Que se necesita para la reconversión agropecuaria de RD

Ing. Juan Modesto Chávez., MSc.   Director Ejecutivo del CONIAF

Dr. Cesar A. Montero, Encargado Producción Animal – CONIAF

Ing. Juan Modesto Chávez, Director del CONIAF

Ing. Juan Modesto Chávez, Director del CONIAF

Por Jorge Casado.

SANTO DOMINGO.- En el primer artículo, recientemente publicado, sobre reconversión productiva en el sector agropecuario de la Republica Dominicana se tocan aspectos de definición, experiencia en Latinoamérica y la necesidad imperiosa de utilizar los resultados promisorios obtenidos por medio de proyectos de generación, validación y transferencias de tecnologías del Sistema Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales. Ahora bien, cuál es la razón que justifica hablar de reconversión de un sector, pues, hacerlo competitivo tomando como base que Republica Dominicana ocupa el nivel 110 en la clasificación mundial de competitividad 2012-2013 mientras que algunos de los países competidores como  Costa Rica, Méjico y Panamá se encuentran en las posiciones 54, 55 y 40 respectivamente.

Con frecuencia se escucha en los medios a personalidades  del sector agropecuario decir no somos competitivos en arroz, habichuela, bananos, producción de leche, carne entre otros, por lo que tratan de convencernos de que la única salida que tendremos cuando entre en efecto lo acordado en el DR-CAFTA es cambiar por raso nuestro menú de ofertas o importar grandes cantidades de los productos de consumo masivos. Este concepto en labios de pequeño productores y público desinformado podría calificarse de ingenuidad pero cuando viene de personas muy bien informadas con capacidad técnica reconocida entonces tendríamos que asegurar que los interlocutores están representando intereses ajenos a la gran mayoría de productores del sector.  Leer más de esta entrada

La peor amenaza a la democracia

MIGUEL GUERREROLas conquistas, débiles todavía, en el marco político tras varias décadas de ensayo democrático superan las obtenidas en el plano de la distribución del ingreso. Y esto no debe tranquilizarnos porque estamos muy lejos de haber alcanzado un nivel de institucionalidad que garantice un total respeto de los derechos políticos de los ciudadanos. 

Probablemente la caída de los mercados internacionales de los productos básicos de exportación y otros factores ajenos a la voluntad nacional, como el alza del petróleo, hayan entorpecido el avance hacia un equilibrio más o menos aceptable en la escala social. Pero tal vez por eso mismo se impone un esfuerzo que haga posible el ideal de reducir las enormes e inquietantes brechas sociales existentes que no hacen de nuestro país una sociedad justa desde el punto de vista de los valores que inspiraron la creación de la República. Sin un mejoramiento de la distribución del ingreso será imposible aspirar a una paz duradera. 

El desempleo sigue siendo entre nosotros un mal endémico y a despecho del crecimiento de los indicadores económicos, la pobreza continúa en aumento, mientras el fenómeno de la concentración de recursos ensancha la brecha que alimenta el conflicto social que trae consigo descontento y agitación. Y mientras continuamos sin cambios en esa arcaica estructura social, la corrupción seguirá su lento pero seguro trabajo corrosivo, minando la confianza pública en los mecanismos e instrumentos de la democracia para resolver las graves dificultades que nos agobian. 

La pobreza es el peor enemigo de la democracia cuando se revela incapaz de resolver los problemas básicos de la población y muy eficiente, en cambio, en promover la corrupción. Cerrar los ojos a tan penosa realidad sería un error a pagarse con muy altos intereses. Como ya está pasando en otros litorales muy cercanos a nosotros.

Tres colosos del periodismo

MIGUEL GUERREROCuando converso con estudiantes casi siempre preguntan a quienes considero los mejores periodistas del país. Les respondo que sólo puedo hablar de mi experiencia personal durante las tres últimas décadas del siglo pasado, tiempo en el que trabajé para diarios, agencias internacionales de noticias y otros medios de comunicación, parcial o a tiempo completo. 

