La chica del Oeste

La fanciulla del West (La chica del oeste), una de las últimas óperas escritas por Giacomo Puccini, fue estrenada el 10 de diciembre de 1910 en el Metropolitan Opera House de Nueva York, bajo la dirección de Arturo Toscanini. Fue un acontecimiento por ser la primera vez que una composición del género se inauguraba en esa meca de la ópera. El teatro la presentó varias veces en el 2010 en conmemoración del centenario de la obra, escrita por encargo. Los amantes del género pudieron verla en octubre del año en un teatro de esta capital en transmisión en vivo y desde el Metropolitan con un elenco encabezado por el extraordinario tenor dramático alemán Jonas Kaufmann.

La obra, con texto en italiano basado en un libreto inspirado en una pieza del dramaturgo y productor teatral estadounidense David Belasco, se desarrolla en el viejo oeste de Estados Unidos. En su estreno, el papel principal (el bandido Dick Johnson) fue interpretado por el legendario Enrico Caruso, quien según la crítica de entonces se confirmó como el más grande tenor de su época especialmente por su soberbia interpretación del aria del tercer y último acto Chela mi creda (Que ella me crea libre). Leer más de esta entrada

Otro intento de cruzar el Rubicón

El Rubicón es un río de pocos kilómetros de estrecho caudal del nordeste de Italia. Durante el imperio romano, se les prohibía a los generales cruzarlo con sus ejércitos. La prohibición tenía una finalidad. El río dividía y servía de frontera entre la República de Roma y la provincia de la Galia y protegía a la primera de invasiones militares. Medio siglo antes de Cristo, Julio César, ordenó a sus tropas cruzarlo iniciando la guerra civil, con el dicho siguiente: “La suerte está echada”. La frase “cruzar el Rubicón” se interpreta desde entonces como exponerse a una situación en extremo riesgosa, de fatales consecuencias.

Entre nosotros, muchos políticos suelen lanzarse al Rubicón, pero el intento no ha sido cruzarlo sino navegar hasta su desembocadura. Y como el río no se bifurca al llegar al mar, no encuentran un delta donde refugiarse. Pudiéramos estar ante un nuevo intento de cruzarlo con la orden, más que una directriz, de impedir por medios coercitivos la discusión de una ley para convocar la Asamblea Nacional para habilitar la posibilidad de que el presidente en ejercicio pueda optar por la candidatura a una tercer periodo consecutivo. En el caso de aquellos que apoyan esa reforma, ¿es democrático que un líder obligue a seguidores a entrar en riña con sus convicciones? Leer más de esta entrada

La tragedia haitiana

Es cierto que la comunidad internacional tiene un compromiso con la recuperación de Haití, pero como todo en la vida tiene un límite. Las naciones desarrolladas, que pueden asumirlo, encaran sus propias dificultades. Los europeos enfrentan un flujo de migración que ha puesto a prueba los ideales de la unión por los efectos en su escala de valores, a lo que se añade una amenaza real de violencia y terrorismo que ya ha mostrado su rostro.

El compromiso con Haití es de los haitianos. Son ellos los responsables del progreso, si lo alcanzan, o del estancamiento en que han vivido siempre debido a sus malquerencias políticas, su tradición autoritaria y su incapacidad para preservar el medio ambiente y coexistir con instituciones democráticas. La vecindad crea un compromiso a nuestro país íntimamente relacionado con el punto más débil de las relaciones bilaterales, como es la migración creciente y sin control hacia esta parte de la isla que hace tiempo se hizo inmanejable, con su peligrosa secuela económica, social e incluso política. El flujo migratorio ha originado un desplazamiento de mano de obra, con un empobrecimiento del salario y una amenaza al sistema de seguridad social. Leer más de esta entrada

De divas y mega divas

En nuestro país la capacidad de exageración no tiene límites. Como para muestra vale un botón fundamentaré la apreciación en un mito farandulero. Diva, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, se usa como sinónimo de diosa o “divina”, para exaltar el talento especial de una voz femenina. Por eso, en el ámbito operático se suele llamar así a las grandes cantantes líricas, a aquellas voces en cualquier registro, grave o agudo, especialmente en este último, que muestren incomparable talento para alcanzar los más altos niveles artísticos. A María Callas se le llamaba Diva, como a también solía decirse de Renata Tebaldi, Anna Moffo, Rosa Poncelli, Monserrat Caballé y muchas otras que deslumbraron los escenarios con sus timbres de extraordinaria potencia y belleza.

