Para refrescar el ambiente

A diferencia de las obras literarias, las composiciones musicales clásicas suelen numerarse conforme son escritas, aunque no siempre los autores lo hacían y muchas famosas obras, incluyendo las de algunos de los más grandes maestros, se numeraron después de muertos. Por lo regular, la numeración dada a una composición se hace de forma cronológica. La palabra utilizada para esa catalogación es opus, práctica conocida desde el siglo XVII, según se ha comprobado a través de numerosos estudios. En el caso particular de las obras enumeradas después del fallecimiento del autor, la numeración se hacía de la manera siguiente op.posth, para dar a entender que se trata de una obra publicada póstumamente, como han sido los casos de algunos compositores clásicos y barrocos.

Sin embargo, ha habido muchas excepciones. Una muy conocida es la del genial Juan Sebastián Bach, quien nunca enumeró sus obras y se sabe de otros ilustres compositores, como es el caso de Mozart, en los que la numeración no se hacía de forma ritual ni cronológica. Leer más de esta entrada

Los límites de responsabilidad de la prensa (3 de 3)

Para evitar intromisiones peligrosas de la autoridad pública en el ámbito del ejercicio de la libertad de expresión, en algunos países los propios medios se vieron en la necesidad de imponerse normas. Tal es el caso hace años de España, aunque allí las extravagancias radiales y televisivas no alcanzan, justo es reconocerlo, los niveles de irrespeto al público que aquí hemos logrado. Los responsables de los medios españoles acordaron limitar la difusión de mensajes y filmes con altos contenido de obscenidad, violencia, sexo y droga, a horarios fuera del alcance de los niños, ante las quejas crecientes de ciudadanos ofendidos por el daño que esa práctica irresponsable alcanzaba.

En muchas partes, la gente renuncia voluntariamente a muchos derechos con tal de recuperar su tranquilidad. Si esto sigue como va, pudiera ser que los dominicanos, hastiado un día de tanta obscenidad en los medios electrónicos, se sientan tentados a aceptar como normal la represión interventora del gobierno para reglamentar el material de difusión de la radio y la televisión, lo cual sería fatal e imperdonable. Por tanto, estimo como lo más conveniente el que sean los propios medios los llamados a actuar contra esa tendencia nefasta que hoy observamos en la radio y la televisión del país. Leer más de esta entrada

Los límites de responsabilidad de la prensa (2 de 3)

Los medios de comunicación deben fijarse las limitaciones que la ley, el buen sentido y el derecho a la buena reputación hacen obligatorias. Si dejamos esa decisión a la autoridad o a cualquier fuerza ajena a la prensa, estaríamos condenándola de antemano.
La fijación de esos límites corresponde pues a los propios periodistas y comunicadores. Son éstos quienes deben establecer las líneas entre las cuales se debe realizar un ejercicio responsable, útil a la sociedad. Eludir esta responsabilidad pone en peligro el clima mismo en que se desenvuelve la prensa, por cuanto para nadie es un secreto que la intolerancia vocacional de la autoridad pública no precisa de muchas razones para hacerse sentir. Ejemplos que lo avalan sobran en estos tiempos.

La intolerancia, por lo demás, no es potestativa de los gobiernos, los partidos y sindicatos, o las organizaciones sectarias que se desenvuelven en otras áreas de la actividad humana. Es común también al periodismo. Algunas de las obscenidades que se escuchan o presencian en nuestros medios de comunicación, son muestras inequívocas de ello. Leer más de esta entrada

Los límites de responsabilidad de la prensa (1 de 3)

Aunque parezca una letanía, quiero insistir en un tema sobre los medios que a muchos pudiera parecerle insustancial, a pesar de su trascendencia. Los excesos son malos en cualquier actividad de la vida humana. Pero cuando incurren en ellos personas llamadas supuestamente a ser entes de moderación, creadores de opinión u orientadores como maestros y periodistas, se convierten en pecados capitales.

De un tiempo a esta parte, se han venido perdiendo los frenos en algunos medios de comunicación electrónicos, con gente que no mide el alcance de sus comentarios ni de las obscenidades de todo tipo que vociferan sin el menor recato y con un desprecio absoluto de las buenas costumbres. Esta falta de respeto al público, plantea nuevamente el tema de la fijación de los límites de la responsabilidad de la prensa, cuyo debate en mi opinión ha sido dilatado por los propios medios.

