La contradictoria personalidad de Bosch y su franca valoración de la política dominicana
7 septiembre, 2018 Deja un comentario
A mediados de los ochenta, el ex-presidente Juan Bosch ofreció en público un encomiable gesto de modestia, que contradecía su fama de soberbio, de trato difícil, con un alto porcentaje de encontronazos con la prensa. Contados dirigentes políticos dominicanos habían hecho alguna vez confesión pública tan severa y sincera, como la que el líder del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) hizo entonces en una reunión con abogados de Santiago.
En esa oportunidad, Bosch dijo que la historia dominicana no registraba en sus páginas a ningún hombre de Estado. Había una dosis alta de coherencia en la frase. Pese a su severidad, la conclusión encuadraba en la línea de pensamiento del ex-mandatario respecto a lo que él describía como atraso político del pueblo dominicano.
Tratándose de un ex-presidente, era obvio que Bosch, al plantear el tema había querido decirnos que él no se consideraba a sí mismo como un hombre de Estado. Ya había dicho, años atrás, que Trujillo, el feroz dictador que tiranizó al país por tres décadas, sabía gobernar porque supo mantenerse en el poder, cosa que él no logró hacer. De manera que por simple deducción su llegada al poder, tras una elección democrática frustrada siete meses después por un golpe militar, fue en cierta forma, a sus propios ojos, un accidente político, o uno de esos hechos fortuitos inmerecidos, pero determinantes, tan frecuentes a lo largo del desarrollo histórico de nuestros pueblos. Leer más de esta entrada

