El laberinto de la deuda

El debate internacional en las últimas dos décadas del siglo pasado estuvo dominado por el tema de la deuda y aún continúa acaparando el interés del Tercer Mundo, lo cual se entiende por la forma en que esos compromisos gravitan sobre la suerte de sus economías. Sin embargo, los conflictos derivados de ese hecho han relegado a un plano secundario la discusión de asuntos todavía de mayor relevancia y repercusión, como son el desempleo y la pobreza, íntimamente relacionados.

Es innegable que la deuda externa contribuye a acentuar la gravedad de éstos problemas básicos por vía de la disminución de las capacidades nacionales para acometer con posibilidades de éxito programas dirigidos a resolverlos. Pero no es menos cierto que el efecto social-político inmediato derivado de una alta tasa de desocupación y una pobreza extrema, que abarca cada día a un núcleo mayor de población en América Latina, es tan preocupante y devastador como cualquier consecuencia nacida de compromisos internacionales no honrados. Leer más de esta entrada

Sobre el amor a los tiranos

Nada como un día de asueto para reflexionar sobre el poco o ningún asombro que provoca el que entre los políticos locales unidos por lazos de concubinato con la tiranía de Fidel y su hermano Raúl Castro figuren algunos que nos recuerdan la humillante sumisión con que aquí se adoró a Trujillo. Y nada de extrañar eso tiene por cuanto, guardando los matices ideológicos ellos gobernaron como auténticos tiranos. La diferencia la marca el tiempo. Mientras Trujillo sólo pudo mantenerse por 31 años, la tiranía hereditaria cubana se acerca a los 60.

Trujillo y Castro delegaron el puesto en sus hermanos, aunque nadie en sus cabales se creyera el cuento. Mucho del castrismo existente en el país, y no lo digo sólo por aquellos que le sirvieron incondicionalmente a Trujillo, no es más que nostalgia por los días de mano dura del “jefe” y su perversa cuadrilla de calieses y aduladores. Cuando uno escucha a los Silvio Rodríguez y a los Pablo Milanés dedicando loas a los hombres que los han gobernado por más de medio siglo, sin darle oportunidad a nadie más, llegando a ofrecer sus vidas por la salud de los Castro, forzosamente nos llegan los recuerdos de las extravagancias con que el tirano dominicano obligó a sus colaboradores a la más deprimente sumisión. Leer más de esta entrada

Actitudes ciudadanas

A veces por apatía dejamos al Gobierno la solución de problemas sobre los cuales los ciudadanos tenemos una cuota de responsabilidad. Por su naturaleza muchos de los conflictos que hacen difícil la vida cotidiana pueden ser resueltos con una mejor actitud ciudadana. El del tránsito, por ejemplo, tal vez uno de los que más nos irrita, tiene en parte su origen en el desprecio a las normas y el desconocimiento de la ley. Aunque el parque vehicular ha crecido al punto de generar congestionamientos que antes nadie se imaginaba, la forma en que conducimos agrava la situación.

Se anda con demasiada prisa, como si el mundo estuviera a punto de terminar y fuera preciso llegar antes que nadie para asegurarse un pasaje seguro al más allá. Resulta, sin embargo, que aquél que nos rebasa en una avenida muy transitada con uno de esos espectaculares “cortes patelitos”, como dicen nuestros jóvenes, tiene que pararse de golpe por la luz de un semáforo o por una simple e interminable hilera de vehículos en la esquina siguiente. Muchos de los accidentes que a diario se producen tienen en este peculiar fenómeno del tránsito dominicano una de sus causas. Leer más de esta entrada

El peor de los mitos

Hablar de enajenación del patrimonio público en el caso de la privatización de las empresas públicas pudiera ser un bonito lema político en los tiempos de campaña permanente a que nos tienen acostumbrados los partidos políticos. Pero esa clase de retórica carece ya de lugar en el ámbito de la moderna economía e incluso en la discusión de los temas fundamentales en las relaciones entre los estados.

