El “delito” de blasfemia

El mundo islámico no ha abandonado su intención de imponerle a las Naciones Unidas una resolución que convertiría en un delito de difamación o blasfemia toda referencia o actitud que se considere ofensiva al Islam o a Mahoma. Con ello se pretende validar las sentencias condenatorias impuestas en muchos países musulmanes contra ciudadanos acusados de difamar la religión, como fue el caso actual de la cristiana paquistaní, Asia Bibi, ejecutada por ofender al profeta.

En Irán, una mujer fue condenada a morir flagelada por adulterio, considerado un delito por el Islam, a pesar del repudio internacional y los reclamos de clemencia que los líderes de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y el Papa han elevado al gobierno de Teherán. Se recuerda el suplicio a que fue y sigue sometido el escritor inglés de origen indio, Salman Rushdie, condenado hace ya varios años por el líder de la revolución iraní, ayatolá Jomeini, por la novela “Versos satánicos”, en la que se hacen algunas observaciones al Corán. Leer más de esta entrada

Lenin y la realidad de su tiempo

El marxismo no fue nunca un método eficaz de análisis de la realidad social, ni nada que se le pareciera. Pero hay quienes todavía creen que el materialismo histórico es una regla infalible para predecir el curso de los procesos sociales.

Pero es precisamente esa obstinación la que le dificulta una visión justa de la realidad y de sus posibilidades inmediatas. El propio Lenin no fue capaz de evaluar en su justa perspectiva la realidad rusa en las postrimerías de la lucha popular contra el zarismo. El líder bolchevique era esencialmente escéptico respecto a las posibilidades de un triunfo revolucionario, en momentos en que la monarquía agonizaba.

Unas semanas antes de la abdicación de Nicolás II, Lenin había dicho, abatido por la desilusión en su exilio en Suiza, que no creía en las perspectivas de una victoria cercana. Exactamente el 22 de enero de 1917 declaró en una reunión pública: “los hombres mayores no viviremos para ver las batallas decisivas de la revolución”. Leer más de esta entrada

El camino del futuro

En un escenario ideal, sin las confrontaciones propias del quehacer político nacional, se impondría una convocatoria de las llamadas fuerzas vivas del país con el propósito de buscar soluciones conjuntas a los problemas básicos que arrastramos desde la fundación de la república. Este sería un paso de enorme trascendencia en nuestra vida institucional. El camino al desarrollo y la prosperidad no es otro que aquél en que todas las fuerzas organizadas pongan de lado sus diferencias, por serias que sean o parezcan, en aras de una meta común.

Muchos ejemplos así lo indican. Irlanda, en medio de una de las más cruentas, desgarradoras y antiguas guerras civiles, lo hizo y pudo zafarse del estancamiento, superando lastimosos niveles de miseria que permitieron convertirla en una nación próspera dentro de la Unión Europea. A despecho de sus enormes e históricas rencillas regionales, y vestigios aún latentes de una conflagración intestina que dejó más de un millón de muertos, España encontró en la consigna de “unión en la diversidad” una vía segura al desarrollo, al mejoramiento de las condiciones de vida de sus ciudadanos y un lugar de prestigio en el continente. Leer más de esta entrada

La ideología de género (y 3)

Podemos tiene de vuelta y media a las iglesias y a más de media España con su propuesta al Parlamento contra lo que llama discriminación por orientación sexual y de igualdad social del colectivo LGTB. La Federación de Entidades Evangélicas y la jerarquía católica han puesto el grito al cielo advirtiendo que la iniciativa rompa con las tradiciones españolas imponiendo normas contrarias al derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus valores.

Según el episcopado la propuesta podría promover la “destrucción de libros que vayan contra la ideología de género” e imponer un “pensamiento único”, calificándola como una “ley totalitaria y adoctrinadora”, que culminaría con la instalación de “una agencia estatal con capacidad punitiva”. La propuesta no ha sido aprobada todavía pero la influencia creciente del colectivo LGTB tiene a gran parte de la sociedad española en ascuas.

