Una fascinante obra de Puccini

La fanciulla del West (La chica del oeste), una de las últimas óperas escritas por Giacomo Puccini, fue estrenada el 10 de diciembre de 1910 en el Metropolitan Opera House de Nueva York, bajo la dirección de Arturo Toscanini. Fue todo un acontecimiento. Era la primera vez que una composición del género se inauguraba en esa meca de la ópera. El teatro la presentó varias veces en el 2010 en conmemoración del centenario de la obra, escrita por encargo. Los amantes del género podrán verla en un teatro de esta capital este sábado en vivo y directo desde el Met con un elenco encabezado por el extraordinario tenor dramático alemán Jonas Kaufmann.

La obra, con texto en italiano basado en un libreto inspirado en una pieza del dramaturgo y productor teatral estadounidense David Belasco, se desarrolla en el viejo oeste de Estados Unidos. En su estreno, el papel principal (el bandido Dick Johnson) fue interpretado por el legendario Enrico Caruso, quien según la crítica de entonces se confirmó como el más grande tenor de su época especialmente por su soberbia interpretación del aria del tercer y último acto Chela mi creda (Que ella me crea libre). Leer más de esta entrada

¿Y si algo así nos ocurriera?

La posibilidad de que la caravana de migrantes centroamericanos que camina hacia la frontera estadounidense después de recorrer dos mil kilómetros, en su intento en penetrar ilegalmente al territorio de Estados Unidos sin causa alguna y la lógica oposición del gobierno de ese país, culmine en una tragedia humana, permite un paralelismo no del todo ajeno a la realidad que vivimos en el nuestro.

Supongamos que un día miles de haitianos, deseosos de huir de la espantosa miseria y la inseguridad física existente en el vecino estado, decidieran una marcha similar y que desde diferentes puntos de ese estéril país se inicie en varios frente una caravana hacia esta parte de la isla, con el propósito de iniciar aquí una vida que su nación les niega. Estaríamos sin duda ante un dilema, que plantearía un serio problema moral. ¿Cuál sería el proceder correcto ante una embestida de esa naturaleza? ¿Correspondería a Amnistía u otro organismo internacional juzgar el proceder de esta nación o trazar sus responsabilidades migratorias? ¿Qué haríamos si esa imaginaria pero no improbable situación se diera? ¿Por razones humanitarias nos veríamos forzadas a dejarlos pasar? ¿Quién o qué nos garantizaría que después no vendrían otras? Leer más de esta entrada

“Abuelo…, dale a play”

Fue Gaby, la mayor de mis dos nietas, la que me advirtió que el mundo estaba cambiando y que el futuro sería de ellos. Tenía apenas casi tres años y hacen ya unos 18 de esa experiencia aleccionadora. Mi hija Lara y su esposo Luis habían decidido regresar al país seis años después de haberse casados. Gaby tenía entonces poco más de un año y Andrea, su hermanita, nacería unos cuatro años después. Como una de esas tantas cosas que parecen estúpidas propias de los abuelos, se me ocurrió regalarle un par de películas de la Pequeña Lulú. La idea surgió cuando me percaté que los dibujos del personaje que le pintaba le encantaban y la hacían saltar de gozo en la cama.

No pueden imaginarse cuanto me costó conseguirle los vídeos. No había en tiendas de juguetes nada que se le pareciera y en las de películas tampoco había en existencia. Pero un amigo vale más que un peso y el dueño de una tienda de alquiler de películas prometió ayudarme. La espera fue larga pero no estéril y varias semanas después me llamó para entregármelas. Leer más de esta entrada

El rol de Naciones Unidas

Los chinos admitieron hace años que el marxismo, enunciado a mediados del siglo diecinueve, no podía tener respuestas a los problemas de la China actual. El resultado ha sido una reforma radical en la economía, que ha hecho de ese inmenso país un coloso mundial, en el ámbito comercial y militar. Lo mismo tendrá que suceder con las Naciones Unidas. Recordemos que los problemas actuales, el mundo surgido al final de la guerra fría, son totalmente diferentes a los que motivaron después de la Segunda Guerra Mundial el surgimiento del organismo. La ONU tendrá que readecuarse a las transformaciones que ha sufrido la humanidad desde su creación en la conferencia de San Francisco.

