Periodismo y censura

El periodismo no es más que una extensión del derecho de los ciudadanos a expresarse libremente a través de los medios en sus distintas modalidades. Reducirlo  a la posesión de un título de una escuela de comunicación, o al dominio de una técnica, constituiría un peligroso establecimiento de la censura, imperdonable, además, si la iniciativa proviene de una entidad formada por personas que lo ejercen al amparo o protección de un pergamino universitario o un cargo en un grupo formado por periodistas.

El Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), organización supuesta a oponerse a toda forma abierta o velada de restricción de las libertades de expresión y de prensa, llegó a sugerir extrañamente en un comunicado hace dos años lo que el más acérrimo adversario del periodismo crítico e independiente, haya jamás propuesto: limitar esa labor a quienes, de acuerdo con la entidad, tienen habilidad especial para la faena.  La profesión, dijo el colegio, “ha sido invadida por personas sin el mínimo dominio de las técnicas para ejercerla”. ¡Eureka! Mañana planteará que el oficio solo se le permita a los que se afilien a la organización, el modelo de colegiación obligatoria que cercena el derecho elemental de libre asociación, consagrada en la Constitución dominicana y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Leer más de esta entrada

La insana y peligrosa intención del CDP

El Colegio de Periodistas (CDP) reclamó el año pasado al Senado una reforma a la ley que lo creó, a fin de (cito) “evitar que personas ajenas a la profesión laboren en los medios de comunicación”, con lo que pretende así “fortalecer la libertad de expresión y el derecho de información”. Imagínense, defender la libertad y el derecho a ser informado restringiendo la práctica del periodismo a una elite de informadores.

En mis 56 años de ejercicio periodístico nunca había leído algo tan espantoso. Ni en los tiempos de la tiranía de Trujillo, en la que hubo total y absoluto control de la información y se les negó a los ciudadanos el derecho a expresarse según sus convicciones, se intentó algo parecido. Lo que intenta el CDP es hacer del periodismo un círculo cerrado abierto a la mediocridad, que luego usarían los gobiernos para evitar la crítica y someter a la oposición. Que tal monstruosidad haya sido propuesta por un gremio de periodistas es inconcebible e inaceptable y el Senado tiene, al rechazar tal absurdo, la oportunidad excepcional de reivindicarse de todos sus errores y pecados. Leer más de esta entrada

Aquella triste tarde de mayo

Cuando mi padre murió, aquella triste y plomiza tarde de mayo, lo que proporcionó el valor necesario para soportar la tragedia enorme que se abatía sobre la familia, no fue más que la inmensa sensación de pequeñez que de mí mismo, y de mis hermanos,
dejó reflejada su muerte.

La verdadera grandeza de su existencia no estaba en sus muchos logros personales, mezclados con similares tropiezos y desencantos, que hicieron de su vida una extraña conjugación de éxitos y fracasos, que terminaron por abatirle cuando ya le faltaban fuerzas físicas para enfrentar las tempestades. Su verdadera dimensión como padre residía en la sencillez de su corazón y en su increíble percepción para captar la esencia pura de la existencia humana, en la más intrascendente de las escenas cotidianas.

La parte del niño que el duro bregar en los campos en sus años infantiles había castrado mucho tiempo atrás, le brotó con fuerza y ternura al final del camino. Hasta que la muerte, cansada de esperar, entró a casa esa tarde de mayo y nos lo arrebató. Sólo que él, prácticamente ciego por la diabetes, no pudo verla. Por eso sonreía en su lecho de muerte, como diciéndonos hasta pronto.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe)

Rivales hasta la muerte

Las rivalidades no solo se dan en la política. Surgen incluso en aquellas actividades en las que dones excepcionales alcanzan los más altos niveles de espiritualidad y belleza. Una de las más famosas involucró a dos de las más elevadas exponentes del canto lírico. Me refiero a las incomparables María Callas y Renata Tebaldi. La primera, de origen griego nacida en Nueva York con el nombre de Ana María Cecilia Sofía Kalogeropoúlus, y la segunda italiana, dominaron con sus potentes voces de soprano spinto y sus fuertes temperamentos el mundo de la ópera en las décadas de los 40, 50 y 60 del siglo pasado.

Su vida sentimental acortó la carrera de Callas, quien murió a los 53 años, tras un segundo retiro forzoso derivado de un regreso decepcionante luego de una ausencia de ocho años de los escenarios debido a su tormentosa relación con Aristóteles Onassis. Ocurrió en 1973, cuatro años antes de su muerte. Con su tenor favorito Giuseppe di Stefano, también en franco declive, inició una gira europea que resultó en total fracaso debido a que su vibrante voz, estaba ya muy deteriorada. Leer más de esta entrada

Nostalgia sabatina

La muerte esta semana del tenor italiano Carlos Bergonzi, a los 90 maños de edad, me recordó la de Yma Súmac, una de las voces femeninas más prodigiosas que jamás haya existido, ocurrida en 2008. Tenía 86 años y se dice que al morir aún su voz se asemejaba al sonido de un arpa, cuando subía a escalas donde pocas pueden alcanzar.

