El Bosch que combatí y conocí (1 de 2)

Años después de su muerte, y por mucho que se le exalte desde entonces, Bosch sigue siendo prácticamente un desconocido para las nuevas generaciones, incluso dentro del partido que él creó y formó, en opinión de sus críticos, a su imagen y semejanza. La forma en que se le recuerda no es la que él hubiera aspirado. Los honores que se le rinden no encajaban en su personalidad. No usó nunca la banda presidencial en el territorio nacional y la única vez que se la ciñó fue en México, dos semanas antes del golpe, por exigencias de un protocolo sobre el cual nada podía hacer.

Odiaba los reconocimientos oficiales porque entendía que esa práctica era nociva para la democracia dominicana, al considerar que gran parte de la sociedad la vería como réplica o legado del trujillismo, ávido de medallas y condecoraciones. Por eso, de su pecho pendieron pocas.

Su carácter, a veces explosivo, le granjeó adversarios y mientras se le mantuvo como la única opción de su partido para alcanzar el poder jamás alcanzó la valoración que su capacidad intelectual y su honradez se merecían. Leer más de esta entrada

Ante el peor de los dilemas

Asistí a una reunión en la que otro invitado, quejándose de la mala reputación de la justicia, indicó que un cambio de administración nos daría oportunidad de superar esa “terrible deficiencia”, enviando a la cárcel a quienes el ojo escrutador de la opinión pública señale como autores de actos indecoros contra el patrimonio nacional. Por lo general este tipo de reunión me resulta aburrida pero viniendo de un abogado la observación me sacudió.

Me asusta que alcancemos un nivel de desconfianza tal en la independencia de los poderes, cuya única posibilidad de ganarle terreno a la corrupción consista en vulnerar ese principio fundamental. Sea el actual o el que le reemplace en las elecciones del 2020, la responsabilidad del Gobierno es cuidar que los bienes públicos sean religiosamente guardados y de reunir las pruebas necesarias para llevar a la justicia a los responsables de violar las normas de un pulcro ejercicio de las funciones públicas. Determinar la culpabilidad final es una tarea de los tribunales. Son estos los que deben dictar las sentencias, sean de culpabilidad o de absolución. Leer más de esta entrada

En un lugar sagrado

Rodeada de murallas tan antiguas como el hombre, una gigantesca mezquita se levanta sobre un pequeño monte en el centro de Jerusalén, la ciudad sagrada de las tres religiones monoteístas. Es la mezquita de Omar o Domo de la Roca, lugar venerado por los musulmanes. Al fondo, en la planicie del Monte Moriá, un templo islámico menor, se encuentra la mezquita de El Aska, a cuyo alrededor se ven siempre a cientos de ciudadanos árabes, unos andrajosos otros potentados, luciendo túnicas de mil colores. La tradición cuenta que desde el interior de la mezquita de Omar, rodeada por una baranda, Mahoma ascendió al cielo montado sobre una mula blanca.

Ante esa roca sagrada sobre la cual muchos metros más arriba se levanta la cúpula enorme de la mezquita, se arrodillan miles de fieles a implorar a Alá, su Dios. En prueba de sumisión y reverencia dejan sus zapatos a la entrada de los cuatro portales de la fachada, cubierta de lozas de mármol de llamativos colores en las que hay escritas citas del Corán. Leer más de esta entrada

Hoja al viento

Por Jael Uribe

¿Será qué sólo merecemos silencio, yacer adentro de una fosa de cemento en donde gritan justicia desde fondo nuestros huesos? ¿Cuantas más debemos ser semilla en el centro de los ojos para que se nos reconozca fruto, vida, flor, esencia? ¿Serán que somos menos importantes, que no valemos un peso, y qué la única manera en que nos nombren sea para desearnos el descanso eterno en un trozo de papel amarillo al viento?

No sé. Quizá divago y me pierdo creyendo que todo puede ser diferente. Que no necesitamos de tantas, las mártires, para que se reconozca nuestra voz y se velen por nuestros derechos, sin ser partes de una lista constante que devela nuestra breve existencia, un rosario de inagotables cuentas que nos muestra estadísticas, en lugar de heroínas, nos muestra polvo en vez de carne y músculo donde se apoya el futuro de nuestros pueblos. ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo? Justicia para las que somos menos, para las que esperamos en el borde de nuestras palmas por el trozo de universo que ganamos con nuestra sangre desde hace tiempo. Leer más de esta entrada

Beethoven y Bonaparte

De todas las obras del genial compositor alemán Luidwig Van Bethoven, ninguna tuvo el impacto que la Tercera Sinfonía, La Heroica, en Mi bemol mayor, opus 55, que al decir de los expertos marcó el comienzo del romanticismo musical, rompiendo con los cánones del tradicional clasicismo de su época.

