El gran mito que nadie discute

La prensa nacional acepta como un hecho uno de los grandes mitos de la política dominicana: la creencia de que el expresidente Juan Bosch fue el fundador de los dos grandes partidos que se han alternado en el poder desde 1996 a la fecha, el Revolucionario (PRD) y el de la Liberación (PLD). En el caso particular del primero el dato, frecuentemente citado en los medios, no se corresponde con la realidad.

Hay toda una historia de teatralidad en relación con la forma en que Bosch alcanzó la cima del PRD. En su libro “Guerra, traición y exilio”, Nicolás Silfa, integrante de la primera misión enviada por el partido al país tras la muerte de Trujillo, sostiene que Bosch tomó el cargo “por su propia cuenta”, se proclamó presidente “a pesar de que el cargo de mayor jerarquía” era el de secretario general, que ostentaba Ángel Miolán, que así pasó a la segunda posición. Según Silfa, el ascenso de Bosch al cargo “fue a todas luces irregular”, puesto que no se había realizado asamblea, ni se habían enmendado los estatutos con ese propósito.

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El “in” servicio exterior dominicano

¿De qué nos sirve un servicio exterior si no reacciona en los lugares acreditados a las ofensas que el país recibe cuando se esfuerza por defender sus valores? ¿Cuándo está en juego la dignidad nacional?

La pregunta es a propósito del silencio ante una grave acusación formulada por la eurodiputada española del partido de extrema izquierda Podemos, Idola Villanueva, quien pidiera a la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Europea sanciones contra el país, por el trato que, según ella, los haitianos reciben cuando tratan de pasar ilegalmente al territorio dominicano. Según la parlamentaria, ese trato es peor que la violencia y el hambre que sufren en su propio país.

Cuando inquiero sobre la utilidad del servicio exterior me refiero al hecho de que ningún embajador o representante diplomático dominicano en Europa hizo o ha hecho frente a ese agravio, que desvirtúa la realidad. Y digo esto porque si hay una nación solidaria con Haití es y ha sido siempre la República Dominicana. Aquí viven, en su mayoría en condiciones de ilegalidad, cientos de miles de haitianos, casi dos millones también se dice, lo que genera un grave desplazamiento de mano de obra nacional y a costa de una buena parte del presupuesto de salud de la República.

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Respuesta a una eurodiputada

La eurodiputada española de Podemos, Idola Villanueva, escribió en Twitter: “Miles de haitianos se ven forzados a huir de su país por la violencia y extrema pobreza, pero lo que encuentran en la frontera con la RD es más violencia y precariedad. Le preguntamos a la Comisión Europea si va a actuar ante esta violación de DDHH”.

Yo le respondí en cinco tuits:

“1-Tenemos ya casi dos millones de haitianos, casi en su totalidad ilegal. Acaparan las plazas de trabajo en la construcción y la agricultura y se gasta el 15 % del presupuesto de salud en atender a sus parturientas. Más no se puede.

2-El problema haitiano no es dominicano. En Canadá, EUA y RD viven grandes millonarios haitianos que no invierten en su país ni viven en él. El problema es que sus élites se resisten a pagar la deuda que ellos tienen con su país.

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¡Feliz Navidad!

Cómo entender que tantos no alcancen a ver la belleza de la Creación, en sus múltiples expresiones, si ella está en el llanto y la sonrisa de un bebé; en la brevedad de la belleza efímera de la rosa, que tan solo se abre para morir; en la llegada de la dulce y soleada primavera, después del blanco y frío invierno, o en el mágico encanto del cambio de colores de los árboles en el triste y melancólico otoño que se libra de sus ramas, para renacer después. Cómo no verla en los duros veranos tropicales que resaltan sus mares azules y ponen a cantar a los ríos como susurros de amor al oído de una amada.

Cómo no ver en la Creación, el rocío que anuncia la llegada de la nueva temporada y el atardecer después de un día de lluvia. En el día y en la noche; en el abrazo y el calor de la mirada de un hijo y una madre. En la candidez y la inocencia. En la entrega a un ser querido o a una causa justa. En el maravilloso sentido de solidaridad hacia el prójimo que todavía muchos conservan.

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El oneroso costo de la inmigración ilegal

Organizaciones y ONG foráneas y locales han acusado al Estado dominicano de practicar políticas de discriminación contra nacionales haitianos, basándose principalmente en la supuesta lentitud con que se cumple una ley para regularizar la permanencia de quienes se encuentran en situación de ilegalidad en el territorio de la República. Pero se obvia que la traba del proceso radica en que la mayoría de esas personas carece de un documento de identidad auténtico que diga a quiénes se estaría documentando y ante la ausencia total de una autoridad legítima en Haití.

Lo inaceptable del caso es atribuirle al país una falla del vecino y sobre ese prejuicio denunciarlo por algo que no entra en el campo de sus obligaciones en materia migratoria. Haití se ha resistido incluso a cooperar con el proceso llegando a encarecer los trámites de documentación de esos ilegales, lo que les impide culminar la fase fundamental de esa compleja tarea.

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Dejando morir la “tanda extendida”

Aunque la dejaron morir, la tanda extendida en el sistema educativo público ha sido una de las grandes iniciativas en ese ámbito de la actividad gubernamental. Uno de los negocios de mayor y más rápido crecimiento en el país en las últimas décadas ha sido el de la educación privada, a causa del deterioro en que cayó la enseñanza pública.

El fenómeno representó una enorme carga para la clase media y un insufrible dolor de cabeza para los padres, obligados a empobrecerse para dotar a sus hijos de una educación no siempre mejor, en escuelas de pago, donde por lo menos no quedaban expuestos a los riesgos y peligros de planteles bajo la mirilla de violadores y traficantes de drogas.

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Cuba: la antítesis de una revolución

Conozco a una gran cantidad de conservadores y tradicionalistas con una fina y desarrollada percepción de cambio que adoptan como un objetivo de sus vidas, y a un número mayor de individuos supuestamente baluartes y protectores de eso que llaman “ideas de vanguardia”, total y absolutamente desprovistos de compromisos con la sociedad en la que viven.

Por eso he sostenido siempre que si los cubanos se dieron una revolución a partir de enero de 1959, esa revolución ha tenido lugar efectivamente en cada hogar de una familia cubana precisada a construir con el esfuerzo y el sudor de su trabajo un porvenir digno para su familia, en tierras lejanas que ya pudieran ser la propia por los duros años de exilio. En la isla, atrapada en las redes de un sueño trunco, la revolución pereció el mismo día en que las ambiciones de un solo hombre dejaron en cada rincón de Cuba las raíces de la peor tiranía de su historia.

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De reaccionarios y revolucionarios

En la izquierda no se acepta la diferencia entre una postura y una actitud revolucionaria. Las posturas revolucionarias tienen mucho que ver con lo que real o falsamente se sostenga en el plano de la ideología. Las actitudes revolucionarias con lo que una persona es en su vida diaria.

La primera se asume abrazando simplemente el castrismo. Una conducta revolucionaria se alcanza al cabo de una larga vida de desprendimiento y servicio. He visto por eso a marxistas reaccionarios y a un buen número de empresarios revolucionarios. Siempre será más difícil mantener una conducta revolucionaria que una simple pose a favor del cambio social. Principalmente porque la mayoría de quienes alegan un historial revolucionario viven y actúan en constante riña con sus prédicas ideológicas.

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