¡Hasta cien barriles de estiércol! (2 de 2)

A los presidentes de los países democráticos, como es el caso nuestro, se les exige una tolerancia extrema y es obvio que el sistema no funcionaría si ella no se diera en la medida que se le reclama. Y lo cierto es que “los cien barriles de m…..”, que un mandatario autoritario como lo era Balaguer debía tragarse casi a diario, era y sigue siendo el fundamento básico y la más firme garantía de un estado de derecho y respeto a las ideas ajenas, sin los cuales es imposible imaginarse el juego político democrático.

Lo que a muchos cuesta imaginar es que frecuentemente la tolerancia que exigimos al gobierno y a sus funcionarios es mucho mayor de la que normalmente se les pide, si es que se les pide, a los demás actores políticos, como a la dirigencia sindical, a los líderes empresariales y, por supuesto, a la alta dirigencia de los partidos. Un Presidente no puede ni debe mostrar públicamente su enojo por un editorial, no importa de qué se le acuse, a menos que no esté dispuesto a pagar el precio de su disgusto, lo que a menudo trae severas consecuencias en términos de popularidad y credibilidad. Leer más de esta entrada

¡Hasta cien barriles de estiércol! (1 de 2)

Es la intriga interna lo que mina la estabilidad de un gobierno. A finales de los ochenta entrevisté varias veces al presidente Balaguer en la investigación de obras sobre Trujillo. En una de ellas, la cita me fue concedida semanas después. Al terminar la entrevista me percaté que su interés al recibirme poco tenía que ver con el mío cuando preguntó sobre Carlos Morales, Vicepresidente de la República. Morales tenía unas dos semanas que no iba a su despacho enfadado por las intrigas del cerrado anillo que rodeaba al Presidente, lo que daba la impresión de haber caído en desgracia. Yo estaba al tanto de su enojo desde el día en que salimos al balcón para eludir las escuchas colocadas por todas partes en su oficina.

Yo le respondí al Presidente que tenía tiempo que no veía a Morales y que de hecho desde mi renuncia como director de CORDE meses atrás, apenas nos reuníamos. Me preguntó si era que algo le molestaba, lo que me convenció de que su propósito era indagar, o confirmar probablemente, las razones personales del alejamiento de su Vicepresidente. Leer más de esta entrada

Honor a quien honor merece

La victoria dominicana en el tercer clásico mundial de béisbol en el 2013, debió obligarnos a revisar la concepción que tenemos sobre la importancia de nuestros productos dentro y fuera del territorio nacional. Para economistas y empresarios, el cacao y el azúcar ostentan la distinción de representar lo que los expertos en mercadología denominan marca país. Pienso que se trata de una limitación discriminatoria e injusta, porque ninguno de ellos, ni siquiera el café, que adoro y consumo tanto a cualquier hora del día, ha hecho en tan poco tiempo tanto por el buen nombre de la República como esa despreciada musácea, cuyas hermosas y gigantescas hojas se mueven al compás del más leve soplo de viento en los campos y patios de lujosas mansiones.

Me refiero al plátano, símbolo del mayor triunfo obtenido por los dominicanos a nivel mundial en el deporte en el que se le considera una potencia verdadera y que en ausencia de él, casi llegamos al ridículo en los dos clásicos anteriores. La oportuna presencia del plátano que Fernando Rodney llevaba en cada partido en el bolsillo trasero del uniforme, como se carga un revólver, fue la brújula inspiradora del equipo, lo que ayudó a imprimirle a sus compañeros un entusiasmo pocas veces visto y unas ganas inmensas de victoria dignas de recordación.

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Un llamado a la concordia municipal

Por Juan Modesto Rodríguez

Trabajaron unidos por el triunfo de la boleta municipal que presentó el PRM. Por eso son alcalde y vicealcaldesa, con el voto mayoritario de los habitantes del municipio. Eso es un poder político, que debe preservarse.
Haberle ganado al PLD en el poder el ayuntamiento del municipio Pedro Brand, no fue «cualquier cosa», se tuvo que hacer un trabajo con el viento en contra.

