La burguesía en el léxico dominicano

Nada produce más hilaridad que escuchar a los políticos e intelectuales dominicanos hablar de burguesía y pequeña burguesía en términos despectivos para referirse a los movimientos sociales o políticos que adversan o específicamente a sus contrarios, porque en el más literal de los sentidos la mayoría, si no todos, son también burgueses y pequeños burgueses.

De acuerdo con la definición universalmente aceptada, la burguesía es la clase social formada por los grupos más acaudalados. Es decir, por aquellas personas que poseen capital, propiedades y bienes materiales de los o con cuales viven. De modo que nada tiene de malo ser un burgués o pertenecer a ese mundo al que tanto se denigra y al cual anhela penetrar aquellos que lo detractan. En la Edad Media, se llamaba burgués a los habitantes de los burgos, que no eran más que los lugares que gozaban de privilegios laborales o se les permitía el disfrute de propiedades. Leer más de esta entrada

¿Y ahora, cómo le hago?

En España, el uso del llamado lenguaje de género le ha dado un vuelco a la política. La diputada Irene Montero Gil, del grupo radical Podemos, encendió la mecha. En un acto público informó en febrero del año pasado acerca de una actividad de su grupo parlamentario con “portavoces y portavozas”. Como toda la comunidad política y los medios españoles entienden que el dislate fue intencional y no fruto de su ignorancia, la señora Montero es el centro de una discusión que envuelve a especialistas sobre el buen y correcto uso del idioma español.

El tema no solo involucra a las feministas españolas. Por temor a calificativos como el de “machista”, el peor que hoy puede atribuirse a un político o a cualquier figura de prestigio a nivel mundial, en nuestro país, por ejemplo, ya es usual que en todo discurso o pronunciamiento público se hable de “dominicanos y dominicanas”. Ya hemos leído sobre “hablantes y hablantas” y una acreditada universidad española, la de Navarra, editó en el 2016 un calendario dándole nombres femeninos a los meses del año (enera, febrera, marza, abrila, maya, junia, julia, agosta, septiembre, octubra, noviembra y diciembra), y no se trata de una broma. Leer más de esta entrada

Las más bellas composiciones

Expertos y melómanos se han dedicado a la tarea de clasificar las mejores composiciones o fragmentos de obras clásicas, lo que origina a menudo desacuerdos y controversias. Una de las más difundidas hace la enumeración siguiente, considerándolas como las más bellas jamás escritas:

Adagio para cuerdas (Adagio for the stings), del estadounidense Samuel Barber; Jesu joy of man’s desiring (Jesús, alegría de los hombres), de Juan Sebastián Bach, décimo movimiento de la cantata Herz mund und tat und leben, que suele interpretarse en ceremonias de bodas, con un tempo lento, en contraposición con lo escrito por el autor en la partitura original. Canon, de Johann Pachelbel, composición barroca en re mayor para tres violines y bajo, a la que con el tiempo se le han hecho arreglos para otros instrumentos.

Barcarolle, de la ópera Los cuentos de Hoffmann, de Jacques Offenbach, inspirada en la canción folclórica (Barcarola) de los gondoleros de Venecia. Es la obra musical escrita en ese estilo más famosa y que se interpreta tanto como la de Frederic Chopin. Leer más de esta entrada

La esencia del patriotismo

Ahora que se habla tanto de patriotismo y del peligro que representa para la nacionalidad dominicana la masiva inmigración ilegal desde el lado oeste de la isla, sería oportuno rescatar, comenzando en las escuelas, el valor de los símbolos patrios del olvido y observar rigurosamente su uso, específicamente cuando se trata de la bandera. Por años, he llamado la atención acerca de la extendida práctica de emplear en los cuadrantes azules de la insignia nacional, matices distintos que no corresponden al real de la bandera, en especial ese que los estadounidenses llaman “blue navy”, y no el azul ultramar establecido en la ley que regula su uso.

En ese afán llegue a escribirle hace unos años a los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, al observar que allí se izaban banderas con distintas tonalidades del azul, unas del lado de las otras, como también podía verse el mismo día en el palacio del Ayuntamiento y en la sede del poder judicial. Ninguna de las cartas, que entregué personalmente en la sede del Congreso, recibió respuesta. He escrito también una decena de artículos sobre el caso y ni el Instituto Duartiano, ni la Academia de la Historia, de la que soy miembro, se han interesado en el tema. Leer más de esta entrada

Cuando Songo le dio a Borondongo

Por mucho que lo neguemos o nos resistamos a admitirlo, la política dominicana se parece mucho a la trifulca que Celia Cruz describió una vez sin aclarar al final la razón que la provocó.
Porque si bien fue reiterativa al decir que “Songo le dio a Borondongo” la copla quedó sin definir, terminando con un “Eh que lío”, que dejaba perplejo a todo aquel que la escuchaba.