Los obispos han llamado la atención sobre la gravedad de esta ley y las consecuencias que supondría su imposición en el ámbito educativo si llegara a convertirse en pauta legal sobre el sistema de enseñanza. Leer más de esta entrada

La ideología de género (2)

La Suprema Corte de Estados Unidos tiene pendiente decidir sobre un caso que cambiaría la visión que la humanidad tiene sobre la historia y acerca de sí misma. Se trata de un expediente relacionado con los llamados “derechos de los transexuales” y lo que la “ideología de género” define como un delito de discriminación contra quienes creen que la identidad sexual no procede de una condición biológica, sino fruto de un contrato social que debe ser cambiado.

Una pareja de homosexuales pidió a una pastelería un bizcocho para celebrar su matrimonio. El propietario del negocio se negó, aduciendo sus valores familiares y sus derechos constitucionales. La pareja se querelló, el establecimiento fue cerrado y el pastelero fue multado con una fuerte suma y sometido a la justicia bajo el cargo de discriminación contra los derechos de la comunidad homosexual.

Este triste episodio lesiona toda la estructura de valores en que se fundamenta la sociedad estadounidense desde la declaración de independencia el 4 de julio de 1776. Leer más de esta entrada

La ideología de género (1)

La llamada “ideología de género” que se trata de imponer sobre la base de que la identidad sexual no es una realidad biológica sino una construcción socio-cultural, carece de sustentación científica. Pero esa corriente defensora de los transexuales a elegir su sexo, está ganando terreno en muchas partes y comienza a expandirse en el país. Organizaciones internacionales, con el respaldo de algunos gobiernos intentan imponerla a través de los niveles más bajos del sistema educativo, es decir la educación infantil.

El tema encierra un peligro inminente y las consecuencias ya se han visto, como es el caso de España. Allí, en reacción a una campaña por grupos defensores de los derechos de los homosexuales, ciudadanos españoles hicieron circular autobuses con un letrero que decía: “los niños tienen pene, las niñas tienen vagina”. Esa irrefutable realidad provocó airadas expresiones de repudio por grupos de la comunidad LGTB que la estimaron insultante, lo que encontró amplios espacios en los medios, generando acciones represivas de parte de la autoridad pública, como fue el caso de la confiscación del vehículo por parte de la alcaldía de Madrid y el sometimiento judicial de los autores. Leer más de esta entrada

Los derechos de la mujer

La penalización de algunas formas de interrupción del embarazo es un anacronismo superado en países con legislaciones modernas. La restricción es un desconocimiento de los derechos reproductivos de la mujer cuando se trata de una violación, una relación incestuosa, corre peligro inminente la vida de la embarazada y cuando la criatura presenta anormalidades congénitas que no le permitirían llevar una vida normal.

Un ejemplo dramático de las consecuencias de la rigidez de las constituciones, que desconocen esos derechos, es el de una joven salvadoreña, de 18 años, Guadalupe Vásquez. La muchacha se presentó hace años a un centro médico del pequeño pueblo donde vivía con una hemorragia uterina. Los médicos la denunciaron ante la fiscalía por haberse practicado un aborto. La fiscalía cambió luego el cargo por homicidio voluntario, lo que le llevo a prisión con una condena de 30 años. La joven había sido violada pero desconocía que estaba embarazada cuando se le presentó el sangrado, pero el tribunal desestimó su alegato. Tras cumplir parte de la sentencia, la joven fue indultada por la Asamblea Legislativa salvadoreña luego de un debate sobre ese y muchos otros casos similares, que conmovieron la conciencia de la nación centroamericana. Leer más de esta entrada

La moderación, la eterna ausente

Si la rivalidad entre los principales partidos del país, en algunos incluso a nivel interno, continúa creciendo y no se modera el tono de los discursos, debemos prepararnos para una campaña ácida con fuertes enfrentamientos verbales cuando lleguemos al 2020. De ahí a la confrontación física habría apenas un pequeño trecho.

Los resultados serían previsibles, con inevitables impugnaciones al final del proceso, lo cual le restaría legitimidad al gobierno nacido de una larga y extenuante jornada caracterizada por pugnas y acusaciones personales y una pobre exposición de ideas y propuestas creativas.

A fin de evitar un indeseable desenlace, es urgente propiciar con suficiente antelación un compromiso que los obligue a partidos y candidatos dejar atrás esa tendencia tan pronunciada en el ámbito político de dirimirlo todo al través de una discusión de sordos.

En circunstancias más o menos normales, los procesos electorales alientan en la población expectativas de cambios. Leer más de esta entrada