La contradictoria personalidad de Bosch y su franca valoración de la política dominicana

A mediados de los ochenta, el ex-presidente Juan Bosch  ofreció en público un encomiable gesto de modestia, que contradecía su fama de soberbio, de trato difícil, con un alto porcentaje de encontronazos con la prensa. Contados dirigentes políticos dominicanos habían hecho alguna vez confesión pública tan severa y sincera, como la que el líder del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) hizo entonces en una reunión con abogados de Santiago.

En esa oportunidad, Bosch dijo que la historia dominicana no registraba en sus páginas a ningún hombre de Estado. Había una dosis alta de coherencia en la frase. Pese a su severidad, la conclusión encuadraba en la línea de pensamiento del ex-mandatario respecto a lo que él describía como atraso político del pueblo dominicano.

Tratándose de un ex-presidente, era obvio que Bosch, al plantear el tema había querido decirnos que él no se consideraba a sí mismo como un hombre de Estado. Ya había dicho,  años atrás, que Trujillo, el feroz dictador que tiranizó al país por tres décadas, sabía gobernar porque supo mantenerse en el poder, cosa que él no logró hacer. De manera que por simple deducción su llegada al poder, tras una elección democrática frustrada siete meses después por un golpe militar, fue en cierta forma, a sus propios ojos, un accidente político, o uno de esos hechos fortuitos inmerecidos, pero determinantes, tan frecuentes a lo largo del desarrollo histórico de nuestros pueblos. Leer más de esta entrada

La tarea de escribir

¿Cuán difícil es escribir un artículo y cuánto más hacerlo diariamente?, me preguntan con frecuencia los lectores. Muchos de ellos lo hacen interesados en exponer sus opiniones y llegar por medio de los periódicos a una buena parte de la población.
Como la mayoría de los dominicanos piensa o cree que escribir es un oficio demasiado complicado que amerita un entrenamiento especial, se abstiene de verter sus opiniones. De esta manera la opinión pública nacional ha sido orientada y formada al través de los años por un puñado de personas que nos creemos dotados del privilegio de saber escribir y, peor aún, por un reducido grupo de políticos que habla diariamente como si el país no tuviera más ocupación que sentarse a esperar sus peroratas inacabables.

Escribir un artículo no tiene nada de difícil. Si se tiene a mano el tema y se hace un esbozo mental del mismo antes de proceder a vaciarlo, la tarea resulta sumamente fácil y agradable. Como cualquier otro oficio, escribir requiere sí de cierto adiestramiento que no es más que la práctica de hacerlo con frecuencia. A medida que se escribe se hace más fácil la labor. De suerte que todo aquel con vocación para exponer las ideas y las tiene, debe decidirse a exponerlas por escrito. Siempre habrá un medio dispuesto a publicarlas. Leer más de esta entrada

Variaciones sobre un tema

El desarrollo no es ni puede ser un proyecto de corto plazo. Se necesita de mucho esfuerzo y dedicación, de una fuerte vocación de entrega y de servicio para alcanzarlo. Pero es preciso acometer la tarea de ir en su búsqueda de una vez y para siempre.

“El espíritu del placer” pudiera estar impidiéndonos abordar esa faena, cada vez más lejana a juzgar por los temas que dominan el debate entre los partidos, con una muy pronunciada tendencia al ataque personal y una ausencia notable de los temas más acuciantes de la realidad dominicana e internacional. El país ha logrado un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos y Centroamérica y un tratado similar con la Unión Europea. Esos acuerdos son fundamentales para la estabilidad de la economía, dada las tendencias prevalecientes en las relaciones entre los Estados, especialmente en el área del comercio, en un mundo globalizado en el que cada día se acortan las distancias y desaparecen las fronteras.

De manera que desembarazarnos de esa tendencia a lograrlo todo con un mínimo de esfuerzo debería ser una de las grandes prioridades en materia de actitudes colectivas. Leer más de esta entrada

El espíritu del placer

La misma noche de la firma del armisticio que selló la victoria de Alemania sobre Francia, once días después de la caída de París, en junio de 1940, el general Philippe Petain, jefe del gobierno colaboracionista de Vichy, dirigió una alocución desde Burdeos. El héroe de la batalla de Verdún, que había sellado la victoria francesa sobre los ejércitos del Kaiser alemán en la Primera Guerra Mundial, dijo que no ocultaría la verdad a su pueblo. A Francia, bajo la ocupación a la que él servía, le esperaban días muy duros.
“Nuestra derrota tuvo su origen en nuestra negligencia”, expresó Petain.

“El espíritu del placer destruye lo que ha edificado el espíritu del sacrificio”.

