular Dominicano. Fundado el 23 de agosto de 1963, la entidad inició formalmente sus operaciones cuatro meses y nueve días después, el 2 de enero de 1964, convirtiéndose así en el primer banco nacional privado y abriendo una nueva fuente de financiamiento para amplias capas de población, sin acceso hasta entonces a esa posibilidad. El nacimiento del Banco Popular constituye pues el inicio real del proceso de democratización de los servicios bancarios, que hasta ese ya lejano enero estaban bajo el absoluto control y predominio de la banca extranjera.

En la actualidad más de dos millones de dominicanos, poco más de la quinta parte de la población del país, están íntimamente relacionados con el Popular como accionistas, clientes, ahorristas o suplidores, lo que le convierte en una verdadera marca país. Leer más de esta entrada

La ideología no hace la diferencia

MIGUEL GUERREROLos dominicanos y cubanos no seremos más buenos ni más revolucionarios sólo porque adoptemos una filosofía política o un dogma ideológico. Los sistemas no cambian a los hombres ni a las mujeres, ni modifican la naturaleza humana. Hay los llamados revolucionarios buenos como los hay también malos y muy malos. Y lo mismo ocurre con otros sistemas políticos.

Lo importante por lo tanto no es que nuestros dirigentes políticos, empresariales y sociales sean marxistas o de “ideas avanzadas”, como se dice a veces sin saber de qué se trata. Lo importante es que sean hombres y mujeres capaces, conscientes de sus responsabilidades elementales y de fina sensibilidad social. El sentido del deber es el primer paso hacia una conducta efectivamente revolucionaria.

Conozco a una gran cantidad de conservadores y tradicionalistas con una clara y desarrollada percepción de ese deber, y a un número mayor de individuos de esas “ideas de vanguardia” total y absolutamente desprovistas de ella. En ese aspecto, la fertilidad de nuestro país es asombrosa. Podemos ver diarias expresiones de esa fecundidad en los medios. Leer más de esta entrada

La Mesa de Exportaciones

MIGUEL GUERREROLa creación de una Mesa de Exportaciones, encabezada por el presidente Danilo Medina, como lo ha sugerido en distintas ocasiones el empresario Fernando Capellán, sería un foro estupendo para analizar las bases de una sólida y funcional estructura con el propósito de despejar de escollos legales y burocráticos los trámites que han impedido que el país desarrolle todo su inmenso potencial exportador. Si se la concibe como un compromiso gobierno-sector privado de largo alcance, la iniciativa no sería una prueba más de laboratorio, como tantas otras ensayadas en el pasado. Países que hace medio siglo competían en volumen de exportación con el nuestro son hoy verdaderas potencias económicas, como son entre otros los casos de Corea del Sur y Taiwán. Esas naciones entendieron la importancia de expandir su comercio exterior y no vacilaron en asumir los costos que entrañaban esa meta. En el mundo en que vivimos es imposible aspirar a un salto hacia el futuro ignorando esas grandes realidades. Leer más de esta entrada

Prensa y literatura (4 de 5)

MIGUEL GUERREROAl contrario de los novelistas, que no tienen por qué serlos, los periodistas literarios deben ser exactos. “A los personajes del periodismo literario se les debe dar vida en el papel, exactamente como en las novelas, pero sus sensaciones y momentos dramáticos tienen un poder especial porque sabemos que sus historias son verdaderas”, dice el académico norteamericano Norman Sims, quien sostiene que la calidad literaria de las obras proviene “del choque de mundos, de una confrontación con los símbolos de otra cultura real”.

Las fuerzas esenciales del periodismo literario residen en la inmersión, la voz, la exactitud y el simbolismo. De suerte que no debe confundirse la literatura propiamente dicha con este tipo de periodismo conocido como literario y que ha tenido su máxima expresión en los años sesenta y comienzos de la década siguiente, período durante el cual en los Estados Unidos, y años después en España y Latinoamérica, y más recientemente en nuestro país, surgieron numerosos periodistas que se dedicaron a la tarea de publicar libros, muchos de los cuales contribuyeron a enriquecer el llamado periodismo histórico y la novela. Leer más de esta entrada

Prensa y literatura (3 de 5)

MIGUEL GUERREROLas crecientes exigencias de información sobre la más amplia gama de acontecimientos, plantean la necesidad de que los periodistas se esfuercen por mejorar sus técnicas de redacción, para decir más cosas con menos palabras, y en un lenguaje lo más próximo posible a la perfección. Como en literatura, en el periodismo las ideas importan más que las palabras. Esto no significa un desprecio por el valor que el idioma pone a servicio del escritor o periodista para expresar esas ideas. Pero de nada valen las mejores palabras, si detrás de ellas no se ocultan o surgen buenas ideas.

En el prólogo de un importante libro titulado “Los periodistas literarios o el reportaje personal”, el escritor norteamericano Norman Sims hace la reflexión siguiente: “Las historias cotidianas que nos hacen penetrar en la vida de nuestros vecinos solían encontrarse en el mundo de los novelistas, mientras que los reporteros nos traían las noticias de lejanos centros de poder que a duras penas afectaban nuestras vidas. Leer más de esta entrada