“Pararme en una esquina”

La relectura de las obras de Gabriel García Márquez me trajo a la memoria la que tal vez haya sido una de sus últimas entrevistas como el genial periodista que siempre fue. La entrevista hecha a Fidel Castro, probablemente también la última concedida por el dictador cubano a escritor extranjero, legó una formidable reflexión sobre el alcance del poder absoluto y las inmensas limitaciones que conlleva paradójicamente el ejercicio de ese poder.

Si bien se trató de una entrevista complaciente, cosa lógica dado el trato personal y profesional del Nobel de Literatura colombiano con el líder de la revolución cubana, una frase de Castro le imprimió a ese encuentro un valor extraordinario sobre el significado del poder político y la terrible e inconsolable soledad que rodea siempre al que lo ejerce o posee, aislándole y convirtiéndolo a la postre en un esclavo de sí mismo. Leer más de esta entrada

Los hijos de una revolución

La insatisfacción de los hijos de la revolución cubana no es fruto del acercamiento congelado con Estados Unidos, ni la reactivación de la actividad turística. Es el resultado del fracaso del ensayo comunista; un injerto incrustado en la naturaleza jovial de los isleños.

Juan Almeida, un hijo del comandante Almeida, uno de los personajes más poderosos y siniestros del régimen castrista durante medio siglo, publicó en el 2012 un libro en el que se cuestiona seria y acremente la revolución y la honestidad de sus líderes. Por el internet circula un fragmento de esa obra titulada “Memorias de un guerrillero cubano desconocido”, en la que el hijo del comandante Almeida, hace la siguiente reflexión:

“Yo soy sólo un ser humano que se crió y se formó entre corruptos, inmodestos y modernos corsarios que jugaron a ser estrictos, sencillos y guardianes del honor, pero olvidaron callar frente a los niños. Porque este niño creció admirando esos vicios heroicos y vandálicos que apologetizaron nuestros líderes haciéndome ver que el asalto a un cuartel, en un país con leyes, puede ser una cosa justa. Haciéndome ver que subvertir países con ideas extranjeras, usando métodos ilegales, era algo necesario. Haciéndome ver que los problemas del Estado se solucionan más fácilmente si ahuyentamos a nuestros propios ciudadanos. Leer más de esta entrada

El eterno tema de la deuda

El crecimiento de la deuda debe ser, sin duda, un motivo de preocupación, pero el nivel que ella tiene en relación con el Producto Interno Bruto, alrededor de un 38%,  es inferior al de la mayoría de las naciones latinoamericanas, ninguna de las cuales registra tasas de crecimiento económico superiores a la dominicana. De acuerdo con cifras de organismos internacionales, tanto regionales como mundiales, la deuda nacional es mucho más baja que la de México, Venezuela, Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Perú, Ecuador, Costa Rica y Uruguay, en monto y en relación con el tamaño de sus economías.

Naturalmente, esa realidad no es óbice para que el país pierda la perspectiva y se descontrole, porque una parte importante de sus ingresos se destinan ya al pago del servicio de la deuda. El caso es que el país ha podido mantenerla bajo control, mientras cumple con sus obligaciones honrándola. Y mientras la presión tributaria se mantenga estática,  apenas un 14%, y el gasto tributario del gobierno represente cerca de un 6.5% del PIB,  tendrá que seguir financiándose en base a préstamos, so pena de paralizar el crecimiento y poner en riesgo la estabilidad macroeconómica, que ha sido la base de la estabilidad monetaria y de la paz social que indudablemente disfrutamos desde hace décadas. Leer más de esta entrada

¡Atiza! Es cuanto hace Asisa

¿Qué se persigue con publicar una encuesta dos años antes de unas elecciones para predecir el triunfo de un aspirante presidencial que todavía no es candidato oficial de ningún partido? ¿Por qué los datos de una encuesta se hacen público con tanta antelación? ¿Quién la paga? ¿Quién o quiénes están detrás de ella? ¿Cómo creer en la seriedad de una encuesta que más que radiografiar los sentimientos o simpatías existentes en el momento de su realización, hace pronósticos sobre un futuro lejano acerca del cual gravitan muchos imponderables?

