“Yo no seré candidato”

MIGUEL GUERREROEn la campaña en la que resultó reelegido en el 2008 para su tercer mandato y segundo consecutivo, el entonces presidente Leonel Fernández le dijo a la periodista Alicia Ortega lo siguiente: “Yo nunca promovería una reforma constitucional para beneficio propio. En el año 2012 yo no puedo ser candidato, ni lo voy a ser, en razón de que la Constitución no lo permite y porque yo tengo la convicción de que tres periodos consecutivos pueden generar tensiones innecesarias. Esa es mi convicción sobre ese particular”.

Dos años después promulgó la actual Constitución que prohíbe la reelección consecutiva, pero eliminando de paso el artículo que fijaba en sólo dos mandatos el ejercicio presidencial para abrirse la oportunidad de un regreso en el 2016. A pesar de la restricción que ella le imponía trató por todos los medios de presentarse a un cuarto periodo, valiéndose de un artículo de la Constitución para violarla, argumento que hoy su sucesor, el presidente Danilo Medina podría usar, si quisiera, para presentarse de nuevo como candidato. Tiempo después, en ocasión de uno de esos escasos encuentros con reporteros asignados al Palacio Nacional en sus doce años de gobierno, el señor Fernández dijo textualmente: Leer más de esta entrada

El chantaje mediático

MIGUEL GUERREROVean ustedes cómo funcionan las cosas. Hace un buen tiempo recibí la llamada de un influyente empresario solicitando un consejo sobre un problema que no lo dejaba dormir. La causa de su inquietud eran los ataques personales y a sus empresas, cada vez más frecuentes, al través de un medio electrónico. Tres días antes de su llamada, le había constatado un mensajero con una oferta de paz. Las referencias a su persona y empresas terminarían y no se haría caso alguno a “insistentes rumores” que le pondrían en apuros con su familia, a cambio de una suma generosa.

El buen señor prometió pensarlo. Las referencias pararon y el hombre no se preocupó más por el asunto. Un día le llamó uno de sus socios para preguntarle: “¿Oíste lo que de ti dijeron?” y él saltó vuelto un etcétera de su asiento en la oficina. Llamó a la publicitaria a cargo del manejo de sus productos y consiguió una grabación. Lo que escuchó, sin embargo, no era comparable con la que se le había dicho antes. Los amigos le aconsejaron que no le hiciera caso a esas cosas pero no pudo dormir tranquilo. Los días transcurrían y nada nuevo pasaba. Estaba a punto de enterrar sus preocupaciones cuando se enteró de otra mención capaz de alterarle la jornada. Al siguiente, un comunicador de otro medio se hizo eco de aquella “interesante información” que unos colegas suyos habían planteado. “Esto merece una investigación”, dijo uno. Leer más de esta entrada

Cuando de “salcochar” se trata

MIGUEL GUERRERORecuerdo que un amigo de antaño, decepcionado por la actitud del presidente Fernández frente a la corrupción en el gobierno, me preguntó hace ya un tiempo cuál era la expresión correcta si “salcocho”o “sancocho”, para el exquisito y humeante milagro de la gastronomía criolla, que todos apreciamos y que de manera inexplicable apuramos bien humeante en los calurosos mediodías de nuestros cálidos veranos, con la servilleta en la mano izquierda para secarnos el sudor.

Como no soy lingüista, casi me rompí la sesera para calmar tan persistente emplazamiento. Confieso que me puso entre la espada y la pared, y en el dilema de dedicarme a descifrar, sin tiempo para la tarea, un enigma que le quita todo encanto al placer de saborear tan demandada y sofocante propuesta culinaria. Lo primero fue olvidarme del diccionario. Y tratar de satisfacer el reclamo en base a la experiencia, que en mi caso no es muy vasta, por la escasa oportunidad que se me brinda de auscultar a fondo sus placeres. Leer más de esta entrada

