El temor a un ¡Cállese muchacho!
4 julio, 2024 Deja un comentario
Una de nuestras grandes debilidades, que arrastramos del hogar y de la escuela, es la resistencia a hacer preguntas. El temor a un “¡Cállese muchacho!”, en la casa, y a una reprimenda del profesor, le cerró los labios a esta sociedad; una herencia que creció en el largo periodo de opresión del trujillismo, cuyo legado de autoritarismo está aún presente en muchas de las actividades de la vida nacional, sea en la esfera política, como social, económica, artística y deportiva.
La tradición de permanecer callado incluso ante los más grandes enigmas de nuestro acontecer ha mantenido en el más hermético de los secretos detalles importantísimos de nuestra historia pasada y reciente. Ignoramos, por ejemplo, el final de la vida del patricio Juan Pablo Duarte. Sabemos que murió en Venezuela rodeado de escasez y olvidado del reconocimiento de sus compatriotas. Pero no podemos asegurar cómo vivió esos años, de quiénes se rodeó y si tuvo finalmente descendientes, como afirman sin prueba alguna muchos estudiosos venezolanos.