Su carrera no se desarrolló únicamente en el campo clásico, incursionando con éxito en diversos géneros populares. Sus agudos eran de una extraordinaria belleza alcanzando las cinco octavas, desde cuyas alturas podía pasar a registros graves con enorme facilidad y rapidez. Dominó como muy pocas la técnica de la coloratura, que le permitía sucesiones de notas rápidas, extendiendo así una misma vocal a varias notas sucesivas. Una poco común condición requerida en las óperas de Bellini, como es el caso de Norma y La Puritana; Rossini, en El Barbero de Sevilla, Una italiana en Argel y La cenicienta; y Donizetti, en Elixir de Amor y La hija del regimiento, entre otras. Leer más de esta entrada

Un mito sobre Bosch

La prensa nacional acepta como un hecho uno de los grandes mitos de la política dominicana: la creencia de que el expresidente Juan Bosch fue el fundador de los dos grandes partidos que se han alternado en el poder desde 1996 a la fecha, el Revolucionario (PRD) y el de la Liberación (PLD). En el caso del primero el dato, frecuentemente citado en los medios, no se corresponde con la realidad.

Hay toda una historia de teatralidad en relación con la forma en que Bosch alcanzó la cima del PRD. En su libro “Guerra, traición y exilio”, Nicolás Silfa, integrante de la primera misión enviada por el partido al país tras la muerte de Trujillo, sostiene que Bosch tomó el cargo “por su propia cuenta”, proclamándose presidente “a pesar de que el cargo de mayor jerarquía” era el de secretario general, que ostentaba Ángel Miolán, quien así pasó a la segunda posición. Según Silfa, el ascenso de Bosch al cargo “fue a todas luces irregular”, puesto que no se había realizado asamblea, ni se habían enmendado los estatutos con ese propósito.

Miolán tiene otra versión sobre el hecho. En el segundo de una serie de dos artículos publicados en el diario Hoy, el 10 de octubre de 1991, dice que luego de la gesta del 30 de mayo, el presidente de Costa Rica, José Figueres, convocó a los líderes del PRD y Vanguardia Revolucionara (VRD). Antes de entrar al despacho, Bosch le advirtió que estaban en desventaja, debido a que el otro partido tenía mayor nivel al estar representado por Horacio Julio Ornes y Miguel Ángel Pardo, presidente y secretario general, respectivamente, mientras ellos contaban con el secretario general y él, Bosch, quien fungía entonces como asesor. Miolán cuenta que le respondió juramentándole como presidente, asumiendo la responsabilidad como líder del partido por la decisión. Ninguna de las dos versiones fue refutada por Bosch.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe)

Del buen maestro al buen gremialista

La deprimente y prolongada escena puesta a rodar morbosamente en las redes de dos muchachas peleándose presuntamente por un novio en un recinto escolar, ante la presencia entusiasta de decenas de sus compañeros sin que ninguno de ellos intentara separarlas y sin que apareciera allí un supervisor o profesor para imponer el orden, proyecta la imagen real de la escuela dominicana que estamos obligados a cambiar.

En mis años de escolaridad una situación como esa era improbable. Y la diferencia estriba en el concepto prevaleciente respecto al rol del docente.

Lo que pasa dentro de un recinto escolar es responsabilidad de los maestros, no del Ministerio de Educación. Y evidentemente el deplorable nivel académico que se observa en la escuela tiene relación directa con el deterioro de la calidad del magisterio que el país ha estado observando desde hace décadas. Antes teníamos maestros, que fuimos cambiando por profesores que finalmente se convirtieron en gremialistas, dispuestos siempre a detener el año escolar y paralizar la docencia por demandas laborables. Leer más de esta entrada

“La travesía del desierto”

En la puesta en circulación de un libro del dirigente peledeista Franklin Almeyda que recopila sus artículos publicados en El Caribe, el presidente del PLD, Leonel Fernández, comparó en diciembre del año pasado lo que, según dijo, le ha tocado vivir desde que dejó la Presidencia de la República en agosto del 2012 con lo que en la historia bíblica se conoce como “la travesía del desierto”.

Para quien ha sido tres veces presidente de la nación, su caso se asemeja a lo que padecieron Moisés y el pueblo hebreo al abandonar el reino de los faraones en Egipto en la búsqueda de la tierra prometida al pueblo elegido por Dios. De acuerdo con la reseña de los medios Fernández dijo: “…, lo que ha ocurrido con nosotros no es nada nuevo en la historia, pero uno no lo entiende bien hasta vivirlo; uno lo puede leer, lo puede estudiar, pero eso se entiende mejor cuando uno lo vive”.

¿Qué ha sufrido o se le ha hecho al expresidente que pueda tener semejanza con la travesía de años que Moisés y su pueblo tuvieron que sufrir hasta alcanzar lo prometido? ¿Dónde está el paralelismo? ¿En el viacrucis de tan larga caminata en los albores de la tradición bíblica o en los personajes? Leer más de esta entrada