Hablemos de democracia

MIGUEL GUERREROA causa de la debilidad de nuestras instituciones políticas y la tendencia a rehuir la discusión de los temas fundamentales, el peor de los servicios que se le presta a la democracia dominicana es pretenderla como un modelo para el resto del continente. Con ello no hacemos más que desacreditarla. Convenzamos a nuestras grandes masas de menesterosos y desempleados de que el panorama a su alrededor es el paraíso y el estadio ideal al que pueden aspirar a través de ella, y en poco tiempo las tendremos del otro lado del escenario combatiendo ferozmente a un sistema que, en una alegada fase superior, prolonga su miseria y las obliga a una condición indigna de un ser humano.

La democracia es mucho más que eso. Pero en el aspecto social estamos lejos todavía de haber tocado su sustancia. Y aún en el plano político practicamos una democracia frágil y precaria. Disfrutamos de libertad y respetamos el libre juego de las ideas, pero nos queda un trecho largo por recorrer. Leer más de esta entrada

La satanización del lucro

MIGUEL GUERREROCada cierto tiempo cobra vigencia en el léxico político la palabra “lucro”, por décadas tan manoseada en la retórica política dominicana. Al decir de muchos, especialmente en los medios y en las redes, el lucro es incompatible con toda obra de bien colectivo y es una de las causas de las grandes desigualdades sociales que caracterizan la sociedad en que vivimos.

Cuando el lucro es producto del tráfico de influencia, la corrupción administrativa, el narcotráfico, la prostitución, el juego y otras prácticas criminales y viciosas, la definición le viene al dedo. Pero la satanización del lucro proveniente de una operación o negocio lícito es una de las razones que explican el subdesarrollo material de muchas naciones.

En sectores influyentes con espacio en los medios se entiende que el papel estatal en el ámbito empresarial no debe perseguir fines lucrativos, es decir utilidades y niveles de rentabilidad que se hacen necesarios en todo proyecto privado. Esta estrecha visión es lo que explica la quiebra pasada de la empresa pública y la pésima calidad de los servicios que el Estado, ofreció por muchos años. Leer más de esta entrada

El fracaso de una revolución

MIGUEL GUERRERODespués de someter por más de medio siglo al pueblo a rigurosas restricciones y a un sistema de controles totalitarios, con absoluta pérdida de las libertades políticas y económicas, el envejecido y anacrónico castrismo, más lejos de una revolución que en los peores tiempos anteriores a su llegada al poder, ha abierto algunas rendijas para permitirles a los cubanos tener conucos en sus patios, barberías, salones de belleza y pulperías propios y destartalados vehículos milagrosamente útiles todavía, gracias al ingenio que el régimen no pudo quitarle al cubano.

En otras palabras, permitir a medias, gota a gota, lo que le quitó a partir del 1959. Cerrados por simbolizar la decadencia del capitalismo, el heredero de Fidel se embarca ahora en la construcción presurosa de campos de golf, para hacer más atractivo el turismo, una actividad que la revolución pasó en la década de los sesenta por las armas, de la misma manera sumaria con la que salió de sus opositores y disidentes. Leer más de esta entrada

Lily Pons, la reina del Metropolitan

MIGUEL GUERREROAun en los ambientes más cultivados del género operático, pocos recuerdan a Lily Pons, quien fuera la reina indiscutible del Metropolitan de Nueva York, la meca del mundo lírico, por casi treinta años, desde su primera presentación allí en 1931 con Lucia di Lammermoor, de Gaetano Donizetti.

Nacida en Francia, a comienzos del siglo pasado, Alice Josephine Pons, que era su nombre completo, ingresó en 1930 a Estados Unidos, donde adquirió años después la nacionalidad, siendo una desconocida en el ámbito lírico. Muy pronto, sin embargo, la hermosura de su voz, su inconfundible timbre y la limpieza de sus agudos, la catapultaron a la cima, en la cual permaneció hasta finales de la década de los cincuenta, poco antes de su retiro de los escenarios.

Su estable carrera estuvo cimentada no solo en su extraordinaria habilidad vocal y su impecable técnica sino también en su perfecto dominio escénico y su innegable talento dramático, que la convirtieron en la preferida del exigente público de su época. Leer más de esta entrada

El peligro de la unanimidad

MIGUEL GUERREROHace veintiocho años escribí en este mismo diario sobre el peligro de la unanimidad y parece oportuno hacerlo de nuevo. Advertía que el país necesita voces independientes capaces de ofrecer enfoques imparciales o por lo menos diferentes de la problemática económica y social. Es que la gente vive hastiada de las versiones “oficiales”, las que no siempre provienen del sector gubernamental.