Nos hemos enterado, y vemos las quejas en las redes sociales, que ya sin agotar los 100 días de gracia que se le da a las autoridades electas para que organicen, antes de iniciar los reclamos, hay asomo de crisis política por lucha de competencias en la Alcaldía, en manos del PRM. No lo dañen ahora. Después de poner el huevo, dejen que nazca el «pollito». Leer más de esta entrada

Un viejo y arcaico discurso

A despecho de la caída del Muro de Berlín y los acontecimientos que le siguieron en Europa y el resto del mundo, el léxico de la guerra fría domina todavía el debate en el ámbito latinoamericano. Parecería que lo ocurrido cuando el témpano ideológico que se derritió con la desaparición de la Unión Soviética no ha sido entendido como tampoco las transformaciones capitalistas que han hecho de China la segunda potencia económica.

Los controles constriñen la vida en países como Venezuela y Cuba y el dominio de la economía por sus gobiernos las achican provocando brutales escasez y alzas de precio que hacen la vida insufrible. La experiencia china no les ha servido de nada. Cuando Deng reconoció que una teoría lanzada a mediados del siglo anterior no tenía respuestas a los problemas de la China de finales del siglo XX, el entierro del marxismo permitió a esa nación de cientos de millones de habitantes dar el salto cualitativo que Mao intentó sin éxito en medio de un charco de sangre haciendo más pobre a China. Hay más millonarios hoy en el país asiático que en cualquiera del Primer Mundo, incluyendo tal vez a Estados Unidos.

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De burgueses y burguesía

SANTO DOMINGO.- La palabra “burguesía” es una de las más socorrida en los ambientes mediáticos y académicos y tanto se ha abusado de ella que son pocos los textos o artículos donde no aparezca, muchas veces sin razón alguna. Se le llama burguesía al grupo social integrado por personas de alto nivel económico, con negocios propios, como industriales, banqueros y ejecutivos de empresas grandes. Por lo general, a los profesionales liberales que viven del ejercicio de su profesión, les llaman burgueses. Esas personas son a las que llaman la “alta burguesía”.

Pero hay varios tipos de burgueses, por supuesto. Los sociólogos nos hablan de una burguesía pequeña o media, formada por aquellos que disfrutan de una buena posición económica, poseen inmuebles y otras propiedades, sin alcanzar a tener lo que poseen los de la primera. Hay también los pertenecientes a una burguesía menor, la llamada clase media baja, que suele recibir el mayor impacto de las devaluaciones y las crisis económicas. Leer más de esta entrada

Cuando de ratings se trata

Me fascina cuando leo o escucho a organizaciones empresariales o empresarios quejarse del maltrato y las críticas cotidianas que reciben en programas de radio y televisión, porque en gran medida esos medios existen debido a su patrocinio y sus anuncios. Los financian publicitariamente en la ingenua ilusión de que así personalmente se libran de sus ataques. Ignoran que individualmente no son ni han sido sus blancos, sino el sistema y como ocurre en Venezuela, bajo el chavismo que tanto exaltan esos programas, y todavía en Cuba, basta con desacreditarlo para de golpe y porrazo estigmatizar todo lo que él modelo representa, es decir el lícito negocio y el lucro natural que del trabajo y la inversión resultan.

Una vez le pregunté a un publicista si no le mortificaba la idea de que en un programa muy popular privilegiado por la publicidad de sus clientes se les atacara tanto y se profirieran tantas vulgaridades y la respuesta me sacó de la inocencia. Con toda la naturalidad del mundo me respondió que ninguno de ellos los escuchaba y su agencia sólo le reportaba de esas emisiones las cosas que los tranquilizaban. Leer más de esta entrada

La diversidad, no la unanimidad, es el futuro (4 de 4)

La indiferencia del Congreso y la apática actitud del gobierno a finales de la administración Fernández sobre las exportaciones, dilataron acciones inaplazables. La indiferencia de los congresistas demostraba, una vez más, lo alejado que ese poder del Estado se encontraba de las urgencias nacionales y la del Ejecutivo fue evidencia palpable del extraño distanciamiento que existía entre la visión de futuro de la retórica y el accionar cotidiano.

La posibilidad de que las exportaciones continuaran congeladas disminuyese o apenas aumentaran era la razón más poderosa para hacer del fomento de nuestro comercio una tarea inaplazable. Hasta la saciedad se ha dicho que ningún país ha logrado alcanzar niveles de crecimiento, prosperidad y desarrollo reales, sin la expansión de su comercio exterior. El nuestro había permanecido prácticamente estancado desde hace años y en términos reales el valor de las exportaciones dominicanas tendía a decrecer, lo cual hacía muy endeble las bases del crecimiento de la economía y sus perspectivas a mediano y largo plazos. Leer más de esta entrada