El país que queremos

En la presentación de mi libro “Tocando fondo”, sobre la crisis bancaria del 2003 escribí que si bien puede verse como un año de frustración, y en efecto el frío examen de las realidades vividas en ese lapso conducía irremediablemente a aceptarlo de ese modo, creía, y aún creo, que de la profundidad de una crisis podemos encontrar la esencia de todo aquello por lo que hemos luchado por espacio de tantos años. La visión cercana de la tragedia nos enseñó entonces no sólo nuestras debilidades, de antemano perfectamente conocidas, sino el potencial de que disponemos para superar las grandes calamidades.

Alguien ya dijo que lo que perfila a una nación, como a los individuos, no es lo que hace en circunstancias normales, sino lo que es capaz de hacer cuando se cae. Levantarse de un tropiezo hace grande a una nación, no importa cuán pequeña sea en territorio y recursos naturales.

La tarea del desarrollo implica la búsqueda de un lugar seguro en el futuro. Lugar que sólo podremos alcanzar con una comunión de esfuerzos y propósitos. Necesitamos de una acción conjunta que defina lo que queremos ser y cómo queremos vernos dentro de quince, veinte y cincuenta años. Leer más de esta entrada

La cuestión haitiana

Las posiciones extremas secuestran el tema haitiano, impidiendo un debate desapasionado alrededor de la inmigración ilegal. Es difícil encontrar algo que se le parezca a una política sobre el caso. Por esa razón, podríamos perder el control de la agenda bilateral. Sostener ese control debería constituir una prioridad en materia de política exterior, por ser esta la única posibilidad de neutralizar la intensa campaña de descrédito que grupos privados, con el apoyo de haitianos y dominicanos, han emprendido con notable éxito en el exterior, con una fuerte resonancia local.

Si el tono de la discusión no disminuye, en poco tiempo tendremos de ambos lados una herencia fatal de enconos que dificultará la búsqueda de entendimientos. Los problemas y asuntos bilaterales, en las relaciones entre los estados, no pueden resolverse con decisiones unilaterales, a menos que exista una clara intención de dominación de una parte sobre la otra. Aceptada esa realidad, sólo queda el camino civilizado del diálogo y la negociación como la más idónea de las fórmulas para la solución de los conflictos. Leer más de esta entrada

La suerte del reformismo

En octubre del 2011, el dirigente reformista Héctor Rodríguez Pimentel dijo que sería un crimen dejar “morir” al Partido Reformista, hecho del que se cumplían ya muchos años aunque nadie se hubiera ocupado allí de darle cristiana sepultura.Un partido dividido en el gobierno y la oposición, podrá lograr para una de sus partes buenas recolecciones en tiempos de cosecha, pero nunca podrá escalar la cima. La vocación de poder que caracterizó a quien en vida fue su líder y creador, se redujo después de su muerte, e incluso desde que la edad y el desgaste lo inhabilitaran para ser de nuevo candidato, a un esfuerzo de supervivencia que condenó al partido y a su militancia a navegar sin rumbo. Desde entonces solo ha perseguido alianzas de oportunidad, dejando a un lado el trabajo político intenso que la búsqueda del poder exige, rindiéndose, en otras palabras, ante su propia incapacidad para sobreponerse a la adversidad de los malos resultados electorales.

La situación del reformismo es una lástima, porque existe allí una militancia grande y fiel a sus postulados y una todavía joven dirigencia con capacidad para salvarlo si llega a convencerse de que el 2020 está muy lejos de sus posibilidades, pero puede ser el trampolín para un gran salto, cuando se produzca el esperado e inevitable vacío de liderazgo por el descrédito de la clase política y los partidos tradicionales. Leer más de esta entrada

Para refrescar el ambiente

A diferencia de las obras literarias, las composiciones musicales clásicas suelen numerarse conforme son escritas, aunque no siempre los autores lo hacían y muchas famosas obras, incluyendo las de algunos de los más grandes maestros, se numeraron después de muertos. Por lo regular, la numeración dada a una composición se hace de forma cronológica. La palabra utilizada para esa catalogación es opus, práctica conocida desde el siglo XVII, según se ha comprobado a través de numerosos estudios. En el caso particular de las obras enumeradas después del fallecimiento del autor, la numeración se hacía de la manera siguiente op.posth, para dar a entender que se trata de una obra publicada póstumamente, como han sido los casos de algunos compositores clásicos y barrocos.

