Las elecciones de mañana

Mañana los dominicanos aptos para ejercer el sufragio podrán votar por el candidato que estimen más idóneo para ejercer la presidencia por los próximos cuatro años.

Como lo establece la ley en esta jornada previa no está permitido a los partidos campaña alguna. Es un día de reflexión  para permitir que los ciudadanos se trasladen a los sitios de votación y reflexionen, lo que muy pocos hacen, sobre el valor de lo que harán mañana. Durante los largos y angustiantes meses de campaña, se escucharon muy pocas propuestas y  muchos denuestos.

Por tradición, los dominicanos prestan más atención a las elecciones presidenciales, que a las del Congreso y los municipios, por lo que se espera una masiva asistencia a las urnas y ojalá así suceda. Leer más de esta entrada

Ahora es tu oportunidad; exprésate.

Mañana Domingo los dominicanos están llamados para que acudan a ejercer uno de los derechos fundamentales con que cuenta toda sociedad basamentada en unos pilares democráticos: EL DERECHO DE ELEGIR Y SER ELEGIDO.

Todos los ciudadanos de esta República estamos en el deber de fortalecer con nuestro aporte, la manera y forma en que la nación elige a sus gobernantes.

A través del voto dejamos expresado qué tipo de Nación queremos para nosotros y para la futura generación.

Ahora es el momento en que cado uno debe evaluar las ejecutorias del gobierno de turno, y valorar si merece continuar administrando los recursos que se le a puesto en sus manos, o por el contrario, buscar una alternativa que satisfaga nuestro proyecto de vida.

Cada uno es responsable al momento de depositar su voto.  No busquemos excusas en otros sobre la decisión buena o mal que tomemos.

Acudamos a esta jornada cívica imbuido de un espíritu de alegría, agradecidos de la oportunidad que tenemos en este momento, de ser partícipe de trazar la ruta que debe seguir los destinos del país.

No sobra recordar, que es a elegir a los representantes del poder ejecutivo (presidente y vicepresidentes), sumado a los diputados de ultramar, y no pensar que vamos a una guerra.

Debemos esperar que todo el proceso transcurra como ha de suceder: en tranquilidad.

No te conviertas en una estadística más, de los que se suman a la lista de los muertos en elecciones.

No vea en tu contrario político un enemigo personal, sino, a una persona que tiene otra forma distinta, diferente de pensar.  Esa es la esencia de la democracia.

Vota como tu conciencia te lo indique.  No permitas que nadie te robe tu sueño.

Eres libre de elegir.  Ahora es  tu oportunidad; exprésate.

A propósito de las elecciones

Los gobiernos se valoran y conocen por sus defensores. Y los presidentes, ministros, congresistas y candidatos que se apoyan en ellos para justificar sus acciones terminan pareciéndoseles.

En la medida en que un liderazgo degenera y se desgasta más bajo desciende el nivel de los argumentos con que sus panegiristas de alquiler, carentes de credibilidad y moral, intentan cumplir con los roles que se les asignan.

Sucede igual con los medios cuando ceden a los bajos instintos y se ponen al servicio incondicional de usurpadores de propiedad y del poder con vocación de perpetuidad. No hay en ello señal alguna de lealtad, porque no se trata de principios. Para ambos, el norte es el poder mismo y el acceso fácil a la riqueza que a la nación se le conculca.

Los medios deben permanecer fieles a sus lectores y esto sólo se logra cuando el interés personal se subordina al público. El diarismo dominicano está lleno de buenos y malos ejemplos, que todo lector avezado sabe aquilatar y no requiere de más muestras que los que su contenido trae con cada jornada. Leer más de esta entrada

Por qué no votaré por el señor Medina

SANTO DOMINGO.- Los dominicanos acudiremos el domingo a los centros de votación para elegir a quien será el próximo presidente a partir del 16 de agosto. Todo indica que habrá un ganador en primera vuelta, lo cual le ahorraría al país el gasto y el trauma de una segunda ronda en la que cabría esperar lo que no se ha hecho todavía, que honestamente debe ser ya muy poco.

Es importante que los electores voten con plena conciencia de lo que hacen, a fin de darle valor al sufragio y fortalecer de este modo la democracia, terriblemente débil en materia de institucionalidad y falta de garantías ciudadanas.

Muchos amigos me preguntan por quién yo votaría y si lo haría por el candidato del gobierno, licenciado Danilo Medina. Yo no votaría por él por muchísimas razones, ninguna personal, todas políticas, que paso a enumerar.

La primera es que las circunstancias electorales y la debilidad democrática de nuestro país me han forzado siempre a sufragar por el candidato de oposición con mayores posibilidades y esas circunstancias no han cambiado. Leer más de esta entrada

¿Quien conviene?; ¿Hipólito Mejía o Danilo Medina?

La República Dominicana nuevamente se avoca a otra cita con la historia democrática representativa, donde más de seis millones de personas están hábiles para votar y donde seis candidatos presidenciales se enfrentan a dirigir los destinos de la nación.

El Dr. Max Puig candidato por el Partido Alianza por la Democracia (APD), Ing. Eduardo Estrella por Dominicanos por el Cambio (DXC), Dr.  Julián Serulle candidato del Frente Amplio (FA), Dr. Guillermo Moreno por Alianza País (AP), Lic.  Danilo Medina por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y sus fuerzas aliadas y el Ing. Hipólito Mejía por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y sus fuerzas aliadas.

