Los derechos de la mujer

La penalización de algunas formas de interrupción del embarazo es un anacronismo superado en países con legislaciones modernas. La restricción es un desconocimiento de los derechos reproductivos de la mujer cuando se trata de una violación, una relación incestuosa, corre peligro inminente la vida de la embarazada y cuando la criatura presenta anormalidades congénitas que no le permitirían llevar una vida normal.

Un ejemplo dramático de las consecuencias de la rigidez de las constituciones, que desconocen esos derechos, es el de una joven salvadoreña, de 18 años, Guadalupe Vásquez. La muchacha se presentó hace años a un centro médico del pequeño pueblo donde vivía con una hemorragia uterina. Los médicos la denunciaron ante la fiscalía por haberse practicado un aborto. La fiscalía cambió luego el cargo por homicidio voluntario, lo que le llevo a prisión con una condena de 30 años. La joven había sido violada pero desconocía que estaba embarazada cuando se le presentó el sangrado, pero el tribunal desestimó su alegato. Tras cumplir parte de la sentencia, la joven fue indultada por la Asamblea Legislativa salvadoreña luego de un debate sobre ese y muchos otros casos similares, que conmovieron la conciencia de la nación centroamericana. Leer más de esta entrada

La moderación, la eterna ausente

Si la rivalidad entre los principales partidos del país, en algunos incluso a nivel interno, continúa creciendo y no se modera el tono de los discursos, debemos prepararnos para una campaña ácida con fuertes enfrentamientos verbales cuando lleguemos al 2020. De ahí a la confrontación física habría apenas un pequeño trecho.

Los resultados serían previsibles, con inevitables impugnaciones al final del proceso, lo cual le restaría legitimidad al gobierno nacido de una larga y extenuante jornada caracterizada por pugnas y acusaciones personales y una pobre exposición de ideas y propuestas creativas.

A fin de evitar un indeseable desenlace, es urgente propiciar con suficiente antelación un compromiso que los obligue a partidos y candidatos dejar atrás esa tendencia tan pronunciada en el ámbito político de dirimirlo todo al través de una discusión de sordos.

En circunstancias más o menos normales, los procesos electorales alientan en la población expectativas de cambios. Leer más de esta entrada

El espinoso tema migratorio

Organizaciones y ONGs foráneas y locales han acusado al Estado dominicano de practicar políticas de discriminación contra nacionales haitianos, basándose principalmente en la supuesta lentitud con que se cumple una ley para regularizar la permanencia de ciudadanos de ese país que se encuentran en situación irregular y de ilegalidad en el territorio de la República. Pero ninguna de ellas resalta el hecho de que el problema que ha trabado el proceso radica en que la mayoría de esas personas carece de un documento de identidad auténtico que diga a quienes se estarían documentando.

Lo inaceptable del caso es atribuirle al gobierno una falla del Estado vecino y sobre ese prejuicio se pretende denunciar al país por algo que no entra en el campo de sus obligaciones en materia migratoria. Haití se ha resistido incluso a cooperar ciento por ciento con el proceso llegando a encarecer los trámites de documentación de esos ilegales, impidiéndoles culminar así la fase fundamental de esa compleja tarea. Leer más de esta entrada

Bastaría con escucharla

Para amar la ópera no se necesita inicialmente entenderla. Basta con escucharla. Tal vez por eso ninguna composición, salvo la Traviata, de Verdi, ha ganado más fanáticos para el género que La Bohemia, una obra en cuatro actos de Giacomo Puccini, con libreto en italiano de Luigio Illica y Guiseppe Giacosa. Está inspirada en una novela sobre las experiencias de jóvenes bohemios del barrio latino de París a mediados del siglo XIX, y se centra en la relación sentimental entre Rodolfo (tenor lírico spinto) y Mimí (soprano lírica), y que concluye dramáticamente con su muerte por efecto de la tuberculosis, lo que hace llorar desconsoladamente a su amante quien grita desesperado su nombre (¡Mimí…! ¡Mimí…!), en un estremecedor final.

Desde su presentación en 1896, en Turín, bajo la dirección del joven Arturo Toscanini, La Bohemia ha sido una de las óperas más populares, figurando por años como una de las favoritas de los productores y cantantes, a pesar de que inicialmente no fue bien acogida por la crítica. Leer más de esta entrada

La evacuación de sentencias

A la prensa le ha dado con reseñar que los tribunales “evacuan” sentencias, lo cual desde todo punto de vista es tremenda acusación en lo que a buenos hábitos se refiere. Y como en efecto muchas sentencias parecen evacuadas, el decir periodístico parece una manera de llamar la atención sobre la pobre actuación de algunos jueces y la posibilidad de que en casos todavía muy sonados, se continúe la práctica de seguir evacuando dictámenes en lugar de buenas y justas sentencias, de acuerdo con los delitos cometidos.

