Enseñemos a hablar, no a usar condones

La discusión sobre el futuro de la enseñanza ha tomado un giro equivocado. Intelectuales, periodistas y maestros parecen más enfocados en el tema de la educación sexual que en mejorar la capacidad del niño para expresarse bien en su propio idioma, mejorar su capacidad de comprensión e intensificar el estudio de las ciencias y las matemáticas. Es como si diéramos prioridad al buen uso a destiempo de los órganos sexuales, en lugar de corregir los malos hábitos en el hablar y en la escritura.

Parecemos más interesados en adiestrar a los niños en los secretos de la sexualidad y el uso de preservativos, que enseñarles a hablar con propiedad e interesarse en el estudio de las disciplinas que podrán hacer de ellos mejores ciudadanos, que es el único camino posible y seguro para encarar el futuro y alcanzar nuestro enorme potencial y riqueza. Los defectos del sistema educativo no residen en la ignorancia de los escolares sobre su identidad sexual, su capacidad reproductiva y mucho menos en su falta de in formación sobre las bondades del sexo, porque nada de eso es responsabilidad de la escuela, ni tampoco del Estado. Para eso están los padres. Leer más de esta entrada

La eficiente generación de pobreza

La realidad latinoamericana bastaría para enseñarnos la importancia de una mayor iniciativa individual, tanto en la economía como en las demás facetas del quehacer cotidiano, y el fracaso de Cuba y Venezuela, así lo avalan. Los mercados bien abastecidos han sido siempre aquellos dejados en situaciones normales a la libre competencia y a las fuerzas naturales del mercado.

Las economías centralizadas o cualquiera de sus hijastros generan estrechez y pobreza. Constriñen el desarrollo y degeneran en el planeamiento de la vida ciudadana. También es cierto que una economía de mercado sin restricción alguna impide la justicia social. En la práctica ambas se asemejan. De manera que se requiere de un modelo intermedio para garantizar el principio de la distribución del poder y propiciar oportunidades más equitativas dentro de un sistema de libre concurrencia.

La pronunciada y creciente presencia del Gobierno en la actividad económica genera una peligrosa asociación de funcionarios y empresarios corruptos con resultados previsibles. Leer más de esta entrada

Balaguer, un enigma

Los más cercanos colaboradores de Joaquín Balaguer se han ido o guardan todavía como un tesoro aquellos episodios relevantes de la vida del hombre que gobernó a la nación por más de 22 años y sobrevivió otros treinta en la cúspide del poder. El conocimiento que les dio esa cercanía es vital para ensamblar biográficamente la vida política de ese enigmático personaje de nuestra historia. Pero es casi seguro que se irán también a la tumba sin hablar de esos años decisivos que permitirían descubrir hechos y personajes cuyos papeles siguen siendo un misterio, a pesar del tiempo transcurrido de su muerte.

De Balaguer poco se sabe en realidad. Incluso el año de su nacimiento. El escritor residente en Nueva York, Francisco Rodríguez de León, sostiene que el ocho veces presidente de la República nació en 1905 y no en el siguiente como asegura su biografía oficial. El escritor dominicano de la diáspora sostiene que existe documentación, citada en su obra “Trujillo y Balaguer: entre la espada y la palabra”, que avalan su afirmación. También menciona en un correo electrónico que me enviara hace varios años que el ex presidente “acostumbraba falsificar su edad”. Leer más de esta entrada

La información de inteligencia

Cuando el sitio de la web Wikileaks reveló a finales del 2010 el interés del Departamento de Estado norteamericano de estar al tanto de los defectos y otras características de los líderes mundiales, escribí, e insisto en el tema, si al gobierno dominicano, al actual o al siguiente, le sería irrelevante saber cómo procedería el gobernante haitiano sobre temas que pudieran afectar las relaciones bilaterales.

¿No era acaso del mayor interés entonces para este país poseer de antemano suficiente información sobre cuál sería la reacción del presidente Chávez, o ahora el de su sucesor, el señor Maduro, en el caso hipotético que el país decidiera irse en contra suya en materia de política internacional? Todo sabíamos el carácter impulsivo y temperamental del señor Chávez y sus arranques contra todo aquello que no era de su agrado, sin respetar protocolo, y con modales impropios de la investidura que ostentaba y por igual el de su brutal heredero. Es obvio que muchas de las grandes decisiones que rigen la actualidad internacional y aquellas que ayudaron a mejorar el mundo, a preservar la paz o a conducir a la guerra, estuvieron basadas en información de inteligencia, y es casi seguro que así será por el resto de la existencia humana. Leer más de esta entrada

Fernández en el 2002

En octubre del 2002, puse en circulación el libro El mundo que quedó atrás, en la Universidad Iberoamericana (UNIBE). El primero de mis invitados en llegar fue el expresidente Leonel Fernández, acompañado solo de su fiel y omnipresente guardaespaldas de apellido Crispín. Miré el reloj y comprobé que faltaban veinte minutos para las seis, la hora fijada para la actividad. Conversamos un rato de cosas intranscendentes y me excusé diciéndole que tenía que ocuparme de otros invitados que comenzaban a llegar. “Descuide profesor”, me dijo y se colocó en una esquina del salón, rodeado de soledad.