Para nadie es un secreto que faltando apenas días para el próximo certamen electoral, que por demás, es el primero en celebrarse un 20 de mayo, fruto de la ultima modificación constitucional que establece que las elecciones pos promulgación de la misma, serán celebradas el tercer domingo de mayo de cada cuatrenio; faltando esos días, no hay posibilidades de victoria para los candidatos de los llamados partidos emergentes. Leer más de esta entrada

Cada día peor

Las reservas que inspiran las cada vez más pronunciadas tendencias a conferirle al Estado un papel de mayor preponderancia en la vida económica nacional, descansan en las penosas experiencias de ensayos pasados y presentes.

Por acción de los gobiernos y a pesar de su ostensible incapacidad para atender con rigor y eficacia sus responsabilidades esenciales, el Estado dominicano ha ido creciendo de una forma tan brutal que interviene o husmea  en la vida de cada ciudadano, de manera directa e indirecta, haciéndole la vida una carga muy difícil de sobrellevar. No existe de hecho una actividad social o económica de impacto que no esté de alguna forma ligada, atada, comprometida o asociada con el Estado, o paralizada por él.

Así, mientras falla en dotar adecuadamente a las escuelas de pupitres, pagar a tiempo a los servidores públicos, muchos de los cuales no desempeñan una función útil, y no encuentra cómo darle ocupación a miles de médicos desempleados, no obstante las terribles deficiencias de los servicios de salud que presta, los gobiernos se empeñan en ensanchar su radio de acción convirtiéndose en instrumentos abrumadoramente dominantes.

Asumen tareas que en sus manos resultan tan amplias y disímiles como absurdas. El crecimiento del papel que los gobiernos se han otorgado a sí mismos con evidente señal de autoritarismo ha tenido como resultado la creación de controles excesivos y paralizantes de la actividad creativa nacional. Para  total desgracia nuestra, esos controles van más allá de la esfera de la economía.

Concebidos teóricamente para garantizar suministros adecuados de productos básicos a la población, muchos de esos controles han terminado erosionando los canales normales de comercialización y abastecimiento. No se trata de negar la trascendencia del papel del Gobierno en la vida de ésta o cualquiera otra nación. El problema estriba, por lo menos entre nosotros, que al trascender su presencia por encima de lo que dictan sus obligaciones constitucionales, los gobiernos descuidan sus tareas fundamentales. Y esto normalmente ocurre en detrimento de las propias responsabilidades adicionales que tratan de asumir. En definitiva ni una cosa ni la otra.

Lo ideal serían gobiernos menos interventores, lo que sólo sería posible si llegaran a aceptar su carácter esencialmente normativo. Renunciando a la pretensión de controlar todo el cuerpo social y económico del país, los gobiernos podrían adquirir una mayor capacidad y eficiencia para  cumplir con sus funciones reales. Podrían dotar así al pueblo de los servicios que no han sido capaces de brindar en las áreas tan sensibles e importantes como la educación, la salud, el transporte, la agricultura, entre otras. Leer más de esta entrada

El peligro de los controles

Hace varios años, la Feria del Libro dedicada a Cuba puso de resalto el peligro que representa para la libertad individual y la libre creación la imposición de normas al trabajo artístico y literario.

Los delegados oficiales del gobierno cubano a ese evento demostraron con sus actuaciones que las regulaciones en el campo de la cultura pueden degenerar en restricciones al ejercicio de la libertad de los individuos.

Como se ha dicho, peor que el control de la economía lo es el control de la cultura. Las normas imperantes obligan a los intelectuales, poetas, escritores y artistas plásticos a ceñirse a las políticas oficiales, que son instrumentos de control social.

Igual sucedía en la antigua Unión Soviética. Aún después de la muerte de Stalin y la denuncia de las purgas y los asesinatos de millones de rusos durante el reinado de terror del Zar bolchevique, hecha por Nikita Kruschev en el veinte congreso del Partido Comunista de la URSS, y la creación posterior de un clima de relativa tolerancia, lo artistas e intelectuales soviéticos continuaron ceñidos a las normas muy estrictas  del llamado Realismo Socialista, lo que los obligaba a supeditar su labor a las directrices oficiales de la clase dirigente y los intereses del partido.

Incluso durante los años posteriores de la  llamada era de la  “distensión y la emulación económica”, los artistas e intelectuales soviéticos estuvieron subordinados a los caprichos de la censura oficial que por un largo tiempo estuvo a cargo de una “verduga de la cultura”, la famosa Ekaterina Furseva, quien luego fuera víctima del propio sistema al que había ayudado a fortalecer, cayendo en prisión acusada por sus propios mentores de cometer actos reñidos con la moral socialista, relacionados con sustracción y uso irregular de recursos públicos. Los intelectuales cubanos siguen sometidos a las mismas. Leer más de esta entrada

A río revuelto; ganancia de pescadores.

En este proceso electoral dominicano, algunos partidos han tenido que afrontar disgustos que se manifiestan en ciertos grupos que gravitan a lo interno de esas organizaciones.  Se ha dado en los tres mayoritarios: PLD, PRD Y EL PRSC.

De esos inconvenientes por lo visto, el que  mayores provechos esta capitalizando es el Reformista Social Cristiano (PRSC), ya que de las parcelas perredeistas y peledeístas han ido a resguardarse en las filas del PRSC, por lo menos de manera circunstancial o coyuntural.

El caso más evidente es lo que acontece en el municipio Pedro Brand, de la provincia Santo Domingo, donde el local del Partido Reformista en esa demarcación parece “La Meca” de los  disgustados, donde se ve entrar y salir, de forma discreta, a dirigentes de base tanto de los blancos como del morado. Leer más de esta entrada