Lo cierto es que eso de evacuar, en referencia a las decisiones judiciales, es una solemne falta de respeto. Una ofensa contra hombres y mujeres que han hecho de sus magistraturas una dignidad, causa por la cual se han ganado el justo aprecio de sus colegas y la sociedad. Ignoro si en el léxico jurídico el uso de tal vocablo es permitido, lo que a mi juicio sería un pésimo indicativo de cómo anda la justicia, y una evidente señal de malos modales en esa rama del Estado.

Si bien evacuar nada tiene de malo y es una función del órgano humano, y por supuesto los animales también lo hacen, en materia judicial la acción tiene sus bemoles. Leer más de esta entrada

César no debe renunciar

Por Nélsido Herasme

Qué atrevida es la ignorancia. Qué penco ha sido el irrespeto y mayúsculo el exceso del canciller Miguel Vargas ante un monumento de dignidad y humildad como lo es don Cesar Mella.

Qué grande y difícil le ha quedado el manejo de la política al “gerente del otrora Partido Revolucionario Dominicano”.

Con la petición pública de Miguel Vargas a Cesar Mella para que le entregue la dirección general del Instituto Dominicanos de Seguros Sociales (IDSS) para darlo a un amigo de su partido, el primero ha metido la pata haciendo un flaco servicio a la ciencia más pura después de la filosofía, tal y como lo enseñó Duarte.

La acción descabellada y atroz de Vargas ha provocado editoriales, opiniones y comentarios en su contra en medios de comunicación. Leer más de esta entrada

“La ilusión del indulto”

En la psiquiatría se denomina “ilusión del indulto” a un estado de ánimo caracterizado por una especie de mecanismo de amortiguación interna percibida por los condenados a muerte, justo antes de su ejecución. Viktor Frankl, en su obra “El hombre en busca de sentido”, considerado por la biblioteca del Congreso de Estados Unidos como uno de los diez libros de mayor influencia en ese país, dice que en ese preciso momento los condenados “conciben la infundada esperanza—sin apoyadura en ningún dato real—de ser indultados en el último minuto”. Esta “ilusión” se da también en muchos otros aspectos de la vida y en nuestro país se repiten los ejemplos. Tomemos, para citar tal vez la que mejor lo refleja, la situación de los partidos y las esperanzas que muchos dirigentes infunden en sus seguidores. Sabemos cuán delicada es y el peligro escondido detrás de la ilusión de que el triunfo electoral es solo cosa de tiempo. La gente se aferra así a la idea de que está próximo el momento en que todo le cambiará en la vida. Y esa posibilidad, tan remota a veces como ganar la lotería, para muchos nunca llega y la frustración se les torna desesperante, creando más soldados a un ejército de frustración, lo que no ayuda a mejorar la vida política del país. Leer más de esta entrada

¿En qué puedo servirle?

Cuando el peso de los años blanquea las sienes, resulta difícil asumir ciertos legados de la modernidad, que para otros hacen menos pesaroso el diario vivir. En especial cuando se trata con empresas de servicio. Con la llegada de la modernidad se van las sonrisas y los saludos afectuosos de atentas secretarias que pierden sus trabajos. En lugar de ellas se instalan teléfonos con frías y mecánicas voces que exasperan la paciencia del más sereno de los seres.

Si lo duda, marque el número indicado en su contrato. Una voz neutra, sin calor alguno, desprovista de pasión, fría como un témpano, le mandará a marcar el uno, hecho esto le enviará al dos, luego de nuevo al uno, a seguidas el tres, seguido otra vez del uno y cuando usted cree que la ruta ha terminado se inicia en verdad el suplicio con el número, ¡por fin!, de servicio al cliente.

Ahí la misma voz, que ya resulta pesada, le pide el número del contrato y como poca gente memoriza esos datos hay que rebuscar entre papeles para volver a llamar con idénticos resultados, porque esta vez le pedirán su cédula, acta de matrimonio, la dirección en donde vive, su número telefónico, su talla de cintura y la identidad de sus profesores de primaria. Al terminar la agonía, quien puede ayudarle no está disponible, de manera que uno tiene que llamar de nuevo. Leer más de esta entrada