Un artículo de Báez Brugal

ARTICULO MIGUEL GUERREROFranklin Báez Brugal ha escrito lo que pudiera ser su último y mejor artículo de entre una enorme cantidad de muy buenos que ha publicado a lo largo de 35 años de contacto con los medios. Su columna esta semana en la revista La Lupa, es una radiografía descarnada de la realidad dominicana y un documento básico de reflexión sobre los problemas que aquejan a la sociedad.

Desde su perspectiva de empresario, de mucho éxito valga la salvedad, Báez Brugal hace en ese magnífico texto, un análisis de la descomposición por la que atravesamos como país. Reconoce el avance material que se observa en gran parte de la geografía nacional, con la puesta en funcionamiento de modernas infraestructuras, pero advierte que en el plano moral la nación se ha envilecido”.

La corrupción, dice,” ha hecho metástasis en la sociedad infectando todos sus órganos” y pone de ejemplo “cómo políticos y empresarios se asocian en un entramado de complicidades, que no tiene otra finalidad que el enriquecimiento fácil a costa de los recursos de todos que maneja el Estado”.

Así en un párrafo, con pocas palabras, Báez Brugal condensa el sentimiento de una parte importante del empresario, que no ha sido capaz de plantearlo con la claridad y contundencia con que él lo ha logrado, y por supuesto también de un gran número de ciudadanos, poniendo su dedo en la llaga de la peor herida nacional, que es la corrupción y la terrible impunidad que la procrea y alimenta.

Su decisión de no volver a escribir, con lo que finaliza su artículo, dejando sin embargo abierta una posibilidad de volver a hacerlo, es el fruto de la frustración que muchos a veces sentimos cuando vemos cómo el país pierde una y otra vez la oportunidad de hacerse vigoroso, construyendo no torres sino instituciones democráticas. Un artículo de obligatoria lectura y que las organizaciones empresariales debieran hacer suyo por el aporte que significa para el debate nacional.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

El “precio” de la democracia

ARTICULO MIGUEL GUERRERONada me parece más horripilante que ese lugar común al que apelan diariamente los dirigentes del país para justificar los vicios de la política vernácula. Eso de “pagar el precio de la dominicana” no es más que una vulgar falacia, un intento de legitimar cuantas barbaridades ha padecido la nación para mantener los irritantes privilegios de una clase que controla todos los resortes de la vida política, como si se tratara de derechos nobiliarios, adquiridos  por herencia, olvidándose que al igual que la realeza europea, que se casa entre familia, los genes de la dirigencia política nacional han dejado ver desde hace tiempo sus estragos.

Pongamos un ejemplo que presenciamos cada cierto tiempo. Mientras se aduce falta de recursos para atender los principales requerimientos de la salud y la educación, dos de nuestras grandes e inaplazables prioridades, y el país vive a oscuras a causa de la falta de pago por el gobierno a los generadores, se destinan cientos de millones de pesos del presupuesto al año para financiar a los partidos, la mayoría de los cuales carece de representación real y sólo son diminutas parcelas sin estimación pública alguna.

Asignación que no discrimina si hay elecciones o no cada año, Cuando se trata de un año preelectoral, significa que al siguiente la erogación será mucho mayor. La suma en sí misma no significaría mucho si se les exigiera transparencia en el uso y rendición de cuentas. Pero no podemos esperar que eso suceda, porque el sistema es tan pobre en garantías ciudadanas que los políticos del país no se sienten obligados a cumplir siquiera algo tan simple como una declaración de bienes,  que pueden en todo caso manipular a su antojo sin mayores consecuencias.

La democracia no necesita que se entregue el precio que por ella pagamos, ni requiere tampoco del tutelaje que pretenden unos clanes que han hecho de la noble actividad partidaria un coto de corrupción y malas mañas.

Hablemos del derecho a la vida

ARTICULO MIGUEL GUERREROEn la discusión sobre el artículo 37 de la Constitución, cuyo texto reza: “El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse en ningún caso, la pena de  muerte”, entran en juego muchas interpretaciones sobre el concepto de la vida, sea que se la entienda desde una perspectiva religiosa o secular. El texto se cuestiona más adelante en el punto 3 del artículo 42, cuando se lee: “Nadie puede ser sometido, sin consentimiento previo, a experimentos y procedimientos que no se ajusten a las normas científicas y bioéticas internacionalmente reconocidas. Tampoco a exámenes o procedimientos médicos, excepto cuando se encuentre en peligro su vida”.

La contradicción viene al caso porque lo que se pretende con el artículo 37 es prohibir toda forma de interrupción del embarazo, y la ciencia médica admite muchos de esos procedimientos, a los que alude el artículo 42, que se aplican legalmente en muchos países para todos los casos y en otros para situaciones en que la vida de la madre corre peligro o el fruto del embarazo sea una criatura con graves anormalidades físicas o cerebrales.

