Hablemos de democracia y dictadura

Las dictaduras y los gobiernos autoritarios son más fáciles de sostener que una democracia auténtica. Sólo necesitan valerse de la fuerza y de la intimidación para mantenerse y luego el miedo los hace una costumbre. Esa ha sido la historia siempre. La hemos vivido una y otra vez en esta nación, en la que sus fundadores, los que se entregaron a la causa de la redención del pueblo dominicano, terminaron en el cadalso o murieron en medio de una pobreza atroz en el exilio, olvidados de aquellos que habían contraído con ellos una deuda de gratitud impagable.

La democracia, en cambio, requiere de una construcción basada en la tolerancia y la paciencia. No se edifica de un tirón como las dictaduras. Es una cultura. Los gobernantes democráticos están obligados por las constituciones y las leyes y están moral y legalmente forzados a respetarlas y hacerlas cumplir, por encima de sus simpatías y compromisos personales o de logias.

La dictadura y el autoritarismo son monolíticos. Leer más de esta entrada

La cruda realidad latinoamericana

Los cinturones de miseria se han expandido por todas las capitales de esta parte del mundo en desarrollo. Es el gran legado común del atraso y la corrupción que ha caracterizado el ejercicio político en nuestros países. La América Latina posee en conjunto uno de los mayores potenciales energéticos, hidráulicos, minerales y agrícolas del mundo. No obstante, el desempleo, el analfabetismo, la insalubridad y la falta total de identidad son sólo algunas de las dificultades todavía lejos de ser resueltas.

Los empeños por encontrar solución a esos problemas al través del esfuerzo conjunto han fracasado. La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) que una vez simbolizó el sueño iluso de una América Latina grande, unida, próspera y solidaria, se desvaneció en medio de la apatía, el cansancio y la desilusión. Igual ocurrió con otros esfuerzos de integración subregional.

La cruda realidad nos lleva ahora con mejores expectativas hacia un libre comercio con los Estados Unidos, dejando atrás décadas de prejuicio. Al cabo de años de desperdicios materiales e inútiles pugnas políticas los latinoamericanos no hemos podido encontrar respuestas a preguntas elementales. Leer más de esta entrada

El temor que paraliza la nación

En el fondo, lo que impide los acuerdos para avanzar en los temas sustanciales, como la ley de partidos, la actualización de la ley electoral, y los pactos eléctrico y fiscal, no son solo los intereses de grupos, por mucho que estos sean y traben los esfuerzos. Es el miedo a la concertación el que detiene las manecillas del reloj. El temor a conciliar las diferencias bajo la creencia de que ceder en aras de una buena negociación es claudicar ante el adversario. El terror que les inspira al liderazgo político ir a la casa del contrario y pactar acuerdos, por más que esos tratos sean de urgencia capital para la nación. El horror que les produce un tuit crítico en las redes.

A veces suelo preguntarme la razón por la que los verdaderos líderes de oposición eluden el trato directo con sus pares en el gobierno. A algunos les he inquirido, por simple curiosidad y sin lograr respuesta, porqué en lugar de perder el tiempo en reuniones improductivas con gente sin real poder de decisión no se acercan al de arriba. Leer más de esta entrada

Cuidemos la frontera

Los graves acontecimientos ocurridos en Puerto Príncipe, con un trágico balance de muertos y daños a la propiedad, hacen necesario un riguroso refuerzo de la frontera y una reformulación de la política migratoria, para frenar la entrada ilegal masiva con toda su onerosa secuela de pobreza, insalubridad. La debilidad fronteriza es abono de un potencial conflicto.

En mayo de 1963, un grave incidente diplomático estuvo a punto de conducir a un enfrentamiento bélico. Y menos de dos días antes del golpe que derrocó al presidente Juan Bosch, otro incidente, este fronterizo, agravó las tensiones que venían acentuándose desde mayo. La ocupación violenta ese mes de la embajada dominicana en Puerto Príncipe por fuerzas policiales haitianas, bajo el pretexto de que allí se daba refugio a un oficial de ese país acusado por el dictador Francois—Papa Doc—Duvalier, del fallido intento de asesinato contra sus hijos mientras se dirigían escoltados hacia el colegio, había motivado una airada reacción de Bosch y llevado las relaciones a un punto de congelación. Leer más de esta entrada

¿Cuándo Songo le dio a Borondongo?