No se trata de un cuestionamiento del papel y de la humanitaria tarea que las Naciones Unidas realizan. El aspecto que la hace inoperante se relaciona con el equilibrio del poder que su misma composición entraña. Por ejemplo, el funcionamiento del Consejo de Seguridad, en el que los cinco miembros permanentes—Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China–, tienen la potestad de impedir cualquier resolución adoptada por mayoría de votos, con sólo ejercer un derecho al veto, lo que pone en entredicho su trascendente papel de árbitro. Leer más de esta entrada

Los debates electorales

Una de las grandes aspiraciones de la sociedad ha sido la de que los procesos electorales lleven consigo la obligación de los candidatos a debatir públicamente sus propuestas al electorado. El proceso con vista a las elecciones del 2020 ofrece una excepcional oportunidad de llenar ese vacío.

La tranquilidad de la nación hace necesario un debate cara a cara de los candidatos presidenciales para probar ante el país cuál de ellos es realmente el más capaz y con más amplia visión de las realidades nacionales. En todas las naciones democráticas, incluso aquella con menos tradición de ejercicio político plural que la nuestra, esos debates forman parte del quehacer político y quien se resista a participar en ellos prácticamente se margina del proceso, lo que equivale a renunciar a sus aspiraciones. Los debates ayudan a una mejor preparación de los candidatos y proporcionan al pueblo una visión más realista y franca de sus intenciones y capacidades. Leer más de esta entrada

Una inédita conversación con Bosch

Mientras trabajaba en la investigación del libro “El golpe de Estado: Historia del derrocamiento de Juan Bosch”, tuve la oportunidad de entrevistar varias veces al líder del PLD, en la sencilla residencia donde entonces residía, en la calle César Nicolás Penson. Una de esas entrevistas fue grabada en video. En una oportunidad, entre finales de 1992 y comienzos del año siguiente, la conversación entró en un plano que nada tenía que ver con el propósito de mi investigación. Bosch me habló esa vez con entusiasmo de uno de sus temas favoritos: el de la desigualdad social, muy frecuente en sus alocuciones radiales a través del programa de su partido.

Durante su abortada presidencia, me comentó, sus esfuerzos por reducir la brega social habían tropezado con la avaricia de las élites y la incomprensión existente entonces sobre la esencia de una verdadera democracia y la importancia de reducir los niveles de pobreza, como la vía más idónea y segura para impulsar el desarrollo y la paz y tranquilidad de la República. Aunque no fueron esas necesariamente sus palabras, eran sí el sentido de lo que él me transmitía. Leer más de esta entrada

La clave del futuro

Para comenzar, las preguntas cruciales del debate sobre el futuro no pueden ser otras que las siguientes: ¿A qué país queremos parecernos? ¿A Haití, Bolivia, Nueva Zelanda o Finlandia? ¿Puede la República Dominicana financiar su desarrollo con una presión tributaria del 13 o el 14 por ciento del PIB? Si nos ponemos de acuerdo en las respuestas y miramos hacia adelante dejando atrás ese inmediatismo que ha caracterizado la vida nacional y mal orientado las discusiones en el ámbito de la política, seguramente superaríamos las trabas que impiden una llana discusión y todo lo demás podría resultar más fácil.

Algunos cálculos económicos sugieren que un incremento del uno por ciento del PIB en las recaudaciones fiscales bastaría para superar el déficit presupuestario, que ha descendido desde el 2012 de casi un ocho por ciento a menos de un 2.0 para este año. Otro uno o dos por ciento de incremento podría ser suficiente para preservar las expectativas de estabilidad macroeconómica en los próximos años y aunque hay discrepancias con relación a estos números, es evidente que un diálogo serio y representativo al más alto nivel de la sociedad, encontraría sin muchas dificultades las fórmulas de nuestro despegue definitivo. Leer más de esta entrada

La deuda y el crecimiento de la economía

La situación internacional hace cada vez más difícil la adopción por parte de las naciones ricas de medidas punitivas, ya sean de carácter económico como militar, contra los deudores morosos. No obstante, ningún país pobre puede escaparse tan fácilmente de la amenaza de estallidos sociales como consecuencia de sus altos índices de indigencia.

En un buen número de ellos, la estabilidad depende de que se le preste mayor atención a los problemas del desempleo y la pobreza creciente. Lo que tal vez se logre cuando puedan desembarazarse del miedo a la deuda externa. El hecho de que se la honre no significa renunciar al crecimiento de la economía, porque eso implicaría una disminución de las expectativas y un desmejoramiento de las condiciones de vida de la población, precarias en la mayoría de las escalas sociales. En un escenario ideal, el pago de la deuda externa debería realizarse tomando en cuenta la inaplazable necesidad de incrementar los niveles de vida de la población, en especial los de aquellos sectores que viven en estado de postración y en condiciones marginalidad. Leer más de esta entrada