Esta obra, que Beethoven dedicó inicialmente a Napoleón Bonaparte, no fue bien recibida tras su estreno en Viena en 1805, bajo su dirección. Sus críticos, que no resistían su temperamento apasionado y agrio, la calificaron de excesivamente larga, inconsistente y aburrida. La obra le había costado al autor dos años de arduo trabajo.

Cuando Bonaparte se proclamó emperador en 1804, Beethoven rayó el nombre con enfado y sustituyó el segundo movimiento, “La marcha triunfal”, por una marcha fúnebre, y llevó después ese segundo movimiento al último de su Quinta Sinfonía. Cuando la obra fue posteriormente publicada, en 1806, le dio el título de “Sinfonía Heroica compuesta para celebrar el recuerdo de un gran hombre”, para mostrar su desencanto con el restablecimiento del imperio francés. Leer más de esta entrada

El tema Trujillo

Por Nélsido Herasme

Mira que vaina, ahora la entretención es con el tema del nieto de Trujillo y sus pretensiones de gobernar la nación.

La problemática que está latente, por lo caliente, nadie le mete el diente, pero sí nos embullan con aprestos reeleccionistas, con los “milagros” de TB Joshua y ahora con el hijo de Angelita Trujillo y su deseo de salvar el país de las garras de esta débil democracia, la que aún así, para mantenerla, le ha costado esfuerzo, sangre y sacrificio a muchos  dominicanos y dominicanas.

De repente y con estos temas como que se busca que la alegría de la navidad y el tiempo de Adviento sean enturbiados.

Desde el litoral oficialista colocan los discos para que nos llevemos las  manos al pecho y lo bailemos solitos, y ahí estamos, metidos en sus burbujas. Con esta cortina de humo lo que se persigue es que nos olvidemos del drama humano que está viviendo la familia. Leer más de esta entrada

La noche de los cristales rotos

El ciclo de antisemitismo que invadía Europa en los años treinta del siglo pasado, subrayaba la necesidad de una patria segura para millones de seres que en el sufrimiento de dos mil años de dispersión habían insistido en seguir siendo judíos. Palestina no era ya una ficción sino una realidad que debía materializarse todavía con mucho sacrificio. Al través de sus organizaciones en Alemania, los judíos habían descubierto la inminencia del nuevo peligro. Los nazis acuñaban una terrible palabra que no dejaba lugar a dudas de su designio.

En los discurso del Fuehrer y en la propaganda de Goebbels, “vernichtung”—aniquilación—se oía siempre. Los pogromos que estremecieron las poblaciones alemanas y austriacas todo el día y la noche del 10 de noviembre de 1938, y que ha pasado a la historia como “La noche de los cristales rotos”, fue solo un anticipo de lo que esperaba a las comunidades judías del continente.

La represión de ese terrible día tuvo un pretexto oficial en el asesinato en París de un funcionario de la embajada alemana por parte de un joven judío holandés. Herschel Grynszpan, había recibido una carta de su padre detenido por los alemanes. Leer más de esta entrada

La ley de partidos políticos

En junio, mientras estuve de vacaciones fuera del país, aparentemente se avanzó en la aprobación de la ley de partidos, cuyo objetivo es crear las bases del funcionamiento ordenado del sistema político. Pero el proceso sigue estancado a causa de la incapacidad del liderazgo nacional de trabajar juntos en favor del interés nacional.

Con esa ley se aspira evitar muchos de los vicios y prácticas cuestionables que caracterizan el quehacer político cotidiano. A pesar de ello, como tantas otras veces en el pasado, los peldaños avanzados reflejaron la falta de voluntad para caminar juntos en pro de una meta común.

Los recelos entre las distintas fuerzas políticas frenan una y otra vez las intenciones de laborar en las áreas de coincidencia, paradójicamente más amplias que las diferencias, casi siempre de puro matices. Si algo está claro entre nosotros es la ausencia de diversidad ideológica en el espectro político, pues los grandes partidos se ubican todos en el conservadurismo de derechas. Aquello de socialdemocracia, democracia cristiana y centro derecha o de izquierda es pura pretensión, como lo es también en mayor dimensión lo de “progresistas” de lo que se ufanan los grupos más ultra conservadores. Leer más de esta entrada