Ejercicio estéril donde no se lee
13 agosto, 2022 Deja un comentario
Admito mi carencia de respuesta para algunas de las más importantes preguntas que muchas veces me formulo. Por ejemplo, ¿por qué escribo una columna diaria? ¿Por dinero? No lo creo. Lo que me pagan no me resuelve ningún problema. ¿Entonces, por qué lo hago? ¿Acaso en la búsqueda de fama o reconocimiento? Descartado. Detesto la primera y dudo que obtenga lo segundo por esa vía. ¿Por vanidad? Aún no sufro de ese mal. ¿Para probarme a mí mismo? No necesito hacerlo. Me basta con mi familia. ¿Para estar en el centro de la energía que mueve a esta sociedad? ¡Imposible! Daría cualquier cosa para estar lejos de ella.
Pero debe haber una razón, sin duda. Tal vez tan poderosa que sea incapaz de comprenderla. Pasa a menudo en un mundo atormentado, donde las personas viven angustiadas por el duro quehacer diario, asfixiadas muchas de ellas en obscena abundancia extrema a veces aniquiladora del espíritu, y otras, en número mayor, atrapadas en una terrible escasez desconsoladora.