Las palabrotas que se escuchan diariamente en programas de radio, e incluso de televisión, y las acusaciones y menciones peyorativas de personalidades de la vida pública y privada del país que sin justificación alguna son citadas con una frecuencia pasmosa, violando su derecho a la privacidad, desbordan todos los límites. La búsqueda de ratings y el afán de figuración están dejando atrás la responsabilidad que el uso de un micrófono y un espacio televisivo exigen. Leer más de esta entrada

David Collado

Por: Nélsido Herasme

Aunque estamos de acuerdo con la propuesta de reforma a la Ley 176-07, del Distrito Nacional y los municipios para adecuarla aun más a la realidad de las ciudades, aun así soy de los que entienden que David Collado, el alcalde de la capital, quien como cual envalentonado rey, caracterizado por una calma parsimoniosa, la que le ha servido de “honda” está enfrentando a un Goliat expresado en la deficiencia, en términos de recursos, el retiro de los desechos sólidos, la debida protección de las plazas públicas, el cuidado de las áreas verdes, la organización y remozamiento de las calles, aceras y contenes.

Es a partir de esta mirada que valoramos el justo y noble esfuerzo de David Collado en la intención de construir una ciudad donde los ciudadanos podamos vivir con dignidad, por lo que aprovechamos para pedirle una mayor atención para la “Circunscripción 3”, demarcación geográfica que no tiene dolientes. Leer más de esta entrada

El servicio de asistencia vial

Diariamente por las redes decenas de ciudadanos expresan su complacencia por la calidad del servicio gratuito de asistencia vial de 24 horas al día que ha implementado con notable eficiencia el Ministerio de Obras Públicas, en las carreteras. Sus relatos se refieren a la ayuda que el personal de ese servicio les presta cuando sufren un accidente o se les presenta alguno que otro inconveniente, sea en un neumático, problemas en el carburador o la falta de combustible. He leído incluso la positiva reacción de turistas y extranjeros residentes, impresionados por un servicio a la población que dicen no han visto nunca en sus países.

Hay que haber estado en la situación de esas personas para valorar lo que esa asistencia representa. Mi esposa y yo lo comprobamos el 28 de febrero de 2014, cuando apenas comenzaba a ponerse en práctica, minutos después del aparatoso accidente en que casi perdimos la vida por la imprudencia de un conductor que nos embistió en el costado derecho de nuestro vehículo a una velocidad espantosa, sacándolo de la autopista y dejándolo inservible. Otros miembros de la familia que se han quedado sin gasolina o con un neumático desinflado en medio de la carretera, pueden dar testimonio de la calidad y la rapidez de este servicio de indudable contenido social. Leer más de esta entrada

Una forma de matar el tiempo

Hace unos años asistí a una reunión de intelectuales preocupados por la situación nacional, según decía la invitación. Pensé que hablaríamos de energía, el déficit fiscal, el gasto público, el clima de inversión, la elección de jueces y la reforma constitucional, entre otros. Todo me parecía interesante. Resultó que la preocupación allí tenía que ver más con lo que alguien llamó crisis de identidad nacional y las raíces del pueblo dominicano.

Cada uno de los doce participantes se disparó un discurso sobre el exterminio de la población indígena y el saqueo de las riquezas de nuestros aborígenes. Todos, sin excepción, plantearon la necesidad de profundizar la búsqueda de las causas de nuestra pobreza en ese acontecimiento histórico. Me dije toda clase de cosas para mis adentros e identifiqué de inmediato la puerta de salida. Como no domino el tema me atreví a sugerir: “Dejemos esta discusión a las universidades”. La discusión era oportuna, se alegó, para descubrir nuestros orígenes y definir los rasgos de nuestra herencia cultural. “Si todos los indígenas fueron exterminados ya no queda herencia”, pensé. “¿Para qué buscar lo que no existe?”. Leer más de esta entrada

Un compañero en la soledad

En la soledad de sus últimos años mi madre encontró un compañero con quien mataba su tedio en interminables soliloquios. Era un viejo cuadro de Jesús colgado encima de un retrato de mi padre que sus manos arrugadas movían a cada momento de un lugar a otro, en un espacio físico de apenas unas cuantas pulgadas. La imagen del Cristo tenía una sonrisa débil de tristeza, como si se empeñara en estar a tono con la tranquila soledad que sufría su acongojada propietaria. Era un recuerdo de bodas, que Esther, mi esposa, salvó de la destrucción años atrás enviándolo a enmarcar a tiempo.

Cuando le hablaba a la imagen del Señor no estaba del todo claro a quién se dirigía mi madre, si a Él o a su ido compañero de toda la vida que había acudido a la llamada de la muerte quizás cuando más ella lo necesitaba. De todos los retratos de papá ese era su favorito. El que despertaba sus mejores recuerdos, al través de su disimulada sonrisa de varón apuesto y tímido, con su despejada frente y su regia nariz, que sólo heredaron dos de mis hermanos. Leer más de esta entrada