El espinoso tema migratorio

Organizaciones y ONGs foráneas y locales han acusado al Estado dominicano de practicar políticas de discriminación contra nacionales haitianos, basándose principalmente en la supuesta lentitud con que se cumple una ley para regularizar la permanencia de ciudadanos de ese país que se encuentran en situación irregular y de ilegalidad en el territorio de la República. Pero ninguna de ellas resalta el hecho de que el problema que ha trabado el proceso radica en que la mayoría de esas personas carece de un documento de identidad auténtico que diga a quienes se estarían documentando.

Lo inaceptable del caso es atribuirle al gobierno una falla del Estado vecino y sobre ese prejuicio se pretende denunciar al país por algo que no entra en el campo de sus obligaciones en materia migratoria. Haití se ha resistido incluso a cooperar ciento por ciento con el proceso llegando a encarecer los trámites de documentación de esos ilegales, impidiéndoles culminar así la fase fundamental de esa compleja tarea. Leer más de esta entrada

Bastaría con escucharla

Para amar la ópera no se necesita inicialmente entenderla. Basta con escucharla. Tal vez por eso ninguna composición, salvo la Traviata, de Verdi, ha ganado más fanáticos para el género que La Bohemia, una obra en cuatro actos de Giacomo Puccini, con libreto en italiano de Luigio Illica y Guiseppe Giacosa. Está inspirada en una novela sobre las experiencias de jóvenes bohemios del barrio latino de París a mediados del siglo XIX, y se centra en la relación sentimental entre Rodolfo (tenor lírico spinto) y Mimí (soprano lírica), y que concluye dramáticamente con su muerte por efecto de la tuberculosis, lo que hace llorar desconsoladamente a su amante quien grita desesperado su nombre (¡Mimí…! ¡Mimí…!), en un estremecedor final.

Desde su presentación en 1896, en Turín, bajo la dirección del joven Arturo Toscanini, La Bohemia ha sido una de las óperas más populares, figurando por años como una de las favoritas de los productores y cantantes, a pesar de que inicialmente no fue bien acogida por la crítica. Leer más de esta entrada

La evacuación de sentencias

A la prensa le ha dado con reseñar que los tribunales “evacuan” sentencias, lo cual desde todo punto de vista es tremenda acusación en lo que a buenos hábitos se refiere. Y como en efecto muchas sentencias parecen evacuadas, el decir periodístico parece una manera de llamar la atención sobre la pobre actuación de algunos jueces y la posibilidad de que en casos todavía muy sonados, se continúe la práctica de seguir evacuando dictámenes en lugar de buenas y justas sentencias, de acuerdo con los delitos cometidos.

Lo cierto es que eso de evacuar, en referencia a las decisiones judiciales, es una solemne falta de respeto. Una ofensa contra hombres y mujeres que han hecho de sus magistraturas una dignidad, causa por la cual se han ganado el justo aprecio de sus colegas y la sociedad. Ignoro si en el léxico jurídico el uso de tal vocablo es permitido, lo que a mi juicio sería un pésimo indicativo de cómo anda la justicia, y una evidente señal de malos modales en esa rama del Estado.

Si bien evacuar nada tiene de malo y es una función del órgano humano, y por supuesto los animales también lo hacen, en materia judicial la acción tiene sus bemoles. Leer más de esta entrada

“La ilusión del indulto”

En la psiquiatría se denomina “ilusión del indulto” a un estado de ánimo caracterizado por una especie de mecanismo de amortiguación interna percibida por los condenados a muerte, justo antes de su ejecución. Viktor Frankl, en su obra “El hombre en busca de sentido”, considerado por la biblioteca del Congreso de Estados Unidos como uno de los diez libros de mayor influencia en ese país, dice que en ese preciso momento los condenados “conciben la infundada esperanza—sin apoyadura en ningún dato real—de ser indultados en el último minuto”. Esta “ilusión” se da también en muchos otros aspectos de la vida y en nuestro país se repiten los ejemplos. Tomemos, para citar tal vez la que mejor lo refleja, la situación de los partidos y las esperanzas que muchos dirigentes infunden en sus seguidores. Sabemos cuán delicada es y el peligro escondido detrás de la ilusión de que el triunfo electoral es solo cosa de tiempo. La gente se aferra así a la idea de que está próximo el momento en que todo le cambiará en la vida. Y esa posibilidad, tan remota a veces como ganar la lotería, para muchos nunca llega y la frustración se les torna desesperante, creando más soldados a un ejército de frustración, lo que no ayuda a mejorar la vida política del país. Leer más de esta entrada

¿En qué puedo servirle?