Fernández tenía dos años y casi dos meses fuera del poder y su imagen política estaba muy deteriorada, con acusaciones de corrupción. Muchos de sus adversarios le daban por acabado políticamente. Yo creía entonces lo contrario porque entendía que sus errores habían sido el fruto de su inexperiencia y de las malas compañías y que otra oportunidad le permitiría reivindicarse. No éramos propiamente lo que se llama amigos y la relación era relativamente reciente, pero sí teníamos una curiosa simpatía mutua que la campaña del 1996 puso al descubierto. Él me había nombrado su vocero con rango de secretario de Estado pero yo le renuncié 28 días después de su juramentación. Leer más de esta entrada

De cosas inútiles

Me preguntaron si seguiría escribiendo esta columna en caso de irme de vacaciones. La respuesta no la tengo, pero despertó en mí inquietudes relacionadas con la razón misma por la que se escribe. Con los años he comprendido que en un país donde la prensa se desenvuelve sin límites, a despecho de sus críticas a la falta de institucionalidad y sus compromisos con los poderes fácticos, la utilidad de una columna diaria de opinión se compara con la de la Industria de la Aguja y el Inespre, con lo que no harían falta mencionar otras momias inofensivas pero costosas de la burocracia estatal como el Idecoop, la ODC, la Dirección de Caza y Pesca y el Consejo Estatal del Azúcar, que ya ni caña produce, entre muchas otras.

A la larga lista cuesta ahora agregar las incontables superintendencias, que van desde la salud, que nada cura, a la de valores, que pocos conocen, y, por supuesto, a las comisiones que periódicamente se designan, en el ámbito público como en el privado, que dan buenos titulares y que no resuelven nada. Recordemos el caso de aquella en el 2010 a la que se le asignó revisar ese adefesio monumental de una hoja llamada “receta única” y que dejó pasar meses sin responder su encargo, y por la que esperaron cientos de miles de pacientes de la inseguridad social. Leer más de esta entrada

Interés nacional e interés privado

Con el paso de los años, se ha logrado inculcarle a la gente la idea de que el país vive permanentemente enfrentado al choque de intereses contrapuestos. De un lado, el interés nacional, representado por el Estado y quienes ejercen el poder, y el particular, que emana de la actividad privada. En el falso criterio de valoración sobre el que esa tesis se sustenta, el primero es el legítimo y el segundo es el espurio, del que surgen todas las iniquidades que hacen de la nuestra una nación socialmente injusta debido a las enormes desigualdades existentes.

La teoría de la desigualdad basada en la existencia de los intereses particulares ha servido siempre a nivel mundial para encubrir la corrupción y el enriquecimiento ilícito de clanes políticos incapaces de plantear soluciones de fondo a los graves problemas de sus naciones y preservar de este modo los grandes y crecientes privilegios que el secuestro de la vida política por los partidos en diferentes países permite a sus dirigentes. Leer más de esta entrada

Cuando la pasión domina el ambiente

Es alarmante saber que cada día en el país hay menos espacios para la moderación. Las pasiones y las posiciones extremas se han apoderado del debate, dejando sin posibilidad cualquier intento por bajar el tono de la discusión y establecer canales de comunicación lo suficientemente limpios como para que todos podamos escucharnos y encontrar senderos hacia un lugar sereno, seguro y apacible. De suerte que de antemano es un vano esfuerzo transitar por ese camino cerrado. A muchos les parecerá exagerada esta apreciación y se conformarán con la idea de que todo está en su puesto y que es asunto normal en una democracia la altisonancia en el enfrentamiento político.

Si hay algo para preocuparse es precisamente ese giro en la discusión, que todo lo convierte en riña, impidiendo que podamos encontrar en la diversidad de opinión el verdadero potencial de riqueza que tanto necesitamos explotar. Lo positivo de la situación es que la acidez de la brega partidaria le está permitiendo al país descubrir el lado de la personalidad del liderazgo político nacional que se ha tratado siempre de mantener oculto. Leer más de esta entrada