Francois Mitterrand, a pesar de su muy “avanzado” y radical proyecto común con el partido comunista francés en los tiempos en que era candidato presidencial, fue después quien impulsó el traspaso de ciertas empresas y actividades públicas a la esfera privada, con excelentes resultados para los franceses. Fue otro socialista, Felipe González, quien en España libró a sus compatriotas de la tiranía derivada del control estatal de empresas de servicio público. Y fue un socialista más, el presidente Lagos, en Chile, quien promovió un tratado de libre comercio con Estados Unidos, que a los dos primeros años ya daba a ese país oportunidades que parecían imposibles antes del acuerdo. Leer más de esta entrada

La moderación en el debate

Una de nuestras grandes e impostergables prioridades no se relaciona con la economía. Se refiere más bien a la actitud que debemos asumir como nación ante los retos del porvenir y los conflictos actuales. La obligación consiste en evitar que las posiciones extremas, como pudiera estar ocurriendo, secuestren el debate de los temas trascendentales.

La manera irresponsable con que esos asuntos se ventilan a nivel de algunos medios de comunicación electrónicos conduce a un laberinto del que resultaría muy difícil salir, si el país se deja arrastrar sin oponer resistencia. En los períodos difíciles, los ánimos suelen exacerbarse. Las pasiones por lo regular anulan toda posibilidad de análisis objetivo sobre la realidad. El peligro es obvio. En situaciones como esa las posiciones radicales se imponen y la moderación no encuentra espacio para expresarse. Leer más de esta entrada

A propósito de “bocinas”

El término preferido en las redes por quienes son incapaces de aceptar las ideas ajenas es el de “bocina”, para referirse a las personas supuestamente pagadas por el gobierno que hacen vida en los medios. Y con esa palabra cierran toda posibilidad de discusión. Se pretende así que la prensa está bajo el absoluto control del aparato propagandístico del gobierno, lo que equivaldría a un virtual secuestro de la opinión pública. El vocablo parece tener un gran poder de intimidación en gente que siente ya miedo de ser cuestionada por quienes solo aportan mediocridad a las redes.

Pero al generalizar el uso del vocablo podría estarse cometiendo una imperdonable injusticia contra periodistas que hacen su trabajo honradamente. Veamos algunos ejemplos entre los más importantes de la televisión matutina. ¿Son bocinas los conductores del canal 2 y los de CDN? ¿Los son Persio Maldonado y su equipo? ¿Y qué decir sobre la línea crítica de AN7? ¿Los son Alicia Ortega y los de El Despertador en el canal nueve; Huchi Lora, Javier Cabreja y Amelia Deschamps en el once? Por supuesto que no. Leer más de esta entrada

Cuando se cree en la gente

Los Premios Brugal Cree en su Gente son un ejemplo de la mejor muestra de responsabilidad corporativa.

Los ganadores de la edición de este año serán entregados este jueves y esa misma noche se conocerá el nombre de la entidad, entre los seis favorecidos, que recibirá el máximo galardón que lleva el nombre del creador de la Fundación, el fallecido empresario dominicano George Arzeno Brugal.

Estos galardones, que se otorgan desde hace años, reconocen esfuerzos de instituciones e individuos dedicados a labores comunitarias que tienden a mejorar la calidad de las condiciones de vida de conglomerados sociales y que impulsen programas que ayuden a propiciar proyectos encaminados a empoderar a grupos y comunidades en temas que contribuyan a mejorar sus condiciones de vida, sea en el ámbito de la salud como en la educación y en otras cuatro categorías. Los premios vienen acompañados de una importante dotación económica que ayuda a las entidades u organizaciones favorecidas a seguir trabajando en beneficio de sus respectivas comunidades. Leer más de esta entrada

Un muro entre la Iglesia y el Estado

Thomas Jefferson estableció los límites de las relaciones entre la religión y el Estado en una carta a la Asociación Bautista de Danbury, Connecticut, que más de siglo y medio después, en 1962, la Corte Suprema de los Estados Unidos usó para declarar inconstitucional el rezo en las escuelas públicas estadounidenses. Su frase “muro de separación entre Iglesia y el Estado” definió la línea en las relaciones entre las religiones organizadas y el Estado nacional.

El contenido de la misiva de Jefferson, uno de los padres fundadores de la nación norteamericana, tiene hoy tanta o más vigencia que en aquellos difíciles años, a propósito del empecinamiento clerical de imponerle pautas religiosas a una nación, que a despecho del lema “Dios, Patria y Libertad”, inscrito en su escudo, está regida por una Constitución inspirada en el laicismo. El Gobierno ha dicho enfáticamente, al defender la observación presidencial a la reforma del Código Penal que penalizaría todas las formas de interrupción del embarazo, que el tema es una cuestión de Estado, de salud pública, ajeno a toda consideración religiosa. Leer más de esta entrada