El recurso de la mentira
25 junio, 2018 Deja un comentario
En los países más democráticos, Estados Unidos por ejemplo, la mentira es un delito. En el nuestro es una eficaz arma política llevada a la categoría de arte por los líderes más exitosos. Las carreras más brillantes en el campo de la política nacional han sido catapultadas por enormes cofres de mentiras repetidas una y otra vez, por años incansablemente, sin consecuencia alguna.
El uso repetido de ese instrumento de ascensión en la política, como en otras actividades de la vida nacional, se ha convertido en una práctica común. Se trata ya de una costumbre a la que se está obligado a apelar para garantizarse el éxito. La mentira es parte de la cultura nacional. Mentimos en el hogar, en la escuela, en el trabajo. Hablamos de mentiras piadosas, como creo haber escuchado alguna vez en letras de una canción. El liderazgo nacional nos miente el lunes, a sabiendas de que el martes puede desdecirse sin que nadie le reproche ni se le pida cuentas. Las promesas electorales son baúles de mentiras. Mientras más grandes y pesados son, mayores las posibilidades. Leer más de esta entrada