Cuando el peso de los años blanquea las sienes, resulta difícil asumir ciertos legados de la modernidad, que para otros hacen menos pesaroso el diario vivir. En especial cuando se trata con empresas de servicio. Con la llegada de la modernidad se van las sonrisas y los saludos afectuosos de atentas secretarias que pierden sus trabajos. En lugar de ellas se instalan teléfonos con frías y mecánicas voces que exasperan la paciencia del más sereno de los seres.

Si lo duda, marque el número indicado en su contrato. Una voz neutra, sin calor alguno, desprovista de pasión, fría como un témpano, le mandará a marcar el uno, hecho esto le enviará al dos, luego de nuevo al uno, a seguidas el tres, seguido otra vez del uno y cuando usted cree que la ruta ha terminado se inicia en verdad el suplicio con el número, ¡por fin!, de servicio al cliente.

Ahí la misma voz, que ya resulta pesada, le pide el número del contrato y como poca gente memoriza esos datos hay que rebuscar entre papeles para volver a llamar con idénticos resultados, porque esta vez le pedirán su cédula, acta de matrimonio, la dirección en donde vive, su número telefónico, su talla de cintura y la identidad de sus profesores de primaria. Al terminar la agonía, quien puede ayudarle no está disponible, de manera que uno tiene que llamar de nuevo. Leer más de esta entrada

A pesar del pesimismo…

Un rasgo muy particular del pesimismo dominicano es creer que todo anda mal incluso en los mejores momentos. Por eso se oyen tantas quejas sobre la marcha de la economía y la situación del país en especial. Cuando se le pregunta a un empresario próspero cómo se encuentran sus negocios, por lo regular responde: “ más o menos”. Y ni hablar de lo que le diría cualquier hombre de la calle. Admito que algunas cosas marchan mal y otras muchas muy mal probablemente. Que no hay una justicia confiable ni respeto por la ley. Pero de ahí a pretender que la nación no avanza poco ayuda al esfuerzo público y privado de ensanchar las perspectivas nacionales.Lo cierto es que en comparación con la generalidad de los países sobre los cuales tenemos cotidiana información, vivir en el nuestro es un privilegio. Escuché a un político muy conocido por lo sombrío de sus predicciones, protestar en la radio porque la república está jodida. Tal vez sería injusto de mi parte quitarle la razón porque habrá sin duda muchos jodidos, él entre ellos, con ánimo además de seguir siéndolo. Pero a despecho de la enorme dosis de pesimismo que nos envenena, este país funciona y cada día el panorama se ensancha, con una economía sólida en crecimiento y gente emprendedora esforzada en seguir avanzando. Leer más de esta entrada

Un servicio ciudadano de calidad

No me canso de recordarlo. El 28 de febrero del 2014, mientras me dirigía con mi esposa al Este para disfrutar con mis hijos y amigos el feriado del aniversario de la Independencia, un vehículo que rebasaba a alta velocidad nos embistió en el costado derecho trasero. Perdido el control por el impacto, el vehículo comenzó a girar sobre el pavimento hasta salir de la autopista. Allí dio varias vueltas hasta caer aplastado quedando con las llantas hacia arriba. El vehículo, un todo terreno, quedó totalmente destrozado. Testigos acudieron en auxilio ayudándonos a salir, por el espacio que quedaba entre el piso y el techo aplastado del vehículo.

Aturdidos por el impacto, no acertábamos qué hacer. Llamamos al seguro y tras de esperar por una interminable grabación, una empleada nos interrogó sobre la prima, el modelo y año del vehículo y las condiciones en que éste había quedado para enviarnos una grúa, que al fin llegó hora y media después. Leer más de esta entrada

Variaciones sobre un tema

En sociedades democráticas las disparidades de criterio, enriquecen el debate y ayudan a encontrar senderos seguros hacia el desarrollo y el fortalecimiento institucional. Un examen a fondo de las realidades nacionales permite establecer, sin embargo, cuánto nos ha costado como nación hacer de nuestras diferencias un puente seguro hacia el desarrollo. Las rivalidades partidarias nos cierran las puertas.

La necesidad de encontrar vías de consenso para enfrentar los desafíos del porvenir de manera alguna significa una renuncia a esas diferencias. Una cosa es la diversidad de opinión, que es la esencia misma de una sana práctica democrática, y otra la rencilla que ha caracterizado buena parte del juego político en el país.

Con todo y lo amargo que pudo ser el 2003, cuando estuvimos a punto de tocar fondo, y muchas otras caídas a lo largo de nuestra historia, no debemos perder la confianza en nuestra fortaleza como nación para salir airosos de las situaciones más difíciles. Lectores dirán que les hablo de otro país, porque en la tradición política nacional el más ligero desacuerdo traba el más importante consenso. Leer más de esta entrada