Celebremos la decisión, pero…

La sociedad dominicana debe celebrar como muy positiva la decisión del presidente Medina de armonizar los intereses diversos de la nación como la base o punto de partida de una eventual y obviamente necesaria reforma fiscal, capaz de re encauzar la economía dominicana y permitirle llevar a cabo los planes esbozados en su discurso de juramentación, el pasado 16 de agosto.

Me atrevería a apostar que una parte importante de la población y probablemente la generalidad de las organizaciones empresariales y sindicales aprueban ese gesto. Una iniciativa prudente que disipa, por el momento,  el temor de que el esfuerzo se encaminara por otra vía, la unilateral que representaría un acuerdo directo con el Fondo Monetario Internacional, sin mayores consultas.

Pero a fin de disipar cualquier objeción, en una sociedad por experiencias pasadas muy escéptica, convendría que a la par, el gobierno dejara bien sentado las razones Leer más de esta entrada

El día menos pensado

Cuando se leen en los periódicos y revistas y se escucha por la radio y la televisión el incesante saqueo de los bienes públicos, ahora en la novedosa modalidad de escandalosas auto pensiones, sin sanción alguna, mientras se labora un pacto fiscal que supondrá inevitablemente nuevos impuestos y más sacrificios para la clase media y los pobres, asalta el temor de que el día menos pensado la relativa tranquilidad en que vivimos se aleje de nosotros.

Un día en que todo será distinto. En el que la autoridad, indiferente y cómplice de los hechos que agotan la paciencia nacional, no será suficiente para sofocar la ira de las multitudes.

Será el día en que aquellos que incluso le huyen a esa posibilidad, acudirán a un llamado de redención que alguien, tal vez desconocido, formulará bajo cualquier consigna, porque cuando llegue ese día ya nada importará y todo lo que resulte del desorden y la destrucción será para la multitud menor que todo cuanto existía. Me temo, Leer más de esta entrada

Sin muchas opciones

Cuando el gobierno iraní designó ministro de Defensa a un prófugo de la justicia internacional, el mundo quedó pasmado.

Se tata de Ahmad Vahidi, reclamado por la Interpol y la justicia argentina, acusado de planear y ejecutar el atentado en 1994 contra la sede en Buenos aires de la Asociación Mutual Israelita Argentina, en que murieron 85 personas y más de 300 resultaron heridas.

Cuando el parlamento de Teherán confirmó su nombramiento con 276 de los 286 votos, los diputados saludaron la decisión con dos gritos de consigna: “Muerte a Israel” y “Alá es el más grande”, según resaltó la prensa europea. Leer más de esta entrada

El poder ciudadano

Nuestra primera prioridad en materia institucional debe estar orientada al fortalecimiento de la posición de los ciudadanos frente al poder estatal.  Tenemos otras muchas prioridades, es cierto, pero la experiencia indica que nos hemos empantanado en el esfuerzo por consolidar las instituciones y con ello la democracia, cuya práctica entre nosotros sigue siendo débil y excluyente. Así, con el correr del tiempo, hemos destruido la capacidad de los ciudadanos para controlar de manera eficaz al Estado y a sus organismos represivos.

Lo que no acaba de entender el liderazgo político, porque no le conviene hacerlo, es que la más importante urgencia en el ámbito institucional se reduce a la necesidad de crear una opinión pública con suficiente peso para controlar un poder estatal cada vez más dominante, con efectos embrutecedores en la conciencia cívica de los dominicanos.

A diario se dan casos patéticos que revelan el alcance de ese poder, como prueba fehaciente de nuestra frágil institucionalidad y del poco valor que las opiniones ciudadanas tienen en la formulación Leer más de esta entrada

Cuando la presión te apremia

¿Qué ocurre cuando a uno le falta un tema y de la redacción te llaman con cierto apremio porque no les ha llegado la columna del día siguiente? Sucede muy a menudo. Presionado por una llamada de esas, hace unos años estuve a punto de escribir que el mundo parecía perder todo interés con los Yankees en caída y A-Rod fuera de juego por una lesión. Afortunadamente pude controlar mis emociones y esperé hasta el día siguiente para cerciorarme de que lo último era cierto.