Sin pretender establecer un símil entre esa etapa dolorosa de la historia moderna francesa y la dominicana, la famosa expresión del general galo nos obliga a reflexionar acerca de una de las características más pronunciadas del alma nacional. ¿Cuántas veces a lo largo de nuestra historia esa marcada inclinación del carácter nacional a lo fácil no ha estropeado grandes esfuerzos para sacar al país del estancamiento, ya fuere económico como institucional? Leer más de esta entrada

Para morar en el desierto

La mayoría de los dominicanos vive ajeno a lo que ocurre fuera de su entorno, en una especie de mundo irreal y falso, como si fuera necesariamente cierto lo planteado por el genial filósofo irlandés Emund Burke y tanta gente repite sin analizarlo a fondo, que bastaría con que los buenos no hagan nada para que los malos, los perversos, se salgan con la suya. Lo cierto es que este mundo no es de aquellos que tratan de ceñirse a las reglas y las normas que la sociedad se traza para organizar la vida en comunidad y lograr de esta forma que las leyes se cumplan y se pueda coexistir con un nivel mínimo de respeto a los derechos que a todos nos corresponden, por el simple hecho, si se quiere, de haber nacidos.

La realidad es que el mundo es de los más fuertes, de los que se aprovechan de la debilidad humana para imponerse a toda costa contra los débiles. Los que abusan de los que se afanan por vivir conforme a sus principios, sin ambiciones desmedidas, que viven conformes a sus creencias, éticas o religiosas, y que no aspiran a más cosas que estar en paz con Dios y consigo mismo. Leer más de esta entrada

El sentido real de la democracia

Contrario a como todavía se cree, un régimen de libertades civiles plenas no es, ni podrá ser, el legado de un partido y mucho menos el de un líder. La democracia, con todas sus ventajas colaterales, no se pone en vigencia mediante un decreto presidencial o la simple aprobación de una ley por el Congreso. Es el fruto de la experiencia de una nación y el resultado de un proceso en el que intervienen, en distintas épocas, diferentes hombres, mujeres, partidos y grupos sociales. Cada uno de ellos juega de acuerdo a su capacidad y condicionado por las circunstancias políticas, económicas y sociales del momento.

Con demasiada frecuencia los partidos que ejercen el poder se atribuyen la paternidad de la democracia en que vivimos. Además de constituir una sobrestimación de su rol en el proceso político nacional del último medio siglo, la pretensión denota una perspectiva estrecha de las causas que han impulsado los acontecimientos dominicanos, si no fuera por el hecho, por todos conocidos, de que la modestia no ha sido nunca virtud de muchos de los que han tomado parte en dichos sucesos o dirigidos los partidos que han ejercido el poder. Leer más de esta entrada

La educación en valores democráticos

Practicamos una democracia para la cual no estamos del todo preparados. Eso la hace débil e inoperante y sobre todo indiferente a amplios segmentos de población. Bosch solía referirse al “atraso político” del pueblo y su afirmación posee todavía, a pesar del tiempo transcurrido y de su muerte, una vigencia extraordinaria. Pero parte de la responsabilidad por ese atraso corresponde a los partidos políticos, porque una de sus misiones es la de educar a la gente en materia cívica y política.

Esa es una faceta relevante de sus responsabilidades como líderes que la mayoría de los políticos, ha declinado siempre. La labor educativa dentro del ejercicio de la actividad política nacional ha sido deprimente; virtualmente nula. Si la mayoría carece de un conocimiento sólido de sus deberes se debe en parte a que sus dirigentes no le han conferido valor a ese elemento vital de la formación democrática del pueblo. Probablemente también, porque muchos de ellos mismos desconocen los límites de esos deberes y derechos, razón que explica la facilidad e impunidad con que aquí se violan, se pisotean o se pasan por alto en situaciones decisivas esos atributos del sistema. Leer más de esta entrada

“Atento a mí”

Me excusan si la grafía del título no corresponde al significado del dicho que describe uno de los comportamientos más típicos del irrespeto a las leyes y las normas civilizadas que explican muchos de los vicios que se observan en el diario vivir, tanto en la esfera pública como en la privada. En la primera se alcanza a entender a través de esa expresión la inobservancia de las obligaciones que muchos, no todos, han asumido al ocupar cargos públicos. Llegan tarde e incurren en otras violaciones a sus deberes en el cargo “atento” a ellos. Y no actúan tampoco con la transparencia y honradez requeridas por la misma razón.

Los ciudadanos se pasan la luz roja “atento a mí” y no toman en cuenta la señal de una vía, no sólo cuando no ven a un policía, sino porque se creen con ese derecho, algo que por supuesto niegan a los demás. Ese “atento a mí” está presente en todos los ambientes a todas horas. Se porta el arma de fuego para el que se posee sólo un permiso de tenencia porque la expresión supone que hacerlo no implica violación alguna y la arraigada tradición de dejarlo así ha hecho de este abominable comportamiento una práctica usual y común del dominicano. Leer más de esta entrada