El exceso de gasto

MIGUEL GUERREROLos profesores de economía suelen enseñar a sus alumnos que los gobiernos deben manejarse con los mismos criterios de austeridad de una familia de ingresos fijos. Para evitar endeudarse en exceso, sus gastos no deben exceder sus ingresos. Los resultados de la no observación de ese principio básico lo sabemos bien los dominicanos. Gastando más allá de sus posibilidades, los gobiernos, con muy contadas excepciones, han recurrido siempre a empréstitos para financiar sus déficits o pura y simplemente para llevar a cabo obras que en la mayoría de los casos carecen de la urgencia que otros problemas demandan. Por esa razón, una buena parte de los ingresos nacionales tiene que dedicarse al pago de la deuda, en detrimento de programas de desarrollo y promoción humana. Leer más de esta entrada

El valor de la iniciativa privada

MIGUEL GUERREROEl sector privado tiene ante sí un reto trascendente. No nos referimos únicamente a los grupos de empresarios, unidos por una comunidad de intereses provenientes de negocios o empresas cuyo fin sea el lucro, legítimo en una sociedad de libre comercio.

Una de las grandes distorsiones del papel de la iniciativa privada en el desarrollo y manejo de la economía proviene, precisamente, de la propaganda negativa que restringe su definición a ámbitos tan estrechos y exclusivistas. Por el contrario, es un concepto mucho más amplio y generoso, que abarca todas las actividades individuales o de grupos producto de la libre decisión del ser humano, como, desde el vendedor ambulante que vende frutos del campo, hasta el próspero empresario que tiene en su nómina a más de 500 trabajadores, pasando por el artista que plasma en lienzos el fruto de su inspiración y vive de ello. Leer más de esta entrada

El peligro de la unanimidad

MIGUEL GUERREROA propósito de la incesante búsqueda de consenso, varias veces he escrito en los últimos años sobre el peligro de la unanimidad. El país necesita voces independientes capaces de ofrecer enfoques imparciales o por lo menos diferentes de la problemática económica y social. La gente vive hastiada de las versiones “oficiales”, las que no siempre provienen del sector gubernamental. Por lo regular, el tratamiento de los problemas nacionales por parte de la oposición política, resulta por igual decepcionante.

De ahí la importancia de que prevalezcan voces independientes, individuos e instituciones decididos a hacerse escuchar por encima de la pobreza que envuelve muchas veces el debate de los problemas nacionales. Y sobre todo capaces de rechazar instintivamente la tendencia a caer en la unanimidad que tanto daño le ha hecho al país, por el miedo natural de la gente a quedar al margen o a marchar en contra de la dirección en que soplan los vientos de su época. Leer más de esta entrada

El rol de la sociedad civil

MIGUEL GUERREROLa sociedad civil, la que genuinamente integran los grupos organizados independientes de los partidos políticos, tiene el deber de asumir el control del debate de los grandes temas nacionales, para evitar su festinación y que el país acabe, como parece a punto de hacerlo, en las garras de los clanes partidistas, más pendientes de sus propios asuntos que los de la república.

Sólo esa reorientación de la agenda nacional pondrá al país en la senda de una discusión amplia de sus problemas fundamentales, a fin de colocar en el orden correcto aquellos que han quedado rezagados en la arena movediza del partidismo político, de donde parece imposible extraer verdaderas y perdurables soluciones. El camino por el que nos han conducido termina en un desfiladero, repleto de atajos que no llevan a ninguna parte. Leer más de esta entrada

Los cambios en el sistema

MIGUEL GUERREROTodos los cambios introducidos en las últimas décadas a las leyes relacionadas con el funcionamiento del sistema político dominicano han sido el fruto de los temores y sospechas mutuas de los partidos y las conveniencias personales del liderazgo de turno. No han sido concebidos para mejorar la vida de los ciudadanos como tampoco para perfeccionar las instituciones que sirven de base al juego político.

En el sistema electoral se han ensayado modelos tras modelos sin permitir que el tiempo nos enseñe cuál de las experiencias puede servirnos de pauta para mejorar el futuro y garantizar así elecciones limpias libres de cuestionamiento y a salvo del abuso de los recursos del poder. De una junta de tres miembros pasamos a otra de cinco, para luego aumentarla a nueve con cámaras independientes para administrar los procesos y enjuiciar las controversias.
Apenas unas cuantas elecciones volvimos a modificarla creando dos organismos, una junta central y un tribunal electoral de cinco miembros con suplentes cada una. Leer más de esta entrada