Por mucho que lo neguemos o nos resistamos a admitirlo, la política dominicana se parece mucho a la trifulca que Celia Cruz describió una vez sin aclarar al final la razón que la provocó. Porque si bien fue reiterativa al decir que “Songo le dio a Borondongo” la copla quedó sin definir, terminando con un “Eh que lío”, que dejaba perplejo a todo aquel que la escuchaba.

Así pues en nuestro creativo quehacer político partidario, cada día se da ese viejo cuento una vez que se supo incuestionablemente que Songo le dio a Borondongo, porque al igual que la canción este se desquitó con Bernabé, el que a su vez le pegó a Muchilanga, quien no tonto “le echó a Burundanga” , hinchándose los pies. Y como la difunta Celia menciona a una tal Monina, sin decir quién es, aquí entre nosotros encontrarla podría ayudarnos a descifrar el enigma de por qué Songo le dio a Borondongo, iniciándose así el pleito de nunca acabar. Leer más de esta entrada

La noche de los cristales rotos

El ciclo de antisemitismo que invadía Europa en los años treinta del siglo pasado, subrayaba la necesidad de una patria segura para millones de seres que en el sufrimiento de dos mil años de dispersión habían insistido en seguir siendo judíos. Palestina no era ya una ficción sino una realidad que debía materializarse todavía con mucho sacrificio. Al través de sus organizaciones en Alemania, los judíos habían descubierto la inminencia del nuevo peligro. Los nazis acuñaban una terrible palabra que no dejaba lugar a dudas de su designio.

En los discursos del Fuhrer y en la propaganda de Goebbels, vernichtung—aniquilación—se oía siempre. Los pogromos que estremecieron las poblaciones alemanas y austriacas todo el día y la noche del 10 de noviembre de 1938, y que ha pasado a la historia como La noche de los cristales rotos, fue solo un anticipo de lo que esperaba a las comunidades judías del continente.

La represión de ese terrible día tuvo un pretexto oficial en el asesinato en París de un funcionario de la embajada alemana por parte de un joven judío holandés. Herschel Grynszpan, había recibido una carta de su padre detenido por los alemanes. Leer más de esta entrada

La abstención electoral

En algunos círculos se habla todavía de que en un futuro reglamento para regularizar las campañas electorales se prohíba la promoción de la abstención electoral. Esta vieja aspiración me parece monstruosa y anti-democrática. El derecho que los dominicanos se han ganado de escoger libremente a sus gobernantes, implica el derecho de cada ciudadano de votar por la opción electoral que entienda más beneficiosa para el país o más afín con sus intereses, sean ideológicos, políticos, religiosos o económicos. Por lógica elemental ese derecho garantiza la facultad ciudadana de abstenerse cuando entienda que ningún candidato o partido llena sus expectativas.

Como la abstención no constituye delito, promoverla no puede ser objeto de sanción, con el perdón de quienes apoyan o respaldarían esa iniciativa, que ya hace años se alentó desde la Junta Central Electoral. Recuerdo que en una carta al organismo, el periodista Rafael Molina Morillo, en su triple condición entonces de director de El Día, presidente del Centro para la Libertad de Expresión y ciudadano, decía que la intención caía en el plano de la ilegalidad. Leer más de esta entrada

“Valgo más vivo que muerto”

La figura gallarda y arrogante que la leyenda revolucionaria nos ofrece de Ernesto Guevara, popular y mundialmente conocido como el Che, no es la que describió cuarenta años después de su muerte el general retirado boliviano que lo apresó. Por aquel entonces capitán, el oficial Prado afirma que el Che pidió clemencia al entregarse a las tropas que él dirigía, exclamando que valía más vivo que muerto. No fue precisamente un final heroico para una trayectoria revolucionaria que la propaganda ha querido convertir en un mito.

Según Prado, Guevara presentaba un aspecto desgarrador. Lucía extremadamente delgado y exhausto, desarrapado, sucio y hambriento. La antítesis del superhéroe. No hubo señales de dignidad en su muerte. Al igual que Sadam Hussein, atrapado en una ratonera debajo de la tierra, no exigió un precio por su vida. Simplemente se entregó; vencido, sin fuerzas para seguir luchando. Leer más de esta entrada