No pretendo una polémica filosófica por la imposibilidad de mantenerla en un plano de racionalidad, debido a las pasiones a su alrededor. Pero los defensores a ultranza del artículo 30 aducen que muchos hijos indeseados, frutos de una violación a menores, o infectados por una enfermedad devastadora, suelen resultar normales y útiles, aún con sus problemas. Nadie lo discute y se celebra que así sea.  Pero eso no les da  el derecho a negarles a  quienes piensan distinto a tomar una decisión basada en su propia conciencia. Nadie puede ser forzado a actuar en contra de su voluntad y en casos excepcionales, como la violada niña de once años obligada a parir, me parece grotesco e inhumano. Y no hablo del aborto por abortar.

Sobre el derecho a la vida

ARTICULO MIGUEL GUERREROEl viacrucis de la niña de once años obligada a procrear un bebé producto de una violación por un enfermo sexual, pone nuevamente en evidencia la trágica y absurda decisión de imponer en la Constitución de la República la prohibición de la interrupción del embarazo, bajo el cuestionado criterio del derecho a la vida. La niña se encuentra en peligro de muerte y si algún milagro médico ocurriera quedaría marcada para el resto de su existencia, arrastrando una criatura resultado de un abominable acto criminal.

La criminalización de toda forma de interrupción del embarazo pone trabas y en jaque a la ciencia médica. Ningún facultativo se arriesgará a asumir su responsabilidad aún en las peores y más desagraciadas circunstancias, a sabiendas incluso de que corra peligro la vida de la paciente.

Cuando escucho o leo el argumento que sustentó ese adefesio, me preguntó: ¿Cuál vida, si la de la madre violada o el feto? ¿ Si  en situaciones extremas por salvar a una criatura que aún no ha nacido sacrificamos a la madre, dónde queda el criterio del derecho a la vida? Leer más de esta entrada

Cuando los números no cuadran

ARTICULO MIGUEL GUERREROCada cierto tiempo, cuando los números no le cuadran al gobierno, surge la idea de constreñir más a la población estableciendo nuevos impuestos.  Pero la falta de argumentos para justificar la hemorragia impositiva es lo que hace más pesado los intentos de imponer más carga a la población.

Uno de los pretextos esgrimidos ha sido siempre que los dominicanos “vivimos como ricos”, con la más baja tasa tributaria del continente. Pero todo ese costoso esfuerzo publicitario dirigido a demostrarlo, resulta inútil ante la contundencia de los hechos.

La verdad es que lejos de vivir como señores, los dominicanos en su mayoría han estado sometidos a las mayores privaciones y constricciones. El alegato gubernamental, esgrimido administración tras administración, tal vez se aplique a un pequeño grupo de privilegiados y, por supuesto, a una buena parte del equipo burocrático que llega con cada gobierno. El resto de la población no escapa ni ha escapado nunca a los embates de la inflación y al proceso de retroceso social, que se da pronunciadamente en los sectores de clase media e ingresos fijos.

Tampoco es cierto que los dominicanos no paguen suficientes impuestos. La cuestión está en que no todos cumplen con ese deber y las autoridades no han encontrado otra forma de superar el elevado nivel de evasión que imponiendo mayores cargas a quienes observan sus obligaciones en materia impositiva.

Ampliar el sistema tributario sobre la base de nuevos impuestos se ha convertido, con el transcurrir del tiempo, en una de las mayores diversiones oficiales. Les resulta más fácil mirar en la dirección en que existe luz, que tratar de poner el orden donde la evasión corre por su cuenta. La evasión es un gran negocio, que atenta contra la libre competencia y pone en ventaja a quienes incurren en esa práctica. Al que lo descubren le hacen un plan de pago con una rebaja incluida..(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

Como si nada pasara

ARTICULO MIGUEL GUERREROA pesar del  enorme déficit presupuestario, hemos vistos en todos estos años por montones las yipetas y carros de lujo con placas oficiales estacionados en los parqueos de los restaurantes de lujo a cualquier hora del día. Las cuentas con toda seguridad han pasado siempre a engrosar los gastos de representación de los funcionarios que en esos lugares se dan la gran vida en días laborables y no laborables en el calendario oficial.

Se ha escuchado a gobierno tras gobierno reclamar respaldo a sus esfuerzos por nivelar las finanzas públicas, que su tendencia al gasto sin control han desnivelado.  Pero salvo una que otra medida más bien simbólica, no se imponen al sector público las mismas restricciones que a los ciudadanos comunes y corrientes. Las quejas se han escuchado por doquier.