Cuando Alex fue incluido en la alineación apenas un día después borré inmediatamente de la mente la idea de usarlo posteriormente como un tema. Me dije que era mejor esperar que concluyera la tremenda temporada que le confirmara como el mejor beisbolista de su generación Leer más de esta entrada

Una mañana en Jerusalén

El sol parecía perezoso aquella mañana de diciembre. Había tardado en aparecer sobre los amarillentos y milenarios muros de Jerusalén y sus tenues rayos apenas calentaban el frío pavimento de la antigua Vía de Juliano.

Una brisa glacial hería las mejillas y retozaba sobre los revueltos cabellos de dos jóvenes que cogidos de la mano esperaban la llegada del autobús, a menos de una cuadra del hotel King David. El sonido de los vehículos corriendo rápidamente hacia el sur, donde se halla el centro comercial judío destruido a comienzos de la guerra de 1948, se entremezclaba con el cántico sereno de los pinos y los eucaliptos mecidos por el viento.

Desde mi habitación se veían claramente los verdes senderos del Monte de los Olivos. Y, más allá, las viejas y sagradas murallas de la vieja ciudad. Frente a las vetustas murallas del muro occidental, o Muro de las Lamentaciones, judíos de luengas barbas madrugaban para decir sus antiguas oraciones oscilando rítmicamente el pecho hacia delante, en señal de reverencia. Con sus ojos arrugados sobre pequeñas biblias ajadas y maltratadas por el agua, el tiempo y el uso, aquellos ancianos cumplían metódicamente el ritual de dar gracias a Dios por haberles permitido vivir hasta aquel día. Leer más de esta entrada

La iniciativa privada

El sector privado tiene un reto trascendente. Al referirnos a él no nos circunscribimos a los grupos empresariales unidos por una comunidad de intereses provenientes de negocios o empresas cuyo fin sea el lucro, legítimo en una sociedad de libre comercio.

Una de las grandes distorsiones de su papel en el desarrollo y manejo de la economía proviene de la propaganda negativa que restringe su definición a ámbitos tan estrechos y exclusivistas. Por el contrario, es un concepto mucho más amplio y generoso. En él concurren  todas las actividades individuales o de grupos producto de la libre decisión del ser humano. Abarca todas las actividades y campos del saber, desde el vendedor ambulante, hasta el próspero empresario que tiene en su nómina a más de 500 trabajadores, pasando por el artista que plasma en lienzos el fruto de su inspiración y vive de ello. Leer más de esta entrada

La iglesia y la economía

La más reciente encíclica de Benedicto XVI, “Caritas un Veritate”, revive un debate surgido en la Iglesia Católica desde los tiempos de León XIII: el papel que ella le reconoce u otorga al Estado en la economía.

Juan XXIII dijo que la historia y la experiencia demuestran que “en los regímenes políticos que no reconocen a los particulares la propiedad, incluida la de los bienes de producción, se viola o suprime totalmente el ejercicio de la libertad humana en las cosas fundamentales”.

Sin embargo, este respaldo a la propiedad, fundamentado ya en Rerum Novarum (1891), no admite por la Iglesia el derecho a una acumulación ilimitada de riqueza. De hecho la ética moral de la doctrina social de la Iglesia trata de situar a éste en un punto intermedio entre el individualismo extremo, manifestado en la teoría de mercado libre, y los enfoques estatistas o colectivistas, expresados en los modelos de sociedad comunista.

El rechazo a esto último ha sido objeto de numerosas interpretaciones a partir del señalamiento de Juan Pablo II en el sentido de que “tampoco conviene excluir la socialización”, en las condiciones oportunas, de ciertos medios de producción, tal y como lo citaron años antes los obispos norteamericanos en su famosa Carta Pastoral de 1985-86.

Además, en Rerum Novarum se habían dictado las normas de intervención del Gobierno, al exponer el Pontífice claramente que “si, por tanto, se ha producido amenaza o algún daño al bien común, a los intereses de cada una de las clases que no pueda subsanarse de otro modo, necesariamente deberá afrontarlo el poder público”.

Pero es Juan XXIII quien, muchas décadas después, sintetiza más profundamente la posición de la Iglesia frente a esta cuestión tan largamente debatida en todo el mundo, al señalar que el Estado no puede permanecer al margen de las actividades económicas cuando está en juego el bien común. Leer más de esta entrada