En mi personal clasificación recuerdo perfectamente a tres colosos: Germán E. Ornes, Rafael Herrera y Francisco Comarazamy. Ornes era la encarnación del periodismo tradicional, en el que la información objetiva era la esencia del oficio. Entendía que nada contaminaba más una noticia y, por ende, el derecho del público a estar bien informado, que cuando un redactor filtraba sus prejuicios en sus notas. Los discípulos de Ornes aprendieron a guiarse por esa norma básica, lo que hizo de El Caribe un referente del buen periodismo informativo. 
Ornes cuidaba cada cosa que publicaba y sus editoriales, aunque frío casi siempre, eran textos perfectamente acabados e impecablemente escritos.  Leer más de esta entrada

La antorcha que quema

MIGUEL GUERRERORecientes actuaciones del expresidente Leonel Fernández resaltan dos aspectos de su personalidad: su falsa modestia y su incapacidad para administrar sus enconos. Comenzó con dos sorprendentes artículos sobre el liderazgo que él redujo a la capacidad de un gobernante para repartir dinero ajeno, del Estado, en “sobrecitos”, interpretándose, no habiendo otra lectura posible, como un intento de desvalorización del creciente liderazgo de su sucesor. Luego vino un tercero comparándose con Moisés —seguro habrá leído “El papel del individuo en la historia”, de Plejanov, siendo el primero y probablemente el único dirigente de esta parte del mundo que se iguale a sí mismo con el personaje bíblico que condujo en larga peregrinación al pueblo judío a la tierra prometida.

En un cuarto artículo se atribuyó el “mérito” de haber encontrado siendo muy joven una contradicción o error en “Cien años de soledad”, la obra cumbre del Nobel colombiano Gabriel García Márquez, hecho que según Fernández llamó de tal modo la atención de Juan Bosch, presente en la tertulia en la que habría ocurrido el hecho, que le abrió años después el camino a la presidencia de la República. Días después, obviamente con su previo conocimiento, su jefe de prensa publicó un artículo en Diario Libre, en el que sugiere un paralelismo entre el presidente del PLD y Jesucristo, en una mordaz crítica a Temístocles Montás, un débil contrincante a la candidatura presidencial que él y su gente entienden que le pertenece mientras vida tenga. 

La confrontación que el señor Fernández se ha encargado de sacar a la superficie subió de tonalidad con un discurso en el que claramente advierte al presidente Medina del peligro que correría si intentara quitarle la “antorcha” al líder que le llevó a la presidencia; pira más que antorcha, con la que cree se alumbra al país, a pesar de los apagones que le dejó en herencia.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

La peor de las amenazas (2 de 2)

MIGUEL GUERREROPara muchos que vivimos de este lado del planeta es prácticamente imposible la existencia sin libertad. Sin embargo, en infinidad de ocasiones me he formulado la pregunta. ¿Están millones de latinoamericanos en condiciones de formularse el mismo planteamiento? Es una pregunta inquietante por cuanto la democracia es el más probado de los sistemas políticos y el único capaz de garantizar a la mayoría de la población sus más elementales derechos políticos y sociales.

Como la distribución del ingreso presenta escalas perturbadoras, una de las tareas más prioritarias debería consistir en procurar cierto grado de equidad social. Hemos insistido en que los niveles de distribución de la riqueza deben marchar parejos con los adelantos en materia de desarrollo político y fortalecimiento democrático. Años de fracasos en el campo de la acción económica y social han contribuido a profundizar las diferencias abismales entre minorías privilegiadas y mayorías postergadas. Sólo si se superan los niveles heredados de miseria e indigencia en esos estratos mayoritarios de la población, se evitará la amenaza de un caos social.

Está claro, sin embargo, que las acciones y políticas oficiales que tratan de atacar el problema, sólo consiguen agravarlo. No puede pretenderse que en base a caridad pública los gobiernos puedan subsanar el sufrimiento de la población. Una canasta en Navidad y un par de juguetes en la fiesta de Reyes no aligeran la carga de dificultades de los grupos indigentes y en cambio propician una humillante dependencia de la acción estatal. El clientelismo ha sido uno de los vicios más dañinos en nuestro ambiente.