Por lo regular, el tratamiento de los problemas nacionales por parte de la oposición política, resulta por igual decepcionante.

De ahí la importancia de que prevalezcan voces independientes, individuos e instituciones decididos a hacerse escuchar por encima de la pobreza que envuelve muchas veces el debate de los problemas nacionales. Y sobre todo capaces de rechazar instintivamente la tendencia a caer en la unanimidad que tanto daño le ha hecho al país, por el miedo natural de la gente a quedar al margen o a marchar en contra de la dirección en que soplan los vientos de su época. Leer más de esta entrada

El exilio de la moderación

MIGUEL GUERREROLe decía a Fausto Rosario Adames que el presidente Danilo Medina dejaría un valioso legado si emitiera un decreto de amnistía para tratar de que la moderación, un exiliado de la política y las pasiones dominicanas, regrese a la mayor brevedad al país. Basta leer los discursos de la dirigencia nacional y ver y escuchar muchos de los programas de televisión y de la radio de más alta audiencia para entender porqué se nos hace tan necesario que ese valor perdido retorne cuanto antes.

La moderación está ausente del debate nacional y por eso presenciamos en el tratamiento público de los grandes temas a los actores halándose las greñas y abandonando la escena al primer desacuerdo. En los espacios más populares de los medios electrónicos apenas se habla y el grito intenta ser el canal de persuasión. Pocos cuidan lo que dicen y la caballerosidad, un elemento vital de toda discusión civilizada, se perdió en el ruido. Leer más de esta entrada

La lucha contra la corrupción

MIGUEL GUERREROLa designación por el presidente Danilo Medina de una comisión independiente, integrada por líderes religiosos y empresariales y personalidades de la sociedad civil, con autoridad para investigar denuncias muy sonadas de corrupción, se enmarca en el sendero correcto, dentro de la obligación legal y moral contraída con el ejercicio del cargo.

Todas las energías del país parecen haberse concentrado en una discusión que nubla el entendimiento y lo divide. Hay programada una marcha el domingo 22 del presente para protestar contra la corrupción y exigir el cese de la impunidad. El tema es viral en las redes. A muchos de los convocantes les mueve una preocupación sincera. A otros los sentimientos más diversos.

La marcha se dará y ese es un legítimo derecho en un ambiente democrático como el que, a Dios gracias, vivimos. Pero los gritos de protestas no son ni serán suficientes. Hacen falta acciones y el clamor camina en esa dirección. Por tanto, sería incongruente que la respuesta correcta del gobierno a ese reclamo no encuentre el endoso que necesita para alcanzar un objetivo común, el cual no es otro que un clima de transparencia garante del buen y racional uso de los recursos públicos. Criticar la iniciativa presidencial o rechazar la responsabilidad de actuar en favor de lo que se reclama constituiría un acto de inconsistencia imperdonable. Leer más de esta entrada

El legado de la mala memoria

MIGUEL GUERRERODebido a la mala memoria de los dominicanos, causa de muchas de nuestras desgracias, existe todavía en algunos sectores la intención de replantear moralmente el tema de la tiranía, con el insano propósito de justificarla como una necesidad histórica de su época. Se nos pone de ejemplo el servicio exterior como muestra de la superioridad de la tiranía trujillista sobre la democracia.

Al advertir sobre el riesgo que eso supone para el sistema democrático, me atrevo a asegurar también que todo tiende a justificar ante las generaciones presentes y futuras actuaciones que de otra manera resultarían imposibles de explicar histórica , moral y políticamente. Con honrosas y conocidas excepciones, el servicio exterior durante la Era de Trujillo constituyó uno de los peores y más degradantes aspectos del régimen. La inteligencia de muchos de los que formaron parte del mismo hace posible que todavía hoy miles de dominicanos vean en esa etapa oscura de nuestra vida republicana, valores inexistentes. Con todo respeto, esos personajes a los que se atribuyen tantos méritos, quedaron ya marcados en las páginas de nuestra historia por la dimensión justa de sus propias actuaciones. Leer más de esta entrada