Cómo surgen las dictaduras

MIGUEL GUERREROA la dictadura se llega por varias vías, la más común con el uso de la fuerza. En América Latina los liderazgos mesiánicos se valen de un uso torcido de la Constitución para asaltar los poderes del Estado y perpetuarse en el gobierno, con la complacencia casi siempre de las élites intelectuales y económicas. Los ejemplos abundan.

En enero de 2011 esas élites aceptaron, siendo testigos presenciales, una de las más groseras intromisiones de un poder sobre otro, lo que puso en claro la deplorable desnudez institucional que vivíamos bajo un falso ropaje democrático. El entonces presidente Leonel Fernández convocó a legisladores, abogados y líderes empresariales a una reunión en su fundación, en la cual designó, sin reparo de los presentes, una comisión para asesorar al Congreso en el tema de la Corte Constitucional, a mi juicio, como escribí entonces, una deplorable muestra de aniquilación del principio de la separación de poderes. Leer más de esta entrada

El Presidente y Loma Miranda

MIGUEL GUERREROLos grupos ambientalistas están tratando por medio de presiones mediáticas de obligar al presidente Medina a unirse al coro de voces a favor de la declaratoria de Loma Miranda como Parque Nacional. En el esfuerzo lo han tildado de irresponsable por mantener supuesto silencio sobre el caso, que ha ocupado la atención de los medios durante el último año, en detrimento de otros temas de mayor importancia como el eléctrico, alrededor del cual comienza a moverse también, con idéntica presión, la ola de fundamentalismo ambiental de moda en nuestro país.

Obviando el hecho de que esa montaña no reúne las condiciones propias para convertirla en una reserva ecológica, dado que la flora y fauna allí existente no son de su entera exclusividad, y ese debió ser en un clima de racionalidad la base de la discusión, es justo reconocer que el Presidente de la República sí se ha referido públicamente al caso, en los términos que las circunstancias le han impuesto. En una declaración a los medios con motivo de su segundo aniversario, el señor Medina dijo lo que el buen sentido aconsejaba, que actuará una vez el Congreso tome una decisión, pues se trata de un tema en manos de otro poder del Estado. Leer más de esta entrada

El control de la cultura (2 de 2)

MIGUEL GUERREROEn la carta que luego del juicio en su contra Joseph Brodsky envió a Brezhnev en protesta por su exilio, se quejaba ante el líder soviético: “Querido Leonid Ilych: Un idioma es algo mucho más antiguo e inevitable que un Estado. Yo pertenezco a la lengua rusa.

En cuanto al Estado, desde mi punto de vista, el patriotismo de un escritor no se mide en los juramentos que pronuncia desde lo alto de un estrado, más en cómo escribe la lengua de la gente entre quienes vive…Aunque estoy perdiendo mi ciudadanía soviética, no dejo de ser un poeta ruso. Creo que regresaré. Los poetas siempre regresan en cuerpo, o en el papel”.

Si bien no creo que en el clima actual que vive nuestro país puedan progresar normas de controles al trabajo intelectual, siempre será necesario que la sociedad, los artistas, escritores y periodistas, especialmente estos últimos, se mantengan vigilantes para hacer esa tarea imposible. Estamos obligados a permanecer atentos contra esa amenaza permanente, hija de la incansable vocación de la clase política, ya se sitúe en la izquierda, al centro o la derecha. Leer más de esta entrada

El control de la cultura (1 de 2)

MIGUEL GUERREROHace varios años, la Feria del Libro dedicada a Cuba puso de resalto el peligro que representa para la libertad individual y la libre creación la imposición de normas al trabajo artístico y literario. Los delegados oficiales del gobierno cubano a ese evento demostraron con sus actuaciones que las regulaciones en el campo de la cultura degeneran en restricciones al ejercicio de la libertad de los individuos. Como se ha dicho, peor que el control de la economía lo es el control de la cultura. Las normas imperantes obligan a los intelectuales, poetas, escritores y artistas plásticos a ceñirse a las políticas oficiales, que son instrumentos de control social.

