Las viejas salas de redacción
15 agosto, 2020 Deja un comentario
Las redacciones de los periódicos no son siempre escuelas de aburrimiento. A excepción de los bajos salarios, allí se pasan buenos momentos. En el periodismo manual en que me desarrollé, en que se escribía en máquinas mecánicas y se usaban bolígrafos para corregir los originales, se gozaba un mundo. En el centro de la herradura que fungía como mesa de redacción, en mi condición de jefe de corrección de estilo y subjefe de redacción de El Caribe, por mis manos pasaron cuantas cosas las alas de la imaginación de los corresponsales de pueblo eran capaces de crear.
Recuerdo aquel reporte policial que hablaba de un crimen salvaje en la que un hombre había asestado a otro quince puñaladas y que según la Policía “afortunadamente sólo tres eran mortales”.
En una boda en un pueblo del Cibao, la alegría propia del festejo terminó con un pleito a sillazos en la que “las mesas y las sillas volaban raudas como mariposas en el cielo azul de la sala”. Luego supe que el buen señor que hacía de corresponsal había terminado como poeta. Leer más de esta entrada