Pudiera parecer una letanía. Pero el tema de la pobreza, que hoy domina el debate, se plantea desde una perspectiva mucho más pobre todavía. Y como marchan las cosas no hay señales de que mañana será distinto.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

La peor de las amenazas (1 de 2)

MIGUEL GUERREROEl manto de miseria que envuelve a millones de personas es un fardo demasiado pesado sobre el prestigio del sistema democrático. Tantos niños en completa indigencia, desamparados, desprovistos de alimentación, escuelas y viviendas no son los espejos adecuados para reflejar las virtudes del sistema.

La pobreza, con su enorme secuela de desmoralización y desequilibrio social, es una espina clavada en las mismas entrañas de la democracia continental. 

Durante años se ha tolerado y auspiciado la corrupción, el saqueo del patrimonio público, permitiendo que los bienes comunes fueran sólo usufructuados por un puñado de privilegiados adheridos, como verdaderas sanguijuelas, al poder político. Cambios dramáticos, profundos si se quiere, son indispensables a breve y mediano plazos, para preservar los logros alcanzados en el ejercicio de los derechos individuales. Protegidos por una especie de paraguas de bienestar material, muchos latinoamericanos suelen abstraerse de la realidad e ignorar el peligro que esta situación de desequilibrio social significa para la estabilidad futura de cada una de sus repúblicas.

Con carácter de urgencia, es necesario darle sustancia a la democracia. Hacerla más atractiva al común de la gente que sólo sabe de sus ventajas por referencias de políticos y grupos de presión surgidos a su amparo. La libertad es el don más sagrado de que puede ser dotado un ser humano y la vida plena es inconcebible sin esta. Pero aún las libertades significan poco en sí mismas, para aquellos que apenas las disfrutan para morir o padecer, dentro de un universo lleno de limitaciones materiales sin perspectivas de progreso. Para preservar la democracia es preciso mejorar las condiciones de gente que vive virtualmente ajena al desenvolvimiento económico, sin acceso seguro a las fuentes de empleo y riquezas que genera la actividad productiva.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

Un tema de salud pública

MIGUEL GUERREROEl mal manejo de los alimentos constituye una de las amenazas más serias a la salud y se impone por eso más cuidado de parte de las autoridades en lo que respecta a la supervisión de lo que se vende en las calles. En cualquier punto de la ciudad se instalan, sin autorización muchas veces, puestos de venta de alimentos sin higiene alguna. Estos negocios ambulatorios son focos permanentes de infección, al que están expuestos quienes se sirven de los mismos, casi siempre por razones de precio.

No se trata de quitarle oportunidad a quienes se esfuerzan, sin recursos suficientes para establecer un negocio dentro del marco de la formalidad, por lo general honrados y laboriosos ciudadanos, pero una inspección frecuente de esos puestos de venta, puede ayudarlos a prosperar y operar con más estabilidad y sin temor a requisas que acaben con la fuente de manutención de sus familias. La supervisión exhaustiva de esos pequeños negocios ayudaría a sus dueños a mejorar las posibilidades de crear mayor confianza en sus clientes en lo que ofrecen. Leer más de esta entrada

La etiqueta: garantía al consumidor

MIGUEL GUERREROReportajes de Nuria Piera sobre la comercialización de quesos, plantean nuevamente la necesidad de que se legisle acerca de la obligatoriedad de etiquetar los productos industriales, informando de su contenido calórico y vitamínico, con fechas de producción y expiración. Los dominicanos sabrían así qué compran y consumen y los productores establecerían con ello distancia de quienes no observen las normas de producción, en lo que concierne a higiene y buen uso de los insumos.

En el caso específico de los quesos, como ocurriera hace ya un tiempo con otros productos, el mal manejo una vez fuera de fábrica constituye un peligro, puesto que se trata de productos perecederos, que casi siempre requieren de refrigeración permanente. En la mayoría de los establecimientos de venta al público la línea de frío se pierde por los apagones y en muchos de ellos, al cerrarse las ventas del día, se apagan los congeladores hasta el día siguiente para ahorrar energía. Leer más de esta entrada