Sin embargo, ha habido muchas excepciones. Una muy conocida es la del genial Juan Sebastián Bach, quien nunca enumeró sus obras y se sabe de otros ilustres compositores, como es el caso de Mozart, en los que la numeración no se hacía de forma ritual ni cronológica. Leer más de esta entrada

Los límites de responsabilidad de la prensa (3 de 3)

Para evitar intromisiones peligrosas de la autoridad pública en el ámbito del ejercicio de la libertad de expresión, en algunos países los propios medios se vieron en la necesidad de imponerse normas. Tal es el caso hace años de España, aunque allí las extravagancias radiales y televisivas no alcanzan, justo es reconocerlo, los niveles de irrespeto al público que aquí hemos logrado. Los responsables de los medios españoles acordaron limitar la difusión de mensajes y filmes con altos contenido de obscenidad, violencia, sexo y droga, a horarios fuera del alcance de los niños, ante las quejas crecientes de ciudadanos ofendidos por el daño que esa práctica irresponsable alcanzaba.

En muchas partes, la gente renuncia voluntariamente a muchos derechos con tal de recuperar su tranquilidad. Si esto sigue como va, pudiera ser que los dominicanos, hastiado un día de tanta obscenidad en los medios electrónicos, se sientan tentados a aceptar como normal la represión interventora del gobierno para reglamentar el material de difusión de la radio y la televisión, lo cual sería fatal e imperdonable. Por tanto, estimo como lo más conveniente el que sean los propios medios los llamados a actuar contra esa tendencia nefasta que hoy observamos en la radio y la televisión del país. Leer más de esta entrada

Los límites de responsabilidad de la prensa (2 de 3)

Los medios de comunicación deben fijarse las limitaciones que la ley, el buen sentido y el derecho a la buena reputación hacen obligatorias. Si dejamos esa decisión a la autoridad o a cualquier fuerza ajena a la prensa, estaríamos condenándola de antemano.
La fijación de esos límites corresponde pues a los propios periodistas y comunicadores. Son éstos quienes deben establecer las líneas entre las cuales se debe realizar un ejercicio responsable, útil a la sociedad. Eludir esta responsabilidad pone en peligro el clima mismo en que se desenvuelve la prensa, por cuanto para nadie es un secreto que la intolerancia vocacional de la autoridad pública no precisa de muchas razones para hacerse sentir. Ejemplos que lo avalan sobran en estos tiempos.

La intolerancia, por lo demás, no es potestativa de los gobiernos, los partidos y sindicatos, o las organizaciones sectarias que se desenvuelven en otras áreas de la actividad humana. Es común también al periodismo. Algunas de las obscenidades que se escuchan o presencian en nuestros medios de comunicación, son muestras inequívocas de ello. Leer más de esta entrada

Los límites de responsabilidad de la prensa (1 de 3)

Aunque parezca una letanía, quiero insistir en un tema sobre los medios que a muchos pudiera parecerle insustancial, a pesar de su trascendencia. Los excesos son malos en cualquier actividad de la vida humana. Pero cuando incurren en ellos personas llamadas supuestamente a ser entes de moderación, creadores de opinión u orientadores como maestros y periodistas, se convierten en pecados capitales.

De un tiempo a esta parte, se han venido perdiendo los frenos en algunos medios de comunicación electrónicos, con gente que no mide el alcance de sus comentarios ni de las obscenidades de todo tipo que vociferan sin el menor recato y con un desprecio absoluto de las buenas costumbres. Esta falta de respeto al público, plantea nuevamente el tema de la fijación de los límites de la responsabilidad de la prensa, cuyo debate en mi opinión ha sido dilatado por los propios medios.

Las palabrotas que se escuchan diariamente en programas de radio, e incluso de televisión, y las acusaciones y menciones peyorativas de personalidades de la vida pública y privada del país que sin justificación alguna son citadas con una frecuencia pasmosa, violando su derecho a la privacidad, desbordan todos los límites. La búsqueda de ratings y el afán de figuración están dejando atrás la responsabilidad que el uso de un micrófono y un espacio televisivo exigen. Leer más de esta entrada

El servicio de asistencia vial

Diariamente por las redes decenas de ciudadanos expresan su complacencia por la calidad del servicio gratuito de asistencia vial de 24 horas al día que ha implementado con notable eficiencia el Ministerio de Obras Públicas, en las carreteras. Sus relatos se refieren a la ayuda que el personal de ese servicio les presta cuando sufren un accidente o se les presenta alguno que otro inconveniente, sea en un neumático, problemas en el carburador o la falta de combustible. He leído incluso la positiva reacción de turistas y extranjeros residentes, impresionados por un servicio a la población que dicen no han visto nunca en sus países.

Hay que haber estado en la situación de esas personas para valorar lo que esa asistencia representa. Mi esposa y yo lo comprobamos el 28 de febrero de 2014, cuando apenas comenzaba a ponerse en práctica, minutos después del aparatoso accidente en que casi perdimos la vida por la imprudencia de un conductor que nos embistió en el costado derecho de nuestro vehículo a una velocidad espantosa, sacándolo de la autopista y dejándolo inservible. Otros miembros de la familia que se han quedado sin gasolina o con un neumático desinflado en medio de la carretera, pueden dar testimonio de la calidad y la rapidez de este servicio de indudable contenido social. Leer más de esta entrada