En el ámbito de la televisión y la farándula nacional no se necesitan de esas cualidades excepcionales para ser una diva, pero hay en ese mundo del entretenimiento más divas que las que nunca han existido en los escenarios líricos a nivel mundial, incluso con una categoría especial, la de “mega diva”, que ni Onassis se atrevió a otorgar a la Callas, en sus mejores momentos juntos en el Cristina, el yate que la alejó del mundo donde se le amó como tal vez a ninguna otra de su generación. Leer más de esta entrada

El mayor de los peligros

El liderazgo mesiánico ha sido, a través de la historia, el enemigo mortal de la racionalidad y la vida democrática, porque su legado material cuesta años de lenta reconstrucción. El mesianismo en el ámbito de la política destruye la moral de la sociedad y corroe la fe de los pueblos en las instituciones democráticas, sumiéndolos en la esclavitud espiritual que implica la dependencia material de un estado benefactor. Existen infinidad de documentos y experiencias que lo confirman.

No está lejano entre nosotros, por ejemplo, el recuerdo de un presidente en ejercicio entregando con sus manos cajas con su imagen de redentor impresa en ellas, conteniendo magras raciones de alimentos para un par de días en ocasión de la Navidad o de la festividad de las madres, cegado por los aplausos y el ruido desgarrador de una multitud golpeándose ante sus ojos para obtenerlas. Nuestro pasado está lleno de líderes que se creían y de algunos que se creen todavía imprescindibles, depositarios de una misión redentora y de una presidencia que reclaman como si fueran de su propiedad absoluta. Leer más de esta entrada

Lo que le espera a un Presidente

Los aspirantes lanzados extemporáneamente a la búsqueda de la presidencia ignoran lo que les espera si llegaran a conseguirla. Tendrían que lidiar con desafíos para los que no están probablemente preparados, incluso aquellos que ya ejercieron el cargo. Hasta la actual administración no existían normas de control para el manejo de los recursos públicos, por lo menos en la cantidad y con el rigor de los establecidos en el presente mandato. Los gobernantes anteriores jamás imaginaron lo que sería tratar con las redes. Ya no existen los contratos de grado a grado y quienes evaden la restricción se exponen a verse ante la justicia. Esa es una realidad, a despecho de que la justicia no funcione y los controles se pasen por alto.

La sociedad civil ha reducido el papel de los partidos, más enfrascados en las luchas grupales que atendiendo sus obligaciones de contribuir a hacer funcionar los poderes y lograr que el Congreso apruebe las leyes esenciales. Eso dificultará los arreglos de conveniencia. En los últimos meses no se ha aprobado ninguna de las leyes importantes pendientes, después de los casos , casi patéticos, de las relacionadas con la de los partidos políticos y la electoral, la primera de ella después de casi 15 años de dilación. Leer más de esta entrada

El antisemitimismo en la región

Enrique Krauze publicó hace un tiempo un enjundioso artículo sobre el antisemitismo en la región, que atribuye al “enojo” de los sectores liberales y de la izquierda por los acontecimientos en la Franja de Gaza y Cisjordania. La irracionalidad de ese prejuicio racial tiene profundas raíces históricas, como bien resalta el insigne intelectual mexicano, autor de un ensayo sobre el chavismo titulado El poder y el delirio, lectura imprescindible para entender la tragedia venezolana y el fracaso del experimento revolucionario de la izquierda latinoamericana.

El artículo publicado en El País, se refiere a los grados de antisemitismo resaltados por encuestas. En el caso dominicano, dice, el sentimiento de rechazo a los judíos se estima en un 41%, superior al 31% de América Latina y muy por encima del 9% para todo el continente. La cifra es espeluznante porque implica una aceptación de prácticas odiosas que través de los siglos han intentado justificar los genocidios y restricciones que todavía prevalecen en muchos países contra los judíos, negándoles el derecho a incluso a vivir en paz dentro de fronteras seguras.

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Para morar en el desierto

La mayoría de los dominicanos vive ajeno a lo que ocurre fuera de su entorno, en una especie de mundo irreal y falso, como si fuera necesariamente cierto lo planteado por el genial filósofo irlandés Emund Burke y tanta gente repite sin analizarlo a fondo, que bastaría con que los buenos no hagan nada para que los malos, los perversos, se salgan con la suya. Lo cierto es que este mundo no es de aquellos que tratan de ceñirse a las reglas y las normas que la sociedad se traza para organizar la vida en comunidad y lograr de esta forma que las leyes se cumplan y se pueda coexistir con un nivel mínimo de respeto a los derechos que a todos nos corresponden, por el simple hecho, si se quiere, de haber nacidos.

La realidad es que el mundo es de los más fuertes, de los que se aprovechan de la debilidad humana para imponerse a toda costa contra los débiles. Los que abusan de los que se afanan por vivir conforme a sus principios, sin ambiciones desmedidas, que viven conformes a sus creencias, éticas o religiosas, y que no aspiran a más cosas que estar en paz con Dios y consigo mismo. Leer más de esta entrada