En la cobertura mediática no se hacen estos cuestionamientos válidos, a pesar del hecho de que el político favorecido con el vaticinio, el expresidente Leonel Fernández, es cliente de la firma encuestadora, como se ha publicado en numerosas ocasiones, sin que nadie lo refutara. Y surge entonces la pregunta ¿por qué una prensa tan crítica e independiente publica estos vaticinios de Asisa sin cuestionarlos? Las preguntas no formuladas son lógicas y extraña que no se hicieran al publicar tan atrevido pronóstico sobre el futuro. Leer más de esta entrada

El gasto público de calidad

Es cierto que el crecimiento sostenido de la economía durante tres décadas no ha reducido la brecha social existente en la medida en que el Producto Interno Bruto se ha expendido. Pero la única vía para lograrlo es a través del gasto público. Y un gasto público de calidad, del que tanto se habla, se refiere a la inversión en los ámbitos de la educación, la salud pública, el mejoramiento y ampliación de la red vial y, sobre todo, en los programas de carácter social en las zonas urbanas como en las rurales.

Ningún programa de política económica surte efectos duraderos de largo alcance en el corto plazo. Es un enfoque equivocado valorar su efectividad en base a los efectos inmediatos, porque la mentalidad nacional no se cambia o transforma de un año a otro y el alto contenido cultural de nuestra pobreza trasciende los límites de las carencias materiales. Para mejorar la educación no basta con las reformas curriculares. Es un largo proceso que involucra un cambio en la mentalidad del magisterio, más comprometido hoy con sus reivindicaciones laborales que con sus obligaciones en las aulas. Y lo mismo ocurre en el área de la salud, donde hay un visible esfuerzo por mejorar la planta física hospitalaria y las condiciones de los profesionales del área. Leer más de esta entrada

La clave del porvenir

Si en realidad la educación es el camino más seguro hacia el futuro, tal vez estemos empezando a caminarlo con la Tanda Extendida en las escuelas públicas y las Estancias Infantiles. Por eso no pongamos fechas a los resultados. Sus frutos no se verán en un par de años, porque las siembras de corto plazo terminan con la llegada de cada estación.

Si alguien cree todavía que en un lustro o una década, la educación transformará radicalmente a un país con la deuda en esa área acumulada que tenemos, está perdido. Es importante que la sociedad endose todo esfuerzo encaminado a allanar la difícil trayectoria hacia el porvenir. Negarle apoyo a esos programas tampoco me parece justo con cientos de miles de familias que tienen en ellos una oportunidad que nunca tuvieron o talvez no tengan. Además, cada día perdido solo ayudará a perpetuar nuestra ignorancia y, por ende, nuestro atraso.

Todos sabemos que una mala nutrición y un mal aprendizaje, con horarios recortados en las escuelas, no nos proveerá de la inteligencia que necesitaremos para encarar los desafíos del futuro. Y los programas emprendidos bajo el paraguas del 4% del PIB a la educación pre-universitaria tienden a crear fuentes de conocimiento útiles para el mañana. Leer más de esta entrada

RD en el Almanaque Mundial

El país ha logrado superar el estancamiento en que se vio sumido en las primeras siete décadas del siglo pasado, a pesar de los problemas económicos, un golpe de Estado que degeneró en una revuelta civil con saldo de más cinco mil muertos, dos intervenciones militares extranjeras y una considerable cantidad de huracanes, tormentas e inundaciones.

Con enorme esfuerzo y superando infinidad de penurias, República Dominicana ha alcanzado un grado relativo de desarrollo, superior al de la mayoría de las naciones del Caribe y Centroamérica. Sin embargo, todavía se nos juzga con mucho prejuicio. El Almanaque Mundial, en su edición del 2008, al resumir nuestra historia dice que el país “figura como una de las naciones caribeñas con más alto índices de pobreza y desequilibrio económico”, una valoración, aunque probablemente cercana a la realidad de entonces, no se lee en ninguno de los demás capítulos dedicados a los otros países de la región con más conflictos económicos y sociales que el nuestro. Leer más de esta entrada

El capitalismo según Fernández

Muchos de los problemas nacionales y el inmenso poder que alcanzan acumular los gobiernos y la figura presidencial se deben en gran medida a la facilidad con la que se aceptan las “verdades oficiales” y se elude la responsabilidad de hacer preguntas cuando el cielo se oscurece o la ambigüedad domina el escenario político.

Aceptamos bucólicas visiones de la economía reñidas con la realidad sin pestañear y nos aferramos así a un reino de virtualidad donde todo marcha a la perfección, a despecho de cuán mal nos vaya o se perfile el horizonte. Creemos cuanto se nos dice y guardamos silencio por temor a hacer preguntas molestosas, pagando un alto precio por ello. Suponíamos, por ejemplo, que vivíamos una democracia basada en un sistema de economía capitalista. Hasta que el entonces presidente Fernández, en ocasión de un viaje a Cuba coincidió con Fidel Castro en que el capitalismo—así lo escribió en un artículo el líder cubano—es un sistema que suda “toxinas venenosas” por todos sus poros. Leer más de esta entrada