El problema es que cuando la gente del gobierno actúa en riña con la austeridad que los tiempos y las leyes imponen, la posibilidad de que sus demandas de apoyo encuentren eco es prácticamente nula. Si quienes sufren los rigores de los vientos de calamidad que soplan sobre el país no ven ejemplos desde arriba que justifiquen sus propios sacrificios, no estarán entusiasmados con ofrecerlos. Nada irrita tanto como el que se quiera imponer mayores sacrificios y constreñimientos en el pretexto de aquellos a los que el pueblo ha estado sometido son todavía insuficientes.

En definitiva, y contrario al pensar oficial, son muy pocos los que aquí “viven como ricos” y sí muchos, en cambio, los que están saturados de impuestos. Esa es una realidad que los gobernantes tienden a ignorar cuando los períodos iniciales de luna de miel empiezan a desaparecer y surgen las dificultades. Es cuando se olvidan de que están ahí para garantizar el patrimonio público, no para disponer de él como si fuera propio.

En el fondo son iguales

ARTICULO MIGUEL GUERREROLos métodos hablan por sí mismo. No existe por tanto necesidad de romperse la cabeza para encontrar diferencias fundamentales en los extremos ideológicos, porque no existen. Los matices con los cuales la izquierda extrema trata de alejarse de su hermano, el fascismo, es sólo un ropaje pasado ya de moda. ¿Qué hizo diferente a Stalin de Hitler, si ambos incurrieron en los mismos crímenes contra la humanidad y sus propios pueblos?

Los asesinatos en masa de judíos en los campos de concentración diseminados por toda la Europa ocupada por los nazis, no son en modo alguno distinto a los genocidios de campesinos rusos durante el proceso de colectivización de finales de los años veinte y comienzos de la década siguiente del siglo pasado, cuando el dictador georgiano sentaba las bases de su poder totalitario en la Unión Soviética. En la práctica fascismo y comunismo terminan siendo una misma cosa.

El caso de Mussolini  es buen ejemplo. Fue inicialmente un dirigente y militante socialista. Sus primeros pasos como periodista los dio en el periódico “Avanti”, órgano y vocero del Partido Socialista. El sobrenombre de Duce (líder), equivalente al “Fuehrer” alemán, lo obtuvo no como fascista sino después de haber cumplido una prisión de varios años de cárcel por su condición de socialista. Fundamentó la fuerza que lo llevó al poder como director del periódico “Il Popolo”, luego de su expulsión de las filas de ese partido.

La tónica que Mussolini imprimió a ese diario fue la misma que había dado a las páginas de “Avanti”, durante su larga militancia socialista. Un editorial suyo favorable a la entrada de Italia en la guerra,  muy a tono con su temperamento individualista, fue lo que motivó su expulsión  deshonrosa del Partido Socialista, en un congreso en el cual no se le permitió hablar. El Duce pasó así de un extremo a otro sin transición alguna, como lo vemos aquí frecuentemente.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

Los tenores spinto

ARTICULO MIGUEL GUERREROAl tenor Enrique Pina

Lectores atraídos por el encanto de la buena música me han expresado la confusión que les provocan las diferentes denominaciones que en el género operístico reciben los registros vocales que identifican a los cantantes líricos. Por ejemplo, el término “spinto” para referirse a las cualidades técnicas de un tenor. El vocablo, proveniente del italiano “spingere”, o empujar, se aplica a una voz con mayor potencia y capacidad de proyección que el registro usual de un tenor lírico.

Los expertos entienden que si bien el término caracteriza una calidad vocal, en realidad es  la  real y auténtica expresión de un defecto técnico, derivado del excesivo uso de las dos cuerdas inferiores de la faringe, lo que finalmente  puede afectar las condiciones del cantante. Por esa razón se dice que  la mayoría de los tenores spinto suelen tener una carrera más corta que los líricos.

Fue tal vez el caso de Giuseppe Di Stefano, el célebre Pippo, uno de los tenores más extraordinarios de los últimos cincuenta años del siglo pasado, cuya voz se deterioró de forma sorprendente a mediados de los años sesenta, mientras se encontraba en la cúspide de su carrera.  De él decían los críticos que su instrumento vocal era el de un verdadero prodigio, aunque no llegaba a resolver la emisión por encima del pasaje, llevando de hecho su registro de pecho por encima del do4, con resultados dañinos para su voz.  Algunos de sus críticos sostienen que ni la madurez hizo que DiStefano  entendiera sus errores técnicos.

A pesar de su indisciplina, fue uno de los cantantes más carismáticos y amados de su época.  Otro caso bien conocido y anterior es el de Enrico Caruso, cuya voz había perdido el brillo que deslumbró los principales escenarios del mundo, ya a la temprana edad de 36 años, debido a dolencias en su aparato vocal.

Naturalmente, el término no sólo se refiere al registro agudo masculino. También existen sopranos lírico spinto.