Así pues en nuestro creativo quehacer político partidario, cada día se da ese viejo cuento una vez que se supo incuestionablemente que Songo le dio a Borondongo, porque al igual que la canción este se desquitó con Bernabé, el que a su vez le pegó a Muchilanga, quien no tonto “le echó a Burundanga”, hinchándose los pies. Y como la difunta Celia menciona a una tal Monina, entre nosotros encontrarla podría ayudarnos a descifrar el enigma de por qué Songo le dio a Borondongo, iniciándose así el pleito de nunca acabar. Leer más de esta entrada

El temor que nos paraliza

En el fondo, lo que impide los acuerdos para avanzar en los temas sustanciales, no son solo los intereses de grupos, por mucho que estos sean y traben los esfuerzos. Es el miedo a la concertación el que detiene las manecillas del reloj. El temor a conciliar las diferencias bajo la creencia de que ceder en aras de una buena negociación es claudicar ante el adversario. El terror que les inspira al liderazgo político ir a la casa del contrario y pactar acuerdos, por más que esos tratos sean de urgencia capital para la nación. El horror que les produce un tuit crítico en las redes.

A veces suelo preguntarme la razón por la que los verdaderos líderes de oposición eluden el trato directo con sus pares en el gobierno. A algunos les he inquirido, por simple curiosidad y sin lograr respuesta, porqué en lugar de perder el tiempo en reuniones improductivas con gente sin real poder de decisión no se acercan al de arriba. Por qué no toman el teléfono y le dicen al que tiene la llave en sus manos: Leer más de esta entrada

La actividad empresarial

Son pocas las actividades o instituciones a las que no se les dedique un día del año. Así, en adición a la celebración del Año Nuevo, la Navidad, Acción de Gracias (¿?), se añaden el de los enamorados, el jueves de Corpus, la crucifixión de Cristo, la Constitución, los maestros, los agrónomos, las madres, los padres, los ciegos, los sordomudos, los santos difuntos, los periodistas (¡vaya usted a ver!), la virgen de la Altagracia, la de la Merced, el del árbol, el medio ambiente, los emprendedores y un listado más extenso que llenaría el breve espacio reservado a esta columna.

Pero si hay una actividad que merezca seriamente de un reconocimiento de la nación es, sin duda, la empresarial, la que muchas veces ponemos en alto riesgo con medidas y exigencias laborales que hacen de la más productiva de todas las gestiones en el ámbito económico una iniciativa de valientes verdaderos. Si hoy, a despecho de las adversidades que la república ha encarado, ocupamos un lugar de liderazgo indiscutible en el Caribe y Centroamérica, es el resultado del empeño de generaciones de hombres y mujeres que han aceptado el desafío de crear negocios que generan bienes y riqueza, aseguran un alto nivel de abastecimiento y nos permiten marchar parejo con los cambios que ocurren y transforman el mundo. Leer más de esta entrada

En la hora crucial de la humanidad

En un momento crucial de la historia de la humanidad, cuando las fuerzas de la tiranía y el odio abrazaban a Europa, la voz y el temple de un gran estadista, Winston Churchill, se levantó sobre el miedo y la desconfianza y su ronco timbre devolvió al Reino Unido el valor que finalmente hizo posible la destrucción del nazismo.

Cuando todo parecía perdido, con el Ejército británico a merced de las fuerzas de Hitler en Dunquerque, ciudad portuaria en el norte de Francia, Churchill no se dio por vencido. Con la oposición incluso de su gabinete de guerra ideó e hizo posible la operación Dínamo, la más gigantesca operación de rescate jamás realizada, con naves civiles, lo que permitió el regreso a casa de 300,000 soldados, vitales para el esfuerzo de guerra. Su discurso ante el Parlamento inyectó las energías que el pueblo necesitaba para enfrentar la amenaza nazi:

“Llegaremos hasta el final. Lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con confianza creciente y fuerza creciente en el aire. Defenderemos nuestra isla, al precio que sea. Leer más de esta entrada