Igual sucedía en la antigua Unión Soviética. Aún después de la muerte de Stalin y la denuncia de las purgas y los asesinatos de millones de rusos durante el reinado de terror del Zar bolchevique, hecha por Nikita Kruschev en el veinte congreso del Partido Comunista de la URSS, y la creación posterior de un clima de relativa tolerancia, los artistas e intelectuales soviéticos continuaron ceñidos a las normas muy estrictas del llamado Realismo Socialista, lo que los obligaba a supeditar su labor a las directrices oficiales de la clase dirigente y los intereses del partido. Leer más de esta entrada

El amor por los tiranos

MIGUEL GUERRERONada como un día de asueto para reflexionar sobre el poco o ningún asombro que provoca el que entre los políticos locales unidos por lazos de concubinato con Fidel Castro figuren algunos que nos recuerdan la humillante sumisión con que aquí se adoró a Trujillo. Y nada de extrañar eso tiene por cuanto, guardando los matices ideológicos entre uno y otro, ambos gobernaron como auténticos tiranos. La diferencia la marca el tiempo. Mientras Trujillo sólo pudo mantenerse por 31 años, la tiranía hereditaria cubana lleva ya 55, con lo cual se ha convertido en el más longevo y anacrónico de los despotismos modernos.

Ambos delegaron el puesto en sus hermanos, aunque nadie en sus cabales se creyera el cuento. Mucho del castrismo existente en el país, y no lo digo sólo por aquellos que le sirvieron incondicionalmente a Trujillo y todavía en posiciones públicas, no es más que nostalgia por los días de mano dura del “jefe” y su perversa cuadrilla de calieses y aduladores. Cuando uno escucha a los Silvio Rodríguez y a los Pablo Milanés dedicando loas al hombre que los ha gobernado por más de medio siglo, sin darle oportunidad a nadie más, ofreciendo sus vidas por la salud de Castro, forzosamente nos llegan los recuerdos de las extravagancias con que el tirano dominicano obligó a sus colaboradores a la más deprimente sumisión. Leer más de esta entrada

El papel del Estado (3 de 3)

MIGUEL GUERREROSANTO DOMINGO.- En el país sobran los controles, algunos fomentados por empresarios para preservar sus privilegios. El sistema de libre empresa apenas existe. Las deficiencias que se le atribuyen son el fruto de las medidas gubernamentales que lo hacen inoperante. El gigantismo estatal estrangula el modelo, en beneficio algunas veces de pequeñas y privilegiadas elites empresariales que obstaculizan el desarrollo nacional. Estos grupos han tenido mucho éxito en propiciar alianzas con la burocracia gubernamental, en franca conspiración contra los verdaderos intereses nacionales.

Si las oportunidades no son las mismas para todos los agentes económicos no podemos hablar de libertad económica. El inmenso poder discrecional de los funcionarios públicos los pone por encima de la ley, lo que le ha dejado al país un penoso legado de corrupción e ineficiencia, con un altísimo costo moral, social y económico. Leer más de esta entrada

El papel del Estado (2 de 3)

MIGUEL GUERREROPara desgracia nuestra, los controles oficiales van más allá de la esfera de la economía. Concebidos teóricamente para garantizar suministros adecuados de productos básicos a la población, muchos de esos controles han terminado erosionando los canales de comercialización y abastecimiento. No se trata de negar la importancia del papel del Gobierno en la vida de una nación.

El problema estriba, por lo menos entre nosotros, que al trascender su presencia por encima de lo que dictan sus obligaciones constitucionales, los gobiernos descuidan sus tareas fundamentales. Y esto normalmente ocurre en detrimento de las propias responsabilidades adicionales que tratan de asumir. En definitiva ni una cosa ni la otra. Lo ideal serían gobiernos menos interventores, lo que sólo sería posible si llegaran a aceptar su carácter esencialmente normativo. Leer más de esta entrada

El papel del Estado (1 de 3)

MIGUEL GUERREROSi bien la falta de regulación originó el desorden financiero causante de la actual crisis global, el exceso de ella puede provocar más daño a la economía. En países con débiles instituciones, como es el nuestro, la creciente intervención del Estado en la economía suele producir distorsiones capaces de paralizar el ritmo de crecimiento y obstaculizar las inversiones y el ingreso de capitales tan necesarios para impulsar el desarrollo, fomentar el empleo y combatir las consecuencias de la mala calidad del gasto público.

Existen muchas reservas sobre la tendencia, a conferirle al Estado un papel de mayor preponderancia en la vida económica nacional. La razón descansa en las penosas experiencias de ensayos pasados y presentes. Por acción de los gobiernos el Estado dominicano ha ido creciendo de forma brutal, al punto que interviene o husmea en la vida de cada ciudadano, de manera directa e indirecta, haciéndole la vida una carga muy difícil de sobrellevar. Leer más de esta entrada